kamioiak hutsik daude? / ¿camiones vacíos?

vial nuevo / foto afopres

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Hemos encontrado un  expediente X.

vial nuevo / foto afopres

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No encontramos una explicación razonable.

En las obras del futuro Parque de Irumineta.

vial nuevo / foto afopres

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Donde va la nueva calle perimetral del barrio.

parque irumineta / foto afopres

parque irumineta / foto afopres

La que une Arbolantza con Irumineta.

parque irumineta / foto afopres

parque irumineta / foto angel R.

Donde tenemos una reserva para hacer el polideportivo.

 

 

 

No podemos entender porque están entrando camiones medio vacíos.

un camión / foto afopres

un camión / foto angel R.

Camiones con tierra vegetal.

otro camión / foto angel R.

otro camión / foto angel R.

¡pero, están medio vacíos!

otro camión / foto angel R.

otro camión / foto angel R.

¿ No estaremos dañando terriblemente la atmósfera al emplear dos camiones para lo que se puede hacer con uno?

otro camión / foto angel R.

otro camión / foto angel R.

¿Estarán debilitados los viejos motores de estos veteranos de la Obra publica?

otro camión / foto angel R.

otro camión / foto angel R.

¿Estarán sus conductores preservando la mecánica de sus vehículos para las ultimas 10 vueltas como lo hacía Fernando Alonso?

otro camión / foto angel R.

otro camión / foto angel R.

Son muchas las incógnitas que se nos plantean.

otro camión / foto angel R.

otro camión / foto angel R.

Algunos de nuestros más veteranos investigadores han manifestado abiertamente su estupor.

otro camión / foto angel R.

otro camión / foto angel R.

Otros creen que estamos ante un sabotaje a la política económica del nuevo Gobierno Vasco.

otro camión / foto angel R.

otro camión / foto angel R.

Otros piensan que detrás de esto se esconde una nueva oferta de neumáticos en la fabrica de Firestone.

otro camión / foto angel R.

otro camión / foto angel R.

¿ Será esto el viejo lema: la tierra para el que la trabaja ?

otro camión / foto angel R.

otro camión / foto angel R.

¿Esta la tierra en las ultimas?

otro camión / foto angel R.

otro camión / foto angel R.

Quizás es que, no hay tierra.

las excavadoras / foto angel R.

las excavadoras / foto angel R.

No es de extrañar, con tanta autopista, tren rapidillo, trenecito lentito, tranviita,  pisos nuevos, casas, puentes y viaductos, canteras, autopistas de peaje, mamotretos, museos y museos, con tanta construcción, más el plan del Zapa para construir más , con todo ello…

¡nos estamos quedando sin tierra!

Pero, ¿ Estamos pagando los camiones como medio llenos ? ¿o como medio vacios? ¿o como llenos? ¿o como vacios?. Seguro que alguien gana…

txotene baserria ez dago / derribado el caserio txotene

txotene baserria / foto angel R

txotene baserria / foto angel R

El caserío Txotene, que da nombre a una extensa calle, la calle Txotena, ha sido derribado el pasado miércoles.

txotene baserria / foto angel R

txotene baserria / foto angel R

Hace tiempo que venimos denunciando la situación en esta zona.

 

 

 

 

Donde nos ha quedado una parte de unos cientos de m2 sin poder urbanizar por ser terrenos privados.

txotene baserria / foto angel R

txotene baserria / foto angel R

 

 

 

 

 

Hace tiempo que estamos pidiendo soluciones. Hace tiempo que pedimos un acceso digno y eficaz para Txotena 68.

 

Pero nos preguntamos si no se podía compatibilizar la mejora del entorno con mantener el edificio original, ( no todo el conjunto) y destinarlo para un equipamiento social.

txotene baserria / foto angel R

txotene baserria / foto angel R

 

 

En Bilbao estamos perdiendo muchos edificios históricos sin mayor problema, hay que parar estos desmanes.

Hace pocos años se derribó gratuitamente el caserío de Garate.

Todavia nos quedan algunos caseríos, debemos salvarlos.

35 hogares para empezar otra vez

 

Cuando Viviendas Municipales está de actualidad se suele deber a sorteos de VPO, proyectos de construcción de nuevas promociones de pisos… Pero esta sociedad municipal también tiene una vertiente de responsabilidad social. 128 personas con problemas de inserción conviven en 35 pisos cedidos por Viviendas Municipales a asociaciones que trabajan para ayudar a estos colectivos en la villa. Se trata de agrupaciones como Argia, Bizitegi o la Fundación Síndrome de Down del País Vasco.
Tal y como explicaron ayer la presidenta de Viviendas Municipales, Julia Madrazo, y su directora, Isabel Garcés, cooperan con 25 asociaciones dedicadas a la inserción socio-laboral y, gracias a los convenios suscritos con ellas, «personas mayores sin recursos, discapacitados físicos o psíquicos, inmigrantes, jóvenes procedentes de hogares desestructurados y personas en situación de precariedad económica pueden retomar sus vidas». También las mujeres que han sido víctimas de malos tratos encuentran en estos pisos un lugar donde alejarse de su agresor junto a sus hijos.
Según Madrazo, «estas personas unen la necesidad de vivienda con problemas personales específicos y en los pisos no sólo encuentran alojamiento. También tutela, seguimiento y atención psicológica y sociolaboral para insertarles de forma normalizada en la sociedad». A su juicio, «la exclusión social es uno de los retos más acuciantes de la sociedad actual». Explicó que la mayoría de los programas que ofrecen son «de tránsito, porque el objetivo es que las personas acogidas consigan ser autónomas e independientes».
Usos sociales
Cuando encuentran trabajo o recuperan el control de sus vida, dejan su sitio a otras personas necesitadas. «Si no experimentan una mejoría, como puede ocurrir con personas con enfermedades mentales incurables, se plantean estancias prolongadas en pisos tutelados», comentó Madrazo. Respecto a las personas mayores sin ingresos, permanecen en pisos municipales mientras puedan valerse por sí mismas; «cuando pierden la autonomía son alojadas en una residencia».
La renta media de estos pisos es de 234 euros, pero no es el único recurso que cede Viviendas Municipales de su parque inmobiliario. También tiene repartidos, esta vez gratuitamente, 42 pisos de Otxarkoaga que fueron declarados como inhabitables en 1987. No son aptas como residencia, «pero pueden cumplir usos sociales a favor de asociaciones que, además, contribuyen a la dinamización social de este barrio de Bilbao», afirmó Madrazo.
Lo que antaño fueron infraviviendas, hoy se han convertido en 4 centros de día, una tienda de ropa de segunda mano y oficinas para las agrupaciones. Por ejemplo, Bizitegi, Kaledor Kayiko, la asociación de belenistas, de canaricultura y la asociación Ahislama, entre otras. Según apuntó Madrazo, por el momento el número de pisos municipales resulta suficiente, «pero cada año evaluamos con las asociaciones y los departamentos municipales si es necesaria alguna ampliación».

 

EL CORREO

Viviendas Municipales cede o alquila 77 pisos a personas con diferentes problemas sociales

Inmigrantes, jóvenes de hogares desestructurados, tercera edad sin recursos o mujeres con problemas.
Olga Sáez    DEIA

bilbao. Viviendas Municipales de Bilbao ha cedido o arrendado un total de 77 pisos para que 25 asociaciones que desarrollan su actividad en el campo de la inserción social y laboral de distintos colectivos ayuden a 128 personas.

Según informaron en rueda de prensa la presidenta de Viviendas Municipales, Julia Madrazo, y la directora de la sociedad, Isabel Garcés, Viviendas Municipales mantiene relaciones de cooperación y alianzas con 25 asociaciones y entidades bilbainas que desarrollan su trabajo a favor de diferentes colectivos en el campo de la inserción socio-laboral, grupos con inquietudes culturales y entidades públicas.

En este sentido, la sociedad tiene habilitados un total de 77 pisos de su parque inmobiliario para diferentes asociaciones que luchan contra la exclusión social de colectivos diversos y un total de 128 personas habitan en estas viviendas, gracias a los programas y convenios desarrollados por 25 asociaciones y entidades que desarrollan su actividad en el campo de la inserción socio-laboral.

Según Madrazo, se trata de entidades que trabajan con colectivos muy diversos, en muchas ocasiones en riesgo de exclusión social, como personas mayores sin recursos, personas con discapacidades físicas o psíquicas, personas inmigrantes, personas de la tercera edad, jóvenes procedentes de hogares desestructurados o personas en situación de precariedad económica.

En los colectivos se incluyen también grupos con inquietudes culturales y entidades públicas como el Área de Igualdad, Cooperación y Ciudadanía y Viviendas Municipales para la acogida de mujeres víctimas de violencia de género. Madrazo aseguró que «estos pisos compartidos, que ofrecen tutela, seguimiento y atención psicológica y sociolaboral para insertar a las personas en una sociedad normalizada», sirven para dotar de un alojamiento a 128 personas, que unen a la necesidad de vivienda, una problemática específica con discapacidad física o psíquica, violencia de género o inmigración.

En este sentido, según dijo, se ofrece una colaboración con el tejido asociativo en la lucha contra la exclusión social, «uno de los retos más acuciantes de la sociedad actual». La responsable municipal explicó que la mayoría de los programas de ayuda que ofrecen estas asociaciones son «de tránsito, porque el objetivo es que las personas acogidas sean autónomas e independientes, en la medida de sus posibilidades».

Con este fin, los programas brindan formación y asistencia para encontrar un trabajo o atención médica y psicológica, según las necesidades. Cuando estas personas logran su objetivo, abandonan la vivienda municipal y dejan su plaza para otras personas necesitadas.

En el caso de aquellos colectivos que no experimentan una mejoría que les permita su autonomía, como personas con enfermedades mentales incurables, los programas plantean estancias prolongadas en pisos tutelados. Respecto a las personas mayores sin ingresos para mantener su propia vivienda, la estancia en los pisos municipales se produce mientras puedan valerse por sí mismas, ya que son alojadas en una residencia cuando pierden la autonomía.

Los primeros pisos municipales cedidos para luchar contra la exclusión social se remontan a los convenios firmados con las asociaciones Argia, de ayuda a personas con enfermedades mentales, en 1992, con dos pisos; y Bizitegi, otra organización que también trabaja con personas en riesgo de exclusión social, en 1994, con catorce viviendas. El resto de los pisos municipales están repartidos entre otras asociaciones de apoyo a personas con enfermedades mentales; organizaciones de ayuda a personas inmigrantes; asociaciones de intervención para personas en riesgo de exclusión social por motivos económicos y laborales; colectivo centrados en la ayuda a personas jóvenes; la Fundación Síndrome de Down del País Vasco; la asociación de ayuda a la tercera edad de Bilbao La Vieja y el Área de Mujer del Ayuntamiento de Bilbao, con cuatro pisos para la acogida temporal de mujeres víctimas de malos tratos.

«Inhabitables» en Otxarkoaga

La política de Viviendas Municipales de Bilbao se hace extensiva también a otros fines. Así, también tiene cedidos gratuitamente 42 viviendas en Otxarkoaga que fueron declaradas «inhabitables» en 1987 por acuerdo plenario municipal, dado que ya entonces se preveía que si bien no eran aptas para vivienda, podían cumplir usos sociales a favor de asociaciones que contribuyen además a la dinamización social del barrio de Otxarkoaga. La implicación de Viviendas Municipales de Bilbao con las asociaciones sociales y culturales de la villa se completa con la firma de otro tipo de convenios de colaboración. El caso más reciente es el acuerdo con Emaús-Bilbao, que desde enero se encarga de la retirada y restauración de los muebles de la Villa. Estas viviendas municipales aptas para la acogida de los diferentes colectivos son arrendadas por Viviendas Municipales, estableciéndose una renta social, en consonancia con el fin que concurre en ambas partes, que asciende a 234 euros. Gracias a ello muchas personas en situación de riesgo de exclusión pueden iniciar una normalización desde la normalización de su vida en una vivienda gestionado por estas asociaciones. >O.SÁEZ

DEIA

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Otxarkoaga trabaja para difundir su tradición de lucha y autoorganización

La Asociación de Familias de Otxarkoaga (AFO) está empeñada en que se conozca la verdadera historia de un barrio combativo, cuya imagen se distorsiona tras la recuperación de un documental promovido por el régimen franquista y otros trabajos que ocultan su «tradición de lucha y autoorganización» durante décadas para remodelar, rehabilitar y urbanizar lo que se construyó en unos 18 meses de una forma deficiente y alejada de las necesidades de los vecinos.

otxarkoaga lozoño larrakoetxe mikoleta / foto gara

otxarkoaga lozoño larrakoetxe mikoleta / foto gara

 

 

Agustín GOIKOETXEA | GARA

La Asociación de Familias de Otxarkoaga (AFO) trabaja en la recuperación de la memoria histórica de este populoso barrio de Bilbo «y hacer justicia con los hechos del pasado». El veterano organismo ciudadano denuncia que diferentes iniciativas que se vienen presentando a la opinión pública, con el aval de las instituciones, distorsionan la realidad.

«Los vecinos y vecinas conocen la historia porque han sido protagonistas de las reivindicaciones -declara Cristóbal Rivera, secretario de la AFO- pero también la memoria es frágil y tendemos a perder perspectiva». Considera, además, que los manidos tópicos sobre su barrio son una constante y no coinciden con la realidad.

Por ello, su afán por difundir «el espíritu de resistencia y lucha» que ha hecho posible la reconstrucción del barrio. «Lo que se construyó en 18 meses en 1960-1961, nos ha costado 26 años repararlo; ésa es una de las verdades no dichas nunca».

La asociación quiere acabar con la leyenda de que Otxarkoaga fue creado para acabar con el chabolismo. «Se llama chabolismo, pero es el 65%, y hay un estudio de la Universidad de Deusto que lo afirma en 1960; eran casitas elaboradas por albañiles que eran de una sólida construcción», subraya Rivera.

Resalta que se derribaron las edificaciones existentes en las laderas norte de Bilbo y otras en la Campa de los Ingleses. «Sin embargo, se mantuvieron hasta hoy las de las laderas sur, quizás porque éstas estaban amparadas por la Iglesia, concretamente por los jesuitas, que tenían una fuerte implantación en estas zonas», explica.

El artífice de la construcción de Otxarkoaga, apunta Rivera, fue José Luis Arrese, uno de los hombres fuertes del fascismo español. «No es verdad que fuese Franco en persona el autor intelectual, si se ve la hemeroteca de la época, y, si se estudia, se observará que el desorden urbanístico creado por la construcción irregular de casitas y chabolas venía siendo denunciado con fuerza por la Iglesia y otros sectores reformistas del régimen con sus aparatos de comunicación -especialmente «La Gaceta del Norte»-. Desarrollaron -incide- una campaña enorme en defensa de la vivienda digna de los trabajadores».

En la década de los 50, Bilbo contaba con 290.000 habitantes, de los que 40.000 residían en las construcciones dispersadas por las laderas de los montes del Botxo y había algo más de 100.000 personas subarrendadas. La maquinaría franquista se marcó como objetivo, según comenta el historiador Luis Bilbao, edificar en un año 3.672 pisos, empleando a entre 3.000 y 5.000 obreros y el concurso de siete constructoras.

«Nodo fascista»

Desde la AFO se critica que fuera el Ayuntamiento quien se esforzara en volver a proyectar el documental «Ocharcoaga», de Jordi Grau. «Es un nodo fascista de rancio abolengo. Coincidimos en que sus imágenes inéditas a color son su principal valor. Su construcción técnica como película es moderna y buena, pero -remarcan- todo el discurso que difunde es fascista, paternalista y mentiroso».

Estiman que las instituciones debían haber diferenciado el valor histórico de la cinta con el contenido. «Nosotros le mandamos un escrito al alcalde pidiéndole que hiciese una edición critica y nos ofrecimos a colaborar, pero Iñaki Azkuna no nos ha respondido nada».

«Nos pareció un error exhibir un nodo de retórica fascista sin una contextualización y una presentación adecuada. Tras la proyección en Zinebi -recuerdan desde el colectivo vecinal-, le mandamos una comunicación por fax al alcalde Iñaki Azkuna explicándole esto, pidiéndole que no se exhibiese así y ofreciendo nuestro material y experiencia para elaborar una presentación adecuada. Sin embargo, lo exhibieron en el centro cívico sin ningún criterio y, posteriormente, decidieron editar 2000 copias y regalarlas a la gente sin más. Nos parece un disparate -añaden-, es dar una victoria después de muertos a aquellos viejos falangistas. Pero la gente que lo ha organizado, Imagina O /Tendel, no tienen criterios, o al menos así lo han demostrado».

La AFO promueve la elaboración de un documental

La Asociación de Familias de Otxarkoaga (AFO) prepara un documental sobre el barrio «que dé una imagen seria y verdadera de conjunto de su historia y su ser». Desde el organismo ciudadano confiesan que no tienen prisa y, al igual que sucedió con la publicación del libro del historiador Luis Bilbao Larrondo «El poblado dirigido de Otxarkoaga: Del Plan de Urgencia Social de Bizkaia al primer Plan de Desarrollo Económico», su afán es recuperar la memoria histórica. En el caso del libro, la AFO ofreció la publicación al Área de Urbanismo y su autor cedió todos sus derechos, «nadie ha cobrado nada».

Nuestro objetivo es sacar a la luz materiales serios del barrio con perspectiva histórica y con rigor. A algunos les ha molestado eso», declara el secretario de la AFO. Uno de los ejes del trabajo, avanza, «será poner en su lugar a la película franquista de Jorge Grau y desenmascarar su retórica fascista. Aclaran que su proyecto está muy alejada de otra publicación que «recoge una realidad seccionada del barrio y sus gentes con una `cronología’ desastrosa que no tiene el menor rigor histórico. Resumiendo, ante tanta confusión, queremos claridad y luz». A.G.

BEGIRA

 

otxarkoaga lozoño larrakoetxe mikoleta / foto gara

otxarkoaga lozoño larrakoetxe mikoleta / foto gara

«Al construir el nuevo barrio no se pensó en los futuros vecinos»

luis bilbao larrondo /  foto gara

luis bilbao larrondo / foto gara

 
 
 

 

 

Luis Bilbao Larrondo
Historiador

Este historiador, licenciado por la Universidad de Deusto, desmenuza en su libro sobre el origen del bilbaino barrio de Otxarkoaga la relevancia de un proyecto para paliar el déficit de vivienda en una ciudad con 290.000 habitantes, donde miles de trabajadores buscaban un techo donde cobijarse.

A. G. |GARA

Las 3.672 viviendas que se construyeron entre 1959 y 1964 para albergar a 18.600 personas en el Poblado Dirigido de Otxarkoaga supusieron un hito en el desarrollo urbano de Bilbo, aunque el proyecto obvió a los verdaderos protagonistas, sus futuros vecinos, que padecieron durante décadas las consecuencias de una nefasta planificación. Otxarkoaga fue un laboratorio de experiencias arquitectónicas.

¿Qué supuso la construcción del polígono de Otxarkoaga?

Una ruptura con la manera de edificar. Hasta entonces se edificaba en el Ensanche completando una trama sin acabar, y con Otxarkoaga se empezó a edificar una nueva ciudad. En forma de polígono, en la periferia de la trama urbana, con edificaciones en abierto, buscando aireación y soleamiento; en altura, se pasó de los bloques de cinco alturas a las torres de quince alturas. Era algo innovador y un antecedente a lo que vendría después. La idea de las autoridades era realizar más poblados dirigidos en otras zonas de Bizkaia.

¿Fue verdaderamente un laboratorio de arquitectura?

A partir de Otxarkoaga se edificarían otros polígonos de viviendas no sólo en Bilbao, en Txurdinaga o en Begoña, sino en otros puntos del área metropolitana: en Basauri, Cruces, Portugalete, Santurtzi o Muskiz. Fue un laboratorio porque se emplearían sistemas de prefabricación pesada de viviendas de origen francés, de nombre Fiorio, en algún bloque, con la idea de ver sus posibilidades y si era factible para ser utilizados en otros polígonos. La prefabricación era construir como un mecano: hechas las piezas en una fábrica luego se montaba la vivienda. Se suponía que daba mayor rapidez constructiva y salía más económico.

¿Hay casos similares en otros puntos de la geografía vasca?

Además de todos los polígonos en el área metropolitana de Bilbao, en aquellos años cualquier gran actuación desde el Ministerio español de Vivienda la hacían a través de los polígonos de viviendas y la llamada Gerencia de Urbanismo. Creo que se realizaron en otras ciudades vascas como Gasteiz, Iruñea y Donostia, pero no sé exactamente en cuáles ni cuántas fueron. Apenas hay nada escrito.

¿Cómo eran las viviendas?

La tipología se repetiría una y otra vez, porque a través del Plan de Urgencia Social de Bizkaia y del Plan Nacional de la Vivienda de 1961 se promovieron las viviendas sociales de 40 a 60 m2 con un planteamiento de pieza única: salón-comedor-estar, tres dormitorios, cocina, aseo y solana, que hacia las veces de tendedero de ropa. Era debido a que la familia media era de cinco miembros.

¿Cuál es la razón?

La tendencia de los arquitectos era la copia formal de modelos nórdicos y anglosajones. Lo que se buscaba con la política de Poblados Dirigidos era obtener el máximo provecho del espacio empleando la menor cantidad de materiales posibles y de apenas calidad. Lo más común de la época era construir el edificio y urbanizar después, con los consiguientes problemas que conllevaba.

¿La tipología de vivienda se repitió en otros lugares?

Fue un fracaso. Por la rapidez constructiva -en un año 3.672 viviendas-, no eran el modelo más adecuado para un clima con tantas inclemencias como el nuestro, el empleo de materiales de escasa calidad, el no haber hecho una explanación y urbanizado antes de construir; fue un despropósito urbanístico, constructivo y arquitectónico. Al no haber realizado una explanación, los edificios se colocaron sobre el terreno y dada la difícil orografía de este barrio, se contempla lleno de escaleras de gran pendiente, dificultades de accesos y de movilidad.

Al hacerse a toda prisa, en los tabiques -que llevan una cámara de aire que hace las veces de aislante- quedaron cascotes y otros desperdicios que los inutilizaron y así tuvieron problemas terribles con las humedades. Sus vecinos contrajeron enfermedades de todo tipo.

¿Los años han demostrado la idoneidad o no del modelo?

Aisló física y socialmente a una población inicial de 20.000 bilbainos. Estando a casi 3 kilómetros del centro urbano y sin apenas medios de transporte y aparcamientos, se promovió la utilización masiva del coche. Las plantas bajas de una gran cantidad de estos edificios quedarían inutilizadas por las humedades, siendo abandonadas. Las estancias de los pisos, con excepción de los dormitorios que sí estaban separados, no lo estaban. La planta constaba de una pieza única y el usuario, para hacerse con ese sentido de la propiedad de la vivienda, tuvo que levantar por su cuenta tabiques de separación entre las diferentes estancias. Esto provocó un choque de mentalidades: rural versus urbana.

Fueron algunas de las consecuencias de haber construido a toda prisa, dada la necesidad imperante, y de descuidar aspectos constructivos y formales trascendentales de cara al futuro. Además, nunca se tuvo en cuenta al futuro usuario.

¿Le atribuye algo positivo?

Sí. Resolvió el problema de la vivienda a esos bilbainos en un momento de precariedad absoluta, pero hay que preguntarse a qué precio. De hecho, si no hubiese sido un desastre urbanístico y no hubiese habido una dejación municipal, no hubiese nacido una iniciativa vecinal y popular como la Asociación de Familias de Otxarkoaga (AFO) como verdadera conciencia de la ciudad. Por cierto, la más antigua de Bilbao y motor del movimiento ciudadano en la villa.

Otro detalle: en Madrid varios de esos poblados dirigidos fueron construidos pero con una limitación en el tiempo. De hecho, fueron destruidos años después y vuelto a erigir otro poblado con viviendas en mejores condiciones. Una cuestión que en Otxarkoaga se debió de haber realizado.

 

 BEGIRA

LLEVA TRES MESES Y PARECE QUE HA ESTADO AQUI TODA LA VIDA

El ascensor siempre es noticia en una comunidad de vecinos, pero en Otxarkoaga supone toda una revolución. Es la manera de salvar los últimos obstáculos en un barrio que se construyó a marchas forzadas, sin aceras, y tardó mucho en completar su urbanización. El Ayuntamiento aprobó en septiembre de 2006 un plan especial para esta zona, ya que en muchos inmuebles la única forma de garantizar la accesibilidad a las viviendas es colocar los elevadores en las fachadas. Como eso supone un mayor desembolso, también se han reforzado las ayudas económ2878219icas.
El tema se ha tratado en 63 comunidades de vecinos, de las que 45 han alcanzado un acuerdo para eliminar las barreras arquitectónicas. Los pioneros -ya hay cinco ascensores en funcionamiento- han pasado por «un largo proceso» para conseguir la licencia. «Desde marzo de 2007 hasta junio de 2008», explica Juan Domínguez, de Zizeruene 27. «Al principio nos exigían colocarlo a metro y medio de la fachada, con unas pasarelas. Era muy aparatoso». Finalmente se aprobó un anteproyecto para los cinco bloques de la manzana con estructuras metálicas que se integran en la fachada. «Durante dos meses, nos reuníamos todas las semanas con los arquitectos, pero valió la pena. Míralo, parece que ha estado aquí toda la vida». También tuvieron problemas con la empresa instaladora.
El procedimiento ha ido cogiendo velocidad. Incluso se ha modificado el Plan General para poder colocar elevadores de cristal, una petición de varios vecinos, y en el centro cívico «han puesto una oficina para informar a la gente». El ascensor, que ha costado 111.000 euros, unos 9.000 por vecino, además de la urbanización, empezó a funcionar en febrero. «Es lo mejor que hemos hecho», se felicita Juan. «Todos los días viene alguien a verlo, como si estuviera de exposición». En su portal viven personas mayores que han cambiado su rutina «y un hombre que anda con muletas y llevaba meses sin salir a la calle», encerrado en el cuarto piso. «Ahora pasea todos los días. Siempre decía ‘me voy a morir sin ver el ascensor’ y en tres meses ha cambiado, parece un chaval».