erainkuntzarean negozioa / el negocio de la construccion

PUBLICADO en DEIA   2014/12/03

doctor en historia e investigador de la UPV/EHU

«La crisis y Neguri convirtieron la construcción en un atractivo negocio»

El desarrollismo económico que vivió Bilbao entre 1965 y 1975 es una suerte de ‘novela negra’ con la que Luis Bilbao participa en el Symposiun de Historia de Bilbao

 

Luis Bilbao Larrondo en el Casco Viejo.

Luis Bilbao Larrondo en el Casco Viejo

bilbao – Invocado por Eusko Ikaskuntza, el historiador Luis Bilbao Larrondo revisará esta tarde, en la biblioteca de Bidebarrieta, los extraños tiempos del desarrollismo urbano, una época en la que Bilbao recordaba a Gotham, aquella ciudad oscura y ajetreada donde habitaron, entro otros, Pingüino, Catwoman, Hiedra Venenosa, el Acertijo y el Joker.

Un tiempo oscuro…

-Para el desarrollo urbano de la ciudad, sí. Era la España de Franco y del Opus que planeaba un desarrollo urbano para acercarse, a su manera, a Estados Unidos o a la Europa más avanzada para intentar entrar en Occidente.

No suena mal…

-Lo que ocurre es que la élite de Neguri era la dueña de la situación y se desaprovechó una ocasión de oro en nombre de la especulación.

¿Tanta oportunidad hubo?

-Bilbao recibió el 60 por ciento de todas las ayudas que llegaron al Estado. Intentaban hacer un país capitalista entre Franco, Eisenhower y la Santa Sede entre la década de los cincuenta y los sesenta.

¿Qué ocurrió entonces?

-Se manejaron tres planes de desarrollo económico -en el 63, en el 68 y en el 73, diseñados por el ministro López Rodó y los falangistas quedaron fuera. Se buscaba una manera rápida de hacer dinero.

Fuera los falangistas, dice…

-José Luis Arrese Magra, arquitecto de formación, era un bilbaino, ministro de la Vivienda. Tenía una ideología falangista, sí. Pero impulsó una política que buscó la implicación de la iniciativa privada para lo que hizo de la construcción de viviendas un atractivo negocio. La crisis potenció aquel desarrollismo.

¿Cómo lo hizo?

-Concedió subvenciones a fondo perdido, rentas compensadoras, permitió todas las ventajas tributarias de las anteriores leyes y exentos de impuestos, abarató los suelos y con ello propició el desarrollo de lugares como Otxarkoaga, Uretamendi o Altamira.

Habla de la Feria de Muestras.

-Era el escaparate que se usaba para mostrar una forma de vivienda al estilo que defendían los constructores.

¿Qué alternativas había por aquel entonces?

-Había otras fórmulas que aquel desarrollismo vertical que se saltó a la torera el artículo 50 de la ley de suelo. Ahí nacieron las torres de Zabalburu, Albia y otros muchos ejemplos. Por ejemplo, Viviendas de Vizcaya apostaba por la vivienda social, pero nada de eso se promovió. Era el negocio puro y duro.

¿Cómo acogió el pueblo de Bilbao aquel plan?

-En 1959, Bilbao tenía 290.000 habitantes y 120.000 vivían en subarriendo. El 46% de las viviendas seguían siendo en alquiler, modalidad que con la política instaurada por Arrese en años sucesivos llevaría hasta casi su desaparición. La iniciativa privada suscitó un conformismo de las formas arquitectónicas con idea de dar apariencia de cierto standing a viviendas cuya calidad era la misma que las sociales.

Hubo, entiendo, un dejarse llevar de la calle…

-Los sucesivos gobiernos franquistas movilizaron al ahorro privado en apoyo de la edificación y las inmobiliarias privadas entraron en tromba, como un elefante en una cacharrería, en el que fue el gran negocio del ladrillo. Por eso no se hizo el valle de Asua y la zona de Erandio.

¿Cómo dice?

-Estaba previsto que fuera una ciudad dormitorio y que el actual Bilbao fuera solo para oficinas y servicios. Algo así como la city en Londres.

Llegó entonces la Transición, el tiempo de cambio en los ayuntamientos.

-Durante el mandato de Pilar Careaga se rehuía la rehabilitación en edificios del Casco Viejo, por ejemplo.

Cambio de turno en el Ayuntamiento.

-Jon Castañares, en las primeras municipales de 1979, se encontró un Bilbao arruinado que debía más de 6.000 millones de pesetas, que tenía la mayor tasa de densidad de Europa y unos índices de contaminación bárbaros. Sostuvo la idea de reproducir las experiencias de Londres de reutilización de las zonas portuarias del Támesis pero el suelo ya era carísimos.

Algo cambió, supongo…

-Aquellas propuestas sostenidas serían parte importante de la estrategia para crear un innovador modelo de ciudad de servicios frente a la ciudad industrial. Una ciudad de estética agradable frente a la estética gris y fabril.

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