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kukutza

GARA

DERRIBO DE KUKUTZA

La protesta vecinal fue reprimida por la Ertzaintza

Una gran excavadora derribó ayer el edificio que albergaba a Kukutza III en un barrio de Errekalde tomado por la Ertzaintza, que se empleó durante unas horas con una violencia extrema para impedir cualquier muestra de apoyo al gaztetxe. Decenas de heridos y detenidos en un barrio en estado de sitio, donde la reivindicación vecinal fue reprimida con dureza.

BILBO-. Errekalde, Bilbo, recordará muchos años lo vivido ayer en sus calles durante la tarde y la noche, con unas fuerzas policiales desbocadas en el empleo de la violencia, informa Agustín Goikoetxea.

El llamamiento a que los responsables institucionales pusieran freno a la actuación de la Ertzaintza no fueron escuchados y los vecinos padecieron durante horas un estado de sitio difícil de olvidar para quienes lo sufrieron y vieron cómo sus derechos eran pisoteados.

La tormenta se desató a partir de las 17.00, aunque Errekalde estaba tomado por la Policía a las órdenes de Rodolfo Ares desde la madrugada del miércoles. Al mediodía, a pocos metros del edificio de Kukutza III, un centenar de creadores ofrecía una rueda de prensa para clamar por la supervivencia del proyecto que se ha convertido en los últimos 13 años en el corazón de un barrio obrero que ha logrado todo lo que tiene luchando.

«La pérdida de Kukutza no supondría exclusivamente la pérdida de un espacio físico. Diversos ámbitos de la vida sociocultural del barrio y de Bilbao se verían gravemente perjudicados: cultura, euskara, feminismo, juventud, ecología, deporte y proyectos sociales», advirtieron el bertsolari Arkaitz Estiballes y el escritor Lutxo Egia, en euskara y castellano, respectivamente.

En torno a las 13.00, se confirmaba la decisión de la jueza Elena Galán Rodríguez de Isla de apoyar las reclamaciones de Cabisa como propietaria del inmueble, además de añadir que Ayuntamiento y Lakua no habían abierto ningún expediente para protegerlo, por lo que interpretaba que la demanda de Errekaldeberriz Auzo Elkartea era «carente de recibo».

El alcalde, Iñaki Azkuna, saludó la decisión de la titular del Juzgado número 5 de lo Contencioso-Administrativo de Bilbo, negando un problema social y asegurando que en el asunto de Kukutza III «hay un problema de ocupación ilegal del suelo y el Ayuntamiento -subrayó- tiene que defender la propiedad privada».

«El día de la vergüenza»

La asociación vecinal, que había conseguido paralizar durante 48 horas la demolición, habló del «día de la vergüenza», precisando que sentían «vergüenza por unas instituciones públicas -Ayuntamiento, Diputación y Gobierno autonómico- que no han querido defender los intereses de la ciudadanía y se han plegado, se han arrodillado y han alentado las ansias de un puñado de millonarios».

A primera hora de la tarde, cientos de vecinos aguardaban expectantes la llegada de las máquinas para demoler el emblemático edificio. A las 16.00, varios usuarios del gaztetxe fueron citados para sacar los enseres y útiles de trabajo que aún permanecían en un inmueble, rodeado de ertzainas pertrechados con material antidisturbios. Algunos pudieron entrar acompañados de un abogado.

Mientras se procedía al cierre de la Estrada de Caleros y llegaban, encapuchados, los operarios de la empresa de derribos, decenas de vecinos se colocaban en las cercanías del perímetro establecido por la Ertzaintza y se oyeron pitidos contra los obreros, algunos de los cuales luego se llevaron botellas de licores del gaztetxe, según testigos. Sosteniendo banderas en apoyo a Kukutza y conteniendo las lágrimas y la rabia permanecieron allí cuanto se lo permitieron los policías autonómicos.

A las 17.00 saltaba la alarma. Vecinos comenzaban a hacer tañir cazuelas desde sus ventanas ante la llegada por Gordoniz de un transporte pesado con una gran excavadora escoltada por seis furgones de la Brigada Móvil, lo que era respondido con la colocación de contenedores en la principal arteria del barrio.

El convoy avanzó entre cargas policiales hasta la rotonda frente a Kukutza III. Para entonces, los incidentes se trasladaban a la zona de la plaza y sus calles aledañas. Las persianas de comercios y bares fueron bajando, y los que no lo hicieron fueron obligados a ello por los agentes armados, mientras que ya era escaso el número de transeúntes por la zona.

A las 18.10, después de acabar de sacar algunos objetos y de que operarios de Iberdrola cortaran el suministro eléctrico, la pala de la excavadora comenzó la demolición, destruyendo en primer lugar la marquesina con las letras del gaztetxe entre las lágrimas de muchos y los gritos de «Un desalojo, otra ocupación» ó «Kukutza aurrera», y ante la amenaza de los agentes armados.

El estado de sitio era total en el barrio. Muchas personas acudían a los portales abiertos para protegerse; otros, a establecimientos hosteleros, algunos de los cuales fueron desalojados violentamente, como uno en la plaza, al que los beltzas destrozaron la persiana. El pánico entre quienes lo vivieron era indescriptible; las cargas y las carreras se extendían a la zona superior de Errekalde, como la calle Mendipe, llegando luego a Uretamendi y Betolaza.

Entran en el ambulatorio

Los ertzainas disparaban, por ejemplo, desde la pasarela del ascensor de Artazu Bekoa a todo lo que se movía en unas calles casi desiertas, en las que sólo circulaban los vehículos policiales y las ambulancias. Un supermercado fue asaltado y sus clientes apaleados, según testigos.

Los heridos comenzaron a llegar al ambulatorio, cómo sucedió el pasado miércoles, pero en esta ocasión los uniformados acudieron al centro de salud y, a pesar de la oposición de los trabajadores, se llevaron los partes. Más tarde, la cercana iglesia se convirtió en espacio de refugio y comenzaban a pedir material para asistir a los heridos. En la estación de Ametzola cargaron, como luego en otras del metro.

Antes de las 19.00 ya no era posible entrar por el puente de Gordoniz, por donde acudían cientos de personas para participar en una manifestación que salió a las 20.00, pero fue abortada. El escenario era impactante: las barricadas de fuego, el sonido de los disparos, el ulular de los furgones policiales y gente corriendo despavorida.

Errekalde estaba cerrado a cal y canto, al establecerse controles en sus accesos y no había iluminación en muchas de sus calles. Y se fueron produciendo “saltos” en Irala, La Casilla, Indautxu, Basurto, Abando, Casco Viejo y hasta ante la mismísima puerta de la casa consistorial, en torno a las 22.00, que fueron reprimidos con violencia.

hustuketa basatia / desalojo salvaje

Traemos aqui la noticia del desalojo de Kukutza. Increible la fuerza y vilencia empleada contra los vecinos y vecinas.

GARA

 

Movilización contra el desalojo de Kukutza. BILBO-. Al menos 5.000 personas han respondido al llamamiento de los usuarios de Kukutza y han abarrotado las calles de Errekalde, en una manifestación que ha partido sobre las 17.30 horas desde la estación de Ametzola. 

“Zaurituta baina bizirik” o “Denok gara Kukutza” han sido algunos de los lemas legibles en las numerosas pancartas que portan los participantes.

Durante el recorrido, la Ertzaintza ha amagado con cargar contra los manifestantes, aunque no ha llegado a hacerlo hasta que estos han pasado cerca de media hora ante Kukutza.

En ese momento, un contingente de la Brigada Móvil ha sorprendido a los manifestantes en la calle Gordóniz y algunos de ellos han tenido que dispersarse hacia calles aledañas. Acto seguido han empezado las actuaciones de varios grupos musicales en la plaza Errekalde.

Asimismo, se ha sabido que algunos de los detenidos en la mañana han quedado en libertad.

Paralización del derribo

La Asociación de Vecinos de Errekalde, Errekaldeberriz, ha informado de que la jueza del Juzgado número cinco de la capital vizcaina ha atendido sus peticiones y ha ordenado la paralización cautelar de la licencia de derribo de Kukutza. Mañana se celebrará una “vistilla” sobre el caso.

Errekaldeberriz, que ha ofrecido una rueda de prensa a primera hora de esta tarde acompañada de usuarios del gaztetxe y de representantes políticos, ha explicado que la jueza Elena Galán Rodríguez de Isla ha tomado la citada decisión, después de que el escrito presentado por el letrado José Angel Esnaola diera cuenta de “irregularidades en el proyecto administrativo” seguido por el Ayuntamiento de Bilbo para el derribo del centro.

El mismo Esnaola ha indicado que en este caso el Ayuntamiento de la ciudad “se ha saltado todas las garantías del proceso administrativo”.

“Se ha empezado a ejecutar un acto (el derribo), que estaba recurrido y por eso una jueza ha paralizado la forma en que el Ayuntamiento estaba haciendo las cosas”, ha señalado.

La Asociación de Vecinos de Errekalde ha querido remarcar el papel del gaztetxe, “corazón” de un barrio que no tiene “ningún equipamiento cultural”. Asimismo, han instado a las instituciones a trabajar para convertir Kukutza en un bien cultural, en lugar de transformarlo en “el solar de la vergüenza”.

En el mismo sentido se han expresado Mikel Arana, Aitziber Ibaibarriaga. Todos han remarcado que la única violencia ha sido la ejercida por la Ertzaintza y han destacado que esta situación podría haberse evitado.

Mañana agitada

Decenas de agentes de la Ertzaintza han acudido al barrio bilbaino de Errekalde para dar paso al desalojo que hará posible el derribo del emblemático gaztetxe, tras trece años fabricando sueños en el barrio de Errekalde.

Cientos de personas han permanecido durante toda la mañana en las inmediaciones.

En su primera comparecencia para valorar la operación policial, los miembros de Kukutza han dado cuenta de al menos 25 detenciones y “tres docenas de heridos”. Iñaki Karro, abogado de Kukutza, también ha sido retenido por la Ertzaintza, que le ha golpeado en diversas ocasiones.

Asimismo, los miembros del gaztetxe han responsabilizado de lo sucedido al Ayuntamiento de Bilbo, al Gobierno de Lakua y a la empresa Cabisa –que llevará a cabo el derribo–. “La única violencia que ha habido hoy es la de la Policía”, han denunciado.

Material antidisturbios y gases lacrimógenos

La Ertzaintza, que ha empleado material antidisturbios y gases lacrimógenos contra quienes resistían en el interior del edificio, han alcanzado ya el último piso del edificio, donde resistía la mayor parte de los miembros de Kukutza. Han puesto así fin al operativo con el que, en colaboración con la Policía Municipal, han completado el paso previo a la demolición.

Minutos antes, tras la rueda de prensa, cientos de personas se habían dirigido hacia el gaztetxe, en cuyas inmediaciones se encontraban rostros conocidos como Karmelo Landa, Oskar Matute o Dani Maeztu y Dani Murgia (Aralar). También se ha personado el parlamentario de EA en Gasteiz Juanjo Agirrezabala, quien, en calidad de representante institucional ha pedido que se le dejara acceder al cerco impuesto por los agentes, que le han negado el acceso alegando que “sólo cumplimos órdenes”.

Despliegue policial madrugador

La Policía autonómica, que ha acudido –en una operación iniciada sobre las 5.00 de esta mañana– incluso con dos tanquetas y un helicóptero y cuya presencia es cada vez mayor, ha cerrado todas las calles aledañas a Kukutza y ha realizado numerosas cargas contra quienes se han acercado para tratar de evitar el desalojo.

Los agentes han conseguido acceder al interior del gaztetxe a través de un agujero realizado con una de las tanquetas. También es posible seguir el operativo de desalojo vía streaming o a través de Twitter, con la etiqueta #kukutza.

Varios de los miembros del gaztetxe se habían encaramado al tejado del edificio con la llegada de los agentes y han permanecido durante varias horas en ese lugar ondeando banderas de Kukutza, junto a una pancarta que reza “Kukutza gaztetxea ikutu bez!”. También se escuchan numerosos gritos de “Kukutzatik ez dira pasako!”.

50 urte / 50 años

Traemos aqui este articulo publicado en Euskonews

Otxarkoaga: 50 años de reivindicaciones ciudadanas

Olga MACÍAS MUÑOZ

 

Otxarkoaga surgió como una repetición de la segregación social que se vivía a finales del siglo XIX en Bilbao. Por esa época, aquellos que a duras penas conseguían lo necesario para su sustento se veían relegados a vivir en lo que se llamaban los barrios altos de Bilbao. Desde Begoña hasta Atxuri, sin olvidar San Francisco, se agolpaba un elevado número de población que carecía de unas infraestructuras básicas a lo que se añadía una segregación social cuyo fruto no era otro que la marginalidad.

En la segunda oleada industrializadora de mediados del siglo XX, la ingente llegada de inmigrantes a Bilbao no estuvo acompañada en sus primeros momentos de una adecuación de las infraestructuras urbanas de la villa. Como consecuencia de los altos precios de los alquileres y un sector de la construcción anquilosado y con nula construcción de casas baratas, muchos de los recién llegados estaban abocados al chabolismo. De este modo surgieron poblados chabolistas en los montes cercanos a Bilbao. Los núcleos más importantes fueron el Monte Banderas, Los Caños, Ollargan, Hirsuta y la Campa de los Ingleses.

Claro, la pregunta es que cómo fue posible la proliferación de estos núcleos chabolistas sí la ley lo impedía. La respuesta es sencilla, por un vacío legal las autoridades no podían derribar las chabolas ya levantadas, por lo que la picaresca hacía de las suyas y la gente construía sus hogares de noche. Una vez construidas las chabolas ninguna fuerza legal podía echarlas abajo.

La imagen de un Bilbao, modelo del paradigma del desarrollismo español de los sesenta, se empañaba con un reguero de infraviviendas colgadas de los montes que rodeaban la villa. Semejante espectáculo no pasaba inadvertido a la mirada de los visitantes y cuenta la leyenda que, menos aún, a la mirada del Jefe del Estado, Francisco Franco. Hay varias versiones, endulzadas por la propaganda de la época, de cómo Franco en una de sus visitas a Bilbao en 1958, al ver las chabolas que se extendían por las proximidades de la villa indicó que se paliase de inmediato esa situación y se diera viviendas dignas a los obreros. Esta es la versión oficial, pero no hay que olvidar otros factores que confluyeron también en la erradicación del chabolismo de Bilbao. En primer lugar, potenciar el sector de la construcción que andaba de capa caída, y de paso, dotar de empleo a un número cada vez mayor de inmigrantes que comenzaban a colapsar la oferta laboral.

“La imagen de un Bilbao, modelo del paradigma del desarrollismo español de los sesenta, se empañaba con un reguero de infraviviendas colgadas de los montes que rodeaban la villa”.

Razones propagandistas u ocultas aparte, lo cierto es que por el Decreto de 5/9/1958 se regularon los planes de Urgencia Social para Vizcaya. En estas disposiciones se preveía la construcción de 4.000 viviendas subvencionadas. En poco espacio de tiempo se realizaron los proyectos de construcción y en 18 meses, entre 1960 y 1961 se construyeron 3.676 viviendas, en régimen de alquiler, que darían cobijo a 15.725 personas. El lugar escogido para elevar estas viviendas fue el paraje denominado Otxarkoaga, en la ladera del monte Abril, próximo a Bilbao.

La elección de este lugar para la construcción del “Poblado Dirigido de Ocharcoaga” no estuvo exenta de críticas. Para unos, era un modo de marginar a un sector muy específico de la sociedad en un enclave que quedaba escondido a la vista de la villa. Además, entre este nuevo poblado y Bilbao mediaba el descampado de Txurdinaga. Sin embargo, para la propaganda del régimen suponía la habilitación social de los menos favorecidos.

Las viviendas se entregaron a partir de 1961 y en 1963 el Instituto Nacional de la Vivienda trasladó la propiedad del poblado al Ayuntamiento de Bilbao. Para la construcción de estas viviendas se tuvo en cuenta el principio de dar alojo al mayor número de personas en la superficie mínima exigida por el Ministerio de la Vivienda para este tipo de construcciones subvencionadas. Se construyeron seis tipos distintos de viviendas, todas ellas con cocina, comedor y un número de dormitorios que variaba desde dos a cuatro. Estas viviendas se alzaron en grandes bloques de doce pisos y otros de cuatro, sin una urbanización previa del terreno, es decir, con excepción de la calle principal y única, los accesos a los diferentes bloques de viviendas estaban sin asfaltar y las aceras sin construir. Un vecino de Otxarkoaga sabía en qué bloque vivía y en qué piso, pero no tenía una calle en la que decir dónde vivía.

En 1963 comenzaron a aparecer los problemas en las infraestructuras de las viviendas. La utilización de materiales de mala calidad a lo que, según algunos, se añade la poca pericia de los operarios que las construyeron, dio como resultado un corolario de quejas de los vecinos por problemas de humedades y goteras. Este descontento entre los vecinos se encauzó a través de la creación de la Asociación de Familias de Otxarkoaga. La actuación de esta agrupación se centró no solo en pedir la mejora de sus viviendas, sino que fueron más allá en sus reivindicaciones, adentrándose en una vertiente social que el régimen no estaba dispuesto a permitir.

En 1964, el Jefe del Estado tomó parte en la inauguración del “Poblado Dirigido de Ocharcoaga”, con toda la cohorte de representantes políticos de otros poderes fácticos de la época. Aún así, las reivindicaciones de los vecinos para las mejoras de sus viviendas caían en saco roto y los enfrentamientos con el Ayuntamiento de Bilbao y el Ministerio de Obras Públicas eran continuos. El acuerdo entre todas las partes no llegó hasta 1986 y se dio paso a las reformas necesarias de mayor envergadura. Previamente, estas obras de reparación habían comenzado en 1981 con la mejora de fachadas, portales y escaleras y, en 1984, se inició el proceso de urbanización, con sus consiguientes calles y aceras.

Barrio de Otxarkoaga.
Foto:
CC BY - Xabi 1980.

Las necesidades de los vecinos también pasaban por los equipamientos culturales y por la construcción de instalaciones deportivas. En 1985 el Ayuntamiento dio visto bueno a la construcción de una serie de locales para la práctica del deporte. En cuanto a las actividades culturales, en 1987 se inauguró el Centro Cívico, cuya labor organizando las más variadas actividades ha sido un revulsivo para la actividad cultural de Otxarkoaga y un ejemplo para los otros barrios de Bilbao.

Mientras tanto, la degradación del barrio no sólo se restringía al ámbito habitacional y urbano. Desde el punto de vista social, a partir de la década de los 80, Otxarkoaga se convirtió en un ámbito de lucha entre sus distintos habitantes ante los problemas surgidos por la venta y el consumo de drogas. Mientras distintas iniciativas ciudadanas tomaban medidas para hacer frente a esta situación, muchos de los miembros de una generación perdían la vida por el consumo de la heroína y por sus secuelas. Otxarkoaga se estaba constituyendo en un gueto a donde nadie quería ir a vivir.

Una década después el Ayuntamiento de Bilbao ofreció la posibilidad de adquirir sus viviendas a los inquilinos. Esta venta, unida a la política de adjudicación de las viviendas en alquiler, provocó que muchos de los hijos de los vecinos de este barrio tuviesen que marcharse a vivir fuera ante la imposibilidad de seguir viviendo en él.

Las reformas y urbanización del barrio continuaron. Además de poner ascensores, se construyó un aparcamiento subterráneo, se mejoraron los jardines y la iluminación, al igual que los accesos a través de calles y aceras asfaltadas.

A pesar de la mala prensa que ha tenido Otxarkoaga, hoy en día es el barrio de Bilbao con el menor índice de delincuencia. Junto a Txurdinaga forma parte del Distrito 3 de la capital vizcaína. Los estudios comparativos entre estas dos entidades, Otxarkoaga y Txurdinaga, muestran la diversidad existente entre ambos. Mientras que Txurdinaga surgió como una expansión natural del populoso barrio de Santutxu y, por ello, manifiesta una dinámica más paralela al resto de los distritos de Bilbao, en Otxarkoaga los datos nos remiten una y otra vez a su origen de poblado dirigido. La proporción de habitantes nacidos en la Comunidad Autónoma Vasca, el nivel de estudios, el número de desempleados y su proporción según el género, los sectores económicos a los que se dedican y los mismos resultados de las elecciones revelan la idiosincrasia de un núcleo poblacional que se define con unos criterios de determinación propios. Este sentimiento de cohesión permite a los habitantes de Otxarkoaga tener una mayor unidad de acción a la hora de defender sus intereses.

Barrio bilbaíno de Otxarkoaga desde el monte Artxanda.
Foto:
CC BY - Xabi1980.

Todavía queda camino dentro de las reivindicaciones vecinales. Dentro del ámbito social y educativo las quejas se dirigen a la política del ayuntamiento encaminada a asignar viviendas de protección oficial a familias con mayor problemática social, con el consiguiente peligro de degradación del barrio. Los vecinos denuncian que estas medidas han llevado a una cronificación de las personas que reciben prestaciones sociales. Desde el punto de vista urbanístico, se sigue denunciando las dificultades de los descendientes de los vecinos para instalarse en el barrio, los problemas derivados de humedades, la falta de ascensores, la carencia de espacios verdes y de aparcamientos. Y, para finalizar, desde el ámbito del empleo, las denuncias se centran en la elevada tasa de desempleo, el bajo nivel educativo de las personas desempleadas y las diferencias de género en cuanto a las tasas de inactividad con la consiguiente feminización de la pobreza.

Con esta realidad aborda Otxarkoaga el 50 aniversario de su construcción. Ha sido un dilatado proceso de búsqueda de la normalización social frente a un punto de partida segregacionista. Del poblado dirigido, construido para esconder las vergüenzas de Bilbao a propios y extraños, pasando por la degeneración urbanística y social, se ha llegado a consolidar un barrio que a pesar de sus carencias ha sabido hacer frente a sus reivindicaciones en buena medida gracias a la iniciativa ciudadana.

Bibliografía

Ayuntamiento de Bilbao: Rehabilitación de Otxarkoaga. Bilbao. 1989.
CIDEC: Estudios sobre el barrio de Otxarkoaga. Ayuntamiento de Bilbao. 2004.
Paredes Gutiérrez, J. M.; López Ibarrondo, A.: Estudio Socio-Demográfico de Otxarkoaga.
Bilbao. 1991.

www.otxarkoaga.com

 

grezia / grecia

Tenemos aqui un certero articulo en GARA.
Verdades precisas de una realidad tapada por las mentiras.

GARA
Antonio Alvarez-Solís Periodista

La venta de una nación
Además de la «exquilmación tan ruda como prepotente de la población griega», en opinión del veterano periodista han ocurrido dos hechos de extraordinaria trascendencia en Grecia, su «venta» en el explosivo y nuevo mercado del colonialismo y la «muerte definitiva del socialismo como expresión de la izquierda». Alvarez-Solís analiza en profundidad las implicaciones de la situación griega y defiende la solución de la salida de la Unión Europea y el manejo de su propia moneda. Y finaliza advirtiendo de que ahora proseguirá «la venta de la ribera mediterránea».

En Grecia acaban de ocurrir dos cosas de extraordinaria trascendencia: la venta de una nación en el explosivo y nuevo mercado del colonialismo y la muerte definitiva del socialismo como expresión de la izquierda. Insisto, en Grecia se ha creado una nueva colonia y esta vez a costa de un pueblo ilustre en la historia por crear el pensamiento moral y la democracia. Los «persas» no han sido detenidos esta vez en Salamina y la ciencia económica ha dejado de constituir una epistemología moral para mostrarse ya sin tapujos como un artilugio siniestro, como un arma de asalto de los bárbaros actuales. La destrucción de la vieja propuesta ética, que entendía la sociedad como una retícula de valores esencialmente protectores del ser humano, ha sido radical por parte de los grandes y poderosos estados, que actúan como punta de lanza de la voracidad de los depredadores. El Estado ha renunciado a su función distributiva, siquiera fuera mínima, para entregarse a la administración decididamente escandalosa de unos intereses antihumanos.

Las máscaras que velaban este siniestro festín han desaparecido de los rostros a la luz del día y han dejado al descubierto las almas de todos los que se enfrentan en un duelo ahora ya sin coartadas: las almas de la ciudadanía que sufre el despojo y las almas de aquellos que reprimen, con las armas y las leyes, a esa ciudadanía a la que, además, acusan los poderosos de abuso, extralimitaciones y desgobierno de su vida cotidiana. En esta batalla queda de relieve el auténtico perfil de los sacrificados así como el execrable propósito de quienes alimentan la herramienta de muerte que manejan no solamente los poderosos sino quienes les sirven a sabiendas de la injusta causa que protegen.

Esto último alcanza -¿por qué no?- a quienes derraman sangre y esparcen dolor en nombre de la cínica doctrina de la obediencia debida. Cuando un pueblo es puesto en venta nadie que proteja ese siniestro negocio está libre de culpa. La responsabilidad se derrama en una inmensa cascada. Es hora ya de que quienes tienen la obligación de servir al pueblo estén con el pueblo.

La exquilmación tan ruda como repugnante de la población griega despoja de cualquier legitimación a los dirigentes de las estructuras financieras, a los Parlamentos que les facilitan la ley adecuada para su crimen social, a las instituciones que han expropiado el sello popular que debía garantizar una gobernación realmente democrática, incluso a la mismas iglesias que únicamente se valen de argucias como la resignación ante lo supuestamente inevitable.

Esa exquilmación justifica de pleno el levantamiento popular. La legalidad precisa una nueva legitimidad. Es cierto que los griegos comunes, el «uomo qualunque», son también responsables de haber bebido la copa de las teorías que ahora les destrozan, pero la entrega de toda una nación a un destino tenebroso exige unas responsabilidades muy duras a quienes han hecho de la sociedad actual el despojo de una vida obscena. Es más, si los griegos que iban del corazón a sus asuntos, si tender la mirada más allá del horizonte por el que venían los bárbaros, se baten ahora en la calle con todos los agentes de la represión están ganando a pulso una restauración moral que necesitaban como seres sociales. Porque los pueblos no se liberan con las leyes patentadas por la minoría que impera en todos los órdenes de la vida sino con el vigor con que reaccionen frente a la injusticia. Yo diría que en estas horas dramáticas para la vieja y acosada nación helena todos somos esencialmente griegos.

El espectáculo que ha generado la Comunidad Occidental, la europea en primer término, para exprimir hasta la última gota de la sangre griega constituye uno de los acontecimientos más vergonzosos del neocapitalismo. Se obliga al Gobierno griego a vender los bienes públicos de la comunidad como si se impusieran condiciones draconianas tras una guerra perdida. Se van a forzar los impuestos sobre las masas de un modo medieval. Se rebajará la calidad de los servicios sociales, entre ellos la sanidad, la educación y las pensiones, de un modo humillante, retornando a miserias inconcebibles. Se van a empobrecer los salarios hasta la mínima posibilidad vital. Los despidos se están masificando hasta la frontera más sensible. Sangre, sudor y lágrimas.

Hagamos recuerdo de la frase que siempre fue empleada, incluso por Churchill, para vender a la infantería popular su inicuo sacrificio. Esas frases han constituido casi siempre un veneno tan poderoso como cínico.

Podemos sin escándalo formular ya la gran pregunta: ¿Y toda esta inmensa tragedia que incrementa colosalmente el infortunio humano a quién se debe realmente?¿Al hombre desmedulado por una larga y siniestra doctrina? ¿Qué se ha conseguido con la piramidalización de los poderes? ¿Qué con la invención de monedas convertidas en grilletes y que únicamente sirven de ganzúa a las grandes potencias? ¿Qué hay tras esos mercados convertidos en universales para la expansión inicua de unos cientos de empresas y que no han ayudado nunca el crecimiento de los débiles, cuyas minorías gobernantes se postran reverentemente ante altares ajenos? ¿Quién es el loco o el impostor que se atreva a hablar del significado de su modesta bandera, convertida en trapo de colores que sirve únicamente para envolver a los muertos que han sido producidos en mercado de guerras multipolares?

Y han sido los socialistas del Sr. Papandreu los que han decidido envolver para regalo a las masas griegas, mientras la oposición conservadora juega a un cínico amor por los ciudadanos que se derraman por las calles defendiendo lo que les queda. Derecha en la que figuran los banqueros, los grandes empresarios, los inversores que navegan en corso, los que quieren salvar la deuda pública porque en ella se han cobijado contra los intereses de su propio pueblo ¡Oído, España, que veremos, lo estamos viendo ya, ese potaje servido por unos y otros en la mesa de la mayoría ciudadana! A mí me maravilla que se siga diciendo por los poderosos y que se siga creyendo por los esquilmados que el camino para la redención social pasa por apretar el cinturón del necesitado y por sanear y reforzar el poder de las grandes instituciones financieras ¿Ahora hay que salvarlos de su propio estropicio?

Si fuéramos sensatos en la calle, que no parece que haya reventado con estruendo aún, exigiríamos la liberación de cada pueblo, la instauración de una economía social, la restauración de una jerarquía de valores, la entrega del protagonismo político a quienes sufren tanto dolor envuelto en tan criminales teorías, el retorno de un poder cercano y cuidadoso de las cosas.

Grecia puede salvarse con su salida de la Unión Europea. Grecia puede salvarse manejando libremente su propia moneda; se podía haber devaluado. Grecia puede reflotar buscando nuevos aliados y distintos marcos de comercio y expansión. Grecia no estaría en trance de morir como sociedad humana y libre si se le permitiera desengancharse del carro por el que tira asfixiadamente para beneficio de Alemania, de Francia, de Inglaterra, del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial, del Banco Central Europeo y de todas esos grandes vehículos a los que nos han uncido con el engaño doctrinal, la manipulación económica y con el aparato de fuerza militar que nos vigila en el interior de la finca.

Ahora proseguirá la venta de la ribera mediterránea para beneficio del norte apolillado. Italia, España, Portugal… Y millones de ingenuos seguirán creyéndose culpables por no seguir el consejo de los grandes sacerdotes que pasan todos los días por contaduría para recoger los beneficios.

gaur euskararen eguna

krisialdiari buruz / sobre la crisis

 

Un laboratorio liberal arrasado por la crisis

Cuando el pueblo islandés vota contra los banqueros

Robert Wade y Silla Sigurgeirsdóttir

www.eldiplo.org

En Estados Unidos los republicanos luchan por recortar el presupuesto federal; en Grecia, una posible restructuración de la deuda refuerza la austeridad. Los gobiernos, ante la presión de los especuladores, optan por hacer pagar el costo a la sociedad. En cambio, los islandeses proponen enviarle la factura de la crisis a quienes la provocaron.

Isla pequeña, grandes preguntas. ¿Deben los ciudadanos pagar por la locura de los banqueros? ¿Existe todavía alguna institución vinculada a la soberanía popular capaz de oponer su legitimidad a la supremacía de las finanzas? Esto es lo que estaba en juego en el referéndum organizado el pasado 10 de abril en Islandia. Ese día el gobierno sondeaba la opinión de la población por segunda vez: ¿aceptan ustedes reembolsar los depósitos de particulares británicos y holandeses en el banco privado Icesave? Y, por segunda vez, los habitantes de la isla devastada por la crisis iniciada en 2008 respondieron “no”; lo hizo el 60% de los votantes, contra el 93% en la primera consulta, en marzo de 2010.

El final de la votación adopta un tono particular en un momento en que, bajo la presión de los especuladores, de la Comisión Europea y del Fondo Monetario Internacional (FMI), los gobiernos del Viejo Continente imponen políticas de austeridad para las cuales no fueron elegidos. La dominación del mundo occidental por parte de las instituciones financieras, liberadas de cualquier restricción, inquieta incluso a los turiferarios de la desregulación. Luego del referéndum islandés, el editorialista del muy liberal Financial Times se alegró de que “fuera posible colocar a los ciudadanos antes que a los bancos” (13-4-11). Una idea que aún encuentra poco eco entre los dirigentes políticos europeos.
Si Islandia es hoy un “caso de libro”, es porque este país ofrece un ejemplo químicamente puro de las dinámicas que, durante los años 1990 y 2000, permitieron a los intereses privados dictar regulaciones públicas que llevaron a inflar la esfera financiera, a desencajarla del resto de la economía y, finalmente, a su implosión.
En 2007, justo antes de la crisis, todo iba de la mejor manera posible: el ingreso promedio islandés se ubicaba en el quinto puesto del rango mundial y aventajaba en un 60% al de Estados Unidos. En ese momento, los restaurantes elegantes de Reikjavik dejaban a los de Londres como mediocres cantinas. Los artículos de lujo inundaban los negocios y enormes 4×4 obstruían las calles. Un año antes, un estudio internacional había identificado a la población de la isla como la más feliz del planeta (1). Una gran parte de su prosperidad se apoyaba en el acelerado crecimiento de tres bancos islandeses. Hasta 1998 habían sido pequeñas empresas del sector público, pero fueron creciendo rápidamente hasta ubicarse entre los trescientos bancos más importantes del mundo y sus activos pasaron del 100% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2000, a casi el 800% en 2007, un nivel que sólo superaba Suiza.
La crisis económica estalló a fines de septiembre de 2008. Después de la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers, los mercados monetarios se comprimieron (2). Incapaces de devolver el dinero a sus acreedores, los tres grandes bancos islandeses fueron nacionalizados. Accedieron así a un grupo menos glorioso: el que publicó la agencia de calificación de riesgos Moody’s como el de las once catástrofes financieras más espectaculares de la historia.
De una estructura feudal al neoliberalismo
A comienzos del siglo XX, después de más de seiscientos años de dominación extranjera, las estructuras sociales de Islandia seguían siendo las más feudales de los países nórdicos. La pesca dominaba la economía y generaba la mayor parte de las entradas de divisas extranjeras, permitiendo que el comercio se desarrollara gracias a las importaciones. Esto estimuló nuevas actividades: construcción, servicios e industria liviana. Después de la Segunda Guerra Mundial la economía entró en un período de crecimiento más sostenido, favorecida por diversos factores: la ayuda ligada al Plan Marshall, asociada a la instalación de una base militar destinada a recibir al ejército estadounidense y a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN); la abundancia de un bien de exportación poco sensible a las fluctuaciones del ingreso de los consumidores, el pescado de agua fría, y una población poco numerosa, muy educada y dotada de un fuerte sentimiento de pertenencia nacional.
A medida que Islandia se enriquecía, fue sentando las bases de un Estado de Bienestar inspirado en el modelo escandinavo, financiado con impuestos. En la década de 1980, el nivel y la distribución del ingreso disponible alcanzaron al promedio de los países nórdicos. Sin embargo, el peso del Estado siguió siendo más pronunciado en Islandia que en sus vecinos europeos. Igual que el clientelismo: la oligarquía local limitaba el paisaje tanto político como económico.
La sociedad capitalista moderna de la segunda mitad del siglo XX se inscribió en un vínculo de filiación directa con las estructuras casi feudales del siglo XIX. En las décadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, catorce familias –un grupo conocido con el nombre de “Pulpo”– constituyeron la elite económica y política del país. A semejanza de los jefes tribales antiguos, estas familias controlaban las importaciones, los transportes, la banca, los seguros, la pesca y el aprovisionamiento de la base de la OTAN.
Esta oligarquía reinó también en el Partido de la Independencia (PI, de derecha), que controlaba los medios de comunicación y avalaba los nombramientos de los altos funcionarios en la administración, la policía y el ejército. En su momento, los partidos dominantes –el PI y el Partido del Centro (PC), que reclutaba adeptos en las zonas rurales (3)– administraban directamente los bancos públicos locales: era imposible obtener un préstamo sin pasar por el apparatchik local. La intimidación, la adulación servil y la desconfianza tejieron una red de poder impregnada de cultura machista, pronta a erigir la abundancia de vello en virtud universal.
Pero a fines de los años 70, una facción neoliberal vino a subvertir, desde el interior, el orden tradicional. Fue empujada por la “Locomotora”, nombre proveniente de un diario del cual se apropiaron estudiantes de derecho y comercio. Su objetivo era promover los preceptos del librecambio y generarse posibilidades de carrera sin tener que esperar la bendición del Pulpo. Con el fin de la Guerra Fría, la oposición de izquierda ya no tuvo influencia y la Locomotora prosperó. Le dio al país un primer ministro, David Oddsson (PI).
Nacido en 1948 en el seno de la clase media, Oddsson llegó a ser consejero municipal de Reikjavik por el PI en 1974 y después alcalde en 1982. Entonces llevó a cabo campañas de privatización –como la venta de la flota de pesca municipal– en beneficio de miembros de la Locomotora. En 1991, condujo al PI hacia la victoria en las elecciones nacionales. Convertido en Primer Ministro, reinó el país durante más de 14 años y presidió el extraordinario crecimiento del sector financiero, antes de instalarse al mando del Banco Central, en 2004. Sin alejarse jamás de la corriente principal de la política islandesa, se mantuvo apartado del resto de la sociedad, donde no despertaba la menor curiosidad. Su protegido dentro de la Locomotora, Geir Haarde, ministro de Finanzas de 1998 a 2005, sucedió en 2006 a Halldór Asgrímsson a la cabeza del gobierno, a quien Oddson le había cedido el poder en 2004.
La liberalización de la economía islandesa comenzó en 1994. El acceso al Espacio Económico Europeo –la zona de libre comercio de los países de la Unión Europea a la cual se unen Islandia, Liechtenstein y Noruega– impuso la libre circulación de capitales, bienes, servicios y personas. El gobierno de Oddsson se lanzó a un programa de venta de activos del Estado y de desregulación del mercado de trabajo. La privatización del sector financiero comenzó en 1998 bajo la dirección de Oddsson y Halidór Ásgrímsson, líder del PC, socio de la coalición entonces en el poder: el banco Landsbanki fue asignado a dignatarios del PI, mientras que su competidor, el Kaupthing, le correspondió al PC. Más tarde, un banco privado proveniente de la fusión de varios pequeños establecimientos, el Glitnir, se instaló en el tercer lugar.
Islandia entró al nuevo milenio empujada por el aliento de las finanzas internacionales, dopadas por los créditos baratos. En el plano nacional, tres elementos resultaron determinantes: un compromiso político fuerte a favor del sector; la fusión de los bancos de inversión y de los bancos comerciales, que les permitió a los primeros beneficiarse con las garantías que el gobierno ofrecía a los segundos, y una deuda soberana reducida, que permitía calificar a los bancos con la indispensable buena nota de las agencias internacionales calificadoras de riesgo. Seguros con eso, los accionistas mayoritarios de Landsbanki, Kaupthing, Glitnir y sus diversas filiales, invirtieron la vieja dominación de la política sobre las finanzas.
La administración Oddsson pronto disminuyó la regulación de los préstamos hipotecarios garantizados por el Estado, autorizando préstamos que llegaban al 90% del valor de un bien. Los bancos, recién privatizados, se apresuraron a ofrecer condiciones aun más “generosas”. El impuesto a los ingresos y el Impuesto al Valor Agregado (IVA) bajaron, de acuerdo con la estrategia que apuntaba a convertir a Islandia en un centro financiero internacional bendecido por la moderación fiscal. Así se inició la dinámica de la burbuja.
Las nuevas elites bancarias islandesas, deseosas de extender su dominio sobre la economía del país, se dedicaron a ello con alegría. Utilizando sus acciones como garantía, se permitieron suscribir fuertes empréstitos en sus propios establecimientos para proceder a la compra de acciones… de esos mismos establecimientos. Resultado: las cotizaciones subieron. La misma operación se extendió a veces a otros bancos. Así, los accionistas del banco B tomaron préstamos en el banco A para comprar acciones de su propia sociedad, antes de devolverles la amabilidad a sus amigos del banco A, que procedieron de la misma manera. Desde ese momento, la cotización en bolsa de ambos bancos creció notoriamente, sin relación con su actividad real.
A ese ritmo, la pequeña isla logró que le abrieran las puertas del club de los gigantes de las finanzas. La sobreabundancia de crédito le permitió a la población celebrar con exuberancia el final de las décadas de racionamiento del crédito, que antes pasaba por el tamiz de las redes políticas. Finalmente, los islandeses se sintieron verdaderamente “independientes”. Lo que tal vez explique su sentimiento –en ese momento– de ser la población “más feliz del mundo”. Los propietarios y los dirigentes de bancos se remuneraron a sí mismos cada vez más generosamente (un verdadero embelesamiento dentro de los establecimientos). Y cuanto más ricos eran, más gozaban del apoyo de los partidos políticos, a los que financiaban. Los jets privados desgarrando el cielo de Reikjavik aparecieron entonces como la prueba sonora del éxito para una población que, desde tierra firme, dudaba entre la envidia y la admiración. Las desigualdades en los ingresos y en los patrimonios aumentaron, agravadas por políticas gubernamentales que reforzaban la carga fiscal de la mitad más pobre de la sociedad. En resumen, “las iniciativas liberales de Oddsson constituyeron el más formidable éxito del mundo” (4), declaró en las columnas de The Wall Street Journal uno de los más ardientes defensores islandeses de la economía de mercado.
Icesave: un arma de doble filo
Sin embargo, a comienzos de 2006 apareció la desconfianza. La prensa financiera se preguntó sobre la estabilidad de los grandes bancos, que empezaban a tener dificultades para encontrar fondos en los mercados monetarios. El déficit corriente de Islandia saltó del 5% del PIB en 2003 al 20% en 2006, uno de los niveles más elevados del mundo. La capitalización bursátil alcanzó, en 2007, cinco veces su nivel de 2001. Landsbanki, Kaupthing y Glitnir ya operaban mucho más allá de la capacidad del Banco Central de Islandia para sostenerlos como prestamista de última instancia. Y esto sucedió porque sus deudas eran reales, y sus activos, dudosos. En febrero de 2006, la agencia Fitch bajó la nota islandesa de “estable” a “negativa”: fue la “mini-crisis”. La corona islandesa cayó bruscamente en sentido contrario al valor de las deudas de los bancos, que aumentaron; la perennidad de los créditos expresados en monedas extranjeras se convirtió pronto en un problema “público”; el mercado de acciones se derrumbó y las quiebras se multiplicaron. El Danske Bank de Copenhague describió entonces a Islandia como una “economía géiser” a punto de explotar (5).
Los banqueros y los dirigentes políticos islandeses ponían a un lado las críticas. El Banco Central de Islandia tomó un préstamo con el fin de duplicar sus reservas de divisas extranjeras, mientras la Cámara de Comercio –conducida por los representantes de Landsbanki, Kaupthing, Glitnir y de sus diversas filiales– respondió con una campaña de comunicación en la prensa. El economista estadounidense Frederic Mishkin percibió 135.000 dólares por poner su nombre en un informe escrito casi enteramente por un economista islandés, dando pruebas de la estabilidad de los bancos islandeses (6). Richard Portes, que venía de London School of Economics, se contentó con 58.000 libras por el mismo tipo de evaluación. A fines de 2007, Arthur Laffer, teórico de la economía de la oferta, sentenció: “Islandia debería ser un modelo para el mundo entero” (7). El valor de los activos de los bancos llegó entonces a alrededor de ocho veces el PIB.
En las elecciones de mayo de 2007, la Alianza Social Demócrata (ASD) (8) formó un gobierno de coalición con el PI, todavía dominante. Para consternación de muchos de sus partidarios, los dirigentes de la ASD olvidaron sus promesas preelectorales y manifestaron un apoyo incondicional a la expansión del sector financiero.
Aunque habían sobrevivido a la mini crisis de 2006, el Landsbanki, el Kaupthing y el Glitnir siguieron teniendo dificultades para encontrar dinero fresco para financiar nuevas adquisiciones y reembolsar sus deudas. Los bancos desarrollaron entonces dos métodos para superar sus dificultades. El primero: “Icesave”, una invención de Landsbanki. Se trata de un servicio en internet destinado a atraer depósitos ofreciendo tasas de interés más atractivas que los bancos tradicionales. Icesave, fundada en Gran Bretaña en octubre de 2006 y en los Países Bajos 18 meses más tarde, gozó muy rápidamente de las recomendaciones de otros sitios especializados en finanzas en línea, y pronto se encontró desbordada por los depósitos. Afluyeron decenas de millones de libras esterlinas. Entre los primeros clientes estuvieron la Universidad de Cambridge, la policía de Londres, e incluso la Comisión de Auditoría del Reino Unido, encargada de administrar las finanzas de los gobiernos locales. Sin contar centenas de miles de particulares (300.000 poseedores de una cuenta Icesave sólo en el Reino Unido).
El hecho de que las entidades Icesave fueran establecidas como “agencias” –y no como filiales– significa que se colocaban bajo el control de las autoridades islandesas, con preferencia a las de los países huéspedes. Sin embargo, nadie se inquietaba por el hecho de que la agencia de regulación islandesa sólo contaba con 45 personas –recepcionistas incluidos–, la mayoría de los cuales efectuaba una estadía con vistas a ser reclutados por uno de los bancos del país. Nadie se preocupó tampoco por el hecho de que el dispositivo de seguro de los depósitos del espacio europeo estipulaba que le incumbiría a la población islandesa (320.000 personas) indemnizar a los depositantes extranjeros en caso de quiebra.
La segunda solución imaginada por los bancos para tener acceso a nuevos fondos líquidos, sin tener que justificar activos reales, fueron las “cartas de amor”. Los “Tres Grandes” vendían créditos a bancos regionales más pequeños que, a su vez, los presentan al Banco Central para garantizar nuevos préstamos… y prestarle así a los “Tres Grandes”. Los créditos iniciales fueron rápidamente denominados en la profesión “cartas de amor”, porque se resumen en simples promesas. El dispositivo se internacionalizó: los “Tres Grandes” crearon filiales en Luxemburgo y depositaron su correo sentimental en el Banco Central Europeo (BCE), a cambio de fondos líquidos que remitían a Islandia.
La caída de los establecimientos bancarios islandeses se produjo dos semanas después de la caída de Lehman Brothers. El 29 de septiembre de 2008, el Glitnir solicitó ayuda al gobernador del Banco Central, Oddsson. Pretendiendo tranquilizarlo, éste ordenó a su institución comprar el 75% de las acciones de Glitnir, lo cual tuvo como único efecto agravar la inquietud. La nota del país se vino abajo, mientras al Landsbanki y al Kaupthing les retiraron sus líneas de crédito. Los retiros masivos comenzaron en las filiales de Icesave en el extranjero. El 7 de octubre, Oddsson decidió indexar la corona islandesa con una canasta de divisas. Pero la moneda cayó, y las reservas en moneda extranjera se agotaron rápidamente. Sin control de los capitales, la indexación no duró más que algunas horas. Sin embargo, eso les dio tiempo suficiente a los cercanos al poder para cambiar sus coronas a un tipo de cambio favorable. Miles de millones salieron del país, antes de dejar flotar a la corona o, para decirlo mejor, de que se hundiera. El 8 de octubre, el primer ministro británico, Gordon Brown, congeló los activos de Landsbanki en Gran Bretaña, apoyándose en una de las leyes antiterroristas aprobadas por el New Labour. La Bolsa, las obligaciones bancarias y el sector inmobiliario sufrieron la misma suerte que el ingreso medio de los islandeses, es decir, cayeron.
Políticas de ajuste y estallido social
El Fondo Monetario Internacional (FMI) llegó entonces a Reikjavik. Fue la primera vez desde su intervención en Gran Bretaña en 1976, que era llamado para salvar a una economía desarrollada. Ofreció un préstamo condicionado de 2.100 millones de dólares para estabilizar la corona islandesa. El FMI apoyó, por otra parte, las exigencias de los gobiernos británico y holandés: sometida al dispositivo europeo de garantía de los depósitos, Islandia debía indemnizar a Londres y La Haya (que decidieron reflotar por sí mismos a los clientes de Icesave en sus territorios).
El pueblo, habitualmente plácido, dejó estallar su furia. Los movimientos de protesta se dirigieron principalmente a Haarde y Oddsson –los caciques del PI– así como al ministro de Relaciones Exteriores de la ASD, Ingibjorg Gisladóttir. En varias oportunidades, entre octubre de 2008 y enero de 2009, los sábados después de almorzar, en medio del frío, miles de personas de todas las edades se agruparon en la plaza principal de Reikjavik. Los manifestantes se tomaron del brazo para formar una cadena humana en torno al Parlamento y tapizaron el edificio con frutas y yogures exigiendo la renuncia del gobierno.
En enero de 2009, la coalición entre la ASD y el PI se quebró. Como único ejemplo de un “viraje hacia la izquierda” en un país afectado por la crisis financiera internacional, se constituyó entonces un gobierno provisorio que reunió a socialdemócratas y al nuevo y popular Movimiento de Izquierda Verde (MIV). En las elecciones de abril de 2009, el PI sólo obtuvo dieciséis escaños, a pesar de un sistema electoral que le era extremadamente favorable. Fue su peor resultado desde su creación, en 1929.
La nueva coalición se vio rápidamente urgida a reembolsar la enorme deuda de Icesave a los británicos y holandeses: era la condición previa para la ayuda del FMI. El nuevo gobierno también consideró someter su candidatura para convertirse en miembro completo de la Unión Europea y de la zona euro. Después de largas negociaciones, en octubre de 2009, presentó al Parlamento los términos de un acuerdo posible sobre la deuda de Icesave: 5.500 millones de dólares (alrededor de 3.700 millones de euros), o sea el 50% del PIB islandés, que se pagaría a los Tesoros públicos británico y holandés entre 2016 y 2023.
El MIV protestó. El ministro de salud, que proviene de ese partido, dejó su puesto, mientras cinco disidentes negaron la consigna de voto del gobierno. La ley fue impuesta el 30 de diciembre de 2009, en un clima de desaprobación general, que llevó al presidente Olafur Grimsson a anunciar que no promulgaría una ley tan contraria al sentimiento nacional. En el referéndum de marzo de 2010, el 93% de los votantes se pronunció contra el acuerdo de Icesave, y sólo el 2% a favor. Los dirigentes del Partido Socialdemócrata y del MIV se abstuvieron. En mayo de 2010 los socialdemócratas volvieron a caer al 19% en las elecciones municipales de Reikjavik, que consagraron a un actor cómico en la alcaldía de la capital. En octubre, volvieron las manifestaciones populares; la coalición concedió la elección de una asamblea constituyente que sería finalmente invalidada por la Corte Suprema.
El nuevo proyecto de acuerdo sobre el litigio Icesave, sometido a referéndum en abril pasado, se refería a un monto de 4.000 millones de dólares (alrededor de 2.700 millones de euros). Después del “no”, el diferendo que enfrentó a Reikjavik con Londres y La Haya podría ser enviado a la justicia.
El hecho de trasladar a 2011 los recortes más importantes en el gasto público, le dio un poco de aire a la economía. Hasta ahora, Islandia ha sufrido una contracción de su actividad menos importante que Irlanda, Estonia y Lituania, donde el rigor se aplicó más intensamente. El desempleo pasó del 2% en 2006 a alrededor del 7% o el 9% desde el inicio de 2009. Pero la tasa de emigración –de los islandeses y de otros trabajadores europeos presentes en el país, sobre todo polacos– alcanzó su nivel más alto desde 1889. Sin embargo, el poder socialdemócrata y verde había prometido austeridad para 2011. Los gobiernos ya no disponen de presupuesto para nuevos proyectos. En los hospitales y escuelas, los salarios bajaron y han comenzado los despidos. El congelamiento de los embargos inmobiliarios expiró a fines de 2010.
La decisión del gobierno de coalición PI-PSD, de otorgar a los ciudadanos islandeses una garantía ilimitada para los depósitos, tomada a fines de 2008, ilustra el poder de la elite financiera sobre el país. Imponer un límite de cinco millones de coronas –alrededor de 50.000 euros– habría bastado para proteger al 95% de los depositantes. Sólo el 5% más rico se benefició de la garantía ilimitada, que hoy genera nuevas restricciones en los gastos públicos. Se hubiera podido pensar que el pequeño tamaño de Islandia habría permitido revelar más pronto la ceguera del gobierno; pero ocurrió todo lo contrario. Mucho antes, Oddsson había emprendido la “privatización” de la información. El Instituto Económico Nacional de Islandia, que tenía una reputación de independencia en sus análisis, fue disuelto en 2002, ya que la administración prefería recurrir… a los departamentos de análisis e investigación de los propios bancos.
Otro fenómeno resulta igualmente sorprendente. El crecimiento de la burbuja islandesa estuvo acompañado, en un primer momento, por la publicación de informes críticos, especialmente dentro del Banco Central. Pero en 2007 y 2008, cuando la amenaza se hizo seria, los documentos –incluyendo los del FMI– suavizaron su tono. Tanto las instituciones financieras oficiales como los banqueros y los políticos parecen haber actuado sobre la base de un acuerdo implícito: la situación se había hecho tan grave que no había que hablar de ella, a riesgo de desencadenar un pánico bancario.
En octubre de 2010 el Parlamento decidió demandar al ex primer ministro Haarde por no haber cumplido con sus responsabilidades. El secretario de finanzas permanente Baldur Gudlaugsson (un ex miembro de la Locomotora) fue condenado a dos años de cárcel por el delito información privilegiada cuando vendió su participación en Landsbanki en septiembre de 2008, sólo algunos días después de haber conversado sobre el banco con el ministro de Finanzas británico, Alisdair Darling.
Lejos de haber respondido por sus actos, a Oddsson le ofrecieron el puesto de jefe de Redacción del principal diario de Reikjavik, Morgunbladid, desde donde dirige la cobertura de la crisis; un poco como si, como señaló un comentarista, se hubiera nombrado a Richard Nixon a la cabeza de The Washington Post durante el Watergate.
1 World Database of Happiness, 2006, http://worlddatabaseofhappiness.eur.nl
2 Véase “Le krach du libéralisme”, Manière de voir, N° 102, diciembre 2008 - enero 2009.
3 En la oposición se encuentra especialmente el Partido Social Demócrata y el Partido de la Gente Común (Common People’s Parti, más a la izquierda).
4 Hannes Gissurarson, “Miracle on Iceland”, The Wall Street Journal, Nueva York, 29-1-04.
5 Danske Bank, “Iceland: Geyser Crisis”, Copenhague, 2006.
6 Después de la debacle de septiembre de 2008, Mishkin modificó subrepticiamente el título de su estudio “Stabilité financière en Islande”. En su curriculum vitae, el informe se titula ahora “Instabilité financière en Islande”.
7 Arthur Laffer, “Overheating is not dangerous”, Morgunbladid, Reikjavik, 17-11-07.
8 La Alianza reunió al Partido Social Demócrata, la Lista de las Mujeres y una fracción de la Alianza Popular (proveniente de la izquierda crítica, tanto de la OTAN como del Bloque de Varsovia).
Robert Wade y Silla Sigurgeirsdóttir son, respectivamente, profesor de Economía Política de L ondon School of Economics y profesora de Políticas Públicas en la Universidad de Islandia. Este artículo es una versión modificada y actualizada de un estudio publicado en New Left Review, Nº 65, Londres, septiembre-octubre de 2010 .

otxarkoagako lorategi berria / el nuevo jardin

Nuestro jardín a concurso

Como cada dos años, el jardín de la plaza Kepa Enbeita de Otxarkoaga participa en el concurso “Bilbao jardín”. Esta vez diseñado por Iker goikoetxea Arana e Ivan Simon Iruretagoyena, nos presentan Huertalización.

El hortelano, el espíritu de la huerta ha bajado del monte a la ciudad decidido a crear un gran vergel que sirva de ocio, disfrute y alimento para sus moradores. Con este fin, se vale de su cesta mágica, de la cual emergen todo tipo de semillas, plantas y frutos que colonizarán todo aquel terreno que atraviese el hortelano. El hortelano cuenta a su vez con la ayuda de unos pequeños seres encargados de velar por el bienestar de las plantas y de su procreación.

La importancia del huerto
En los últimos años se va haciendo cada vez más patente la importancia del huerto, sobre todo en las ciudades, donde el urbanita, cada vez más deshumanizado, busca esa relación ancestral, y perdida, ser humano-naturaleza. De todo esto se constata el auge que se ha producido en las zonas urbanas de pequeñas huertas en balcones, donde el ciudadano crea en un pequeño espacio un lugar de entretenimiento, disfrute y aprendizaje, a la vez de conseguir sus propios alimentos; satisfacción en todos los sentidos. ”En Kimu bat hemos ido más allá y hemos trasladado la huerta a pie de calle”.

azkonak / dardos

DEIA
historias de la vida

El gitano ‘dardero’

José Miguel Aguilar, de Otxarkoaga, ha logrado en dos años entrar en la élite mundial de los dardos
José Miguel Aguilar lanza una dardo sobre la diana donde entrena diariamente, en el local de la asociación Iniciativa Gitana de Otxarkoaga.
EN Otxarkoaga, su barrio, le llaman campeón y en el mundillo de los dardos, El gitano. Acepta con agrado este último apodo porque dice que “lo hacen con cariño”. José Miguel Aguilar se siente muy orgulloso de ser gitano. Lleva muchos años trabajando en la Asociación Iniciativa Gitana para “acabar con el tópico de que los gitanos somos malos, robamos y, en encima, tenemos piojos”. Desde hace unos meses se ha convertido en una estrella gracias a los dardos. Su popularidad ha traspasado las fronteras de Txurdinaga y Otxarkoaga, donde se ha criado. En octubre del año pasado se convirtió en campeón europeo dentro de la modalidad de dardos electrónicos Bullshooter. Gracias a la conquista de ese entorchado, José Miguel viajará a finales de este mes a Chicago para disputar el campeonato del mundo. “Si me llegan a decir que me iba a pasar esto hace unos años, no me lo hubiese creído”, confiesa. Pero, sin pretenderlo, lo ha conseguido. José Miguel ha entrado por méritos propios en la élite mundial del juego de los dardos. Ahora, que está en paro como escayolista, compagina la venta ambulante con los entrenamientos de cara a la cita norteamericana. Allí también se dará a conocer como el gitano dardero.

José Miguel recuerda con nitidez el día que se quedó enganchado a los dardos. “Fue en Córdoba, porque aquí apenas había dianas. Entré en un bar con mis cuñados, empezamos a jugar y estuvimos hasta la cinco de la mañana. Al día siguiente tenía un dolor de brazo que no podía ni moverlo”. Eso sucedió hace unos años. “Pero tampoco muchos”, especifica. Lo que sí reconoce es que “desde el primer momento me di cuenta de que era bueno”. No sabe si porque era escayolista, “ya que para eso hay que ser fino”, o simplemente porque tenía buen pulso y puntería. Sin embargo, tampoco le dio excesiva importancia. José Miguel siguió jugando partidas con amigos y familiares en un bar de Miribilla, el Lemon. Allí es dónde empezó a escuchar: “Siempre me gana el gitano”.

Competición Así hasta que un buen día entró en un bar de Deusto que tiene tres dianas y se puso a lanzar unos dardos. “Me vio el chaval de la barra”, recuerda, “y me preguntó si tenía equipo”. De esa forma tan tonta entró en el mundo de la competición. Corría el año 2008. Desde entonces ha ido cosechando títulos sin parar. El último, el campeonato de Europa disputado en octubre en Holanda. Las claves para conseguir esos triunfos hay que buscarlas en las condiciones innatas que tiene José Miguel: tranquilidad y puntería. “Pero lo más importante para jugar bien a los dardos es la mentalidad que uno tiene”, señala. Y pone un un ejemplo de lo importante que es la concentración. “El pasado fin de semana fallé en el campeonato de Bizkaia porque mi mente estaba en otras cosas”, dice. “Cuando se compite hay que estar muy tranquilo, pensando únicamente en lo que se tiene delante, que es la diana”.

Una tranquilidad que se consigue después de muchas horas de entrenamiento. “Todos los días intento meter una o dos horitas para no perder la forma”, apunta. Tiene tiempo. Desgraciadamente está en paro desde hace unos años. José Miguel siempre ha trabajado de escayolista, por lo que la crisis de la construcción le afectó de lleno. “Desde el año 2006, que cogí una obra grande, no he vuelto a trabajar de escayolista”, dice. Por eso tuvo que buscarse la vida. Y lo hizo en la venta ambulante, que la conoce muy bien por tradición familiar. Actualmente vende en compañía de su esposa ropa de mujer en los mercadillos de Erandio y Portugalete. “Me gustaría vender aquí, en mi barrio, pero parece que hay demasiadas licencias”, señala en tono reivindicativo. Lo ha intentado aprovechando la “fama” que le han dado los dardos, pero sin resultados positivos.

Iniciativa gitana Tampoco descarta que una buena clasificación en el campeonato del mundo haga “moverse a alguien para que apoyen la creación de una escuela de dardos para niños en el barrio, por ejemplo”. Es un proyecto que tiene en mente. José Miguel siempre está pensando en mejoras para sus vecinos. Por algo lleva años trabajando en la Asociación Iniciativa Gitana. “Aquí tenemos un pequeño local en el que, por lo menos, podemos tener a los jóvenes de 12 a 15 años entretenidos jugando al parchís, al dominó o a los dardos, para que no anden por la calle”, señala. José Miguel quiere acabar “con los sambenitos que nos han colgado de que el gitano está asociado al robo y la delincuencia”. “Son tópicos que no son ciertos”, explica, “pero parece que no hay forma de desterrarlos”. Él se siente orgulloso de la cultura gitana que tiene su pueblo, que “es muy bonita” y que destaca, según él, por “el respeto que tenemos hacia los mayores y el cuidado que damos a nuestros niños”. Ahora tendrá la oportunidad de ser gitano en EE.UU.

FANT otxarkoagan maiatzak 7

Centro Municipal de Otxarkoaga
Fant

12:00h.
ICE AGE 3: EL ORIGEN DE LOS DINOSAURIOS (Ice Age 3: Dawn of the Dinosaurs)
Carlos Saldaña, Mike Thurmeier
EEUU, 2009, 94′, color

FANT otxarkoagan maiatzak 6

Centro Municipal de Otxarkoaga
Fant

17:00h.
DESMEMBRADOS (Severance)
Christopher Smith
GB-Alemania, 2006, 96′, color

Fant

17:00h.
THE HOST (Gwoemul)
Bong Joon-ho
Corea del Sur, 2006, 119′, color