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El primer rascacielos de Bolueta toca techo

La torre alcanza los 88 metros de altura, donde se levantan 28 plantas para acoger 108 pisos de VPO

Visesa espera terminar el edificio en diciembre y entregar llaves en febrero

 

Vista de la torre culminada y el edificio anexo desde el puente que une Bolueta con Basauri.

Bilbao – El primer rascacielos de la operación urbanística de Bolueta ha tocado techo. La constructora Sukia, encargada de las obras financiadas por la sociedad pública Visesa, ha finalizado la construcción de la estructura del bloque y alcanzado los 88 metros de altura previstos.

Una torre impresionante y visible desde varios cientos de metros a la redonda en Bilbao que albergará en sus 28 plantas un total de 108 viviendas, todas ellas de protección oficial.

Hace ya varios meses se llegó a la altura prevista de nueve plantas del bloque anexo a la torre, el cual acogerá 63 pisos sociales de alquiler. De estas viviendas, 45 se entregarán al Ayuntamiento de Bilbao y las restantes 18 serán gestionados por la sociedad Alokabide, que, como Visesa, dependen del Gobierno vasco. De esta forma los dos bloques conforman un conjunto edificatorio integral con forma de L que será marca de la casa en la operación urbanística de Bolueta.

El crecimiento del alto edificio se ha resuelto sin imprevistos destacables y se espera concluir la obra para diciembre con el fin de entregar las viviendas en febrero de 2018. Así lo indica Germán Velázquez, el arquitecto que junto a su hijo y el equipo del estudio Varquitectos, afincado en Iruñea, han diseñado un bloque de viviendas único.

El procedimiento de construcción ha sido el habitual en este tipo de estructuras de gran altura. Primero se ha construido el corazón del rascacielos, una estructura de hormigón blanco de perímetro cuadrado destinado a albergar todos los servicios comunes del rascacielos. En concreto, los cuatro ascensores previstos, pasando por los dos conjuntos de escaleras hasta llegar a las tuberías y conducciones principales de agua, gas, electricidad o fibra óptica. “Esta parte del núcleo rígido es la que mira a la calle, la que se orienta hacia el río también acogerá parte de las viviendas”, apostilla Germán Velázquez.

Este corazón interno se ha ido elevando en tramos de cuatro en cuatro alturas para que una vez generada esta porción ir creando a su alrededor los techos y suelos de las viviendas así como todas sus fachadas exteriores.

Otra característica especial es que el corazón central ha crecido con un andamio fijo que se elevaba mediante gatos hidráulicos “de manera que ha facilitado mucho más el trabajo”, indica el profesional navarro.

Todo el proceso se ha realizado con la ayuda de una grúa que se izó antes de que la torre empezara a crecer y que se ancló a la estructura del rascacielos cuando ésta llegó a su altura media. La grúa ha sido otro de los hitos de la obra debido a que no es habitual levantarlas fijas tan elevadas ya que supera en altura al propio edificio alcanzado así los cien metros de altura.

Más de 100 metros de grúa Una prueba de su presencia es que desde que empezó a ser operativa se tuvo que instalar en sus puntos más elevados varias luces rojas de aviso de obstáculo para el tráfico aéreo.

Pero esta grúa tan especial ya tiene los días contados. Germán Velázquez explica que “en mes y medio se desmantelará ya que su uso es innecesario”. Toda la subida de material se efectuará por el interior y el revestimiento exterior del edificio se acometerá también con un sistema poco habitual.

Esta previsto desmontar todos los andamios fijos que envuelven ahora la torre para instalar otro de los denominados trepantes, el cual ira subiendo a lo largo de las fachadas para vestir el edificio con su piel de aluminio. “Se trabajará con tres equipos diferentes para facilitar la instalación de las piezas que recubrirán las fachadas”, desvela Velázquez.

Una vez llegado a su cenit, el rascacielos tiene todavía por delante mucho trabajo hasta llegar al periodo contratado de 22 meses de obras. “Estamos en plazo a pesar de que los inicios fueron complicados hasta llegar a ras de suelo tras construir las cuatro plantas de parking subterráneo ”, reconoce el arquitecto.

Mientras crecía el edificio ya se han ido acometiendo trabajos en el interior de las viviendas y se han colocado todas las ventanas y la carpintería exterior. Queda la tabiquería para generar los huecos de las viviendas desde las que se tendrán unas vistas inéditas de la zona este de Bilbao. Germán Velázquez estima que tanto el rascacielos como el edificio anexo estarán concluidos para navidades “con la intención de entregar la obra en el mes de febrero”.

PUBLICADO en DEIA 2017/05/03

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