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Algo sobre Jordi Grau

Publicado en ELCORREO.COM 20013/10/17

 

Los abuelos españoles de los zombis de ‘The Walking Dead’

La película de culto ‘No profanar el sueño de los muertos’ está entre las diez mejores del género. Su director, el catalán Jorge Grau, recuerda aquel rodaje de hace 40 años
17.10.13 –

Los abuelos españoles de los zombis de The Walking Dead

Tráiler en inglés y fotograma de ‘No profanar el sueño de los muertos’

‘No profanar el sueño de los muertos’ es la película española de zombis más famosa internacionalmente. El diario británico ‘The Telegraph’ la citaba en junio entre las diez mejores del género, una opinión generalizada. Tiene en realidad hasta quince títulos diferentes dependiendo de los países donde se estrenó, en 1974. Justo cuando se cumplen 40 años del rodaje, el mundo vive una auténtica zombimanía gracias a la serie ‘The Walking Dead’ (que estrenaba esta semana su cuarta temporada con unas audiencias de 16 millones de espectadores en EE UU y 400.000 en nuestro país, donde, de momento, la emite la cadena Fox). Su director, Jorge Grau (Barcelona, 1930), recuerda aquí aquella aventura.

Los abuelos españoles de los zombis de 'The Walking Dead'

El director Jorge Grau. / Efe

Para empezar habrá que decir que fue uno de los productores italianos de su filme anterior, ‘Ceremonia sangrienta’ (1972), quien le propuso insistentemente hacerse cargo de un guión que aspiraba a ser una especie de versión en color de la mítica ‘La noche de los muertos vivientes’, rodada por George A. Romero en 1968. «La primera vez le dije que no -relata Grau-, pero año y medio después volvió a la carga. Yo acepté leerlo, y al terminar me di cuenta de que aquello era diferente. De que allí había personajes, una cosa que siempre me ha interesado para mis películas, y no solo víctimas y verdugos, como en la cinta de Romero, que es espléndida». De hecho, los expertos destacan que el filme de Grau incluye varios temas, además del puramente zombi, al abordar entre otras la cuestión medioambiental: el argumento gira en torno a una máquina de ultrasonidos que el gobierno utiliza para erradicar las plagas de las cosechas y que acaba despertando a los muertos; o lo que es lo mismo, la ciencia destruyendo la naturaleza.

Por todo esto, Grau aceptó hacerse cargo de aquella coproducción hispanoitaliana que se rodó en escenarios de la campiña inglesa. Es entonces cuando vinieron los problemas, como la manera en la que uno debe ‘fabricar’ a los zombis para que asusten o simplemente sean creíbles. Y estamos en 1973, nada de efectos por ordenador. Grau no tenía idea de anatomía, así que se hizo con varios libros de medicina forense, y gracias a las fotos de los cadáveres fue conformando a sus criaturas. «De hecho, el primer zombie que aparece en la película, en el cementerio, es la copia de un muerto que aparecía en uno de aquellos libros, donde al lado de la foto se aportaba una breve historia del difunto. A mí me llamó la atención un hombre que había sido brillante, pero que había ido a menos hasta acabar mendigando, y al final se había quitado la vida atándose una soga con una piedra al cuello y tirándose al agua. Así que mi primer zombi era así, un tipo alto, erguido, con porte elegante, con la cuerda al cuello y que debía parecer siempre mojado. Todos los personajes de la cinta están basados en aquellas fotografías».

 

Los abuelos españoles de los zombis de 'The Walking Dead'

La sangre fue un elemento de caracterización que dio mucho trabajo

 

Luego estaba el tema de la sangre. En la película de Romero, en blanco y negro, cualquier mancha oscura era interpretada como plasma, pero en color la cosa cambiaba: «Claro, no queríamos echar mano de la típica salsa de tomate. Nos costó mucho al maquillador y a mí llegar a dar con el color apropiado, que debía ser más bien oscuro. Hacía un líquido, luego otro, después lo probábamos sobre la piel, la ropa… Pensé, además, que los ojos debían ser rojos, con lentillas, en contraste con la piel pálida y con la falta de vida, como si aquellos ojos compensaran todo esto y fueran un recordatorio del alimento último. No hay nada casual». En cuando a las vísceras consumidas… «Hay un ojo que en realidad era un huevo de codorniz, y el resto eran partes de una especie de masa dulce con la forma de órganos».

¿Y cómo debían moverse sus ‘caminantes’? Grau tenía claro que lo que hace a un zombi moverse es el cerebro, la poca actividad que pueden tener se genera en ese órgano. «Los zombis caminan con la cabeza, no con los pies. Así que los actores (entre ellos el español José Lifante) tenían que andar en consecuencia. Yo les decía que debían dar un paso y parecer que estaban a punto de caer hasta que en ese momento el cerebro movía el otro pie. Hubo mucho estudio previo, unos 4 ó 5 meses para planearlo todo». Hay que recordar que el propio género zombi estaba dando también sus primeros pasos, y más en España.

El rodaje casi fue suspendido. A pesar de que no hay evidencia histórica de la existencia de Little John, el amigo y compañero de fatigas de Robin Hood, tiene una tumba en el pueblo de Hathersage, en Derbyshire, en cuyo cementerio se rodaron varias secuencias. De hecho es un atractivo turístico de la zona. «Pues alguien nos denunció, dijo que estábamos profanando su sepultura, y debimos acabar el rodaje a toda prisa antes de que nos echaran de allí». Los vecinos ya estaban bastante escamados cuando, de noche, se topaban con José Lifante caracterizado de zombi ensangrentado intentando esconderse por las esquinas mientras esperaba al coche que debía llevarle al rodaje. Pequeñas anécdotas del cine de otros tiempos.

Los abuelos españoles de los zombis de 'The Walking Dead'

José Lifante, de zombi

«Los dos protagonistas, en su lucha contra los zombis -prosigue el director-, van estrechando su relación hasta que finalmente hay un momento en el que la chica, una vez convertida, mira al joven y se acerca a él para morderle, pero no con odio, sino con una especie de amor, de decirle que quiere seguir estando con él. Esto hizo que, el otro día, hablando con Lifante, nos llegarámos a plantear cómo hubiera sido la secuela de aquella película, con aquellos dos zombis ligados tan profundamente. ¿Qué podría pasar? ¿Seguirían unidos de alguna forma? Es una posibilidad. Pero ya nunca lo sabremos». ¿Acaso no le plantearon hacer una secuela? O al menos más cine fantástico, porque Grau no volvió a rodar otra cinta del género: «Lo que me ofrecían no tenía personajes, era simple gore, y a mí eso no me gusta».

El cineasta catalán dice que, posteriormente a aquella película, se fue generando «una ola de simpatía hacia los zombis, incluso se empezaban a ver más como víctimas que como verdugos». Curiosamente, 40 años después, una serie como ‘The Walking Dead’ ha puesto de moda otra vez un género que en realidad nunca se ha ido. Aunque estos zombis, a los que Grau, a sus 83 años, no tiene el placer de conocer, no derrochen tanto ‘encanto’ como aquellos a los que él mismo dio vida hace ya cuatro décadas.

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