La calle Zizeruena luce desde esta semana una imagen renovada, más verde, accesible y pensada para el disfrute cotidiano de las vecinas y vecinos de Otxarkoaga. Durante los últimos cuatro meses, la plaza de Zizeruena ha sido objeto de una transformación impulsada desde el propio barrio, a través del Plan Auzokide del Ayuntamiento de Bilbao.
El cambio es notable. Se han creado dos zonas estanciales sobre parterres ajardinados de 27 y 12,5 metros cuadrados, que ahora cuentan con 21 bancos curvos, cuatro bancos de tres plazas y seis sillas independientes. Esto triplica la capacidad de asiento anterior y convierte la zona en un lugar más cómodo para descansar, conversar o simplemente pasar el rato.
También se ha reforzado el valor ambiental del espacio. A los árboles que ya existían se han sumado ocho nuevos ejemplares, aportando más sombra y frescura. Además, se han incorporado 40 metros cuadrados de parterres con arbustos, que contribuyen a suavizar el paisaje urbano y mejorar la calidad ambiental.
La actuación ha incluido la mejora de la iluminación y la accesibilidad, para garantizar que el espacio sea seguro y cómodo para todas las edades. Personas mayores, infancia, paseantes o quienes simplemente transitan por el barrio encontrarán ahora en Zizeruena un lugar más amable y adaptado al día a día.
La obra, que ha contado con una inversión de 353.201,60 euros, forma parte del compromiso municipal de escuchar y ejecutar las prioridades vecinales en cada distrito. En este caso, la propuesta llegó desde el Distrito 3 y se ha traducido en una mejora visible del espacio público.
Comunicado de Kepa Odriozola, concejal del Área de Servicios y Calidad de Vida del Ayuntamiento de Bilbao:
«Desde el Ayuntamiento de Bilbao reafirmamos nuestro compromiso con los barrios y con la participación ciudadana. La finalización de la regeneración de la Plaza Zizeruene en Oxarkoaga es un claro ejemplo de ello, de trabajo conjunto con Las y los vecinos en el marco de la Auzokide Plana. Esta obra que acabamos de finalizar ha sido priorizada por Las y los residentes del Distrito 3 y ha supuesto una inversión de más de 350.000 euros. Los trabajos se han desarrollado en los últimos cuatro meses y, a su finalización, podemos decir que, con ellos, no solo logramos la mejora del entorno urbano, sino que apostamos por espacios públicos más accesibles, seguros y verdes para el disfrute de Las y los vecinos. El objetivo de este proyecto ha sido el de actualizar la estética general de la Plaza Zizeruene y reconfigurar todo el espacio para mejorar y potenciar su uso por parte de la ciudadanía. Para ello, hemos incluido nuevas áreas con vegetación, hemos renovado el mobiliario urbano y hemos mejorado la accesibilidad y la iluminación del entorno.»
En mayo de 2020 se publicó en el libro «Bilbao, la gente» un testimonio imprescindible sobre la historia de nuestro barrio.
Lucía Aguirre, expresidenta de la Asociación de Familias de Otxarkoaga (AFO), y Joaquín Revilla, exsecretario, relatan en primera persona las luchas vecinales de los años 70, cuando Otxarkoaga apenas contaba con una década de vida y ya sufría un grave deterioro en viviendas e infraestructuras.
Su crónica recuerda la famosa encerrona en el Ayuntamiento de Bilbao en 1976, la organización masiva en portales y bloques, las asambleas, las manifestaciones y la fuerza de un vecindario que no se resignó. Este relato es también una mirada hacia lo que significó aquella movilización: una auténtica escuela de participación popular y de democracia.
OTXARKOAGA PELEA POR UNA VIDA MEJOR EN EL BARRIO. Lucia Aguirre y Jokin Revilla
Ponernos delante de una cuartilla para escribir sobre OTXARKOAGA nos remueve todo. No podemos comenzar sin recordar a todas las personas que participaron en aquellas peleas y que se nos han ido. Tampoco a quienes estuvieron allí, compartimos lucha y siguen en Otxarkoaga o en cualquier otro sitio. A todas las recordamos con cariño.
Dicho esto, trataremos de reflejar, en cortos flashes aquella aventura:
Corría la década de los 50 y muchas personas llegaban a Bilbao en busca de trabajo y de una nueva vida. Levantaban de noche sus chabolas que poco a poco iban mejorando y convirtiendo en casitas. El dictador Franco hizo un viaje a Bilbao y al ver todas las laderas de los montes que rodean la Villa llenas de chabolas dio la orden de hacer un poblado para que desapareciera ese espectáculo.
Este es el origen del Otxarkoaga. Se construyó en 11meses entre 1960-61. Se hizo en un tiempo récord. Por eso no se hicieron desmontes, sembraron los bloques según la orografía del terreno.
Así llegamos a los años 70, sólo con 10 años de vida el barrio era viejo, y quienes vivíamos en Otxarkoaga estábamos hartas de las humedades, del deterioro de tejados, fachadas, escaleras y ascensores de los “rascacielos”… La Asociación de Familias de Otxarkoaga (AFO) se fundó muy pronto. Cogió el testigo de este descontento y se propuso organizar a todas las personas del barrio y exigir a las instituciones una solución.
Las quejas duraban años e iban cada vez a más. Hay que resaltar que por aquellos años la media de habitantes por piso eran de más de 6 personas. Sí, en pisos TODOS de 45 a 50 metros cuadrados. La AFO desde su nacimiento planteó continuamente las carencias y la urgencia de una verdadera solución.
En 1976 se decidió en asamblea hacer una encerrona en el Ayuntamiento. A las 8 de la mañana nos metimos dentro y nos situamos en el hall del primer piso. Allí estuvimos 6 días, la mayoría mujeres y hombres de más de 50 años. Nos organizamos bien, hacíamos diariamente un comunicado, recibíamos a periodistas y a quien quisiera visitarnos. Comíamos en circulo en la alfombra, con cuidado de no mancharla. Y cuando prohibieron pasar comida tirábamos una cuerda, por la parte de atrás del edificio, y la subíamos por la ventana de un WC.
Teníamos contactos con el alcalde Sr. Berasategui, en su ausencia con el primer teniente de alcalde Sr. Ibinarriaga. El trato por su parte fue bueno, pero insistía que el problema era de quien había hecho el barrio, el Ministerio de la Vivienda. Las encerradas queríamos que el ayunta se mojara, que solicitara una solución al Ministerio.
En esas estábamos cuando el 6º día entró a desalojarnos la policía nacional mientras comíamos. El barrio se enteró de inmediato. Y mientras nos decían que teníamos que salir, nos sacaron arrastras una a una y al llegar a las escaleras estaban ya llenas de personas del barrio gritando consignas. Una persona salía con una manzana, otra con pan…a otra dentro le dio un ataque de nervios y cayó al suelo y se la tuvo que llevar una ambulancia. A otra que le quiso agarrar un policía le espetó: “A mi no me toques. Si yo tengo un hijo que se mete policía lo mato”. Es inenarrable lo que allí pasó, la energía y solidaridad derrochada, pero nos desalojaron.
Subimos en manifestación hasta el barrio y se quedó en hacer asamblea. La Iglesia estaba a rebosar. Contamos lo que habíamos hecho en la encerrona y cómo veíamos la respuesta del ayuntamiento. No hay que olvidar que esto sucedía antes de la elecciones llamadas democráticas, es decir con la última corporación franquista. Prueba de ello era el busto de Franco que presidía el hall. (Pero queremos dejar claro que con las corporaciones “democráticas” no hubiéramos durado tanto tiempo encerradas, como posteriormente se demostró).
Al día siguiente a las 8 de la mañana el mismo grupo estábamos desayunando en el mismo hall del ayuntamiento. Nos sacaron el mismo día sin contemplaciones. Pero eso nos dio más fuerzas.
La conclusión después de la encerrona fue que era imprescindible organizar a todo el barrio. Se decidió que cada portal tenía que tener una representante, y que también hubiera una de cada bloque. Se llevaron a cabo asambleas en los 113 bloques. Con está organización decidimos invitar a personas de Orcasitas, un polígono de Madrid hecho en la misma época que Otxarkoaga. Nos contaron que habían acordado con el Ministerio hacer algún bloque nuevo de realojo, para después ir tirando bloques y construir nuevos bien hechos.
Todos los bloques tenían información y las asambleas eran muy numerosas. Debido al deterioro de pisos y ascensores se decidió retener la renta, no pasársela a Viviendas Municipales sino retenerla ante notario.
El Ministro Sancho Rof nos concedió una entrevista y allá nos fuimos una delegación de la AFO. El Ministro reconoció que la responsabilidad de dar una solución a Otxarkoaga era del Ministerio.
Visitamos Orcasitas y con toda la información hicimos asambleas por bloques y asambleas generales. Se plantearon varias soluciones:
1ª–Hacer algún bloque de realojo antes de tirar nada. Pasar allí las personas temporalmente mientras durara la construcción de los bloques nuevos, con pisos de diferentes tamaños.
2ª–Combinar las dos soluciones anteriores, realojar y tirar sólo algunos bloques haciendo pisos más grandes, y el resto arreglar.
3ª–Arreglar el barrio y mantener los bloques actuales.
Después de mucho dar vueltas, a pesar de que era realidad lo de Orcasitas de tirar y hacer nuevos bloques con pisos más grandes, pudo el miedo. No olvidemos que los pisos de Otxarkoaga se entregaron en precario, que cada familia tuvo que hacer muchos arreglos, y que luego te digan que tienes que dejarlo para ir a otro piso “que van a hacer”…el miedo es libre. Se decidió arreglar. Se ha ido haciendo en fases, tejados, fachadas, escaleras, ascensores, luego de nuevo fachadas…vamos el cuento de nunca acabar, pues siempre será un barrio viejo y mal hechos por muchos parches que se le pongan.
Con que nos quedamos, con una lucha ejemplar. En la AFO estábamos personas muy diferentes, pero muy unidas en la labor de no sólo mejorar las casas, también las escuelas y fomentamos las APAS de entonces, ahora AMPAS. Potenciamos semanas culturales, reivindicamos el euskara, las fiestas populares y todo lo que supusiera reconocer nuestro barrio y sentirnos orgullosas de el. Creemos que en aquella época esto se logró. Las movilizaciones fueron muy grandes y continuaron siéndolo.
Quienes continuaron en la AFO siguieron potenciando la pelea. Se hizo otra encerrona con el Sr. Castañares de alcalde, pero por lo que tenemos oído ni duró tantos días ni el trato fue tan correcto. La nuestra era una corporación franquista que no nos podía echar en cara que había sido elegida por los votos. Las siguientes, “democráticas”, siempre lo hacen, pues piensan que con votar cada cuatro años ya hacemos suficiente. Luego calladitas, que ellos “los elegidos” saben muy bien lo que hay que hacer y lo que nos conviene. ¡Ellos nunca se equivocan!.
Nos da pena que el barrio, en aquella época, no hubiera sido más valiente y haber optado, por lo menos, por la solución mixta de tirar algunos bloques y arreglar otros. Se hubiera ganado espacio, plazas, y se hubiera hecho desmonte antes de edificar los nuevos bloques, con más capacidad y pisos de diferentes tamaños. Esto hubiera dado más vida. Pero el barrio decidió, con los elementos de decisión que tuvimos entonces, y estuvo bien decidido.
«Un abrazo enorme a todas las personas que seguís viviendo en Otxarkoaga. No es haceros la pelota, sino decir una gran verdad, que lo seguimos considerando nuestro barrio y QUE AQUELLOS AÑOS DE LUCHA FUERON PARA NOSOTRAS UNA AUTENTICA ESCUELA DE PARTICIPACIÓN POPULAR Y DE DEMOCRACIA»
El conflicto del mercado de Otxarkoaga: cronología de una ruptura y su freno «in extremis»
Dos puestos históricos al borde del cierre
La Pollería Txetxu y la Frutería Henar, con más de 40 años de trayectoria en el Mercado de Otxarkoaga, estuvieron a punto de cerrar sus puertas este agosto tras quedar fuera de la nueva concesión provisional organizada por el Ayuntamiento de Bilbao. Lo que podría parecer un problema interno entre comerciantes ha acabado por movilizar firmas, concentraciones vecinales, recursos legales y una intervención política que ha paralizado el desalojo por ahora.
El origen: una sociedad mercantil en conflicto
Desde 1995, el mercado se gestionaba mediante la sociedad Mercado de Otxarkoaga S.L., integrada por los propios comerciantes y con una concesión municipal vigente hasta septiembre de 2026. Sin embargo, el 8 de julio de 2025, esta sociedad fue disuelta en una Junta General Extraordinaria, según los documentos de Bilbao Zerbitzuak, a propuesta de los socios José Luis Martínez, José Antonio Merino y la empresa Neregaiz S.L.U., alegando irregularidades como el exceso de autocartera.
Los afectados por el desalojo, sin embargo, defienden que su intención no era disolver, sino corregir esos problemas. Alegan que la disolución fue impulsada por otros socios para dejarles fuera del negocio.
La respuesta municipal: concesión provisional y exclusiones
Bilbao Zerbitzuak, al constatar la disolución de la sociedad, consideró extinguida la concesión anterior y planteó dos opciones: cerrar el mercado hasta una nueva licitación o crear una gestión provisional con los socios interesados. Se abrió un plazo de tres días para presentar candidaturas.
El 24 de julio se presentó una propuesta unitaria con seis comerciantes (de carnicería, charcutería, pescadería, bar, frutería y panadería). Un día antes, el 23, Martínez y Merino habían presentado la suya, pero de forma independiente y minoritaria. Pese a manifestar voluntad de integrarse, su propuesta fue desestimada.
La concesión provisional fue otorgada a la candidatura mayoritaria. A José Luis Martínez y José Antonio Merino se les comunicó el cierre inminente: cinco días para liquidar el género, y hasta el 29 de agosto para abandonar sus puestos.
Descarga de Documentos de Bilbao Zerbitzuak
Informe sobre la disolución de la sociedad gestora
Resolución sobre la ejecución y continuidad del mercado
Reacción: firmas, quejas y recursos
Los afectados iniciaron una recogida de firmas en change.org bajo el lema «Salva Pollería Txetxu y Frutería Henar», denunciando la falta de transparencia, las prisas en pleno agosto y la falta de alternativas. Lograron reunir centenares de apoyos. Ver solicitud de firmas en change.org
Al mismo tiempo, presentaron un recurso de alzada contra la decisión administrativa. El 8 de agosto, se anunció que el procedimiento de desalojo quedaba paralizado hasta la resolución del recurso, evitando el cierre de los puestos.
Intervención municipal
El 10 de agosto, el concejal de Salud y Consumo, Álvaro Pérez, intervino directamente. Suspendió el cierre y permitió que los puestos siguieran abiertos mientras se resolvían los recursos presentados. José Luis Martínez, entrevistado en Radio Popular, agradeció la medida, aunque señaló que siguen en una situación incierta.
Entrevista a José Luís Martínez en Radio Popular – Bilbo Hiria irratia.
«Hasta los asesinos tienen derecho a defenderse, y a nosotros no se nos ha escuchado», declaró Martínez en antena, reiterando que nunca quisieron provocar la disolución, sino denunciar irregularidades.
Un conflicto abierto con impacto en todo el barrio
Vecinas y vecinos de Otxarkoaga se han movilizado en apoyo a los comerciantes, con concentraciones frente al mercado. Otros apoyan a la nueva gestión, que asegura haber actuado por el bien común. Mientras, el Ayuntamiento insiste en que su objetivo es garantizar la continuidad del servicio y convocar una nueva licitación en menos de un año.
Por ahora, el mercado sigue abierto y los dos puestos históricos siguen activos. Pero su futuro dependerá de la resolución del recurso y de si, en la nueva concesión definitiva, tienen posibilidad de volver a optar a un puesto.
Resumen del Acta de la Sesión Ordinaria del Ayuntamiento de Bilbao, Pleno Municipal sobre la Construcción del Bloque 5 de Viviendas en Aixe-Ona, Otxarkoaga (30 de enero de 2025)
El pleno del Ayuntamiento de Bilbao celebrado el 30 de enero de 2025 incluyó un intenso debate sobre la construcción de un bloque de 60 viviendas de protección oficial en la zona de Aixe-Ona, en Otxarkoaga. Vecinos del barrio, representados por la comunidad de propietarios de Aixe-Ona 4, presentaron su oposición al proyecto y solicitaron su reubicación en otra parte del barrio o de la ciudad. Argumentaron que la ubicación elegida tiene problemas de accesibilidad, seguridad y escorrentía de aguas, además de la falta de servicios y transporte público. También denunciaron que Otxarkoaga soporta ya una concentración excesiva de vivienda pública en comparación con otros distritos de Bilbao.
Manuel Molina. Asociación de Vecinos de Otxarkoaga. Representante de los vecinos de Aixe-Ona.
Por su parte, el Ayuntamiento defendió la legalidad y viabilidad del proyecto, asegurando que responde a la creciente necesidad de vivienda protegida en la ciudad y que se ajusta a la planificación urbanística vigente. A pesar de que algunos grupos políticos se mostraron comprensivos con las preocupaciones vecinales, el Ayuntamiento mantuvo su decisión de seguir adelante con la construcción.
Argumentos de los Vecinos: Por qué se oponen al proyecto
Los vecinos expusieron múltiples razones por las que consideran que la construcción en Aixe-Ona no es adecuada:
Ubicación problemática del terreno
La zona se encuentra en una vaguada con un historial de problemas de escorrentía. Recordaron que en 1983 las lluvias arrastraron aceras y carreteras en la zona, generando riesgos de inundaciones.
La parcela tiene una pendiente del 20%, lo que dificultaría la movilidad, especialmente para personas mayores o con discapacidad.
La orientación es norte y recibe muy poca luz solar, lo que afectaría la calidad de vida de los futuros residentes.
Se encuentra en el límite urbano de Otxarkoaga y carece de conexiones directas con el transporte público.
Falta de servicios básicos y accesibilidad
La zona no cuenta con comercios, centros de salud ni colegios cercanos.
No hay transporte público a una distancia accesible a pie, lo que obligaría a los futuros residentes a depender del coche.
La carretera de acceso es estrecha y con curvas pronunciadas, lo que aumentaría el tráfico y reduciría las plazas de aparcamiento.
Excesiva concentración de vivienda protegida en Otxarkoaga
En la actualidad, el barrio alberga el 30% de toda la vivienda pública en alquiler de Bilbao (1.214 viviendas sobre un total de 4.140 en la ciudad).
En distritos como Abando no hay viviendas protegidas, lo que refuerza la desigualdad en la distribución de vivienda pública.
Los vecinos temen que seguir construyendo vivienda pública en Otxarkoaga aumente la segregación social del barrio.
Dudas sobre la gestión del suelo y la aprobación del proyecto
Denunciaron que los terrenos fueron expropiados en su día y posteriormente vendidos al Gobierno Vasco a un precio inferior al original.
Criticaron que la planificación urbanística se base en un Plan General aprobado en 1995 y mantenido sin cambios en el Plan General de 2022, sin que se permitiera presentar alegaciones en su momento.
Se presentó un informe pericial elaborado por un gabinete de arquitectos que sostiene que el proyecto incumple normativas urbanísticas y de accesibilidad.
Propuesta alternativa de los vecinos
No se oponen a la construcción de viviendas protegidas, pero proponen que se reubique en otra parte de Otxarkoaga o de la ciudad.
Sugieren modificar el Plan General de Ordenación Urbana sin perder los derechos de edificación, permitiendo trasladar la promoción a otro terreno más céntrico y urbanizado.
Respuesta del Ayuntamiento: Defensa del Proyecto
El Ayuntamiento respondió a las preocupaciones de los vecinos asegurando que el proyecto es viable y necesario para cubrir la demanda de vivienda protegida en Bilbao. Sus principales argumentos fueron los siguientes:
Estado avanzado del proyecto y cumplimiento de la normativa
La licencia de construcción está en su última fase de concesión, lo que hace inviable su modificación.
El Plan General de 2022 simplemente mantuvo la ordenación previa de 1995, sin que se hubieran presentado alegaciones en su momento.
Necesidad de vivienda pública en Bilbao
Actualmente hay más de 17.500 personas inscritas en Etxebide a la espera de una vivienda protegida.
La política municipal prioriza la construcción de viviendas en régimen de alquiler frente a la venta.
Conclusión del Pleno
Tras el debate, el Ayuntamiento rechazó la petición de los vecinos de modificar el Plan General y reubicar la construcción. Algunos grupos políticos mostraron comprensión hacia las preocupaciones vecinales, pero argumentaron que frenar el proyecto generaría perjuicios tanto económicos como sociales.
Finalmente, se solicitó al Ayuntamiento que responda oficialmente al informe pericial presentado por los vecinos, algo que quedó pendiente.
El pleno reflejó la tensión entre la necesidad de construir más vivienda protegida en Bilbao y las preocupaciones sobre la idoneidad del terreno elegido en Otxarkoaga. Mientras el Ayuntamiento insiste en seguir adelante con la obra, los vecinos mantienen su postura de que la zona no es adecuada y que existen alternativas más razonables dentro del barrio o en otros distritos de la ciudad.
El barrio de Otxarkoaga ha estrenado dos nuevos ascensores municipales que mejoran la accesibilidad y la movilidad de sus vecinos. Los elevadores conectan la calles Garate y la Avenida Jesús Galíndez, salvando un desnivel de casi 33 metros que suponía una barrera arquitectónica para muchas personas.
Los ascensores tienen capacidad para 13 personas cada uno y funcionan las 24 horas del día. Además, se han construido pasarelas metálicas y caminos peatonales en zig zag que eliminan las cuestas de un 15% de desnivel que dificultaban el tránsito de los peatones. El proyecto ha tenido un coste de 1,34 millones de euros y un plazo de ejecución de 10 meses, según ha informado el Ayuntamiento de Bilbao.
El alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, visitó la obra el pasado 31 de octubre y destacó que se trata de una actuación que mejora la calidad de vida de las personas y favorece la cohesión social entre los barrios de Otxarkoaga y Txurdinaga. Aburto también agradeció la colaboración de los vecinos y las asociaciones del barrio para hacer posible la obra, que se enmarca dentro del Plan de Regeneración Urbana Integral de Otxarkoaga-Txurdinaga.
Los vecinos han recibido con satisfacción la nueva infraestructura, que les permite ahorrar tiempo y esfuerzo en sus desplazamientos. Algunos han valorado la importancia de contar con unos servicios públicos de calidad que faciliten la integración y la convivencia. Otros han expresado su orgullo por el barrio, que ha experimentado una gran transformación desde sus orígenes.
Vídeo reportaje del canal de Youtube bilbao arquitectura sobre el proyecto de poblado dirigido en Otxarkoaga, que se inició en 1959, que pretendía alojar a los habitantes de las chabolas en un barrio satélite con servicios y equipamientos, pero que tuvo dificultades para su desarrollo y consolidación.
Transcripción del vídeo a texto:
En el vídeo que dedicamos al fenómeno del chabolismo en Bilbao nuestro relato llegó hasta 1961 año en el que fueron derribados la mayor parte de los barrios de chabolas. Algunos de ellos resurgieron y se consolidaron con la construcción de nuevas viviendas, como Uretamendi y Máster, por ejemplo, pero la mayor parte de los asentamientos desaparecieron definitivamente sin dejar rastro. Los lugares ocupados durante un tiempo por las chabolas ahora ya destruidas y desaparecidas se reintegran de nuevo al movimiento industrial, a las zonas verdes de la gran ciudad y a la naturaleza.
Al final del vídeo planteábamos varias preguntas a las que prometimos dar respuesta. Una de ellas era si el chabolismo desapareció definitivamente de nuestra ciudad. Podemos responder a esta pregunta diciendo que de forma general los barrios de infraviviendas desaparecieron, al menos con la tipología con la que se habían desarrollado en los años 40 y 50, y aunque siguieron existiendo algunos pequeños asentamientos, fueron casos ya marginales y minoritarios. Existen referencias de chabolas construidas en la década de los años 70 en Monte Caramelo, Peñascal o en los alrededores de Otxarkoaga, Txurdinaga, Santutxu e Iturrigorri, por ejemplo. En marzo de 1981, un grupo de habitantes del entorno de Txurdinaga ocupó algunos edificios vacíos del ensanche de Bilbao en una acción que pretendía mostrar a la sociedad bilbaína que el fenómeno de esas viviendas de condiciones indignas aún no se había cerrado de forma satisfactoria y que además empezaban a surgir problemas de convivencia en las zonas de los asentamientos.
Dos años antes de los derribos, es decir, en 1959, se empezó a gestar un proyecto singular de viviendas sociales para acoger a los habitantes de los barrios de chabolas, proyecto que tuvo en su origen tanto razones políticas como intereses empresariales, así como la presión social ejercida desde algunos sectores de la iglesia, medios de comunicación y colectivos ciudadanos. Os vamos a contar la historia de este proyecto aquí en el canal Bilbao Arquitectura, vuestro canal.
En octubre de 1959, el gobierno aprobaba la creación de un polígono residencial en la zona de Otxarkoaga. La elección de estos terrenos, a más de 3 km del centro de la ciudad, respondía fundamentalmente a cuestiones económicas, ya que no existían otros terrenos tan baratos y con la extensión suficiente para albergar el ambicioso proyecto que se proponía. Unos meses antes ya se había presentado un avance del proyecto que se planteaba como un auténtico barrio satélite para hacer frente a la acuciante necesidad de viviendas. La tramitación se llevó a cabo con la máxima urgencia, y en los primeros meses de 1960, la dirección general de vivienda obtenía la autorización para promover el poblado dirigido de Otxarkoaga, dentro del marco de los poblados dirigidos que también se desarrollaron en otros puntos de España.
¿Qué era esto de los poblados dirigidos? El término «poblado» indicaba que esos núcleos de población no alcanzaban una cantidad suficiente de habitantes para ser considerados como núcleos urbanos y, además, eran operaciones de emergencia que funcionaban de manera simbiótica con núcleos ya existentes, en este caso, la ciudad de Bilbao, y «dirigidos» porque la administración gestionaba no solo la política de vivienda, sino también la decisión sobre programas, adjudicación y control de los pagos de los alojamientos.
En mayo de 1960 se inició la construcción de los bloques de viviendas, y poco más de un año después se inició la operación de derribo de las chabolas y el traslado de sus ocupantes, que empezaron a llegar de forma masiva al polígono. Como ya indicamos anteriormente, existen dos versiones sobre la etimología de Otxarkoaga. La primera, la más extendida, se basa en la raíz «Otxar,» que significa rubia silvestre, ya que en la zona debieron abundar en su tiempo las flores amarillas. La segunda versión hace referencia a una evolución del prefijo «otso,» que convertiría Otxarkoaga en el lugar en el que abundan los lobos.
El proyecto se encargó a un grupo de jóvenes arquitectos locales sin apenas experiencia, a excepción de los veteranos Pedro Ispizua y Juan Madariaga. Se organizaron en varios grupos de trabajo, convirtiéndose el proyecto en una especie de laboratorio de ensayo en el que experimentar nuevas tipologías residenciales. Se tomaron algunas influencias locales, como el proyecto de Solokoetxe de Calixto Emiliano Aman, del que ya hemos hablado en este canal, otras experiencias previas realizadas en los poblados dirigidos de Madrid y algunas experiencias más visitadas por los arquitectos en sus viajes a otros países. En definitiva, una oportunidad para investigar sobre los conceptos de la vivienda mínima que ya habían aparecido inicialmente en los años 30.
El decano del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro, Ángel Cortázar, justificaba así su opinión favorable a que este grupo de jóvenes arquitectos desarrollara el proyecto: «En mi experiencia profesional, los arquitectos que tienen mejores ideas son los jóvenes, por dos cosas. Una, porque vienen recién salidos de la escuela y traen ideas y planteamientos sin macerar, y dos, porque no tienen la hipoteca del cliente que les estruja para no hacer cosas raras, tienen libertad de pensamiento. Véase una muestra de los últimos arquitectos jóvenes que han ganado concursos en el ámbito internacional, como el caso de John Hudson para la ópera de Sídney. También participaron otros arquitectos veteranos, como Luis María Gana, que proyectó el centro cívico en el que se incluyó un cine bien equipado, o Javier Sada de Quinto, arquitecto del Ministerio de la Vivienda, que intervino en el diseño de uno de los centros comerciales.
El polígono iba a ocupar un extenso terreno de más de 228,000 metros cuadrados que resultó de la suma de 50 parcelas correspondientes a 33 propietarios para acoger 3,672 viviendas subvencionadas y 18,600 habitantes. El presupuesto total fue superior a los 400 millones de pesetas. Era evidente que este proyecto no iba a resolver de forma global el problema de la vivienda en Bilbao, ya que solo en los asentamientos de chabola existían más de 26,000 personas. Era un primer paso, pero desde las propias instituciones se reconocía que el déficit de viviendas aumentaba cada día y era difícil de resolver.
El término urbanístico polígono aplicado al proyecto de Otxarkoaga había parecido por primera vez en la ley del suelo de 1956 y surge con el objetivo de atender las necesidades y posibilidades de actuación urbana con una rápida y urgente tramitación. De esta forma, la tramitación del procedimiento fue muy rápida dada la urgencia que precisaba la operación.
El polígono disponía inicialmente de una única salida hacia el centro de Bilbao, y algunos caminos existentes se renovaron y convirtieron en viales con dirección a Bolueta y Begoña. Dada la orografía irregular del terreno con fuertes pendientes, se optó por una adaptación de los bloques de viviendas a las curvas de nivel, lo que daría como resultado una composición urbana irregular y aparentemente desordenada. Los arquitectos optaron por liberar la mayor cantidad posible de suelo, y para ello, debían desarrollar unos edificios de mayor altura.
El conjunto terminó dividiéndose en tres agrupaciones de edificios separadas por las dos vaguadas existentes: una zona central con orientación norte-sur donde se ubican las cinco Torres. El grupo este con una edificación regular de bloques lineales, bloques en T y bloques en H, donde se incluyen dos Torres a modo de referencia vertical. Por último, el grupo oeste se dispone sobre las cotas mínimas y máximas del polígono y presenta una mayor diversidad de tipologías residenciales.
En el corazón del polígono se dispuso el centro cívico con distintos equipamientos, y en el extremo de la Plaza Central, la iglesia principal. Para los grupos escolares, se buscaron emplazamientos soleados. A todo ello hay que añadir los locales comerciales y otros servicios. Finalmente, se construyeron 110 bloques con 259 Portales y 3,676 viviendas.
Las viviendas se acogían al régimen de renta limitada subvencionada y debían contar con un mínimo de dos dormitorios, más la cocina, sala de estar y el cuarto de aseo. Para que quedaran incluidas dentro de la normativa de vivienda social, se diseñaron con una superficie útil de entre 40 y 50 metros cuadrados. El criterio fundamental era el de reducir los costes, y para ello, se ajustaron las dimensiones de los espacios secundarios como aseos y armarios empotrados, para que el precio de la construcción no rebasara las 1200 pesetas por metro cuadrado. Como novedad constructiva, se incorporaron huecos o patinillos para el paso de las instalaciones, facilitando las labores de mantenimiento posterior.
La construcción del polígono se realizó en un tiempo récord, en poco más de un año, se levantaron los bloques de viviendas con la participación de siete empresas constructoras y más de 5000 obreros. Hasta entonces, nunca se había realizado una construcción de tal magnitud en Bilbao.
Una nueva ilusión ha nacido en las chabolas, todos hablan de lo mismo, y hasta en la tasca se cuentan los días que faltan para la entrega de las llaves.
Cuando en agosto de 1961 se inició el traslado de los habitantes de los barrios de chabolas, El polígono de Otxarkoaga distaba mucho de estar completado en su totalidad. Calles, infraestructuras generales y edificios de equipamientos y servicios estaban aún en construcción o ni siquiera se había iniciado la misma.
Tampoco existía apenas transporte público. No es casual que la inauguración oficial no se produjera hasta tres años después, en 1964.
Ya comentamos aquí que en algunos casos, los chabolistas se resistieron a los realojos al no querer abandonar las casas que poco a poco habían ido reformando, convirtiéndolas, en algunos casos, en construcciones más sólidas, contando incluso con pequeños huertos y espacios para la cría de animales. Así que las sensaciones que tuvieron al instalarse en sus nuevas viviendas en los pisos de esos grandes bloques fueron diversas, al añorar su vida anterior, la adaptación a la nueva forma de vida no fue fácil. Se rompió la estructura social que se había generado en los barrios anteriores, y en muchos casos se perdieron las relaciones personales establecidas durante años de convivencia.
Tienes que ir a un piso, la gente no sale, no se adaptan los pisos porque es la libertad que tienes en un caserío, que no tienes vecinos que aguantar, ni ellos aguantan a ti, es una libertad total. Allí no hay gallinas, conejos, vacas, pero después, encontramos con enfrente ya no es lo mismo.
A pesar del amplio grupo de arquitectos que participó en el proyecto, lo que auguraba una variedad en el diseño de los bloques. Lo cierto es que el aspecto formal fue más bien monótono y anodino. Y aunque con algunas virtudes, el resultado final adoleció de ciertas carencias, tanto en cuestiones urbanísticas como en la calidad constructiva de las edificaciones. En el lado positivo, hay que destacar la atención prestada a cuestiones de higiene y salubridad, como la orientación, el soleamiento, la ventilación y los espacios libres dispuestos entre las edificaciones. También a la variedad de modelos de viviendas desarrolladas en el proyecto, con cinco tipos diferentes, con distribuciones funcionales de 2, 3 y 4 dormitorios, evitando circulaciones innecesarias y con un gran aprovechamiento del espacio. En algunos de los bloques se introdujeron novedosos sistemas de construcción prefabricada, como el Fiorio de patente francesa, que permitieron acortar los plazos de ejecución.
Pero pronto se detectaron fallos en aspectos como la disposición de los viales de circulación y en el acceso a los portales y locales. La relación de los edificios con el terreno circundante resultaba forzada en muchos casos, faltaba continuidad en los caminos peatonales que se fueron improvisando sobre la marcha, incluyendo gran número de escaleras. Y a nivel constructivo, las carencias más significativas se dieron en las fachadas, de ladrillo caravista o de paños enfoscados y pintados. Las prisas y los ajustes presupuestarios provocaron la ejecución de soluciones inestables. Las condiciones térmicas, sin ningún tipo de aislamiento, dejaban mucho que desear, las humedades eran habituales en el interior de los cuartos húmedos y se producían filtraciones.
Hay que tener en cuenta que el proyecto había sido redactado en 1959 cuando aún no existía una normativa que regulase las condiciones mínimas de habitabilidad ni las normas básicas de edificación. En cuanto a la distribución interior de las viviendas, en general, no fue del agrado de los nuevos vecinos, que durante los primeros años llevaron a cabo numerosas reformas.
Por último, la lejanía a la trama urbana siguió generando una sensación de desconexión y abandono despertándose de nuevo un sentimiento de desarraigo. Parecía que la historia volvía a repetirse años después en un nuevo escenario.
Para profundizar en la configuración y el desarrollo del poblado dirigido de Otxarkoaga, recomendamos en este caso dos publicaciones fundamentales que recogen gran cantidad de datos y documentación mediante unos exhaustivos trabajos de investigación. Por un lado, el libro del historiador Luis Bilbao Larrondo, publicado en 2008 bajo el título «El Poblado Dirigido de Otxarkoaga: Del Plan de Urgencia Social de Vizcaya al Primer Plan de Desarrollo Económico», en el que contextualiza el proyecto de Otxarkoaga dentro del panorama urbanístico y económico de aquellos años. Y por otro lado, el resultado de la tesis desarrollada por la arquitecta Miriam Varela Alonso en 2017, en la que analiza y desmenuza con precisión las tipologías arquitectónicas presentes en Otxarkoaga, así como los trabajos de rehabilitación propuestos para mejorar la calidad constructiva de sus edificaciones. Su título, «Ocharcoaga: El Polígono de las Flores Amarillas».
Algunos autores han establecido que con el tránsito del chabolismo a las viviendas de Otxarkoaga se pasó en realidad de un chabolismo horizontal a un chabolismo vertical. Otros autores han calificado al polígono como auténtico gueto o como una isla de hormigón al margen de la trama urbana. El desarrollo de Otxarkoaga y de otros polígonos residenciales significó un nuevo modelo de desarrollo urbano, polígonos que eran concebidos como pequeñas ciudades satélite en las que se debían desarrollar todas las actividades cotidianas sin necesidad de depender de la gran ciudad. Sin embargo, esto no ocurrió y en la práctica la mayoría de los equipamientos y dotaciones no llegaban a desarrollarse, convirtiéndose en zonas residuales con difícil acceso y escasa comunicación con el exterior.
Estos nuevos núcleos urbanos creados para albergar a una nueva sociedad acabaron transformándose en los nuevos suburbios de las grandes ciudades. Más allá de disquisiciones teóricas, los propios vecinos que llegaron a Otxarkoaga se han manifestado y han expresado sus opiniones, sus sensaciones y sus vivencias. Y quizás sea este el testimonio más importante. Queríamos venir y llegamos. Pues que no había edificios sin terminar, como el rascacielos de aquí, del centro cívico. El centro cívico estaba en el esqueleto. Las iglesias no estaban construidas; una de ellas estaba empezada, la otra tampoco. Porque es la del centro cívico. Tampoco había escuelas, porque nosotros decíamos claro, las escuelas estaban determinadas donde íbamos a ir.
En definitiva, Otxarkoaga supuso, al menos teóricamente, una mejora en las condiciones de vida de sus habitantes, pero su situación, sobre todo durante esos primeros años, con carencias en las infraestructuras y edificaciones inconclusas, estuvo muy lejos de ser ideal. Poco a poco, una vez más, la conciencia social fue surgiendo y, al igual que había ocurrido en algunos barrios de chabolas como Uretamendi, en 1968 surgió una asociación de vecinos, la Asociación de Familias de Otxarkoaga, que durante las siguientes décadas luchó por conseguir mejorar las condiciones de las viviendas y del barrio en general, reivindicando soluciones para los problemas en las infraestructuras y los espacios públicos, y para las deficiencias constructivas de las edificaciones, mejoras y reparaciones que se fueron acometiendo en sucesivas fases a partir de los años 70, inicialmente por parte de los propios vecinos y posteriormente por parte de la Administración, mediante la redacción de un plan especial de reforma interior y saneamiento.
No cabe duda de que Otxarkoaga ha conseguido sobrevivir a todas sus vicisitudes y se ha convertido, 60 años después de su construcción, en uno de los barrios más carismáticos de Bilbao, el lugar en el que abundan las flores amarillas o los lobos.
El Alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, ha inaugurado esta mañana la Plazuela Don Diego Berguices, situada entre los dos edificios de la Parroquia Santos Justo y Pastor, cercanos a la Plaza Kepa Enbeitia “Urrentxindorra” de Otxarkoaga.
La inclusión del nombre de Diego Berguices en el callejero bilbaino responde a una petición vecinal para recordar, homenajear y agradecer la labor de comunidad y educativa que este sacerdote desempeñó en el barrio a lo largo de más de 3 décadas.
El Alcalde de Bilbao ha destacado que “es importante que Bilbao recuerde a figuras como la suya, ejemplo de compromiso social y solidaridad”, en este sentido ha recordado que “Berguices fue precursor de iniciativas comunitarias y educativas pioneras en el barrio, que propiciaron oportunidades a los colectivos más vulnerables y abrieron las puertas a una vida mejor a muchas familias de la zona. Que hicieron de Otxarkoaga, de Bilbao, un barrio y una ciudad mejor para todos y todas”, ha finalizado.
Audio homenaje a Diego Berguices por parte del alcalde Juan Mari Aburto:
En el acto de inauguración, el Alcalde ha estado acompañado por la Concejala de Atención y Participación Ciudadana e Internacional, Oihane Agirregoitia, otros miembros de la Corporación Municipal y el Obispo de Bilbao, Joseba Segura.
La nueva nomenclatura no tiene afecciones ni en viviendas ni en comercios.
Vídeo sin audio – Momentos de la inauguración:
30 AÑOS TRABAJANDO PARA OTXARKOAGA – Don Diego Berguices
La llegada de Berguices a Otxarkoaga en 1.962 coincidió con los inicios de un barrio inacabado en lo urbanístico y con falta de servicios, así su primer objetivo fue paliar las carencias estructurales derivadas de estas dos circunstancias.
Diego Berguices volcó sus esfuerzos en la infancia y la juventud, desde la perspectiva del ámbito educativo. De esta manera, lideró la puesta en marcha de las escuelas de grado elemental en los locales parroquiales, la escuela de maestría, precursora de la Formación Profesional y base del actual Centro de Formativo de Otxarkoaga, del que es fundador, adaptando siempre la enseñanza a las posibilidades y circunstancias de las y los jóvenes del barrio. También se encargó de propiciarles un espacio de ocio en verano, encargándose de las colonias que se desarrollaban todos los años en la localidad costera de Bakio.
Durante los más de 30 años de sacerdocio en el barrio, Diego Berguices desarrolló otras iniciativas sociales que permitieron habilitar la primera guardería en el barrio, colaboró con las primeras asistentas sociales en la zona y también en la atención a personas con problemas de alcoholismo y enfermedad mental.
Podemos encontrar muchas noticias sobre nuesro barrio navegando en la red, algúnas ssorprenden y en este caso así ha sido. Las fotos que acompañan a esta breve historía del barrio son de 1992 y podemos observar lo que ha cambiado en casi 25 años el Otxarkoaga.
Lugar de la antigua anteiglesia de Begoña, hoy barrio de Bilbao, Bizkaia. Situado a los 43° 15′ 25″ y 0° 46′ 50″, al pie del monte Santo Domingo (295 m.). Barrio que recoge a una población mayoritariamente emigrante, hacia 1960 se construyeron, en poco más de un año, tres mil seiscientas viviendas para acoger a la población que vivía en chabolas. Al paso de los años el deterioro, uso y mala construcción ha dejado esa infraestructura en pésimas condiciones, a pesar de las gestiones ante el Ayuntamiento de Bilbao para remediar el mal y dotar al barrio de zonas verdes y servicios más urgentes, realizadas por la Asociación de Familias de Otxarkoaga.