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publicado en GARA

Juan Mari Zulaika Informático

Transformar o hipotecar Bilbo

Las plusvalías han operado el milagro. Es otra forma de hipotecar la ciudad y no menos perniciosa: recalificar por sistema todo el suelo libre para vivienda En Bilbo hay 17.000 viviendas vacías y 12.000 solicitudes de alquiler. El volumen de edificabilidad es máximo, aunque se construya en vertical. Los VPO valdrán 1.680 euros el metro; los tasados, 2.800 euros

Vuelve Azkuna con mayoría absoluta. Ha culminado la faraónica obra de la Alhóndiga, rematado Abandoibarra con la plaza de Euskadi, dotado a Miribilla de pabellón de deportes, parque de bomberos y Policía municipal, hasta de iglesia y frontón, aunque se ha olvidado de la escuela. Y todo ello con las arcas supersaneadas, sin adeudar un duro. ¿Un milagro?

En absoluto. Ni ha sido Azkuna el artífice del desarrollo urbanístico último. El artífice es la fundación pública Bilbao Ría 2000 que dirige el ordenamiento urbano de la comarca desde 1993. Ni hay tal milagro, pues ha sido a cuenta de los terrenos con los que el Ayuntamiento ha contribuido, previamente recalificados para construcción de viviendas y oficinas. Las plusvalías han operado el milagro. Es otra forma de hipotecar la ciudad y no menos perniciosa: recalificar por sistema todo el suelo libre para vivienda, al máximo nivel permitido, sin atender otras necesidades prioritarias, como equipamientos sociales, servicios, y zonas de convivencia. Así está Bilbo a punto de hipotecarse totalmente, si no lo remedia la crisis.

El caso del Gaztetxe Kukutza es ilustrativo al respecto. Pabellón abandonado más de 50 años, los jóvenes lo ocupan y convierten en un escenario mágico con mil actividades artísticas y culturales. Han demostrado más que las concejalías de Juventud y de Cultura. Azkuna valora el rescate de Kukutza en seis millones de euros. Pero oculta la cuestión de fondo. ¿Qué habría valido de haberle mantenido su calificación de solar industrial? ¿Por qué, cuando todavía no existía una expectativa de actuación, se apresuró el Consistorio a declararlo edificable multiplicando su valor? Con la licencia de construcción y derribo en la mano, la empresa propietaria no tiene más que recurrir al juez para ejecutar la orden. Mientras, sobran en Rekalde 2.000 viviendas y faltan servicios y centros culturales.

Kukutza no es un caso aislado. Entre Rekalde e Irala, a ambos lados del soterramiento de las vías, existen decenas de pabellones que al perder su actividad industrial han sido recalificados para vivienda y condenados al derribo. En su conjunto pueden sumar varios campos de fútbol. No se comprende que el nuevo proyecto PGOU no los valore como una unidad de acción especial, cuando de su tratamiento depende la solución razonable al abrazo urbanístico entre Irala, Rekalde, Ametzola. Como tampoco plantearon antes la necesidad de extender el soterramiento hasta Irala, hasta que los vecinos dieron la voz de alarma.

En 2004, el Plan Especial de Ametzola perdió una preciosa oportunidad para reparar esta miopía. Trabajó a espaldas de la oportunidad que ofrecía la zona de pabellones y se aprovechó para remachar la recalificación dada a principios de los noventa a todo el complejo. En aquellas fechas no existía un estudio del patrimonio industrial que posteriormente se ha realizado por la empresa Ondartez y que el propio Ayuntamiento lo ha modificado en su 50% para mantener sus recalificaciones. Ni puñetera falta que hacía el estudio para eso. La suerte de la zona está echada: el pelotazo de las plusvalías, la piqueta y la vivienda omnívora como motor único. Se impone el modus operandi de la fundación pública Bilbao Ría 2000.

En este modelo lo que priva sobre todos los demás valores y criterios es el cálculo de la viabilidad económica que se apoya básicamente en «las plusvalías generadas por el cambio de uso industrial a residencial en la unidad de actuación». El factor vivienda aguanta todo: valor del suelo, derribos, costes varios, indemnizaciones, urbanización, incluso parte de las infraestructuras y, cómo no, el lucro de las constructoras. Claro, hasta cuando aguante la burbuja, o sea, la venta.

Ahora que la crisis ha pinchado todos los globos, incluidos los créditos a promotores y a clientes potenciales, ¿qué motor tirará del ordenamiento urbanístico? ¿Seguirá Bilbao Ría 2000? A ésta sí se le han acumulado las deudas que Azkuna dijo ahuyentar, y para remediarlas vuelve a tentar la suerte de las viviendas, como factor de milagro y salir del déficit. Aunque los socios principales, la Diputación y el Gobierno, se han inhibido, la fundación y su presidente, Azkuna, acaban de sacar a venta el 50% de las parcelas de Garellano destinadas, ¡qué casualidad!, a 612 viviendas protegidas que sirvan de gancho por su precio. Apuestan, pero con dinero público. Las viviendas son de venta, no de alquiler, como sería más razonable. En Bilbo hay 17.000 viviendas vacías y 12.000 solicitudes de alquiler. El volumen de edificabilidad es máximo, aunque se construya en vertical. Los VPO valdrán 1.680 euros el metro; los tasados, 2.800 euros. Los jóvenes mileuristas necesitan otras soluciones.

Miribilla y Ametzola, urbanizaciones peor que bien consolidadas ya. Garellano, Zorrozaurre y El Canal, áreas de importante actuación urbanística con sendos proyectos aprobados con presiones y mucho que matizar aún. Por último, Irala y Rekalde con un parque industrial convergente y amplio que reclama a gritos un tratamiento especial en el nuevo PGOU. Hay que devolver a los pabellones su calificación y darles un destino urbanístico más diversificado. Salvemos el suelo y el patrimonio de la inflación inmobiliaria.

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