Arte en los depósitos de agua

Artistas plásticos transforman ocho gigantescos aljibes de Bilbao en dinámicos lienzos de hormigón por encargo del Ayuntamiento.

depositos-de-otxarkoagaCilindros de cemento, moles de hormigón armado que pueblan los alrededores de Bilbao. Construcciones poco agraciadas, cuando no decididamente feas, los depósitos de agua son infraestructuras a las que no se puede renunciar. La solución estética adoptada por el Ayuntamiento ha sido convertirlas en el soporte de trabajo de varios artistas locales, que han conseguido transformar en arte lo que hasta ahora eran elementos funcionales. Los integrantes de DK Muralismo y la artista plástica Eva Mena, subidos al andamio, con brocha y espray en mano, han dado vida y color a ocho depósitos de agua de la villa.

Gracias a su trabajo, los tanques de Otxarkoaga, Larraskitu, Berriz, San Justo, Monte Caramelo, Santa Ana, Santa Marina y la caseta del depósito de Begoña lucen una nueva imagen. En algunos casos se ha intentado integrarlos en el paisaje, ya que se trata de construcciones situadas en puntos altos de la ciudad y muy visibles desde los barrios cercanos. A otros se los ha convertido en piezas insólitas que sorprenden a las personas que pasean junto a ellas.

El trabajo se ha desarrollado en torno a dos equipos de artistas que han pintado cuatro depósitos cada uno. El primero está liderado por José Ramón Bañales -más conocido como ‘Bada’- e integrado por artistas en activo como Jorge Rubio o Fermín Moreno, entre otros. Juntos han transformado los tanques de Larraskitu, Otxarkoaga y Berriz, además de la caseta del depósito de Begoña. En todos, el diseño se ha basado en el color, como una forma de integrar la construcción en el paisaje o dotarla de cierto significado. Así, en Larraskitu y Begoña pintaron el exterior de los depósitos simulando el fondo de una piscina llena de agua, mientras que en Berriz optaron por un diseño mucho más abstracto basado en manchas de colores, en las que predomina el azul.

Pero, sin duda, el diseño más audaz de los elaborados por el equipo de DK Muralismo ha sido el de los dos grandes depósitos del barrio de Otxarkoaga. Las dos moles de cemento aparecen ahora camufladas por un diseño de colores pixelados que trata de integrar los depósitos con la línea del horizonte. La parte inferior está pintada en diferentes tonos de verde, mientras que la mitad superior se confunde con el cielo en diversos tonos de azul. El resultado es sencillo pero espectacular, y como apunta ‘Bada’, «no se trata tanto de lucirse como artista, sino de convertir un elemento feo en algo agradable para los que lo ven todos los días».

El de Otxarkoaga ha sido uno de los trabajos más arduos de este proyecto, sobre todo por las dimensiones de los depósitos. Pero también ha tenido sus compensaciones. Bada y su compañero Jorge Rubio recuerdan entre risas «las barbacoas que organizábamos en verano mientras pintábamos», en un paraje con unas vistas impresionantes y en el que se pueden encontrar incluso hierbas aromáticas con las que condimentar el asado. Ambos aseguran que es una suerte que el Ayuntamiento les haya dado esta oportunidad de mejorar el día a día de muchos vecinos, y creen que en Bilbao hay muchas zonas en l as que se podrían llevar a cabo actuaciones similares.

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