{"id":6989,"date":"2016-04-01T12:06:12","date_gmt":"2016-04-01T10:06:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.otxarkoaga.com\/afo\/?p=6989"},"modified":"2016-04-01T12:06:12","modified_gmt":"2016-04-01T10:06:12","slug":"iritzia-7","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.otxarkoaga.com\/afo\/iritzia\/iritzia-7\/","title":{"rendered":"iritzia"},"content":{"rendered":"<p><em>PUBLICADO en DEIA \u00a028\/03\/2015<\/em><\/p>\n<div class=\"Antetitulo\">TRIBUNA ABIERTA<\/div>\n<h1>Modernidad norteamericana en el arte y el franquismo<\/h1>\n<p class=\"FuenteFecha\"><span class=\"Mayusculas\">\u00a0LUIS BILBAO LARRONDO<\/span><\/p>\n<div class=\"\">\n<div class=\"FotoGaleria\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/static.deia.com\/images\/2014\/12\/03\/mujika-david_4820_8202_1.jpg\" alt=\"Luis Bilbao Larrondo en el Casco Viejo.\" \/><\/p>\n<div class=\"PieFoto\">\n<p>Luis Bilbao Larrondo en el Casco Viejo. (David de Haro)<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"Texto\">\n<p>DE craso anacronismo o de prognosis podemos tachar las palabras del escritor Cesare Pavese, quien sostuvo en 1947 que \u201chan acabado los tiempos en que descubrimos Am\u00e9rica\u201d. Porque ser\u00eda a partir de entonces, cuando, desde aquella Espa\u00f1a, bajo la dictadura franquista, ocurri\u00f3 justamente todo lo contrario. Fue cuando empez\u00f3 a descubrirse un nuevo universo que hasta entonces hab\u00eda permanecido oculto y denostado por el gobierno de Franco. En 1953, el a\u00f1o del pacto de los Estados Unidos de Eisenhower y la Espa\u00f1a de Franco, supuso la entrada de todo un nuevo mundo, no ignorado pero si absolutamente desconocido, sobre todo, para el p\u00fablico en general, en \u00e1mbitos como el del arte. Hay un hecho que causa cierto prurito y la necesidad de alguna ex\u00e9gesis, al constatar que aquellos que viajaron a los Estados Unidos -pagados por el gobierno o a trav\u00e9s de becas- sosten\u00edan en sus escritos sentirse frustrados por no poder medir el extraordinario progreso de ese pa\u00eds o que a su llegada esperaban una moderna concepci\u00f3n de la vida en todos sus sentidos. \u00bfQu\u00e9 fue lo que imaginaron? \u00bfque con aquella ap\u00f3crifa modernidad conseguir\u00edan aquello de lo que se jact\u00f3 el guionista y productor de Hollywood, Dore Schary: \u201cLos Estados Unidos es un pa\u00eds con final feliz\u201d? \u00bfO ser\u00eda por aquel otro desider\u00e1tum que sustent\u00f3 el poeta Walt Whitman en <i>Leaves of grass:<\/i> \u201cLos mismos Estados Unidos son esencialmente el poema m\u00e1s elevado\u201d?<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">UN CAMINO POR RECORRER <\/span>Pero \u00bfqu\u00e9 fue y qu\u00e9 supuso aquella<i>modernidad<\/i> norteamericana para la Espa\u00f1a franquista? Los arquitectos que trabajaron en el dise\u00f1o de las bases americanas sostuvieron que la modernidad lleg\u00f3 a Espa\u00f1a de mano de los americanos. A partir de entonces, la sociedad espa\u00f1ola se hac\u00eda <i>made in USA<\/i>.<\/p>\n<p>Recuerden que se trataba de una Espa\u00f1a, cerca de nada y alejada de todo. En 1954, cuando se estren\u00f3 en Madrid, en los cines Palace y Pompeya, el filme <i>El manantial <\/i>de King Vidor, basado en la novela de Ayn Rand, los j\u00f3venes arquitectos espa\u00f1oles, reci\u00e9n acabada la carrera, vieron que frente al para ellos provecto y execrable clasicismo que se ense\u00f1aba en la escuela, estaba el moderno ideal del protagonista del film: los arquitectos anhelaban ser profetas de la arquitectura, h\u00e9roes de la modernidad, frente a quienes trataban de imponer lo cl\u00e1sico y lo comercial. Howard Roark, el protagonista, sosten\u00eda en uno de sus di\u00e1logos que modernidad era igual a integridad y clasicismo, a corrupci\u00f3n. El viejo maestro Henry Cameron dec\u00eda al protagonista que la forma deb\u00eda de adaptarse a la funci\u00f3n o que los nuevos materiales exig\u00edan nuevas formas. Fue un discurso an\u00e1logo al que imparti\u00f3 Frank Lloyd Wright en Taliesin 2 West al grupo de arquitectos espa\u00f1oles que le visitaron en 1957.<\/p>\n<div class=\"Titulares Izda\">\n<div>\n<p>Los periodistas espa\u00f1oles solo dec\u00edan bondades del r\u00e9gimen y arremet\u00edan contra los medios cr\u00edticos con el franquismo, como \u2018The New York Times\u2019 o \u2018The Washington Post\u2019<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>Otros sostuvieron que modernidad era \u00fanicamente la neoyorquina, otros que aquella netamente urbana. Relataba el m\u00e9dico y ensayista Gregorio Mara\u00f1\u00f3n, tras su viaje a los Estados Unidos, la fascinaci\u00f3n que ejerc\u00eda Nueva York en cualquiera que llegaba de fuera ante lo que se encontraba. Pose\u00eda una est\u00e9tica tan apabullante como su alma. La modernidad era parte de esa gran metr\u00f3poli que suscitaba toda una ilusi\u00f3n de los sentidos. Destac\u00f3 en este paneg\u00edrico de lo neoyorquino sobre todo <i>The strenuous life<\/i>, la vida en\u00e9rgica y vigorosa como parte destacable de esa alma. Otros, como el fil\u00f3sofo Juli\u00e1n Mar\u00edas, tras sus viajes a los Estados Unidos, sostuvieron que todo le pareci\u00f3 un ensayo sobre una nueva manera de vivir, sobre unos deseos y esperanzas, una moderna concepci\u00f3n de ver el mundo. En cambio, el escritor Saul Below, quien a\u00f1os despu\u00e9s recibi\u00f3 el premio Pulitzer y el Nobel de Literatura, describi\u00f3 la narrativa americana reconociendo una sumisi\u00f3n ante la fealdad p\u00fablica de sus ciudades, la estupidez de la televisi\u00f3n y c\u00f3mo el yo estaba llamado a prepararse para el sacrificio.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">EL ARTE MODERNO NORTEAMERICANO <\/span>En Barcelona, en 1955, y bajo el t\u00edtulo<i> El arte moderno en los Estados Unidos<\/i>, tuvo lugar la III Bienal Hispanoamericana del Arte. Llegaba con cientos de piezas provenientes en su mayor\u00eda del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Nueva York era entonces el epicentro mundial del arte moderno. Aquel arte propend\u00eda ser, adem\u00e1s de advenedizo, revolucionario, ralo s\u00ed, pero con un pusil\u00e1nime desprecio de lo convencional. Por un lado, hubo una exposici\u00f3n, por otro lado, la edici\u00f3n de un libro bajo el mismo ep\u00edgrafe. La exposici\u00f3n de arquitectura se present\u00f3 en el palacio de arte moderno del Parque de la Ciudadela. La escultura, pintura y grabado, en el Palacio de la Virreina. Los comisarios fueron Dorothy Miller, conservadora del Museo de Arte Moderno de Nueva York y Porter McGray, director del programa internacional. En arquitectura, se expuso lo realizado en Estados Unidos durante los \u00faltimos diez a\u00f1os a trav\u00e9s de maquetas, bocetos, planos y fotos. Hubo dos aspectos que yo resaltar\u00eda: uno, el l\u00e9xico utilizado para describirlo: bajo la m\u00e1s viva modernidad, constataron que la arquitectura moderna norteamericana estaba por delante del resto de la arquitectura internacional. Dos, que el conjunto del arte norteamericano expuesto fue en s\u00ed un simple acto de proselitismo. De hecho ese mismo a\u00f1o expusieron en Madrid los artistas norteamericanos Robert Barneta, Lois Langhorst (pintora, brillante arquitecta, soci\u00f3loga e historiadora) y Arnold Arlow. El pr\u00f3logo de la publicaci\u00f3n lo escribi\u00f3 el director del Museo de Arte Moderno de Nueva York, Ren\u00e9 d\u2019Harnoncourt, quien dio a su vez una conferencia sobre el arte moderno en los Estados Unidos. El estudio sobre la pintura y la escultura norteamericana lo escribi\u00f3 el curator y experto en arte norteamericano, Holger Cahill, y sobre el grabado ser\u00eda William S. Lieberman, ambos asistentes del que fuese director del Museo de Arte Moderno de Nueva York, Alfred H. Barr Jr. La parte correspondiente a la arquitectura lo escribi\u00f3 el cr\u00edtico e historiador Henry-Russell Hitchcock y la exposici\u00f3n de documentos fue llevada a cabo por Arthur Drexler. Entre los artistas que expusieron obra, en pintura, sobresal\u00edan los denominados expresionistas abstractos americanos: Baziotes, Glarner, Guston, Kline, de Kooning, Mortewell, Stamos, Tobey, Gorky, Pollock, Rothko o Still. Dec\u00eda el cr\u00edtico e historiador Harold Rosenberg en <i>The american action painters<\/i>, en torno a aquellos nuevos valores del arte, que la <i>act-painting<\/i> hab\u00eda quebrado toda distinci\u00f3n entre arte y vida, el arte volv\u00eda a la pintura por el camino de la psicolog\u00eda, el gesto sobre el lienzo era un gesto de liberaci\u00f3n del valor est\u00e9tico, pol\u00edtico y moral: \u201cLa pintura no es arte, es un es, -it\u2019s an is-, no es una pintura de una cosa, es la cosa en s\u00ed\u201d. Lo \u00fanico que contaba para el arte moderno es que una obra fuese nueva. Aquel arte, nos lleva a interpretar que era libertad de movimiento, expresi\u00f3n, alegor\u00eda a la inmediatez, a lo pugnaz, al silogismo y a la sincron\u00eda, un paneg\u00edrico de la libertad, una revelaci\u00f3n del yo o una proped\u00e9utica de la democracia. En escultura, empero, se expuso obra de Calder, Feber, Hosrak o Lassaw, entre otros. En arquitectura se lleg\u00f3 a exhibir la obra de Wrigth, van der Rohe, Saarinen, Abramovitz, Mendelson, Breuer, Gropius o Eames. Adem\u00e1s de esta publicaci\u00f3n y exposici\u00f3n, se dieron conferencias en las Casas Americanas diseminadas por las principales ciudades espa\u00f1olas, de John Reid sobre pintura norteamericana, Aaron Copland y Cole Porter sobre m\u00fasica norteamericana, Frank G. Nelson sobre los poetas Edgar Allan Poe y Walt Whitman adem\u00e1s de Marx, Train, Jules, Baskin, Margo, Morgan o Landau quienes expon\u00edan sus grabados, o los dramaturgos Tennessee Williams y Arthur Miller los cuales recib\u00edan homenajes por sus obras<i> El mundo sin tiempo de teatro<\/i> o <i>Muerte de un viajante<\/i>.<\/p>\n<p>Durante esos a\u00f1os, en el colegio de arquitectos de Madrid se inauguraban exposiciones sobre <i>Las ciudades de los Estados Unidos<\/i>, en torno a la arquitectura contempor\u00e1nea norteamericana, dise\u00f1adas por el Instituto Americano de Arquitectos y comisariadaos por el cr\u00edtico y arquitecto Peter Blake, el arquitecto Julian Neski y el dise\u00f1ador Richard Erdoes. Incluso el arquitecto Gabriel Alomar present\u00f3 en la Casa Americana de Madrid la exposici\u00f3n <i>Panorama de la arquitectura de los Estados Unidos<\/i> con modelos de aquella arquitectura que tanto fascinaba como Taliesin West, el Edificio Alcoa o la Lever House. La modernidad norteamericana parec\u00eda que lleg\u00f3 para influir en todos los \u00e1mbitos imaginables y tratar de transformar aquella realidad. No obstante, parec\u00eda todo una disputa entre dos concepciones a priori contradictorias, porque frente a la cerraz\u00f3n y el ultra conservadurismo propio del franquismo llegaba este gran alegato por la modernidad norteamericana.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">LA CULTURIZACI\u00d3N, EL RESQUICIO<\/span> Parec\u00eda que todo lo que llegaba entonces de los Estados Unidos, por el hecho de hacerlo, era tachado de moderno. John T. Reid, agregado cultural de la Casa Americana en Madrid, al publicar la revista <i>Atl\u00e1ntico<\/i> en los a\u00f1os 50, ya tachaba dicha pol\u00edtica de ser un instrumento culturizador, intercambiador de ideas, que no era utilizado como propaganda oficial y s\u00ed como difusor del arte y de la cultura norteamericana. Pese a todos los intentos del franquismo por dar cierto ditirambo a su innovadora realidad, aceptando la modernidad norteamericana, reproduci\u00e9ndola sin ni siquiera saber realmente el por qu\u00e9, el corresponsal del <i>The New York Times<\/i> en Madrid, escribi\u00f3 algo que result\u00f3 sorprendente: que en medio de aquel Madrid y de aquel pa\u00eds oscurantista y continuamente objeto de enga\u00f1o por la manipulaci\u00f3n de los corresponsales espa\u00f1oles en el extranjero y la censura, cualquiera pod\u00eda encontrar en las casas americanas, en sus bibliotecas, un rayo de luz y un canto a la libertad.<\/p>\n<p>Los periodistas espa\u00f1oles solo dec\u00edan bondades del r\u00e9gimen y arremet\u00edan contra los medios cr\u00edticos con el franquismo, como <i>The New York Times<\/i> o <i>The Washington Post<\/i>. Los espa\u00f1oles no ten\u00edan en aquellos momentos otra ventana al mundo que no fuese la Casa Americana. En una sociedad que era mantenida en la oscuridad por periodistas y escritores controlados por un gobierno censor, el lector espa\u00f1ol solo encontraba una rendija de luz, de ilustraci\u00f3n, de objetividad, de libertad e independencia, en las estanter\u00edas de la Casa Americana. Un<i> New York Times<\/i> siempre circunspecto propal\u00f3 esta idea: modernidad norteamericana igual a libertad.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PUBLICADO en DEIA \u00a028\/03\/2015 TRIBUNA ABIERTA Modernidad norteamericana en el arte y el franquismo \u00a0LUIS BILBAO LARRONDO Luis Bilbao Larrondo en el Casco Viejo. 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