50 urte / 50 años

Otxarkoaga, medio siglo de vida

DEIA

El barrio celebra su 50 aniversario con exposiciones, charlas y un documental

 

LA tradición cuenta que cuando Franco visitó Bilbao a finales de los cincuenta quedó sorprendido por el chabolismo que invadía ciertas zonas de la villa. Fue tal el desconcierto del dictador que directamente mandó construir el barrio de Otxarkoaga para realojar a todas esas familias que se hacinaban en chabolas y pequeñas casas. Durante mucho tiempo se tomó este relato como real; sin embargo, el tiempo se encargó de descubrir la verdad y dejar la historia en mera leyenda.

Así lo verán los vecinos de Otxarkoaga, en plena celebración de su 50 aniversario, quienes podrán ver un documental sobre los orígenes y la historia del barrio.

Entre los cuarenta y los cincuenta, Bilbao y sus alrededores sufrieron un incremento poblacional nunca visto hasta entonces. Inmigrantes de casi todos los territorios del Estado se afincaron en la villa con la esperanza de labrarse un futuro mejor en la industria vasca. Así, el número de habitantes se duplicó. Muchos de ellos no podían permitirse alquilar ni adquirir un inmueble y se vieron obligados a hacinarse en barrios chabolistas, donde la salubridad y la higiene escaseaban. Hubo también quien juntó todos sus ahorros y los invirtió en construir su propia casa, como las que actualmente se mantienen en Masustegi o Uretamendi.

Según Luis Bilbao, miembro de la Asociación de Familias de Otxarkoaga (AFO) y Licenciado en Historia Contemporánea, la situación se tornó tan insostenible que «la propia Iglesia y los empresarios bilbainos realizaron una campaña de presión contra la situación que vivía la gente». Las razones de los empresarios fueron diferentes. En aquel entonces «se quería vender una imagen de un nuevo Bilbao moderno y económicamente fuerte. Pero los visitantes, principalmente extranjeros, entraban por Enekuri desde el aeropuerto de Sondika, y veían un cúmulo de edificaciones ilegales, que chocaba con la imagen que los empresarios querían dar».

El alcalde en aquella época, Joaquín Zuazagoitia, trasladó todas esas presiones a Franco y fue entonces cuando se construyó Otxarkoaga. A pesar de ello, no todo fue a mejor. Quienes vivían en los caseríos que había edificados en lo que actualmente es el barrio fueron desalojados de sus viviendas. Además, muchos inmigrantes que habían construido ya sus propias casas unifamiliares, pasaron a vivir en pequeños pisos de apenas 50 m2.

TRANSFORMACION Desde que el barrio fuera completamente habitado en 1961, Otxarkoaga siempre estuvo marcado con un punto negro: delincuencia, drogas, robos… Según Cristóbal Rivera, miembro de la AFO, había trabajos donde «no te contrataban si veían que eras de donde eras». Sin embargo, en los últimos 20 años, el barrio ha sufrido una enorme transformación, tanto a nivel social como en su aspecto. Todos los problemas que han sufrido los residentes y sus consecuentes protestas han hecho que Otxarkoaga se haya convertido en uno de los barrios más unidos de Bilbao y de los pocos con una identidad propia: «Los problemas te unen», apunta Rivera.

La reforma urbanística más importante se dio entre 2000 y 2006: se reorganizaron calles, plazuelas y aparcamientos y las viviendas también sufrieron arreglos en sus tejados y fachadas. Además, el barrio ha pasado de ser uno de los más conflictivos a ser el de menor tasa de delincuencia. «Hubo varios clanes mafiosos y muchos jóvenes murieron a causa de la droga, pero se echó a todos y ahora es un barrio en el que se puede estar a cualquier hora en cualquier lugar», señala Cristóbal Rivera.

Nakor Santamaría, miembro también de la AFO, remarca la magnificación que se hace en los medios de cualquier suceso que ocurre en la zona: «Hubo una temporada en la que se robaron tres coches y un establecimiento. En esos mismos días, una persona atracó una sucursal a punta de pistola en Txurdinaga y hubo también un atraco con arma blanca en un comercio de Santutxu; pero tuvo mucha más repercusión lo que pasó aquí».

FUTURO Otxarkoaga está situado a tres kilómetros del centro de la ciudad, lo que ha hecho que sea uno de los barrios peor comunicados de la capital. En sus inicios estaba completamente aislado; pero lo cierto es que ahora las cosas han mejorado. El servicio de autobuses es lento pero «funciona bien, sobre todo la línea 03», destacan los tres miembros de la AFO. Sin embargo, el barrio suplirá esta carencia gracias a la próxima apertura de la tercera línea de metro.

En la actualidad, los vecinos reclaman más equipamientos culturales y también mayor presencia del euskera. Según Rivera, tenían «una subvención para dar clases de euskera a 200 alumnos» y con la crisis les ha sido retirada. Además, Santamaría remarca que «el único colegio que hay en el barrio solo imparte clases en el modelo A». Ahora, los esfuerzos de la Asociación de Familias de Otxarkoaga y del barrio en general se centran en recuperar su memoria histórica. El primer paso es la celebración de este 50 aniversario con el que se presentará un documental sobre el barrio. Hoy se realizará una exposición fotográfica en el centro cívico. y, además, se celebrarán también dos conferencias los días 5 y 13 donde se comentará la historia y creación de Otxarkoaga.

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