chabolismo

EL CHABOLISMO

1959. Las chabolas habían surgido en Bilbao adquiriendo tal importancia que eran como barrios o ciudades, con su vida propia, dentro de la Villa. Los núcleos más importantes fueron la falda del Monte Banderas que mira a san Ignacio, Los Caños, Ollargan, Hirsuta y la Campa de los Ingleses, hoy llamada Abandoibarra. Su presencia era de lo más evidente, ya que se podían ver desde cualquier rincón y las del último caso desde el puente de Deusto con una panorámica perfecta.

Las levantaban los inmigrantes que, habiendo conseguido trabajo en pleno auge, se traían a sus familias con ellos. Al no contar con permiso de construcción, todas las chabolas se construían por las noches con los materiales mas primarios: maderas de deshecho, chapa de bidones, cartones… Durante el día se apilaba el material y en cuanto caían las sombras se ponían de manos a la obra de forma que al día siguiente la familia ya estaba ocupándola y no la podían echar de allí.

Por supuesto no contaban con sanitarios ni agua, y las tomas de luz se hacía de forma fraudulenta. Llegaron a alinearse formando calles. Los más espabilados abrieron rudimentarios bares que llegaron a considerarse puntos de reunión de los vecinos. En el Monte Banderas, incluso, tuvieron iglesia y escuelas propias.

El enorme barrio que se formó en la Campa de los Ingleses, en el espacio comprendido entre el solar donde hoy se alza el Museo Guggenheim y el puente de Deusto, surgió el albergue que se montaron varias familias bajo el viaducto, en la parte mas angosta inmediata al apeadero del ferrocarril de Santurtzi. De forma más rudimentaria, aquellos inmigrantes se acomodaron como pudieron desafiando a las inclemencias del tiempo.

El incremento de chabolas lo veía Bilbao día a día sin que nadie hiciera nada por solucionar el problema. Algunos, los mas pudientes dentro de la miseria que reinaba en la zona, llegaron a acomodar animales de corral en habitáculos de increíble precariedad.

LA MISERIA QUE ASUSTÓ A FRANCO

La idea original de hacer Ocharcoaga – así se escribía entonces – nació como consecuencia de un viaje que Franco hizo a Bilbao. En cierto momento de su recorrido en coche descubrió a través de las ventanillas la existencia de chabolas cubriendo las faldas del monte Banderas. “¿Qué son aquellas casitas que se ven en esa ladera?”, preguntó con su característica voz atiplada a sus acompañantes. Estos, con cierto rubor, salieron del paso contándole que eran chabolas construidas ilegalmente por la corriente migratoria que había tenido Bilbao con motivo de su auge industrial.

Dicen las crónicas que Franco comprendió inmediatamente el sentido del comentario de sus aduladores compañeros de vehículo. “Pues la próxima vez que venga no quiero ver ni una. ¡Háganles casas como Dios manda!”, fue el inmediato requerimiento que hizo. Como las “observaciones” del caudillo eran veladas órdenes tajantes, quienes le acompañaban en aquel momento “cazaron” al vuelo el sentido de aquellas frases.

El mandato hizo estremecer a más de uno en el Ministerio de la Vivienda. Durante muchos años, las autoridades habían cerrado los ojos ante un tema, el del chabolismo, que, día a día, iba tomando proporciones alarmantes. Los cimientos de aquel organismo se tambalearon cuando se decidió de forma tan irrebatible que se debía dar una solución al problema. Y rápida.

NACE OTXARKOAGA

La solución que aportó el Ministerio de la Vivienda ante tal dictatorial requisitoria fue la construcción de una gran barriada que acogiera a todas aquellas familias. La voladura de las chabolas comenzó el 29 de agosto de 1961 en el Monte Banderas continuándose por los otros focos. Así nació Otxarkoaga.

ARTICULO: Febrero 2005

Desde Pau Casals se aprecia la desordenada disposición de los edificios que conforman el barrio. Y es que Otxarkoaga trepa por las faldas de Santa Marina, lo que explica lo estrechas e intrincadas que son sus calles. Salta también a la vista que la urbanización de la zona se hizo deprisa y corriendo. Las autoridades, con el fin de acabar con el chabolismo que había instalado en ella a principios de los sesenta, decidieron levantar un barrio para los trabajadores emigrados de otras provincias. Sólo se tardó año y medio en construir 3.500 pisos. Por supuesto, tanta celeridad y la mala calidad de los materiales de construcción pasaron factura muy pronto a los vecinos, que sólo en los últimos años han apreciado verdaderas mejoras en sus viviendas y en las propias calles. Gracias al plan de urbanización aprobado por el Ayuntamiento en 1.992 y que está próximo a finalizar, ha mejorado la accesibilidad a los edificios, la inclusión de trazados peatonales o la reordenación del tráfico son algunas de las medidas que se han ido adoptando. Además, recientemente se inauguró el parking de la calle Ciceruene, con capacidad para un centenar de vehículos y la nueva plaza Ugarte situada en la misma zona.

Vídeo sobre el chabolismo en Bilbao en 1960, justo antes de la creación de Otxarkoaga

(filmoteca vasca)

Mismo video en otro formato:

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