35 hogares para empezar otra vez

 

Cuando Viviendas Municipales está de actualidad se suele deber a sorteos de VPO, proyectos de construcción de nuevas promociones de pisos… Pero esta sociedad municipal también tiene una vertiente de responsabilidad social. 128 personas con problemas de inserción conviven en 35 pisos cedidos por Viviendas Municipales a asociaciones que trabajan para ayudar a estos colectivos en la villa. Se trata de agrupaciones como Argia, Bizitegi o la Fundación Síndrome de Down del País Vasco.
Tal y como explicaron ayer la presidenta de Viviendas Municipales, Julia Madrazo, y su directora, Isabel Garcés, cooperan con 25 asociaciones dedicadas a la inserción socio-laboral y, gracias a los convenios suscritos con ellas, «personas mayores sin recursos, discapacitados físicos o psíquicos, inmigrantes, jóvenes procedentes de hogares desestructurados y personas en situación de precariedad económica pueden retomar sus vidas». También las mujeres que han sido víctimas de malos tratos encuentran en estos pisos un lugar donde alejarse de su agresor junto a sus hijos.
Según Madrazo, «estas personas unen la necesidad de vivienda con problemas personales específicos y en los pisos no sólo encuentran alojamiento. También tutela, seguimiento y atención psicológica y sociolaboral para insertarles de forma normalizada en la sociedad». A su juicio, «la exclusión social es uno de los retos más acuciantes de la sociedad actual». Explicó que la mayoría de los programas que ofrecen son «de tránsito, porque el objetivo es que las personas acogidas consigan ser autónomas e independientes».
Usos sociales
Cuando encuentran trabajo o recuperan el control de sus vida, dejan su sitio a otras personas necesitadas. «Si no experimentan una mejoría, como puede ocurrir con personas con enfermedades mentales incurables, se plantean estancias prolongadas en pisos tutelados», comentó Madrazo. Respecto a las personas mayores sin ingresos, permanecen en pisos municipales mientras puedan valerse por sí mismas; «cuando pierden la autonomía son alojadas en una residencia».
La renta media de estos pisos es de 234 euros, pero no es el único recurso que cede Viviendas Municipales de su parque inmobiliario. También tiene repartidos, esta vez gratuitamente, 42 pisos de Otxarkoaga que fueron declarados como inhabitables en 1987. No son aptas como residencia, «pero pueden cumplir usos sociales a favor de asociaciones que, además, contribuyen a la dinamización social de este barrio de Bilbao», afirmó Madrazo.
Lo que antaño fueron infraviviendas, hoy se han convertido en 4 centros de día, una tienda de ropa de segunda mano y oficinas para las agrupaciones. Por ejemplo, Bizitegi, Kaledor Kayiko, la asociación de belenistas, de canaricultura y la asociación Ahislama, entre otras. Según apuntó Madrazo, por el momento el número de pisos municipales resulta suficiente, «pero cada año evaluamos con las asociaciones y los departamentos municipales si es necesaria alguna ampliación».

 

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