Harrobia, una cantera de creatividad

HARROBIA está de aniversario. El Centro para la Innovación en Artes Escénicas situado en el bilbaino barrio de Otxarkoaga ha entrado este otoño en su quinto año de andadura, ofreciendo sus instalaciones a las compañías vascas para la gestación y el desarrollo de espectáculos.

Lejos queda ya aquel 2009 en el que el Ayuntamiento de Bilbao trasladó a Eskena, la Asociación de Productores Escénicos de Euskadi, la propuesta de adaptar la antigua iglesia desacralizada del Santísimo Nombre de María para convertirla en un lugar destinado a la creación profesional. “Era una demanda muy antigua del sector y se hizo una petición al Ayuntamiento para implementar un espacio con los recursos que se asemejaran a un teatro. Así podríamos dejar a un lado todos aquellos locales con condiciones no favorables en los que estábamos acostumbrados a trabajar”, explica Amaia Ibañez, gerente de Eskena.

Las demandas fueron escuchadas y Harrobia comenzó a tomar forma para tratar de “cubrir el vacío que existía en el ámbito de la producción” dentro del territorio. “Se pusieron en contacto con Eskena como representante de las compañías profesionales, que son quienes suelen hacer uso de un centro así, y nos comentaron que querían que fuera gestionado por nosotros, gente del sector”, apunta Ibañez. Los trabajos de acondicionamiento de los 1.000 metros cuadrados del centro se prolongaron durante un año, con la colaboración del Ayuntamiento de Bilbao y del Gobierno vasco.

Precedido por varios meses de pruebas con las compañías, Harrobia abrió sus puertas el 6 de octubre de 2011. Desde entonces, ha visto nacer (y crecer) a más de 36 producciones vascas de teatro, danza y circo, y se ha convertido en lugar de referencia para numerosas compañías, tanto dentro como fuera de Eskena: Gorakada Teatro, Marie de Jongh, Khea Ziater, Horman Poster, Tartean, Hortzmuga, Lurrak, Xake Produkzioak…

Todas ellas han acudido a esta cantera de la creatividad en busca de los recursos técnicos y artísticos necesarios en las distintas fases de creación de un espectáculo. Algunos dan rienda suelta a su creatividad en la fase de preproducción, mientras que otras compañías apuran allí los últimos ensayos y retocan la escenografía antes del estreno en calles y teatros.

CREAR, DE PRINCIPIO A FIN Los bilbainos Khea Ziater han llevado al centro de innovación sus dos últimos espectáculos. La subvenciónArtistas en residencia, otorgada por Bilbaoeszena, les facilitó poder trabajar en la preparación de NOT never on time (2014), la obra que les abriría una nueva vía de exploración. “A nivel creativo, esas semanas fueron para mí uno de los momentos más importantes de los últimos años porque no solo sirvieron para descubrir lo que utilizaríamos en el montaje, sino también para darnos cuenta de que se nos abría todo un mundo de posibilidades”, confiesa su director, Alex Gerediaga. Con Malmö (2016), su último espectáculo, han dispuesto su estancia en las dos semanas previas al estreno.

La compañía con sede en Tolosa Xake Produkzioak se trasladó a Harrobia para dar “el remate final” a Mami Lebrun, su primera obra de teatro. “Con todo ensayado, era el momento de meternos con la iluminación, el sonido y la escenografía al completo. Hasta aquel momento no habíamos podido ensayar con escenografía porque estábamos en un local pequeño”, explica Getari Etxegarai, directora de la producción. En ese sentido, la posibilidad de realizar una residencia artística les hizo sentir “que estábamos jugando en otra liga y creciendo como compañía y como profesionales”.

En las sesiones previas a subirse a los escenarios no estuvieron solos, ya que pudieron invitar a un grupo reducido de espectadores “para ver sus reacciones y recibir un feedback interesante que nos ayudó a enriquecer la obra”. Estos test con público son una práctica habitual entre quienes visitan este espacio y ayudan a “terminar de coser todo para que el espectáculo funcione”, agrega Gerediaga.

Otros grupos asentados como Gorakada Teatro también acuden de manera habitual a estos centros. Su director, Alex Díaz, cuenta que entre esas cuatro paredes se han terminado de moldear 5 producciones, y valora de manera positiva la posibilidad de “salir con el espectáculo cerrado y sin la necesidad de esperar a llegar al teatro, con la ansiedad que eso genera”. Esta anticipación y la posibilidad de hacer modificaciones otorga, a juicio de los entrevistados, “una mayor seguridad y calidad” a sus obras.

Pero en Harrobia no solo se hace teatro, la danza y el circo tienen su espacio. El espectáculo circense Lurrak estrenó hace un mes su versión para salas tras una primera fase en escenarios exteriores. Las dos variantes son el resultado de cuatro residencias en diferentes lugares de Euskal Herria, dos de las cuales fueron en Otxarkoaga. “Hemos prolongado bastante nuestra estancia; la primera vez fue un mes y ahora hemos estado quince días. Es indispensable tener un espacio donde prácticamente hacer vida, y allí tienes la libertad para entrar y salir las 24 horas”, asegura la productora Isabel Lorente.

TEATRO SOCIAL A pesar de que la creación escénica y los cursos profesionales constituyen la actividad principal de Harrobia, desde sus inicios han tratado de acercar el espacio al barrio de Otxarkoaga. “No queríamos ser una isla cerrada”, asegura Ibañez, quien destaca el proyecto de teatro comunitario formado por una treintena de vecinos de entre trece y setenta años. Fabricando sueños, en el que trabajaron con jóvenes migrantes, y Hablemos de nosotras, formado por mujeres, son otras dos iniciativas a las que se suman actividades artísticas con Lantegi Batuak y Bizitegi, colonias para niños y la colaboración con las asociaciones del barrio.

EJES DE ACTUACIÓN Con los pies en el presente pero mirando hacia el futuro, desde Harrobia establecen tres ejes de actuación para los próximos años. El primero tiene que ver con ampliar el espacio dedicado al teatro amateur, “un sector en ebullición que alimenta a las compañías profesionales y crea muchos públicos”. Lograr una mayor visibilización es el segundo de los objetivos, al igual que lo es “estrechar lazos” con agentes educativos como la Escuela Superior de Arte Dramático y Danza, Dantzerti, o los centros de enseñanza que imparten el bachillerato artístico.

Desde las compañías se aplaude la creación de estas plataformas y se aboga porque sean cada vez más. “Están muy bien pero hay pocas, debería haber más y gratuitas”, solicita Etxegarari, algo con lo que coincide Lorente: “Mantener una compañía es muy costoso y hay que añadir el coste del espacio de creación. Sería un puntazo disponer de ellos gratis”.

Establecer una mayor relación entre las compañías que pasan por las instalaciones sería, para Gerediaga, otro punto interesante a desarrollar. “Casi todo el trabajo se hace de puertas para dentro y se podría poner en comunicación a los creadores”, propone. El director de Gorakada subraya su deseo de que “aparezcan nuevos creadores que sigan creyendo” en el proyecto de Harrobia y contribuyan a que se consolide como “un lugar de creación de espectáculos en Bizkaia”

 

Fuente Deia

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