{"id":6178,"date":"2014-04-04T18:35:19","date_gmt":"2014-04-04T16:35:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.otxarkoaga.com\/afo\/?p=6178"},"modified":"2014-04-04T18:35:19","modified_gmt":"2014-04-04T16:35:19","slug":"bilbaoest-imitatio-vitae","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.otxarkoaga.com\/afo\/uncategorized\/bilbaoest-imitatio-vitae\/","title":{"rendered":"Bilbao\u2026est imitatio vitae\u2026"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\">Bilbao\u2026est imitatio vitae\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una vez le\u00eddo este aforismo de Cicer\u00f3n \u201c\u2026est imitatio vitae, speculum consuetudinis imago veritatis\u2026\u201d, me llev\u00f3 a sostener este otro axioma: \u201cBilbao por extensi\u00f3n encuentra su fundamento en la imitaci\u00f3n\u201d. Una vez asumido dicho adagio le lleva a uno a cuestionarse que en una ciudad que se fomenta que lo que parece probablemente es, \u00bfqu\u00e9 tipo de ciudad es?. En su configuraci\u00f3n, al menos, no es ni fue sino una consecuencia m\u00e1s del deseo vehemente de sus dirigentes por tratar de mimetizar lo for\u00e1neo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sirva como ejemplo el desarrollo urbano suscitado desde los a\u00f1os 40 del pasado siglo XX, en la extensi\u00f3n del ensanche de Deusto, con la propuesta de la Obra Sindical del Hogar en San Ignacio. Este fue un proyecto que trat\u00f3 de imitar, la entonces admirada por el r\u00e9gimen de Franco, nueva arquitectura alemana surgida bajo el nazismo. Aquella arquitectura basada en el t\u00e9rmino \u201cZweckgsinnung\u201d, es decir, la idea inspiradora de una obra en funci\u00f3n de su finalidad. T\u00e9rmino acu\u00f1ado por Paul Frankl. Se trataba de una arquitectura de masas y de moles, de paramentos desnudos, de columnas d\u00f3ricas, con su \u00e1baco pero sin su capitel y sin basa, con una pilastra de l\u00ednea recta, con un largo arquitrabe, una arquitectura matem\u00e1tica, de alto relieve y estela escultural. Los barrios que iban surgiendo durante los a\u00f1os 50 y 60, en Otxarkoaga, Uretamendi, Altamira, Ensanche de Bego\u00f1a o Txurdinaga\u2026el modelo propuesto no fue sino a imitaci\u00f3n de los poblados dirigidos, de absorci\u00f3n, de las unidades vecinales y de los pol\u00edgonos de descongesti\u00f3n de Madrid, tanto tipol\u00f3gica como formalmente. El grupo Astigarraga de viviendas municipales, no fue m\u00e1s que una copia de aquellas unidades de habitar de Francia y de las viviendas sociales corredor, erigidas durante la posguerra en Rotterdam. El nuevo Bilbao pensado para el valle de As\u00faa no pretendi\u00f3 sino reproducir las innovadoras experiencias arquitect\u00f3nicas que llegaban de Brasilia de la mano de Oscar Niemeyer y Lucio Costa. As\u00ed como las pol\u00edticas de rehabilitaci\u00f3n y reconversi\u00f3n provenientes del Reino Unido aplicadas durante la transici\u00f3n. Los rascacielos y los shopping centers que se erigieron sobre la trama urbana bilba\u00edna, en Deusto, Zabalburu o en el Ensanche, durante los a\u00f1os 60, resultaron ser meras reproducciones de los proyectos que llegaban de los Estados Unidos. Las propuestas, es m\u00e1s, se repet\u00edan tambi\u00e9n en Madrid, financiadas por el capital bilba\u00edno, como en la Gran Via Diagonal, el tri\u00e1ngulo Princesa y AZCA, con aquella manhattanizaci\u00f3n. Pretend\u00edan, tanto en Madrid como en Bilbao, imitar aquella parte de Nueva York, sus rascacielos, sus calles 42 y 55, entre Madison y Brodway, la Quinta Avenida y sus calles adyacentes, con sus comercios y espect\u00e1culos. Con todo ello, seg\u00fan se desprende del an\u00e1lisis de dichos proyectos, no se pretend\u00eda sino adquirir la imaginer\u00eda urbana neoyorkina, tomada como paradigma de la metr\u00f3poli moderna. Trataban de reproducir un imaginario del progreso mediante el que pretend\u00edan impulsar su industria adem\u00e1s de modernizar sus sistemas productivos. Aquella importaci\u00f3n, tanto de materiales y productos como de ideas, no respond\u00eda m\u00e1s que a la b\u00fasqueda de manera enfermiza de una est\u00e9tica moderna y de un sistema de producci\u00f3n acorde al progreso americano. La \u00e9lite financiera de Bilbao coincid\u00eda en sus ideas con las que planteaba Robert Fitch en \u201cThe Assassination of New York\u201d, dado que trataba de sostener que lo que quer\u00edan los Rockefeller para Nueva York era un prerrequisito para comprender en qu\u00e9 se convertir\u00eda la ciudad. A lo que tach\u00f3 Frederic Jameson de conspiraci\u00f3n de la estructura de poder de la ciudad. Para acto seguido tildarla de milagro de la modernizaci\u00f3n. Ser\u00eda J\u00fcrger Habermas quien sostendr\u00eda que esa modernizaci\u00f3n no ser\u00eda sino una conciencia de transici\u00f3n, de rebeli\u00f3n contra las funciones normalizadoras de la tradici\u00f3n, modernidad que viv\u00eda de la experiencia de rebelarse contra todo cuanto era normativo. En Nueva York, la inestabilidad era la norma, seg\u00fan Dore Ashton. Incluso el poeta neoyorkino Allen Ginsberg, en uno de sus versos, lleg\u00f3 a sostener a ese respecto \u201cAmerica te lo ha dado todo y ahora no soy nada\u2026\u201d Pero resulta tan contradictorio como sorprendente, porque se trataba de una sociedad que suscitaba el pensamiento de que quien innova es quien triunfa, es quien es reconocido para la posteridad, y en cambio, quien imitaba no era sino defenestrado incontinenti.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por imitar tambi\u00e9n fue imitada, -previo al Bilbao regenerado-, la peor de las facetas posibles de la ciudad industrializada; la de una ciudad genocida, \u00bfCuantas personas murieron por efecto de la contaminaci\u00f3n en Bilbao durante los a\u00f1os 60 y 70? Entonces era Bilbao, hoy podr\u00eda ser Beijing. Consecuencia de las cientos de f\u00e1bricas que contaminaban la atmosfera y los r\u00edos por los gases emitidos y que eran altamente t\u00f3xicos. La prensa publicaba que las mujeres bilba\u00ednas no pod\u00edan utilizar medias de nailon porque estas eran horadadas como efecto de la acidez corrosiva que impregnaba el aire. Entonces era habitual ver el infierno terrenal en que se hab\u00eda convertido aquel Bilbao fum\u00edfero, ciertamente erumnoso, con los charcos rodeados de azufre, los r\u00edos sin vida, que cambiaban de color dependiendo del producto t\u00f3xico que arrojaban las empresas qu\u00edmicas a sus aguas. El humo t\u00f3xico que cubr\u00eda la ciudad con una gran nube perenne imped\u00eda respirar a los bilba\u00ednos. Un Bilbao dual, que dentro de su limes proporcionaba cobijo pero que a su vez era capaz de aniquilar todo atisbo de vida. Baste recordar la imagen apocal\u00edptica de aquel Bilbao, de est\u00e9tica gris, pluviosa, de f\u00e1bricas, de humos, hecha de metal y cemento\u2026bajo una situaci\u00f3n tan alarmante como dram\u00e1tica por causa de la contaminaci\u00f3n, con aquellas huertas que no daban frutos, los \u00e1rboles secos, las flores y plantas de los balcones de las casas marchitas, la vida vegetal pr\u00e1cticamente eliminada, los p\u00e1jaros mor\u00edan envenenados, el ganado se negaba a comer hierba con esos altos \u00edndices de toxicidad, las carrocer\u00edas de los coches se ve\u00edan afectadas por los \u00e1cidos. Los efectos de los cianh\u00eddricos (cianuro de hidr\u00f3geno), con componentes altamente t\u00f3xicos, y el triclorofenol (dioxina) que formaba nubes t\u00f3xicas y que cuando hab\u00eda escapes de la industria qu\u00edmica local provocaban a los bilba\u00ednos dolores, nauseas, enrojecimiento de la piel, diarreas, convulsiones, ataxia y afecciones al h\u00edgado. La Gaceta del Norte sosten\u00eda en sus portadas que el envenenamiento de las f\u00e1bricas acortaba las vidas de numerosos bilba\u00ednos al producirles graves problemas de salud.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Garikoitz Gamarra, coautor de \u201cBilbao y su doble\u201d, sosten\u00eda en torno al actual Bilbao, que este se hab\u00eda convertido en un icono, virtual, interesado m\u00e1s en su parecer que en su ser\u2026del cual esperaba que no acabara siendo la repetici\u00f3n de un mundo muerto por inanici\u00f3n. Conocedor de que el Bilbao icon\u00f3latra de hoy, a pesar de parecer haberse reinventado como ciudad, de ser un lugar estrat\u00e9gico, -tal y como lo denomin\u00f3 Saskia Sassen-, no aportaba ning\u00fan argumento innovador ni en su integumento, ya que pas\u00f3 por lo que ya pasaron Glasgow, Abeerden, Cardiff, Londres, Pittsburgh o Baltimore\u2026Tal y como sostuvieron los profesores Arantxa Rodr\u00edguez y Lorenzo Vicario, aquella singular e innovadora estrategia de regeneraci\u00f3n urbana sustentada por las autoridades, era cuando menos inveros\u00edmil porque simplemente se hab\u00eda limitado a imitar a otros. Lo que me hizo recordar las palabras de Eugenio Tr\u00edas sobre la mimesis, \u201c\u2026nada es original, nada es nuevo bajo el sol, si bien todo puede ser renovado\u2026\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Bilbao imitador parec\u00eda que fue configurando una ciudad farsista, sin personalidad, sin confianza en s\u00ed, que permanec\u00eda en plena incertidumbre, sin saber hacia d\u00f3nde iba. Tal vez porque creyese que no ten\u00eda nada importante que decir ni aportar, ya que hab\u00eda buscado en el exterior su ser, su sino, incapaz de crearlo ni de imaginarlo, tan solo de imitarlo. Aldo Rossi lleg\u00f3 a sostener que la geograf\u00eda de la ciudad era inseparable de su historia y sin ella no se podr\u00eda comprender su arquitectura. A la industria, por el contrario, la tachaba de ser la fuente de todo mal y aut\u00e9ntica protagonista de la transformaci\u00f3n urbana. Kevin Lynch ya sostuvo que la ciudad era el s\u00edmbolo poderoso de una sociedad compleja, para seguido manifestar que, no obstante, nuestra percepci\u00f3n de la ciudad siempre ser\u00eda parcial cuando no fragmentaria. Albert Camus, ante este tipo de preceptos, sosten\u00eda que todos tratamos de imitar, repetir, recrear nuestra propia realidad, y es que terminamos por tener el rostro de nuestras verdades. Incluso cuando Simone de Bouvoir lleg\u00f3 a sostener que los ni\u00f1os no son sino semillas de canallas, con ello no pretend\u00eda sino sustentar que las miserias y mezquindades de los padres ser\u00edan finalmente imitadas por sus hijos. La ciudad, al fin y al cabo, no es sino el fiel reflejo de sus habitantes. Si Ignatius Gallaher, personaje de James Joyce, lleg\u00f3 a sustentar que Londres era mitad de una cosa y tres cuartos de la otra, \u00bfqu\u00e9 dir\u00eda hoy de este Bilbao imitador? Un Bilbao que seduce y fascina por su novedad imitada, por su est\u00e9tica replicante, pero que transcurrido cierto tiempo, esta desaparece sin m\u00e1s. Lo que al principio era incitativo, que suger\u00eda algo m\u00e1gico e innovador, con el tiempo va perdiendo fuerza, se vuelve trivial, gurdo e incluso acaba siendo ignorado\u2026Acaso acaeci\u00f3 por haber ofrecido una faceta de ciudad desnaturalizada, repetitiva, a imagen y semejanza de cualquier otra del mundo, por su af\u00e1n m\u00e1s que transgresor yo dir\u00eda \u00e9mulo de otras urbes como Nueva York, Paris, Londres\u2026lo que acabar\u00eda siendo una prognosis m\u00e1s de hacia d\u00f3nde iba y en qu\u00e9 acabar\u00eda transform\u00e1ndose Bilbao.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Luis Bilbao Larrondo (Doctor en Historia)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bilbao\u2026est imitatio vitae\u2026 &nbsp; &nbsp; Una vez le\u00eddo este aforismo de Cicer\u00f3n \u201c\u2026est imitatio vitae, speculum consuetudinis imago veritatis\u2026\u201d, me llev\u00f3 a sostener este otro axioma: \u201cBilbao por extensi\u00f3n encuentra su fundamento en la imitaci\u00f3n\u201d. 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