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Asociaciones vecinales y colectivos sociales reclaman en Bilbo «una ciudad más justa para todos»

Cientos de personas han participado en Bilbo en una manifestación convocada de forma unitaria por las 26 asociaciones de vecinos de la capital vizcaina, sindicatos como CCOO, UGT, LAB, Steilas, ESK, CNT y UGT y 200 organizaciones sociales, para reclamar a las instituciones que escuchen las reivindicaciones de los movimientos sociales en aras de construir una ciudad «más justa para todos» en lugar del modelo de «ciudad escaparate».

Nerea Goti|BILBO|2018/04/28 14:15|2 iruzkin Eguneratua: 15:17
Bilbo_colectivos

 

Asociaciones de vecinos, sindicatos y más de 200 colectivos sociales, entre ellos colectivos ecologistas, la Plataforma de Pensionistas de Euskal Herria por los derechos sociales, organizaciones anti-desahucios y foros en defensa de la sanidad y el transporte públicos, han marchado por el centro de Bilbo tras una pancarta con el lema ‘Borrokatu dezagun batera orain arte banandurik defendatu duguna’, en alusión a las reivindicaciones que comparten para construir una ciudad que mejore «la calidad de vida de quienes vivimos o trabajamos en ella». En la movilización han participado representantes de EH Bildu y Udalberri.

La manifestación ha contado con la presencia de múltiples pancartas, en las que cada colectivo ha expresado el eje de sus reivindicaciones, desde la petición de «pensiones dignas de 1.080 euros» hasta «el derecho a una vivienda digna», en defensa del soterramiento de las vías en Zorrotza o por la mejora de la frecuencia de los autobuses, hasta reclamaciones de juegos infantiles cubiertos, equipamientos para jóvenes y contra la «turistificación» de la ciudad.

La marcha ha partido de la Plaza Elíptica y ha concluido en el Ayuntamiento, donde se ha recordado la movilización del Movimiento Feminista en Iruñea. «Del Bilbao que queremos construir, nosotras te creemos», han manifestado en solidaridad con la víctima de ‘la Manada’.

Los convocantes se han reafirmado en su apuesta por «caminar al unísono y defender los intereses colectivos de esta ciudad, cuyos valores deben ser la inclusión social y la participación ciudadana», en la medida que mejoran «la calidad de vida de quienes vivimos o trabajamos aquí». Han explicado que la crisis ha hecho mella en amplios sectores sociales y hay mejoras en los barrios que «se hacen esperar», mientras «aumenta la pobreza, la precariedad y la marginación, generando una falta de esperanza en el futuro».

En el comunicado leído al final de la marcha, han defendido «lo público contra la privatización galopante» y han recordado que se demandan «servicios y equipamientos necesarios, accesibilidad, especialmente para los barrios altos, transporte, limpieza, parques infantiles, rehabilitación de viviendas, lugares para el ocio y la diversión y no espacios para el negocio y la especulación». Han señalado, asimismo, que para hacer de Bilbo «una ciudad más justa» hay que «erradicar la precariedad laboral, el deterioro del pequeño comercio de barrio, los ataques a los derechos de jóvenes, mujeres, jubilados y migrantes». «Hay que frenar el modelo de ciudad escaparate que no es sino pura propaganda», han expresado.

«Dos velocidades»

Los colectivos han defendido que «los movimientos sociales aportamos una gran riqueza de valores» y han apostado por «el diálogo y el entendimiento», además de reclamar que su participación sea «reconocida y tenida en cuenta». Según han expresado, «cuando los que gobiernan quieren súbditos en lugar de una ciudadanía activa, la movilización democrática se hace más necesaria que nunca».

En declaraciones a los medios, el presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Bilbo, Javier Muñoz, ha explicado que los movimientos sociales quieren «un Bilbao más solidario, más social, que piense más en las personas que vivimos y un poco menos en el turismo». Ha defendido que «Bilbao es una ciudad abierta y orgullosa de las visitas de los los turistas, pero lo primero son los vecinos» y ha recordado que ni siquiera las expectativas de vida son iguales según el barrio de que se trate, ya que Bilbo «no es una ciudad cohesionada».

«Las inversiones y la velocidad con la que crecen diferentes zonas de Bilbao no es la misma y, además, parten de un error, las inversiones en el extrarradio deben ir a más velocidad que en el centro, aunque esto no quiere decir que el centro no tenga problemas», ha indicado.

Muñoz ha recordado que sus demandas no están solo dirigidas al Gobierno municipal de Bilbo sino también a la Diputación, al Gobierno de Lakua y al Ejecutivo español, para que cada uno actúe de acuerdo a sus competencias en cada caso.

PUBLICADO en GARA 2018/04/29

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Una manifestación integrada por 200 movimientos sociales marcha por el centro de la ciudad

Cientos de vecinos claman que otro modelo de Bilbao es posible

El lema de la pancarta que encabezó la manifestación proclamaba: ‘Defendamos juntos lo que hasta ahora hemos defendido por separado’. Fotos: Oskar González
 ciudad más igualitaria. Una manifestación compuesta por alrededor 1.500 personas -según fuentes municipales- defendió ayer en el centro de la villa que otro Bilbao es posible. Al llamamiento de la Federación de Asociaciones Vecinales de Bilbao (FAVB) se unieron 200 movimientos sociales de diferente índole, cada uno con su pancarta y su proclama particular, para solicitar “propuestas de ciudad acordes a las necesidades de quienes viven en ella”.

Instantes antes de que se iniciara la protesta, Javier Muñoz, presidente de la FAVB, aseguró que “la ciudad sigue avanzando a dos velocidades”, ya que “se invierte mucho más donde menos se necesita”. Según indicó, la manifestación es una forma de “poner a la sociedad civil activa en marcha”. De hecho, independientemente del poder de convocatoria de la iniciativa, consideró que una ciudad con “organizaciones de tanto coraje” debería de ser un motivo de orgullo para el Ayuntamiento. “Tienen que estar orgullosos no solo del Guggenheim, también de su población comprometida”, señaló.

Muñoz recordó, asimismo, que el único precedente de esta singular protesta, debido a todas las voces que aglutinó, se encuentra en junio de 2008. Sin embargo, aquella vez la manifestación estuvo conformada exclusivamente por asociaciones vecinales que reivindicaban los mismos derechos para todos los ciudadanos. “En esta ocasión hemos compartido la convocatoria con cerca de 200 organizaciones”, destacó el portavoz vecinal, en referencia a los sindicatos, movimientos feministas y estudiantiles, foros y plataformas y ONG, entre otras, que se han sumado. ¿Y ha cambiado algo en los últimos diez años? “Hemos salido de la crisis y eso se tiene que notar”, evidenció Muñoz, quien destacó que sus reclamaciones para coordinar mejor el transporte público o hacer más accesible la ciudad no cayeron en saco roto. “Es bueno que la ciudad esté viva y se manifieste democráticamente”, argumentó.

Reivindicaciones para todosMiembros de diferentes asociaciones y movimientos fueron congregándose minutos antes de las 12.00 en la Plaza Elíptica, desde donde partió el desfile de pancartas. “Esta es una iniciativa más a la que nos sumamos, complementaria a la de los lunes y las previstas a lo largo del mes de mayo”, explicó Carlos Ruiz, portavoz de la Plataforma de Pensionistas de Euskal Herria por los Derechos Sociales, quien indicó que no están satisfechos con la subida acordada por el gobierno central. “A nivel de pensionistas no tiene ningún efecto, las pensiones bajas se complementan con la RGI, así que a las que se incrementen con la subida del IPC se les retraerá el complemento”, reveló el portavoz de los pensionistas.

A unos metros, los vecinos de Basurto portaban una pancarta para reclamar el espacio de La Perrera, donde hace escasos meses se inauguró la comisaría del barrio, para la ciudadanía. “Necesitamos un centro cultural que complemente el centro de distrito”, aseveró Begoña G. Vivanco, presidenta de la Asociación de Vecinos de Basurto, quien solicitó “que paren de construir edificios”. Otra de las asociaciones vecinales que no faltó fue la de Uribitarte Anaitasuna. Su portavoz, Celina Pereda, pidió “la defensa de los cascos históricos frente a la turistificación y la gentrificación”, ya que la “gente que vive en Abando ha comprobado cómo a medida que se peatonalizaban las calles y aumentaba el ocio nocturno, ha disminuido la calidad de vida”.

Por su parte, Carmen Baúl y Asier Portillo, en representación del sindicato LAB, evidenciaron que dicho modelo de ciudad repercute en el pequeño comercio. “Estamos en contra de las aperturas los domingos, tiene que existir una conciliación de la vida laboral. El turismo puede seguir existiendo;pero el comercio es comercio, no es ocio”, alegaron.

Las reivindicaciones dieron para representar a toda la ciudadanía. Desde la Federación de Gentes del Mundo, Miguel Ángel Puentes, solicitó “una sociedad más hospitalaria”, en la que se tome conciencia de “los derechos de los refugiados a los que se debe abrir las puertas”. Asimismo, destacó “los derechos laborales de las mujeres que trabajan en el ámbito doméstico, muchas de las que están casi en estado de esclavitud”.

Marcha hasta el ayuntamientoLa marcha partió pasado el mediodía y de forma silenciosa, probablemente porque el hecho de que cada asociación tuviera su propia reivindicación complicaba encontrar un lema común. Sin embargo, cuando la cabecera alcanzó el Palacio foral, comenzaron a sucederse los cánticos. El más entonado fue “Otro Bilbao es posible”, aunque también se dejó paso a “Auzoak bizirik”. A medida que la comitiva avanzaba por la Gran Vía, gran número de curiosos grababa la protesta en la que participaron concejales de EH Bildu como Alba Fatuarte, Izaskun Guarrotxena y Bruno Zubizarreta y de Udalberri, como Carmen Muñoz y Amaia del Arenal, además de otros representantes institucionales. A la altura de los juzgados en la calle Buenos Aires, la manifestación se detuvo al grito de “No es abuso, es violación” para mostrar el rechazo de los participantes a la sentencia dictada por el caso de La Manada.

A medida que los asistentes fueron acercándose al ayuntamiento, el lema más sonado fue el de “Alcalde, escucha, los barrios en lucha”. Cuando todos los manifestantes llegaron a la escalinata de la casa consistorial, se leyó un comunicado, tanto en euskera como en castellano, para denunciar las consecuencias de la crisis en los sectores sociales. “Las mejoras que reclaman los ciudadanos en sus barrios se hacen esperar mientras aumentan la pobreza, la precariedad y la marginación, generando una falta de esperanza en el futuro”, expresaron. Ante esa situación, aseveraron que se debe “frenar el modelo de ciudad escaparate que no es sino pura propaganda”. Por ello, abogaron por “el diálogo, el entendimiento y el acuerdo entre la ciudadanía y las instituciones” -en referencia al Ayuntamiento, la Diputación, el Gobierno vasco y el estatal- para lograr entre todos una “sociedad cohesionada”.

Publicado en DEIA    2018/04/29

hirigintza / urbanismo

EL PLAN GENERAL DE ORDENACION URBANA DEL BILBAO Y LA PARTICIPACION CIUDADANA

 

Ha dado comienzo el proceso de revisión del PGOU de Bilbao, con muchos años de retraso, pero algunas novedades. Si bien en contenidos puede decirse que se alumbra un plan muy continuista, falta de autocritica de lo realizado en los últimos 17 años,… la novedad esta en la obligatoriedad legal de hacer un proceso de Participación Ciudadana.

Teniendo en cuenta que el Plan General es una de las herramientas rectoras del urbanismo en Bilbao, o dicho de otro modo, es el instrumento legal de hacer ciudad, los procesos participativos de la ciudadanía deben de tener un importante peso para decidir como lo hacemos a gusto de la inmensa mayoría de las personas residentes. Esperamos lograr calidad de vida, buena gestión de los recursos, instrumentos de reactivación económica,… y un buen nivel de satisfacción de la ciudadanía, por ello, es preciso que los debates tengan un carácter de representatividad, y un importante grado de vinculación con las decisiones que tomen las instituciones implicadas.

Para no crear falsas expectativas ni frustraciones en estos procesos participativos, dejemos claro, al menos por parte de los organismos ciudadanos cuales son nuestras responsabilidades:

     

  • Poner por delante una gran dosis de voluntariedad, la Asociaciones Vecinales buscamos una mejor calidad de vida de nuestros barrios, no pedimos compensaciones personales.
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  • Capacidad de análisis, de detectar los problemas y las prioridades, esto nos lo da el contacto diario con la calle día a día, el escuchar a la gente.
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  • Capacidad de elaboración de propuestas, poner al descubierto los déficit, urbanos, de equipamientos, zonas verdes, transporte, accesibilidad, la rehabilitación de vivienda, la autoridad única del transporte, el equilibrio entre barrios,…
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  • Capacidad de transmitir a la ciudadanía el interés social de las propuestas, lo que hacemos no es para autosatisfacción, el apoyo de la calle será necesario y para ello tenemos que conectar. No despreciar ninguna propuesta que venga de la ciudadanía.
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  • Capacidad de influir en las instituciones, participación en todos los foros de debate donde se esté poniendo en juego el modo de hacer ciudad.
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  • Capacidad de presionar, si fuese necesario, desarrollar líneas de plante, conseguir el mayor apoyo social a los proyectos asociativos, mover la calle para conseguir el reconocimiento.
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Puede que se me queden cosas por considerar, pero esta debe de serla materia prima de nuestras aportaciones para conseguir un buen resultado. Al final tendremos que hacer balance de lo propuesto y de lo conseguido, pero no antes de poner todo por nuestra parte.

La Federación de Asociaciones Vecinales de Bilbao dispone de criterio, análisis, propuestas del Bilbao que queremos, también desde esta tribuna estamos en disposición de aportar, esperamos las consultas de la Asociaciones Federadas, ayudaremos para que todos los barrios se vean reflejados en el gran espejo de la ciudad.

Bilbao noviembre de 2012,

Carlos Ruiz Vicepresidente de la Federación de Asociaciones Vecinales de Bilbao

 

 

auzo elkarteak / asociaciones vecinales

 

Publicado en DEIA

2012-07-08

CARLOS GÓMEZ, FEDERICO PEDRINI Y JABI RODRÍGUEZ REPRESENTANTES DE LAS ASOCIACIONES DE VECINOS DE MIRIBILLA, BASURTO Y CASCO VIEJO

“No somos ni Dios ni el diablo, solo vecinos que queremos lo mejor para nuestros barrios”

Carlos Gómez, Federico Pedrini y Jabi Rodríguez son tres de las personas que trabajan codo con codo desde las asociaciones de vecinos de Bilbao por mejorar la villa.

La villa está formada por barrios muy diversos. Un ejemplo de ello son Miribilla, Casco Viejo y Basurto. Son el último barrio en crearse, el lugar clásico por antonomasia y, por último, un barrio que está en plena fase de transformación. Tienen distintas realidades, pero también problemas y vivencias comunes. DEIA ha hablado con representantes de sus respectivas asociaciones de vecinos para tomar el pulso a cada una de estas realidades.
Representan a tres barrios con vivencias diferentes. ¿Qué problemas tiene su barrio en la actualidad?
Carlos Gómez: En el caso de Miribilla, cuenta con el problema de haberse creado con deficiencias estructurales ancestrales. Tenemos diversos problemas de inicio, el barrio no se creó con las plazas escolares adecuadas, ni las instalaciones médicas adecuadas y tampoco con aparcamientos suficientes. Ahora estamos tratando de solucionar todas esas cuestiones que son fundamentales de cara a la calidad de vida. En el aspecto positivo está la amplitud de nuestras calles y las zonas verdes.
Jabi Rodríguez: Nuestro principal problema es que al ser un lugar de encuentro (Casco Viejo), hay una parte de la gente que viene y no respeta el barrio; además, hay locales que no tienen las licencias necesarias… Y a veces se toma nuestro barrio más como un centro comercial que como un espacio en el que viven personas. Es un lugar de ocio, de encuentro, pero históricamente no hemos tenido ni equipamientos educativos ni deportivos y, poco a poco se ha ido parcheando, aunque nos faltan muchos equipamientos.
Federico Pedrini: Nosotros tenemos el problema del viaducto (Basurto) que nos condiciona un poco, sería la llave para tener zonas verdes, plazas, áreas de esparcimiento que nos permitan hacer vida de barrio.
Muchas de las cuestiones que afectan a los barrios son comunes: aparcamientos, equipamientos…
J. R.: Sí, son cuestiones de ciudad desde el punto de vista de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Bilbao, como de las asociaciones de vecinos de los barrios. Vamos a colaborar con el Ayuntamiento en proyectos como los corazones de barrio para impulsar los barrios.
F. P.: Para todo ello sería conveniente que funcionasen mejor los consejos de distrito. Habría que darles más poder de decisión y en él deberían tener más poder las asociaciones.
J. R.: Estoy de acuerdo. Los consejos de distrito tienen que tener más valor, deberían estudiarse más las cosas. Debe haber más diálogo, porque conseguimos más cosas por fuera de los consejos de distrito que desde él. Sería necesario que las asociaciones tuviésemos voto y poder cambiar las mayorías.
F. P.: Nadie conoce nuestros barrios, las calles y sus necesidades mejor que nosotros.
C. G.: Por eso creo que el asociacionismo de los barrios debería tener mayor importancia, porque la realidad de la vida está en los ciudadanos. Los consejos de distrito deberían volver a ser lo que fueron, el pequeño Ayuntamiento de cada distrito.
J. R.: La cuestión es que muchas veces, tanto como Asociación de Vecinos como Federación, conseguimos más cosas y tenemos una comunicación más fluida hablando con las áreas municipales. Los consejos de distrito deberían ser la forma más directa de sacar propuestas y solucionar los problemas de los barrios de Bilbao. Aunque con el último Auzokide Plana ha habido un avance y desde el Ayuntamiento se nos ha tenido más en cuenta. En las concejalías se nos escucha más, hay un diálogo fluido y se nos tiene más en cuenta.
Hace dos años y medio se creó la Federación de Asociaciones de Vecinos de Bilbao como una herramienta para aglutinar el asociacionismo vecinal. ¿Qué balance hacen de este periodo?
J. R.: La Federación, como organismo, está perfectamente asentada. Hemos tenido varias reuniones con distintos áreas del Gobierno vasco, incluso con el lehendakari.
F. P.: La verdad es que ahora todas las instituciones, desde el Ayuntamiento hasta el Gobierno vasco, están más receptivas, nos abren más las puertas al diálogo.
J. R.: Estamos asentados, pero creo que aún es pronto para hacer un balance; quizá a finales de este año, o al final de la legislatura de la Federación -dentro de año y medio- podamos valorar en qué hemos avanzado, en qué debemos mejorar… Pero lo importante es que hay vías de diálogo con las instituciones; por suerte, ahora se nos tiene más en cuenta, hay una mayor voluntad de sentarse a hablar con nosotros. Esa nueva voluntad es digna de alabar y en el futuro veremos qué podemos hacer juntos.
C. G.: Se han dado cuenta de que no somos el diablo, tampoco somos Dios, solo somos vecinos que queremos lo mejor para nuestros barrios y para la ciudad. Esta apertura de las administraciones hacia las asociaciones va a permitir que podamos impulsar la participación ciudadana en consejos etc… Además, como Federación de Asociaciones de Vecinos de Bilbao estamos teniendo impacto en Bizkaia y tenemos representación en la federación estatal.
¿La Federación ha acercado las asociaciones de vecinos a la gente?
J. R.: A los vecinos no, pero sí nos ha servido para conocernos entre las asociaciones. El acercamiento a los vecinos es algo que nos queda por hacer. No es lo mismo la asociación que los vecinos, aunque luchemos por los intereses de todos. Estamos intentando agrupar a las asociaciones de distinto discurso y eso es algo muy difícil que se está consiguiendo. Las distintas asociaciones de vecinos estamos empezando a funcionar como Bilbao. El tema de los vecinos deberemos trabajarlo.
C. G.: Sí, creo que es una labor que debemos ir haciendo toda la sociedad, debemos abrirnos y ser más participativos. Nosotros, los que estamos aquí, hemos sido participativos desde siempre, estamos convencidos de lo que hacemos y queremos hacer ciudad.
F. P.: A veces, es más fácil que los vecinos tengan visión de ciudad a que lo tengamos las asociaciones de vecinos. Ahora, además, la Federación está en el momento de que todas las asociaciones nos conozcamos, es un momento delicado. En el momento en que estemos bien unidos, será algo que haremos, acercarnos a la gente.
Sí, porque son los primeros pasos de esta entidad…
J. R.: Organizarnos, marcar el camino a seguir nos ha llevado un tiempo y el hecho de tener un presidente y un vicepresidente que nos representen en las reuniones y que las asociaciones se sientan totalmente identificadas con lo que los representantes de cada área defienden es algo muy importante. Se está llevando a cabo la labor para recuperar aquello que fue en su día, tras la Transición.
Hemos repasado los problemas que tienen sus barrios. Vayamos con las virtudes que tienen los lugares donde ustedes viven.
J. R.: Lo más bonito de todo es que mi barrio es un lugar de encuentro y que es gran parte de la historia de Bilbao. Ha sido el centro de la vida política, es la zona monumental más grande de Euskadi y, aunque hay cosas que vamos a mejorar, lo más bonito es que te puedes encontrar a gente de todas las edades.
F. P.: En Basurto pasa eso, todos nos conocemos, hay mucha gente del barrio de toda la vida. Yo, por ejemplo, llevo solo 40 años en el barrio, mis suegros siempre han vivido allí y hay una identidad de barrio. Eso es bonito y ahora va a venir gente nueva y esperemos que sea gente joven para rejuvenecerlo.
C. G.: Somos un barrio nuevo, de gente venida de otros lugares de Bilbao y Bizkaia, que se está creando y en el que están creciendo los proyectos de mucha gente y el de un barrio en común. En la actualidad, estamos formándonos como barrio y tenemos ese reto. Miribilla es un lugar de los mejores en calidad de vida por sus edificaciones, la forma de sus calles… Este barrio es una isla dentro de un entorno que necesita un impulso muy importante de la Administración.
Ustedes son personas voluntarias, que trabajan para sus barrios. ¿De dónde nace esa voluntad de escuchar al vecino y trabajar por él?
J. R.: A mí esto me viene desde mi época de estudiante. En esos tiempos estábamos luchando por la democracia. Creo que es tan lógico y absolutamente necesario escuchar a los vecinos, que lo veo totalmente natural. El elemento clave de todo esto es la democracia, no el urbanismo ni esas cosas porque de eso se encarga gente especializada, a mí me obsesiona la protección del patrimonio y la democracia.
C. G.: Yo creo que a todos nos viene desde pequeños. La mayoría somos personas adultas, que venimos de unos tiempos en los que se luchó por la democracia. Por eso creemos y trabajamos por la democracia participativa de los barrios. Además, en Miribilla, la asociación la iniciaron cuatro vecinos, nos hicieron una llamada de apoyo y ahí estamos. Al final, las ganas de participar y que el mundo participe es algo que se tiene o no se tiene.
F. P.: Yo empecé en esto hace 15 años por lo del viaducto. Era un tema que me interesaba, que me afectaba y vi que había un movimiento vecinal en el barrio y entonces me enteré que había una asociación. Por aquel entonces estaba medio muerta y entre Pedro de la Fuente y yo tratamos de darle más vida. Empezamos con muy poca gente y ahora somos más de 1.600 socios.
¿Está en auge el movimiento vecinal en Bilbao?
J. R.: Muchas veces, hay asociaciones que surgen de conflictos concretos. Yo creo que habrá un redescubrimiento por parte de la gente en el sentido de que si trabajas en grupo es más fácil conseguir tus objetivos. Y es algo fundamental para que las instituciones nos tengan cada vez más en cuenta, iremos avanzando y eso dependerá de que la gente lo impulse.
C. G.: Queremos captar gente, pero si queremos que todo esto siga, necesitamos un relevo.
¿Ven futuro al movimiento vecinal?
J. R.: Veo futuro, voces críticas de chavales que quieren cambiar las cosas. El futuro está en la gente joven y creo que van a trabajar por mejorar las cosas de su barrio. Además, queremos dejarlo ya, nos queremos jubilar (risas).
F. P.: En todo esto va a tener mucho que ver esta crisis que estamos viviendo. Son los jóvenes los que más problemas van a tener y eso les va a hacer trabajar, Nosotros ya hemos incorporado a la asociación a tres personas de mediana edad.
C.G.: Mi visión es de análisis de necesidad . Vivo en un barrio nuevo, con gente joven y estos vecinos han de ir asentando su vida antes que meterse en este movimiento. Es una cuestión de prioridades. Pero sí veo en barrios de alrededor cómo determinadas asociaciones van apagándose por el envejecimiento de sus juntas directivas. Pese a todo, confío en que la gente joven se incorpore.