zorrozaurre

ELCORREO

único voto en contra 

El Consejo Asesor avala el 

plan de Zorrozaurre con el  

voto vecinal en contra

 

El representante del colectivo pidió la comparecencia de «expertos y gente implicada que pueda dar otra visión»

 

 

LAS REACCIONES

IBON ARESO (PNV)

«Tiene que haber un equilibrio económico. Si no, dejamos Zorrozaurre como está por inviable»

TXEMA OLEAGA (PSE)

«Hay vecinos y empresas esperando que este plan se desbloquee y salga adelante»

EUSEBIO DE MIGUEL (DISTRITO 4)

«Habrá que discutir bastante sobre el número de viviendas, hay muchas vacías y por rehabilitar»

El Consejo Asesor de Planeamiento aprobó ayer los criterios básicos del plan de Zorrozaurre, tal como exigieron los jueces al Ayuntamiento de Bilbao. El organismo, en el que están representados todos los partidos políticos junto a asociaciones vecinales y de otro tipo, dio su apoyo a la propuesta de la comisión gestora con un único voto en contra, el del representante del distrito de Begoña. Eusebio de Miguel habló en nombre de la Federación de Asociaciones Vecinales de la ciudad, que considera que hay que profundizar en el debate y valorar distintas alternativas.

El dictamen del consejo no es vinculante al tratarse de un organismo consultivo, pero el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha dejado claro que su opinión es importante. La falta de este informe era el argumento de más peso en la sentencia que dio la razón a la asociación El Canal y anuló el acuerdo plenario que sirve de base a todo el plan. El Ayuntamiento ha recurrido el fallo ante el Supremo, pero mientras tanto se ha puesto a hacer los deberes que le pusieron los magistrados. El consejo se convocó por primera vez hace dos semanas y, ante las dudas de algunas asociaciones, la presidenta, Julia Madrazo, decidió posponer la reunión.

Ayer se puso sobre la mesa una propuesta que resume los aspectos generales de la modificación del Plan General de Bilbao en Zorrozaurre. En realidad son los mismos que se pactaron en 2006, porque la resolución judicial obliga a empezar de cero. Recoge la densidad edificatoria, la decisión de que la mitad de las viviendas sean de protección oficial y la apertura del canal para que Zorrozaurre se convierta en una isla, entre otras medidas como la rehabilitación de viviendas y pabellones industriales. Propone convertir la carretera de la ribera en un espacio «predominantemente peatonal» y dejar paseos de 20 metros a cada lado del canal.

«Habrá que discutir bastante sobre edificabilidad», objetó el representante del Distrito de Begoña. En el consejo hay otros dos portavoces vecinales que ayer no fueron a la reunión. De Miguel considera que la previsión de construcción de viviendas es excesiva «cuando hay tantos pisos vacíos y otros por rehabilitar». El teniente de alcalde Ibon Areso, vicepresidente del consejo, replicó que «tiene que haber un equilibrio económico» en la operación. Si la edificabilidad se reduce de forma significativa, «igual hay que dejar Zorrozaurre como está porque es inviable», advirtió.

El portavoz de la asociación de personas mayores Hartu-Emanak, Joseba Eguiraun, también planteó algunas dudas aunque acabó votando a favor de la propuesta. En el foro hay además asociaciones ecologistas, de comerciantes, de arquitectos urbanistas y personas discapacitadas. Una representación «equilibrada» en opinión de la presidenta, Julia Madrazo. El portavoz vecinal, sin embargo, reclamó la comparecencia de «expertos que puedan dar otra visión» del proyecto y «gente implicada», en referencia a la asociación El Canal.

«Primera noticia de que la Federación de Asociaciones de Vecinos tiene expertos», intervino el portavoz de la Fundación Naturgintza. Josu Montes se mostró muy crítico con la federación, que a su juicio «no siempre defiende los intereses vecinales. Aquí tienen que hablar los que realmente puedan aportar cosas, no hay que empezar otra vez a dar vueltas», dijo. «Tenemos expertos arquitectos, ingenieros y urbanistas que pueden dar alternativas al plan de la comisión gestora», respondió el aludido. En medio del rifirrafe, los partidos de la oposición calmaron los ánimos y ratificaron su compromiso con el plan de Zorrozaurre. El socialista Txema Oleaga cree que el documento aprobado ayer responde a «una forma bastante moderna de hacer ciudad» y recordó que hay «vecinos y empresas que esperan que esto salga adelante». El concejal del PP Luis Hermosa puso el acento en la importancia de mantener la actividad económica.

Julia Madrazo se felicitó por el «apoyo mayoritario» de los miembros del consejo al término de la reunión. El siguiente paso, la propuesta de modificación del Plan General, que esperan llevar a pleno en junio, también deberá someterse a la consideración de este foro. El proyecto avanza paso a paso y queda mucho por debatir. «No hay que abordar todo el problema en este consejo. Aquí no se agota todo lo que pasa en Zorrozaurre», concluyó la edil.

 

 

«Esta fórmula de 

 participación ciudadana 

 se ha quedado huérfana»,  

lamentan los vecinos

 

«Esta fórmula de participación ciudadana se ha quedado huérfana», manifestó ayer Txus Ureta, representante de la asociación El Canal -responsable de la paralización del plan- tras conocer el desenlace del consejo. Entre otras críticas, apuntó que la decisión de este organismo se ha tomado «con documentación antigua». «La envergadura de la modificación del plan general, sin duda, la más importante en los últimos años, debería haberles obligado a recoger opiniones diferentes y a crear un equipo de trabajo», censuró.

Durante la sesión, el único ‘no’ respondió a la postura de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Bilbao, que argumentó la negativa debido a sus discrepancias en algunos puntos del proyecto. Según explicó Javier Muñoz, portavoz de la plataforma -que representa a más del 80% de grupos activos de la villa-, además de su desacuerdo con la edificabilidad, hay otras cuestiones que justifican el rechazo. Por ejemplo, la falta de un estudio de movilidad «que evite problemas de comunicación en el futuro entre Zorrozaurre y los barrios de su entorno».

Asimismo, creen imprescindible un compromiso firme para «garantizar la rehabilitación de las viviendas de la ribera de Deusto» y para dotar de parques y zonas verdes «a ambos lados del canal», detalló. El dirigente vecinal lamentó que expertos y vecinos de El Canal no hayan podido aportar su visión ante los integrantes del consejo para ayudarles a emitir su dictamen con el mayor volumen de información posible.

 

 

Azkuna confía en el  

consenso «con la mayoría»

El alcalde de Bilbao se mostró ayer optimista sobre el desarrollo del plan de Zorrozaurre en la entrevista concedida a ‘Punto Radio’ horas antes de la reunión del Consejo Asesor de Planeamiento. «Hay que buscar el mayor consenso posible», dijo. «Es difícil la unanimidad, pero tenemos que hacer un esfuerzo y buscar un dictamen que agrade a la mayoría de la gente. Eso es posible», añadió convencido.

Azkuna se refirió también a las conversaciones que mantienen las instituciones con la asociación El Canal desde hace unas semanas para llegar a un acuerdo que permita desactivar el frente judicial. «Falta la parte final, pero yo creo que habrá consenso», afirmó. «Tanto el Ayuntamiento como el Gobierno vasco lo estamos buscando». La agrupación reivindica el parque de ribera, aunque el Ejecutivo no está dispuesto a reducir el número de viviendas.

  

Un primer ‘sí’

Ayer se reunió el Consejo Asesor de Planeamiento que desde hace quince meses supervisa los avances del nuevo Zorrozaurre. Se trata de un órgano de carácter consultivo y deliberante que agrupa a un montón de gente a su vez consultiva y deliberante. En el consejo, el Ayuntamiento y los grupos políticos despliegan sus mapas mentales de Zorrozaurre ante una especie de senado profesional y popular. En él hay representantes de las asociaciones vecinales, de los jubilados, de los grupos ecologistas o de los urbanistas y arquitectos de la ciudad. El consejo aprobó ayer los criterios generales de la operación de Zorrozaurre. Eso satisfizo mucho a Julia Madrazo, que presidía la reunión en representación del alcalde. Hay que señalar que cualquier clase de consenso levemente multitudinario que surja hoy en torno a Zorrozaurre presenta para el Ayuntamiento los efectos de un analgésico gigante. No es necesario recordar que hace menos de un mes una sentencia judicial colocó un enorme interrogante luminoso encima del reto urbanístico más importante impulsado por el equipo de gobierno.

Como es sabido, fue una asociación de vecinos la que llevó ante los tribunales el proyecto de Zorrozaurre. Ayer el único voto negativo que se dio en el consejo fue el del representante vecinal que acudió a la reunión. Los otros dos representantes vecinales convocados no asistieron, lo que no deja de resultar paradójico en un sector que reclama secularmente que se les escuche. Al vecino solitario le pareció que hay que dar un par de vueltas más al proyecto y escuchar más opiniones. Es la opinión de la Federación de Asociaciones Vecinales. Pese al voto negativo, lo de ayer fue un primer paso en un camino duro y complejo. Para recorrerlo hasta el final, serán necesarias grandes cantidades de consenso, cintura y buena voluntad. Justo lo que les faltó al representante de los ecologistas de Naturgintza y al portavoz vecinal, dos aliados naturales que se enzarzaron en una trifulca dialéctica de primera categoría. Julia Madrazo debió de quedarse mirándoles asombrada. «¿Pero no éramos nosotros el enemigo?», se preguntaba, quizá, la teniente de alcalde.

 

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