torri
Hoy, se cumplen 2 años de la muerte de Isaac Torrijos.
Precisamente, fue Torri, desde su puesto de trabajo en el tren de laminación, la persona que paró el tren el día 15 de mayo de 1967, y con esta acción comenzaba la Huelga de Bandas.
Hoy, se cumplen 2 años de la muerte de Isaac Torrijos.
Precisamente, fue Torri, desde su puesto de trabajo en el tren de laminación, la persona que paró el tren el día 15 de mayo de 1967, y con esta acción comenzaba la Huelga de Bandas.
La huelga de Bandas, que se prolongó durante 163 días entre 1966 y 1967, se considera uno de los acontecimientos más importantes del movimiento obrero de Bizkaia y de la historia de CCOO. Se genera en ella, un proceso de gran transcendencia para el desarrollo del nuevo movimiento obrero a la vez que un rechazo total al franquismo. Este 15 de mayo de 2012 se cumplen 45 del final de aquella movilización que marcó una época.
Seis meses de conflicto
La empresa Laminación de Bandas en frío de Etxebarri era propiedad en un 33% de Altos Hornos de Vizcaya y en un 67% de la Basconia. Tenía 960 trabajadores y 800 de ellos participaron activamente en la huelga de principio a fin. La huelga transcurrió desde el 30 de Noviembre de 1966 hasta el 20 de Mayo de 1967. La causa del conflicto fue un problema de primas en diferentes departamentos que la empresa empezó a rebajar, aumentado el ritmo de trabajo. Se trata de uno más de los numerosos conflictos que surgen en las empresas vascas con la incorporación de los nuevos sistemas de organización de la producción que exigían fuertes incrementos en los ritmos que no llevaban pareja mejoras retributivas en consonancia con los aumentos de productividad que producían.
Acción legal e ilegal
A lo largo del conflicto se van a ir combinando las acciones legales e ilegales. Los escritos de denuncia a la Delegación de Trabajo se sucedieron. Los enlaces y jurados de empresa tendrán un papel activo y serán apoyados por los trabajadores. Se utilizará el sindicato vertical pero, con el alargamiento del conflicto, pasará a actuar claramente en contra. El conflicto irá a la Magistratura de Trabajo, pero ésta acabará actuando conforme a los intereses del Gobierno y los empresarios. El conflicto terminará con 33 despidos.
Junto a las acciones legales se desarrollarán toda una serie de actuaciones ilegales para la legislación franquista vigente. Comienzan con un encierro durante tres días en el comedor. La Guardia Civil les desalojará a punta de metralleta. Declarada la huelga, se desarrollará una importante experiencia de organización obrera. A lo largo de los 180 días circularon clandestinamente hojas informativas diarias que informaban de los acontecimientos a todos los trabajadores y vecinos y que la policía buscaba con afán.
Las asambleas son constantes y en este sentido, la Iglesia tuvo un papel relevante en la lucha. Cada día se celebraban asambleas en los bajos de la iglesia de San Pedro de Basauri y en otros locales, preferentemente de la iglesia, como Otxarkoaga. Se ejercerá el derecho de manifestación que se les negaba, como el 4 de abril que se inició con paros de solidaridad de otras empresas y culminó con una gran manifestación en Bilbao violentamente disuelta por la policía armada.
Acabar con la huelga
La utilización permanente de la policía, la actitud del sindicato vertical, el traslado de trabajadores de otras regiones para hacer de esquiroles, etc. no amedrenta a los huelguistas así que introducen otro elemento de presión: se amenazó con echar a todos los trabajadores de sus casas. 450 de ellos, tenían viviendas proporcionadas por la empresa en el nuevo barrio entonces, de Otxarkoaga. Finalmente el Gobierno decreta el Estado de Excepción el 22 de abril, eliminando las pocas garantías que el régimen permitía. Una ola de detenciones y destierros de militantes obreros a otras partes del Estado se va desarrollando. El 20 de Mayo se desconvoca la huelga. Los trabajadores tendrán que presentar un escrito solicitando el reingreso a la empresa. Un fuerte movimiento de solidaridad
Durante el proceso de huelga se produjeron importantes movimientos de solidaridad desde la Universidad (escrito de apoyo de la Escuela de Ingenieros), de la Iglesia (manifestación de curas que desorbitó al Gobierno), partidos políticos, trabajadores de otras partes de Euskadi y del Estado e incluso internacional, sin olvidar la solidaridad de los vecinos de los pueblos de alrededor. Gracias a esa solidaridad, incluida la económica, pudo resistir el conflicto durante seis meses.
Con motivo de este 45 aniversario, la Fundación José Unanue y CCOO de Euskadi han organizado una jornada de recuerdo y reflexión sobre lo que fue y significó esta huelga. El próximo 15 de mayo a las 18:30 horas en la Casa de Cultura Pozokoetxe de Basauri, confedencia a cargo del historiador José Antonio Pérez (UPV/EHU) y mesa redonda con un coloquio sobre ‘Las voces de la huelga’.
OTXARKOAGA.COM
Iñaki Egaña | Historiador
En 1966, Augusto Unzeta, uno de los fachas con mayor pedegree de los que conoció Bizkaia en el siglo XX, entregaba a Franco la medalla de oro y brillantes de Gernika, población que el dictador había bombardeado a través de sus socios nazis, ahora hace 75 años. El otro día estuve en la villa, para recordar la infamia, aportar algo de luz en las responsabilidades del ataque y, sobre todo, penetrar en la construcción de esa gran mentira que España edificó hasta hace unos días a cuenta del bombardeo.
En 1946, el Ayuntamiento de Gernika ya había nombrado al mismo carnicero «hijo predilecto». Cuando en 1961 la base norteamericana de Torrejón de Ardoz concluyó la formación de una banda de música, la Administración española le sugirió que fuera a Gernika a inaugurarla. Y así lo hicieron. Los canallas que se ocultaban en los despachos municipales y se hacían llamar concejales les regalaron unas txapelas «típicas del país».
La ofensa no tuvo límites y el 12 de octubre de 1964, España, con sus pomposos y nauseabundos iconos, incluidos los reales, se fue a Gernika a celebrar el día de la Hispanidad. Una fecha de infausto recuerdo para los pueblos americanos que, sin embargo, los adalides de una democracia que causa estupor un día sí y otro también siguen celebrando en pleno siglo XXI. España la quiso celebrar entonces, 25 años después de concluida la guerra, en la ciudad que había servido de referencia a nuestros antepasados. Y, de paso, llevó tanques y la Legión a Bilbao que desfilaron por la Gran Vía como diciendo: lo hicimos en 1937 y lo podemos repetir cuando nos venga en gana.
El 24 de abril de 2012, dos días después de la primera vuelta de las elecciones francesas, once más tarde de la ruptura de la cadera del rey en Bostuana, el mismo que estuvo en Gernika en 1964 en calidad de príncipe, 12.304 días después de la agónica muerte de Franco y a 75 años exactos de la entrada del «ejército de ocupación» español en Elgeta, después de la batalla de los Intxortas, un contingente militar español ha vuelto para tomar la misma población de Elgeta. Dicen que de maniobras.
Pero los ciudadanos vascos, ya seamos votantes del PP, del PSOE, del PNV o de Bildu, sabemos de sobra que las maniobras militares no son de distracción. Sabemos, como dijo en 1964 la organización juvenil EGI, que el acto de Gernika fue una «farsa insolente». Y que el acto de 2012 ha sido una acción chulesca, nueva «farsa insolente». Se mofan de todo lo que no sea español. Incluso de los muertos.
En los últimos años hemos desenterrado en Elgeta, en los Intxortas y en sus cercanías, jóvenes de apenas 18 años que vieron sus vidas cortadas. Hemos sabido de asesinatos a bocajarro, por diversión, de violaciones impunes, de todo tipo de tropelías a las que fanáticos apropiados del término de jueces no han prestado atención alguna. Hemos conocido los rescoldos de libros quemados y los insultos y prohibiciones a nuestra lengua milenaria.
Las tropelías en 1964 y 1966 en Gernika tuvieron nombres y apellidos. El primero Augusto Unzeta. Luego el guardia civil Guillermo Candón, entonces gobernador, Camilo Alonso Vega, ministro de Gobernación, los tenientes de alcalde Julián María Arzanegui y Domingo Urrutia, el concejal Félix Elzo, el secretario de la corporación Cruz Ugalde, Luis Iriondo, Jaime Bilbao, el jefe de protocolo Augusto Zufía… personas con pedegree, como apuntaba anteriormente.
En 1966, los jóvenes de ETA convocaron una manifestación en Gernika contra el acto de la entrega de la medalla de oro y brillantes. Asistieron 8 personas, entre ellas Txabi Extebarrieta. La Guardia civil lo mataría dos años más tarde, en pleno franquismo. Los que jalearon aquella muerte «destaparon» que su sobrina Aitziber se presentaba en las listas de Bildu al Ayuntamiento de Bilbo, ¡43 años después! Memoria histórica.
Como es sabido, ETA mató a Unzeta en 1977. Unas semanas antes, y con eso no quiero unir una causa con el efecto, el mismo Unzeta había señalado que la legalización de la ikurriña era «desgraciada, sibilina y lamentable». En el año 2010, un tal Arturo Ignacio Aldecoa, miembro de la Comisión de Cultura de las Juntas Generales de Bizkaia (por el PP), dijo que Unzeta «había servido a nuestro pueblo de una manera ejemplar y por tanto su memoria merece un recuerdo permanente».
Dos años después, el Ejército ha entrado en Elgeta. Aldecoa debe de tener ascendencia. Siento la repetición, pero se trata de una afrenta que se escapa a la lógica. Como también es sabido, la toma del «ejército de ocupación» de los Intxortas, fue el preludio del bombardeo de Gernika, el mismo que desde 1937 hasta nuestros días ha sido negado por los que lo realizaron y ordenaron.
Gernika, lo dije la semana pasada en el foro de Elai Alay, condensa todas las atrocidades que ha sufrido nuestro pueblo en décadas, en siglos. La mentira es el eje de la misma. Cuando Mola marcó su objetivo, con el fin de destruir «la ciudad sagrada de los vascos», no había Internet, ni un equipo de «científicos» detrás señalando cómo esconder el bombardeo. Sin embargo, la rutina voló por un camino ya trillado.
Los rojo-separatistas habían quemado la ciudad. El mal tiempo no permitió la salida de los aviones. Georges Botto, de la agencia Havas, recibiría una buena cantidad de lo que hoy llamamos fondos reservados, para desplegar la noticia. Nadie se lo creyó, así que hubo Plan B. Su protagonista sería Alfonso Merry del Val, especialista en temas vascos. Acababa de escribir «Spanish basques and separatism». Construyó una nueva mentira: «Alguien» bombardeó levemente Gernika. Luego, los separatistas le dieron fuego.
Hubo dudas, y para paliarlas, este argumento endeble fue apoyado por una comisión que creó la Universidad de Valladolid, al objeto de investigar hasta el fondo lo sucedido. El resultado fue desalentador. La inteligencia española al servicio de la versión oficial. Miles de hojas avaladas por sellos perfumados de odio milenario volvieron a repetir lo que aún sobrevuela por algunas esferas: España no tuvo culpa, ni siquiera la franquista, en la destrucción de la «ciudad sagrada de los vascos». Todos sabemos, incluidos los dirigentes y votantes del PP y del PSOE, hasta los de UPyD, que Mola y Franco destilaban odio hacia lo vasco y que esa fue la madre de todas las razones.
Hoy, la historia se repite, aunque la frase sea manida. Nos encontramos con mentiras clamorosas, elevadas a la categoría oficial, por el mero hecho de ser propagadas por, nuevamente, gentes con pedegree. No sé de qué, pero pedegree. Los lamentables reportajes de la transición que emite ETB, las declaraciones increíbles de la Iglesia vaticana (extranjera) anclada en Navarra señalando que «nosotros (por ellos) llegaron antes», el enroque de Vocento con la niña Begoña Urroz, ahora apoyado por el extinto «Público», mintiendo a sabiendas, las declaraciones de agentes autonómicos (anónimos por supuesto) como si repartieran caramelos a la puerta de un colegio…
Son manifestaciones que nos dan el nivel de corrupción política de la clase dominante. Son expresiones que nos confirman hasta qué punto está podrido este sistema que nació, o prosiguió, a la muerte del dictador que ordenó y jaleó el bombardeo y la destrucción de Gernika. Un tirano que luego se refugió en la mentira y fue incapaz de asumir, como lo hicieron otros, su crimen.
Y así, sus seguidores, por no decir sus secuaces, siguieron bombardeando Gernika, y lo que ella representa, con explosivos de baja o de alta intensidad, con crónicas repetitivas, hirientes, abusivas… que a pesar de la continuidad, nos siguen dejando perplejos.
Somos un pueblo con memoria, humilde, capaz de llamar a una manifestación como lo hizo Txabi Etxebarrieta, contra aquel insulto de medalla a Franco concedida por Unzeta. A pesar de los palos. Recordamos Gernika, y también, y sobre todo, esas bombas de efecto retardado que lanzaron en abril de 1937 y que, hoy, todavía siguen explotando entre nosotros. Como la del otro día en Elgeta. Y por eso nos conmoverá para siempre Txabi Etxebarrieta, aunque ni siquiera dé un nombre a una de nuestras calles. Y repudiaremos otros nombres a los que empujaremos al estercolero de la historia.
Todavia se puede ver la exposición:
1961. Otxarkoagako poligonoaren iraikuntza prentsaren ikuspegitik.
1961. La CONSTRUCCIÓN DEL POLIGONO DIRIGIDO DE OTXARKOAGA SEGUN LA PRENSA.
Nuevas publicaciones en relación al documental, Otxarkoaga: el nacimiento de un nuevo Bilbao.
Ahora, este mes en el periodico Bilbao del Ayuntamiento Bilbaino.
Bilbao y los EE.UU.: seducción y fascinación
En una de sus más destacadas publicaciones, el profesor Joseba Zulaika sustentó que fue producto de una seducción que la corporación museística estadounidense Guggenheim se asentara en Bilbao. No obstante, aquella seducción, aquella fascinación que ejercieron los Estados Unidos sobre Bilbao, no se trataba de un léxico que podamos considerarlo ni desconocido ni extraño, porque lo llevábamos asimilando desde hacía varias décadas. Y es que durante los años del Desarrollismo Económico del periodo Franquista hubo un reconocimiento y una admiración por el extraordinario progreso técnico y económico de aquel país, que sedujo no solo a los arquitectos e ingenieros bilbaínos sino que también a los políticos y empresarios. La llegada de las masivas inversiones económicas estadounidenses al Gran Bilbao, dio lugar tanto a la conformación de un imaginario basado en la metáfora del progreso como a su vez se fue configurando una sociedad del consumismo. Sin embargo, las pretensiones de los dirigentes bilbaínos iban mucho más allá de cualquier idea preconcebida.
Un modelo económico
La élite financiera e industrial de Bilbao, a través de algunos de sus miembros más destacados, Félix Lequerica o José María Areilza, quienes siendo embajadores en los EE.UU., llegaron a establecer no solo el pacto de Ayuda Mutua entre España y EE.UU. que sirvió para sacar a este régimen dictatorial del más absoluto de los aislamientos a nivel internacional sino que para aportarles importantes relaciones empresariales que terminaron captando buena parte de aquel capital estadounidense que llegaba a la España de Franco y que acabó en su mayoría destinado a la ampliación de empresas ubicadas en el Gran Bilbao. Hubo propuestas como la edificación de la Feria de Muestras de Bilbao que acabó convirtiéndose en un modelo, reflejo de un nuevo Bilbao, que trasmitió la idea de que modernidad y consumismo iban unidos, a través de innovadores materiales, sistemas, tecnologías y sus correspondientes catálogos y otros sistemas de tipo propagandístico. Los laboratorios Torrontegui de la Escuela de Ingenieros de Bilbao fueron otro de esos elementos estándares de gran trascendencia en el mundo de la construcción y que funcionaron gracias a las aportaciones económicas, de maquinaria y equipos, a través de las donaciones estadounidenses y la Fullbright Act. La élite financiera e industrial fue más lejos y suscitó el hermanamiento de Bilbao a la ciudad del acero de Pittsburg, la urbe que se instituyó en todo un modelo para los dirigentes locales de lo que debía de ser Bilbao. AHV llegó a compromisos con algunas empresas que invirtieron en Bilbao como United States Steel, Westinghouse y lograron acuerdos financieros con el Export-Import Bank. Otras entidades como la Gulf Oil Company posibilitaron que con sus inversiones se erigiera tanto la refinería de Petronor como que se construyera el Superpuerto.
El espejo en donde reflejarse
Los viajes de varios técnicos bilbaínos a los Estados Unidos durante los años 50, como Eugenio Aguinaga, Félix Iñiguez de Onzoño o Antonio Zalbidegoitia, tuvieron su posterior influencia en Bilbao. La publicación de las memorias de esos viajes editados por el Ministerio de Industria, la publicación de numerosos artículos desde revistas profesionales o de artículos desde la prensa escrita en torno a estos viajes y sobre los temas estudiados como los rascacielos, los centros comerciales, centros culturales, la planificación y la política urbana…de las ciudades estadounidenses que visitaron, les llevó a admirar profundamente aquella arquitectura. A su vuelta pudieron disertar en varias conferencias y exposiciones en torno a esa arquitectura, en las que explicaban la fascinación por aquella meticulosidad de los proyectos, el aprendizaje con la estandarización de los elementos constructivos, aquella prodigiosa organización de la industria de la construcción, con sus catálogos de materiales, medios de transporte, que fomentaban el trabajo interdisciplinar en equipo. Aunado al impacto que supuso para estos técnicos las entrevistas que mantuvieron con los grandes iconos de la arquitectura americana Frank Lloyd Wrigth, Richard Neutra, Walter Gropius, Mies Van der Rohe, Louis Khan…o con los técnicos de los grandes estudios de arquitectura e ingeniería de Skidmore, Owings y Merril de Nueva York, Pereira y Luckman de Los Angeles o Shaw Metz y Dolio de Chicago. Eugenio Aguinaga tras su viaje por los EE.UU. diseñó dos significativos proyectos, la urbanización y el pabellón del club de Golf de La Galea, lugar de encuentro y de ocio de la elite financiera e industrial de Bilbao, consecuencia de su visita a Taliesin West de Wright y el shopping center de Zabalburu una copia formal de otro edificio americano. Otro arquitecto bilbaíno, Javier Sada de Quinto, diseño 4 rascacielos en Deusto a través de un innovador sistema constructivo de patente norteamericana. El nuevo Banco de Vizcaya, en el Ensanche, fue un edificio financiero que respondía a los anhelos de los banqueros bilbaínos de erigir una residencia de los dueños de los destinos económicos de los españoles, proyecto de los arquitectos, José Luis Casanueva y Jaime Torres, que viajaron a Nueva York junto a José Chapa para constatar sus ideas con las de las realizaciones más destacadas de Manhattan. Se trataba de encontrar un edificio que sería el reflejo de aquel nuevo Bilbao emulando aquellas edificaciones que mejor representaban al Nueva York de los negocios como el Seagram Building de Mies van der Rohe, la Lever House de Gordon Bunsahft o el Chase Manhattan Bank de Skidmore, Owings y Merril. La propia Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Bilbao reclamaba la ciudad de Nueva York como arquetipo para Bilbao, ante su orografía e imposibilidad de extenderse en horizontal lo haría en vertical a través de los rascacielos. Pero también ejercería su simbología como la ciudad donde todo es posible, la ciudad de la metamorfosis, de los negocios, la ciudad del gesto orgulloso, la reverberación del poder y de la superioridad de los bilbaínos, capaces de emprender cualquier cosa, hechos a sí mismos, a través de una ciudad brutal, que trataba de manifestar una escandalosa ostentación de la riqueza. Los dirigentes bilbaínos a su vez viajaron a Nueva York al Congreso de Municipios sobre política urbana y visitaron ciudades como Pittsburg, Nueva Orleans, Filadelfia… regresaron con la intención de reproducir aquellas propuestas de grandes centros comerciales y aparcamientos en la periferia de la villa que reestructuraría toda la trama urbana. Los técnicos bilbaínos proyectaron infraestructuras, arterias, túneles y puentes alrededor de la ría del Nervión basados en modelos estadounidenses, el Cobo Hall de Detroit, la autopista Lodge, el Holland Tunel entre Manhattan y Nueva Jersey o la Nueva York Thruway desde Pensilvania a Nueva York. Incluso hubo técnicos bilbaínos que tras su viaje por EE.UU. plantearon un parque de atracciones para la Diputación Provincial en el monte Ganguren basado en el parque de Walt Disney de Orlando como nuevo lugar de ocio para los bilbaínos, y es que trataron de reproducir también los modelos de proyectos de parques naturales de California en Urquiola, Orduña o en el Gorbea. La prensa escrita de Bilbao llevada por aquella fascinación llegó a publicar la posibilidad de reproducir el Plan Bertrand Goldberg de Chicago con varias torres con un uso mixto residencial y de centros comerciales en el barrio residencial Marina City o propuestas de viviendas prefabricadas de Missouri o la ciudad experimental de Minnesota de Athestan Spilhaus.
The American way of life
Desde la delegación de Bizkaia del COAVN llegaron a denunciar las consecuencias de aquellos pretenciosos anhelos empresariales por tratar de reproducir aquellas ciudades y aquel estilo de vida cuando los debates internacionales en torno a la ciudad criticaban las situaciones existentes y trataban de hallar nuevas vías practicables de invención arquitectónica. En opinión de algunos reputados arquitectos como Antonio Fernandez Alba, Rafael Moneo, Rufino Basañez, Juan Madariaga o el sociólogo Mario Gaviria, que formaron parte del jurado del premio de arquitectura Pedro Asúa en Bilbao en 1970, sus críticas no fueron únicamente contra quienes habían permitido aquel efecto de ruptura del Ensanche por el rascacielos del banco de Vizcaya sino que en la mayoría de construcciones se llevase a cabo lo popular en EE.UU. denostando la arquitectura propia así como por haber establecido una postura capitalista de beneficios como única meta o haber llevado a la triste mecanización de las edificaciones, a la anulación del hombre y que habían acabado convirtiendo a los arquitectos en fríos técnicos y economistas. La influencia estadounidense sumió a Bilbao en una crítica situación difícil de ponderar como consecuencia de aquella quimérica pretensión de los financieros e industriales bilbaínos, llevados por aquella obsesión, con graves repercusiones, al tratar de reproducir aquellas asombrosas propuestas, sin pensar en las consecuencias y que acabó sumiendo a Bilbao en la mayor crisis urbana de toda su historia. Esta segunda ascendente estadounidense, con el efecto Guggenheim, ha supuesto, por el contrario, un efecto rehabilitador, tanto urbano como económico, allí donde fracasó el Franquismo y aquellos pretenciosos anhelos de su élite financiera e industrial, en cambio, la metrópoli contemporánea de servicios ha superado cualquier expectativa, conjugando cultura y economía.
Luis Bilbao Larrondo (Historiador)
Ahora, que se esta hablando tanto de las características del dictador fascista Francisco Franco; cuando desde la Academia de la Historia Española se disculpa el régimen asesino y genocida que fundó a sangre y fuego; traemos a colación de nuevo, el articulo publicado por el historiador Luís Bilbao Larrondo donde se aborda de forma sencilla y clara las características de las actuaciones del general fascista.
Aquí podéis ver diferentes repercusiones del articulo en otros foros.
Menos mal que existen historiadores objetivos y justos como Luis..
El tema es importante, porque algunos siguen manteniendo como verdad las mentiras difundidas por los medios de comunicación de la Falange Española sobre las supuestas bondades paternalistas del dictador fascista.
http://www.otxarkoaga.com/afo/2011/05/10/el-franquismo-la-quimera-de-un-regimen-dictatorial/
http://www.foroporlamemoria.info/2011/05/el-franquismo-efectos-de-su-paso-por-bilbao-y-bizkaia/
http://www.nabarralde.com/eu/nabarmena/6661-el-franquismo-efectos-de-su-paso-por-bilbao-y-bizkaia
Para los que no tengaís el libro de Luis Bilbao Larrondo sobre la construcción en 1961 del Polígono de otxarkoaga y la política de viviendas falangista en la dictadura del General Franco (1936-1977), podeís mirar aqui:
el-poblado-dirigido-de-otxarkoaga-lbilbao
Tambien podemos otras referencias y articulos de Luis en la red:http://www.gara.net/paperezkoa/20091123/168155/eu/Eraiki-Bilboko-auzoen-ahotsa
BRANKA
Bilbon inoiz atera ez dituen emaitzak lortu zituen atzo EAJk. 38 auzoetatik Azkuna buru zuen zerrendak 36etan irabazi zuen – orain dela lau urte 34etan lehenengo indarra izan zen. Lehenengo postua kendu dio PSOEri Arangoiti, Otxarkoaga, Uretamendi eta Iturrigorri-Peñascal auzoetan. Aldiz, orain dela lau urte irabazitako Bilbo Zaharra eta Deustuibarra Bilduren esku gelditu dira oraingo honetan. AUZOZ AUZOKO EMAITZAK BARRUAN.
Bildu Bilbo Zaharrean eta Deustuibarran irabazteaz gain, bigarren indarra izan da Elorrieta, Iturrialde, Zazpi Kaleak, Solokoetxe, Atxuri, San Frantzisko, Zabala, Miribilla, San Adrian eta Olabeaga auzoetan.
Lehenengo distritoa – Deustu – San Ignazio
Bigarren distritoa – Uribarri
Hirugarren distritoa – Otxarkoaga – Txurdinaga
Laugarren distritoa – Begoña – Santutxu
Bostgarren distritoa – Ibaialde

Seigarren distritoa: Indautxu – Abando
Zazpigarren distritoa: Errekalde
Zortzigarren distritoa: Basurtu – Zorrotza

El franquismo: la quimera de un régimen dictatorial
El ilusionista es aquel que produce efectos ilusorios, engañosos, ficticios, mediante artificios y trucos…De Franco y su régimen podemos sustentar que fueron unos grandes ilusionistas, máxime cuando parte de esa ficción, de ese engaño, pervive hasta nuestros días. A día de hoy se siguen argumentando las mismas falacias, después de décadas de desaparición del régimen, por culpa no solo de algunos medios de comunicación en manos aún de quienes en su momento sustentaron la dictadura sino por culpa de muchos historiadores, que a fuerza de repetirlas y de caer en los mismos tópicos e invenciones del servicio de propaganda franquista, acabaron tomando como verdades algunas de aquellas tergiversaciones de la realidad que no se investigaron con la suficiente profundidad ni rigurosidad científica.
Franco en Bilbao
La prensa escrita del régimen franquista en Bilbao -El Correo Español/El Pueblo Vasco, La Gaceta del Norte y Hierro- durante los días posteriores a la muerte de Franco, recordaban con un entusiasmo exacerbado, las siete veces que había estado el dictador en Bizkaia en visita oficial. La primera vez fue el 19 de Junio de 1937, cuando la propaganda franquista sostuvo que Franco liberó Bilbao del desgobierno y caos de los rojos y separatistas. A pesar de que todos sabemos que fue un golpe de estado militar contra la legalidad vigente de un gobierno tanto autonómico como municipal elegido en las urnas democráticamente por los vascos en general y por los bilbaínos en particular. La segunda vez que estuvo fue el 19 de Junio de 1939, en el segundo aniversario de la toma de Bilbao por sus tropas. En su alocución sostuvo que no le temblaría la mano en las tareas de la paz como no lo hizo en las de la guerra. En esta ocasión se refería al régimen represivo que instauró como toda buena dictadura que se precie. La tercera vez fue el 19 de Junio de 1944, otra vez en el aniversario de la ocupación de Bilbao por las tropas franquistas celebrándolo con la parada militar a lo largo de la Gran Vía. La cuarta vez fue el 19 de Junio de 1950, una vez más en los actos de aniversario de la conquista de Bilbao. La quinta vez fue en Bermeo y Pedernales el 16 de Agosto de 1955. La sexta vez fue el 26 de Agosto de 1958 cuando llegó a la apertura de la Feria de Muestras en Bilbao, en donde según la prensa del régimen, fue cuando advirtió a lo lejos el cinturón de chabolas que rodeaban Bilbao en los montes cercanos, interesado por el tema, al poco tiempo nacía el poblado de Otxarkoaga para erradicar aquel chabolismo. Lo que omiten es que detrás de esa decisión meramente paternalista estaban las tremendas presiones a las que tuvieron que hacer frente desde Madrid por parte de los empresarios, la iglesia y las propias autoridades bilbaínas. La última vez que estuvo Franco en Bilbao, fue el 19 de Junio de 1964, una vez más en los actos conmemorativos de la toma de Bilbao por sus tropas. En este último viaje inauguró el polígono de Otxarkoaga, nada más hacerlo ya se requerían por parte de las autoridades locales cuantiosas partidas económicas para hacer frente a los numerosos problemas constructivos y urbanísticos que se habían producido.
La patología de una dictadura
Fue algo común de esta dictadura que muchos de los proyectos que aseguraban ejecutarían, en exiguas o en ninguna ocasión se hacían realidad. Ejemplos los hubo muchos y de distinto calibre, como con aquellas infraestructuras que nunca se llegaron a erigir así como todas las magnas obras que supuestamente iban a realizar, según exponían con gran boato en los medios de comunicación. Fue todo un modelo instituido el hacer creer algo que nunca sucedería, ya que nunca se llegaron a materializar o para cuando se hicieron lo fueron tardíamente, ya en periodo democrático. Estas actitudes de Madrid para con Bizkaia, según denunciaban distintos medios, beneficiaron a provincias de fuera del ámbito vasco y perjudicaron gravemente a Bilbao. Otro de los grandes absurdos del franquismo fue cómo se iba a creer a unas autoridades y a sus equipos de gobierno que iban a resolver el gravísimo problema de la contaminación, tal y como sostenían, si eran ellos mismos quienes formaban parte del consejo de las empresas que emanaban gases y productos altamente tóxicos para la población. Era un auténtico disparate llegar a creer que quienes eran dueños de esas industrias fueran en contra de sus propios negocios que les reportaban cuantiosos beneficios. Lo que si se les puede achacar es de haber llegado a convertir a Bilbao en la ciudad más contaminada de Europa. Otra de las grandes paradojas que se suscitaron fue que todo el dinero que se recaudaba anualmente en Bizkaia e iba a Madrid, no revertía. A pesar de ser Bizkaia una zona eminentemente rica e industrial quedó siempre incompresiblemente apartada de las políticas del gobierno, de sus tan aclamados planes de desarrollo económico. Las denuncias que se realizaron por varios medios de comunicación del propio régimen, tenían una mayor verosimilitud, porque contradecían los argumentos que llegaban desde Madrid, ya que según propugnaban las autoridades, el dinero recaudado en Bizkaia iba destinado a las zonas menos desarrolladas de España. Sin embargo, dicha premisa suponía otra ficción más del régimen franquista porque según denunciaban estos mismos medios de comunicación la mayoría del dinero vizcaíno se invirtió en obras e infraestructuras de Madrid y Barcelona mientras dejaban morir de inanición a Bizkaia. Lo que da idea de lo que realmente había detrás de esa actitud hacia Bilbao era más bien la manifestación de un plan perfectamente orquestado además del evidente síntoma de una patología común entre las autoridades franquistas; el engaño y la mentira compulsiva aunada a la repentina pérdida de memoria una vez llegó la democracia, ya que llegaron, incluso ante todas aquellas terribles evidencias, a negar lo innegable.
Lo que sí dejó Franco en Bilbao
Lo que sí dejó Franco, sin haber hecho aún acto de presencia la crisis económica, fue entre otras mezquindades, la mayor crisis urbana de la historia de Bilbao y de una mayoría de ciudades de Bizkaia y de Gipuzkoa. Lo curioso es que siempre que podían desde sus medios de comunicación, se habían encargado de arremeter una y otra vez contra lo que ellos señalaban era el desastre de ciudad que era Bilbao cuando era gestionado en la época de la República, por rojos y separatistas. Este era otro de sus falaces argumentos para validar su golpe de estado, así nos querían hacer creer que estaba justificado lo injustificable. La delegación en Bizkaia del Colegio de Arquitectos lo desmentía cuando todavía Franco no había muerto, tras un pormenorizado estudio arquitectónico, urbanístico y cultural, sostenían que desde precisamente la República, no se había hecho nada reseñable por Bilbao y que esencialmente la actitud de los políticos del ayuntamiento de Bilbao de aquella época republicana, era el espíritu de hacer ciudad que había que recuperar, porque la política de los dirigentes franquistas había supuesto la mayor de las catástrofes para Bilbao. Comprendo que no fue únicamente por haber tomado como suyos los criterios del capitalismo puro y duro, cuando perdió la ciudad su razón de ser, sino que fue, -tal y como denunciaban varios partidos políticos de izquierdas en sus programas políticos a las elecciones municipales de Abril de 1979-, una anarquía programada por la propia élite financiera e industrial local, el pilar sino principal si uno de los principales en los que se sustentaba el franquismo.