torri
La lucha desinteresada de un hombre por su barrio
Bilbao. Recientemente le dimos el último adiós a Torri, el presidente de la Asociación de Familias de Otxarkoaga. Su muerte, el pasado día 15, nos cogió por sorpresa creo que a todos, a pesar de que últimamente no se encontraba bien de salud. No obstante, en otras ocasiones había estado en situaciones parecidas y siempre salía adelante, por ese espíritu de lucha que tanto le caracterizaba. Sólo me remito a hablar de él desde mi propia experiencia y desde el trato que tuvo conmigo, que siempre fue excepcional. Conoces a mucha gente a lo largo de la vida, la mayoría es gente que pasa sin pena ni gloria y de Torri puedo decir todo lo contrario, porque fue de esas personas que dejan huella.
Al recordar cuando me propusieron desde la asociación escribir un libro sobre la historia de Otxarkoaga, la verdad que se volcaron conmigo y yo les correspondí de la misma manera, ya que todo nuestro trabajo fue de manera altruista por el barrio de Otxarkoaga y con la idea de que el barrio tuviera un lugar en la historia de Bilbao, tal y como le correspondía. Gracias también a la implicación con la asociación de la Concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento de Bilbao y de Julia Madrazo su titular, que lo hicieron posible. De Torri, recuerdo que cuando tomó la palabra en el día de la presentación del libro, y para agradecer su implicación en el proyecto, el elogio y el cariño con el que correspondió a Julia la sonrojaron.
Era un hombre que profesaba grandes amores y lo contrario también, porque decía las cosas tal y como las sentía. A mucha gente le podía sentar mal pero también otra mucha lo agradecía, que hubiera quienes como él llamaban a las cosas por su nombre. Sobre todo, al hacerlo en una sociedad en la que domina la mentira, la manipulación, la hipocresía y el engaño. Si por algo destacaba Torri era por su sinceridad y visceralidad al decir las cosas. Un hombre que no dejaba indiferente a nadie.
Fue un vecino que estuvo cuarenta años al servicio de Otxarkoaga y de todo Bilbao, porque cuántas decisiones que tomaron durante esos años, entre los movimientos vecinales, afectaban no sólo a Otxarkoaga sino al resto de barrios. Y eso es algo encomiable. A mí me dicen mucho las formas, sobre todo, la actitud de una persona que desinteresadamente realizase una labor durante tanto tiempo, junto al resto de miembros de la asociación como Cristóbal, Pablo, y tanta otra gente, trabajando como lo han venido haciendo, a favor del barrio. Otxarkoaga y todo Bilbao, es lo que es gracias a gente como Torri.
Me viene a la memoria, cuando grabábamos un documental sobre el barrio, la cantidad de vicisitudes que contaba. Se emocionaba al contar sus vivencias de la posguerra: lo que los franquistas le hicieron a su familia en Córdoba por ser comunistas, la separación de su hermano, lo putas que las pasaron, la llegada a Bilbao, la represión del franquismo, la lucha obrera con las huelgas en Bandas, las reivindicaciones urbanísticas desde la Asociación de Familias de Otxarkoaga para resolver el despropósito de tantos años de olvido hacia el barrio, los encierros, las manifestaciones… La continua lucha de tantos y tantos años. Todo lo cual hizo de Otxarkoaga un barrio de carácter, el mismo que tenía Torri.
El día del adiós ya se planteaba por los vecinos el pedir al Ayuntamiento el nombre de una calle o de una plaza para Torri, simplemente porque no conocían a nadie que se lo mereciera más que él. El día 10 de junio se le va a rendir un sentido homenaje de despedida en Otxarkoaga, en donde supongo que el euskera tendrá un lugar especial, porque quiero recordar que fue gracias a su empeño, a su obcecación y al amor que le profesaba al euskara, a pesar de no hablarlo, el pretender que todos los vecinos del barrio, pero sobre todo los más jóvenes -porque decía, son el futuro- tuvieran la oportunidad que muchos de su generación no tuvieron, de poder vivir en euskara. Consiguió que Otxarkoaga fuese el único barrio de Bilbao que cuenta con clases gratuitas en euskara (tal vez inició una última batalla sin pretenderlo, que el aprender el euskera deje de ser un negocio y por el contrario sea un derecho universal por el que a nadie le tienen porque cobrar).
Personas como Torri son las que hacen grande a una pequeña sociedad como la nuestra. Torri, estés donde estés, Agur eta Ohore.
luis bilbao larrondo

