El ayuntamiento cede dos escuelas para centros formaticos de PCPI.
Publicado en Otxarkoaga.com
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La asociación Ahaztuak 1936-1977, creada para recordar a las víctimas del franquismo, abogó ayer por «seguir empujando» para lograr nuevas «cotas de libertad» en Euskal Herria. Un horizonte en el que remarcó el derecho de autodeterminación del pueblo vasco.
Esta idea centró el homenaje tributado por Ahaztuak a las víctimas de la represión fascista en la txozna de la comparsa Pa… Ya!. Un acto, presidido por el lema «El verdadero homenaje, la justicia», en el que estuvieron presentes Helena Gartzia y Aitziber Ibaibarriaga, ediles de Bildu en el Consistorio de Bilbo.
Según explicó Europa Press, durante el homenaje, el portavoz de la asociación, Martxelo Álvarez, destacó que cuando se habla de gudaris destacan «fundamentalmente sus ideas y estas eran la libertad de personas, de pueblos, la justicia social…».
«La memoria no es algo del pasado, sino del presente y del futuro, y empujamos en el sentido de conseguir esas cotas de libertad que siguen estando negadas como el derecho de autodeterminación y los derechos de los presos políticos», subrayó.
«Apología de la resistencia»
Durante el acto, Álvarez se detuvo en la figura de Jon Paredes, «Txiki», y de Angel Otaegi, los dos militantes vascos fusilados en la última ejecución perpetrada por el franquismo. Los calificó de «luchadores antifascistas, no terroristas y por ello merecedores de todo nuestro homenaje». «A partir de esa pelea estamos consiguiendo que este año, por primera vez, el Gobierno de Gazteiz se plantee a estas personas como víctimas de la violencia policial», añadió.
Esta es la sexta ocasión en que se celebra un homenaje a las víctimas del franquismo en el marco de la Aste Nagusia, organizado por la asociación Ahaztuak y con la colaboración de la comparsa Pa…Ya, de Otxarkoaga.
Publicado en GARA 2012/07/25
Leire Urkidi, Mikel Otero, Fernando Solsona | Plataforma Fracking Ez Araba

Lo autores abordan la problemática de la técnica fracking y advierten que el proyecto de explotación de Gran Enara, en Araba, es el primero aunque no el único en nuestro país. Aportan multitud de datos y referencias internacionales para explicar las características de esta técnica, el impacto de los aditivos químicos agresivos en la salud y en el medio, y cómo devorará inevitablemente el territorio. En esta era de fuentes de energía en declive, creen que apostar por el fracking como un milagro fantástico que solucionará el problema es, en realidad, un gran chantaje. Y concluyen llamando a organizar la oposición y la movilización antes de que los primeros pozos solicitados sean perforados.
Se podía decir más alto, pero difícilmente más claro. El pasado 24 de abril, el Parlamento Europeo debatía una ponencia acerca del fracking, y entre el mosaico de opiniones, sin levantar apenas la voz, el diputado polaco Bogdan K. Marcinkiewicz, nos dio la clave para entender lo que está pasando con el fracking y el gas no convencional: «La única alternativa para que el sistema no se pare es el gas (no convencional)».
Lleva razón el parlamentario polaco, pues el sistema, más allá de la crisis de la deuda y la crisis financiera, se enfrenta a un problema muy profundo: la crisis energética. Sin más energía disponible no hay crecimiento, y sin crecimiento no se puede salir de la crisis en este sistema.
La energía disponible no aumenta; las fuentes de gas y petróleo tradicionales están en declive, y la industria del sector debe apostar cada vez por recursos más costosos de extraer y con técnicas más agresivas. Son los llamados recursos no convencionales. Hay que mantener la ilusión de que la energía fósil seguirá alimentando nuestro modo de vida durante mucho tiempo. Y para ello se han de librar las batallas que sean necesarias, contra países lejanos o cercanos, contra las poblaciones que los habitan, o contra el planeta mismo, cuya fiebre se advierte en forma de calentamiento global. El fracking, en este contexto, es un arma de último modelo en la guerra del sistema contra la naturaleza para seguir subsistiendo.
Pero, como dirían nuestros mayores, las guerras pasan por el territorio, y en este caso, uno de los territorios «agraciados» con gas no convencional en su subsuelo es Euskal Herria. En el mapa se pueden observar los permisos tramitados en nuestro entorno, que afectan al 88% del territorio de Araba, el 73% de Bizkaia, casi el 40% de Gipuzkoa y el 13,5% de Nafarroa. Es ahí donde se pretende emplear el fracking.
El fracking, explicado brevemente, es una técnica de extracción del gas no convencional a base de triturar estratos rocosos profundos que contienen el gas, mediante la inyección a grandes presiones de un fluido a base de agua, arena y aditivos químicos agresivos con la salud y el medio. A diferencia de las explotaciones de gas convencional, sólo se consigue extraer el gas de aquella porción de roca que se rompe. Esto hace que la productividad de los pozos decaiga rápidamente, por lo que la dinámica de explotación requerirá ir avanzando sobre la superficie, devorando inevitablemente el territorio.
La experiencia americana, con decenas de miles de pozos explotados, nos muestra que la agresividad de las técnicas y los productos empleados no es inocua. Algunos de los puntos conflictivos de la técnica son la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas por filtraciones (para Euskal Herria preocupa especialmente la contaminación de los acuíferos), la contaminación del aire, la alta ocupación del territorio sobre el que se expande, la alteración de las actividades agropecuarias y de la vida rural, el intenso tráfico pesado que conlleva, el desmesurado uso de agua para fracturar, la sismicidad asociada, el smog, o la difícil gestión de las aguas residuales contaminadas. Todo ello aderezado con un porcentaje de accidentes de variado signo, pues es una actividad industrial itinerante. A estos problemas se le añade la emisión de gran cantidad de gases de efecto invernadero que repercutirá negativamente en el cambio climático, cuestión que por sí sola haría desaconsejable la implantación del fracking en cualquier territorio 1.
El primero de los proyectos, aunque no el único, que se pretenden llevar a cabo con esta técnica en Euskal Herria es el llamado Gran Enara, localizado principalmente en Araba. De ser ciertas las estimaciones de 184 bcm (miles de millones de metros cúbicos) de gas avanzadas por el Lehendakari, implicaría la realización de más de 2.000 pozos de explotación si las tasas de extracción son similares a las cuencas gasíferas americanas. El gobierno vasco está evitando dar estos datos, ya que es fácil hacerse una idea de cómo quedaría el territorio. Pero hay que matizar la cuestión de las reservas. En los yacimientos recientes, las reservas esperadas antes de comenzar eran muy superiores a las que después resultaron. Esto puede ser un error de cálculo inicial, o una táctica para atraer las enormes inversiones necesarias. Una burbuja especulativa más a la que el capitalismo desbocado nos tiene acostumbradas.
La gestión del «paisaje después de la batalla», nos volverá a corresponder a nosotras. La actividad debe ser liberada de una rigurosa protección ambiental para poder producir con un mínimo de beneficio económico; siendo estrictos, el fracking sería ruinoso. En EEUU, el boom del fracking no llegó hasta la aprobación de la «Ley de la Política Energética» (Bush, 2005), que eximía a las empresas del sector de cumplir varias leyes de protección medioambiental. En la CAPV, ya han modificado la ley de Conservación de la Naturaleza para poder realizar actividades extractivas en los parques naturales.
En resumidas cuentas, lo que el fracking representa es una huida hacia adelante. Las empresas del sector han querido tapar el declive de los yacimientos convencionales con la fantasía del fracking. Sin embargo, el gas no convencional no es más que gas residual y, por mucho que inflen las expectativas, no va a cambiar la realidad: los combustibles fósiles son finitos y ya estamos entrando en la era de su escasez. Extraer gas con unos costos ambientales, económicos, energéticos y sociales inmensos no es la solución. Tampoco invertir millones de euros en una actividad con tan poco futuro. Las generaciones futuras nos agradecerán investigar en fuentes de energía renovables. También, la reducción del consumo energético en los países industrializados parece ser algo ineludible. Un cambio profundo de modelo energético del que no puede distraernos el circo ilusionista del fracking gas.
Retomando una idea lanzada por Pedro Arrojo (de la fundación Nueva Cultura del Agua) en las jornadas sobre el gas no convencional de Vitoria, Euskal Herria no puede someterse al chantaje que nos ofrecen con el fracking. Más bien al contrario, debemos movilizarnos con rapidez y contundencia antes de que sea demasiado tarde. Antes de que los primeros pozos solicitados sean perforados. La actividad emprendida por diferentes movimientos contra el fracking surgidos a lo largo de nuestra geografía (en Bizkaia, Nafarroa y Araba) apuntan a que la licencia social no se obtendrá fácilmente.
publicado en GARA
Cientos de niños, jóvenes y mayores participaron ayer en el Hiri Krosa que anualmente organizan las comparsas. A pesar del castigo constante del sol y del abrasador calor, el entorno del Arenal estuvo repleto de público, que no paró de ovacionar a todos los participantes de un acto en claro ascenso y que ya se ha convertido en todo un clásico de Aste Nagusia.
Las altas temperaturas y el castigo constante del sol no fueron impedimento para que centenares de corredores, venidos algunos de ellos desde lejos, participaran en el tradicional Hiri Krosa que año tras año organiza Bilboko Konpartsak.
A pesar de la temperatura, una multitud de personas se acercaron al entorno del Arenal para animar y ovacionar a todos los valientes que en un día como ayer se atrevieron a enfundarse el mono de corredor.
Las caras de sofoco y el cansancio extremo fueron la tónica habitual de un evento que cada vez congrega más gente a ambos lados de las vallas desplegadas a lo largo del recorrido.
Los txikis de ambos sexos fueron los encargados de inaugurar el circuito, aumentando después la edad de los participantes progresivamente. También hubo carrera de silla de ruedas adaptadas para la prueba y sus participantes fueron ovacionados en la presentación como si de San Mamés se tratara.
Convertido en tradición
El Hiri Krosa nace en 1996 a iniciativa de la konpartsa de Otxarkoaga Pa…Ya, que plantea organizar un acto deportivo que conjugue la participación y el mensaje de que las comparsas son algo más que alcohol.
Para ello, se ponen en contacto con Jon Bilbao, que por aquel entonces era el campeón vizcaino de 1.500 metros, y tenía los resortes suficientes para tejer una prueba de calidad, sobre todo en el aspecto organizativo.
La primera edición del Hiri Krosa reúne a unas doscientas personas. y desde entonces no hace sino crecer, ascenso que se asienta en lo atractivo de la prueba y el buen trato que los corredores reciben, según confiesan algunos de ellos.
Según explica Bilbao, el leitmotiv de la prueba es «crear un ambiente bonito, participativo, popular, como el que se pretende con todos los actos de Bilboko Konpartsak». Cree, en este sentido, que la edición de ayer, como las anteriores, «ha sido todo un éxito, uno más».
Eso si, «teniendo claras cuáles son las prioridades». Bilbao no renuncia a atraer al Hiri Krosa a algunos de los mejores corredores del panorama internacional. Por las calles de la capital vizcaina han pasado atletas de la talla del gasteiztarra Martin Fiz, todo un campeón del mundo, y Javi Conde, atleta paralímpico que ha cosechado varias medallas y récords en Olimpiadas.
El propio Jon Bilbao participó en esta prueba en sus albores, pero como él mismo reconoce, «organizar el Hiri Krosa y querer competir en condiciones es imposible».
DEIA ha publicado esta entrevista a JuanMa, vecino del barrio y que fuera presidente de nuestra asociación a mediados de los ochenta.
Juan Manuel sube todos los días al Pagasarri. Tarda media hora desde Otxarkoaga, donde vive. Lo hace en coche, lógicamente, porque allí se encuentra su puesto de trabajo. Es el encargado del refugio. Lleva 6 años y no se cansa del paisaje. «Esto es un chollo», afirma

Juan Manuel posa en el interior del refugio un día de niebla y frío de este verano.
¿No se cansa del Pagasarri?
No, para nada. Es un paisaje muy bonito. Con buen tiempo las vistas son alucinantes. Tener esto al lado de Bilbao es un chollo y trabajar aquí también es un chollo.
¿Por qué?
Por el entorno y por los horarios que tengo, que dentro del mundo de las hostelería están muy bien.
¿Qué horarios tiene?
De ocho y media a dos y media. Abro todos los días de la semana menos el martes.
¿Todo el año?
Sí, salvo la segunda quincena de agosto, que cierro, coincidiendo con las fiestas de Bilbao.
¿Cuál es el perfil de las personas que se acercan hasta el refugio?
Es muy variado. Hay de todo: aficionados a la montaña, ciclistas, paseantes que no son montañeros pero que salen de casa y llegan hasta aquí, familias enteras…
¿Hay gente que sube todos los días?
Sí, mucha.
¿Qué son, zumbados?
No, que va. La mayoría son jubilados. Hay otros que trabajan a relevos, por ejemplo, y pueden subir. Y muchos, supongo, que suben para ahorrarse el gimnasio (se ríe). No está mal, es una forma de hacer el entrenamiento al aire libre.
¿Se nota que hay más parado y prejubilado?
Sí, bastante. Hace dos años empecé a ver que venía más gente joven, sobre todo entre semana, y al hablar con ellos casi todos me decían que estaban en algún ERE o que se habían quedado en paro. De todas formas, yo sólo puedo hablar de la gente que entra en el bar.
¿Usted cómo llegó a hacerse con la concesión del refugio ?
Porque eligieron la oferta que presenté.
¿Tenía relación con la hostelería?
Sí. Yo toda la vida he combinado el trabajo de la hostelería con la construcción.
¿Por qué se animó entonces?
Porque siempre me ha gustado la montaña.
¿Está contento tras seis años al frente del refugio?
Sí, porque, por un lado, mantengo el trabajo y por otro, es un sitio agradable para trabajar.
¿Y para vivir?
No. No es sitio para vivir.
¿Por qué?
Porque las condiciones para vivir no son buenas. Hay mucha humedad y hace mucho frió en invierno. Además, no hay agua potable. Para el servicio de hostelería eso es un gran fallo.
¿No hay agua potable teniendo un manantial a unos pocos metros?
Ya, pero ese manantial está más abajo que el refugio y pertenece a Alonsotegi.
¿Cómo se las arreglan entonces para servir cafés y caldos?
Subimos el agua de Bilbao en garrafas. A la semana, unos sesenta o setenta libros. Antiguamente se utilizaba el agua de lluvia, pero hoy en día no se puede garantizar su uso.
¿Está notando la crisis?
Sí, llevo un año notándolo.
¿De qué forma?
En un menor consumo. Aunque sube más gente, gastan menos. Antes se tomaban un refresco y un pintxo y ahora hay mucha gente que se trae el bocadillo de casa.
¿Deja que los clientes coman en el interior del refugio lo que traen de casa?
Sí. Es una tradición montañera que no la voy a quitar. Perder esa costumbre se me haría raro. Lo que no me parecería normal es que alguien se traiga comida como si esto fuera un txoko.
¿Cuánto cuesta tomar un pintxo y un refresco en su bar?
Ahora voy a cambiar los precios porque llevo dos años con los mismos. El pintxo, que es medio bocadillo, cuesta 1,50 euros y una lata de refresco, 2,10.
¿Cuál es la época del año que más actividad registra?
En otoño y primavera es cuando más gente sube. En invierno depende mucho del tiempo.
¿Y en verano?
En verano baja bastante. De hecho, cerramos la segunda quincena de agosto. Así se aprovecha también para hacer alguna reforma.
¿Tiene tiempo para aburrirse?
Entre semana, a veces sí. A partir de las doce ya suele subir muy poca gente, así que suelo aprovechar esas horas para preparar cosas de cara al fin de semana, que es cuando más trabajo tenemos.
¿Cuándo ha sido la última vez que subió andando al Pagasarri?
Hace tres años.
¿Hace tres años?
Sí. Llevaba tres años con el bar y pensé que era el momento de subir andando porque hasta entonces lo hacía todos los días en coche.
¿Ya no le gusta andar?
No. El problema es que me detectaron hace años una enfermedad en las piernas que me produce mucho dolor si ando o permanezco de pie un buen rato. Aun así, en alguna ocasión he bajado en coche, lo he aparcado y he subido andando.
¿Qué les diría a los bilbainos para que se animen a subir al Pagasarri?
Les diría que es un pedazo de naturaleza que tenemos muy cerca de Bilbao y que se puede salir desde el portal de casa y llegar a la cima dando un paseo.
¿Ha visto por aquí algún personaje ilustre?
De montañeros, a Iñurrategi.
¿Al alcalde?
No, pero a concejales, sí.
La pasada semana han comenzado las labores previas para la construcción de los juegos infnatiles en el parque de Makaldi.
Estas intalaciones seran cubiertas, aunque no contaran con skate park como pedimos en su tiempo.
Tampoco estamos muy contentos con su localización porque pensamos que es má logico ponerlo en la zona superior, que es más llana y hacerlo al otro lado de la calle para aprovechar un espacio actualmente en desuso, aunque más llano y no perser superficie verde en el nucleo del parque, que ya ha sacrificado demasiado en aras del mercadillo.
Además, al ser cubierto será interesante equ este más alejado de la viviendas y hemos pedido en el istrito 3, que se vigile su utilización adecuado y se impidan malos usos.
APROBADO EN EL AYUNTAMIENTO DE BARAKALDO