krisialdiari buruz / sobre la crisis

 

Un laboratorio liberal arrasado por la crisis

Cuando el pueblo islandés vota contra los banqueros

Robert Wade y Silla Sigurgeirsdóttir

www.eldiplo.org

En Estados Unidos los republicanos luchan por recortar el presupuesto federal; en Grecia, una posible restructuración de la deuda refuerza la austeridad. Los gobiernos, ante la presión de los especuladores, optan por hacer pagar el costo a la sociedad. En cambio, los islandeses proponen enviarle la factura de la crisis a quienes la provocaron.

Isla pequeña, grandes preguntas. ¿Deben los ciudadanos pagar por la locura de los banqueros? ¿Existe todavía alguna institución vinculada a la soberanía popular capaz de oponer su legitimidad a la supremacía de las finanzas? Esto es lo que estaba en juego en el referéndum organizado el pasado 10 de abril en Islandia. Ese día el gobierno sondeaba la opinión de la población por segunda vez: ¿aceptan ustedes reembolsar los depósitos de particulares británicos y holandeses en el banco privado Icesave? Y, por segunda vez, los habitantes de la isla devastada por la crisis iniciada en 2008 respondieron “no”; lo hizo el 60% de los votantes, contra el 93% en la primera consulta, en marzo de 2010.

El final de la votación adopta un tono particular en un momento en que, bajo la presión de los especuladores, de la Comisión Europea y del Fondo Monetario Internacional (FMI), los gobiernos del Viejo Continente imponen políticas de austeridad para las cuales no fueron elegidos. La dominación del mundo occidental por parte de las instituciones financieras, liberadas de cualquier restricción, inquieta incluso a los turiferarios de la desregulación. Luego del referéndum islandés, el editorialista del muy liberal Financial Times se alegró de que “fuera posible colocar a los ciudadanos antes que a los bancos” (13-4-11). Una idea que aún encuentra poco eco entre los dirigentes políticos europeos.
Si Islandia es hoy un “caso de libro”, es porque este país ofrece un ejemplo químicamente puro de las dinámicas que, durante los años 1990 y 2000, permitieron a los intereses privados dictar regulaciones públicas que llevaron a inflar la esfera financiera, a desencajarla del resto de la economía y, finalmente, a su implosión.
En 2007, justo antes de la crisis, todo iba de la mejor manera posible: el ingreso promedio islandés se ubicaba en el quinto puesto del rango mundial y aventajaba en un 60% al de Estados Unidos. En ese momento, los restaurantes elegantes de Reikjavik dejaban a los de Londres como mediocres cantinas. Los artículos de lujo inundaban los negocios y enormes 4×4 obstruían las calles. Un año antes, un estudio internacional había identificado a la población de la isla como la más feliz del planeta (1). Una gran parte de su prosperidad se apoyaba en el acelerado crecimiento de tres bancos islandeses. Hasta 1998 habían sido pequeñas empresas del sector público, pero fueron creciendo rápidamente hasta ubicarse entre los trescientos bancos más importantes del mundo y sus activos pasaron del 100% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2000, a casi el 800% en 2007, un nivel que sólo superaba Suiza.
La crisis económica estalló a fines de septiembre de 2008. Después de la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers, los mercados monetarios se comprimieron (2). Incapaces de devolver el dinero a sus acreedores, los tres grandes bancos islandeses fueron nacionalizados. Accedieron así a un grupo menos glorioso: el que publicó la agencia de calificación de riesgos Moody’s como el de las once catástrofes financieras más espectaculares de la historia.
De una estructura feudal al neoliberalismo
A comienzos del siglo XX, después de más de seiscientos años de dominación extranjera, las estructuras sociales de Islandia seguían siendo las más feudales de los países nórdicos. La pesca dominaba la economía y generaba la mayor parte de las entradas de divisas extranjeras, permitiendo que el comercio se desarrollara gracias a las importaciones. Esto estimuló nuevas actividades: construcción, servicios e industria liviana. Después de la Segunda Guerra Mundial la economía entró en un período de crecimiento más sostenido, favorecida por diversos factores: la ayuda ligada al Plan Marshall, asociada a la instalación de una base militar destinada a recibir al ejército estadounidense y a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN); la abundancia de un bien de exportación poco sensible a las fluctuaciones del ingreso de los consumidores, el pescado de agua fría, y una población poco numerosa, muy educada y dotada de un fuerte sentimiento de pertenencia nacional.
A medida que Islandia se enriquecía, fue sentando las bases de un Estado de Bienestar inspirado en el modelo escandinavo, financiado con impuestos. En la década de 1980, el nivel y la distribución del ingreso disponible alcanzaron al promedio de los países nórdicos. Sin embargo, el peso del Estado siguió siendo más pronunciado en Islandia que en sus vecinos europeos. Igual que el clientelismo: la oligarquía local limitaba el paisaje tanto político como económico.
La sociedad capitalista moderna de la segunda mitad del siglo XX se inscribió en un vínculo de filiación directa con las estructuras casi feudales del siglo XIX. En las décadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, catorce familias –un grupo conocido con el nombre de “Pulpo”– constituyeron la elite económica y política del país. A semejanza de los jefes tribales antiguos, estas familias controlaban las importaciones, los transportes, la banca, los seguros, la pesca y el aprovisionamiento de la base de la OTAN.
Esta oligarquía reinó también en el Partido de la Independencia (PI, de derecha), que controlaba los medios de comunicación y avalaba los nombramientos de los altos funcionarios en la administración, la policía y el ejército. En su momento, los partidos dominantes –el PI y el Partido del Centro (PC), que reclutaba adeptos en las zonas rurales (3)– administraban directamente los bancos públicos locales: era imposible obtener un préstamo sin pasar por el apparatchik local. La intimidación, la adulación servil y la desconfianza tejieron una red de poder impregnada de cultura machista, pronta a erigir la abundancia de vello en virtud universal.
Pero a fines de los años 70, una facción neoliberal vino a subvertir, desde el interior, el orden tradicional. Fue empujada por la “Locomotora”, nombre proveniente de un diario del cual se apropiaron estudiantes de derecho y comercio. Su objetivo era promover los preceptos del librecambio y generarse posibilidades de carrera sin tener que esperar la bendición del Pulpo. Con el fin de la Guerra Fría, la oposición de izquierda ya no tuvo influencia y la Locomotora prosperó. Le dio al país un primer ministro, David Oddsson (PI).
Nacido en 1948 en el seno de la clase media, Oddsson llegó a ser consejero municipal de Reikjavik por el PI en 1974 y después alcalde en 1982. Entonces llevó a cabo campañas de privatización –como la venta de la flota de pesca municipal– en beneficio de miembros de la Locomotora. En 1991, condujo al PI hacia la victoria en las elecciones nacionales. Convertido en Primer Ministro, reinó el país durante más de 14 años y presidió el extraordinario crecimiento del sector financiero, antes de instalarse al mando del Banco Central, en 2004. Sin alejarse jamás de la corriente principal de la política islandesa, se mantuvo apartado del resto de la sociedad, donde no despertaba la menor curiosidad. Su protegido dentro de la Locomotora, Geir Haarde, ministro de Finanzas de 1998 a 2005, sucedió en 2006 a Halldór Asgrímsson a la cabeza del gobierno, a quien Oddson le había cedido el poder en 2004.
La liberalización de la economía islandesa comenzó en 1994. El acceso al Espacio Económico Europeo –la zona de libre comercio de los países de la Unión Europea a la cual se unen Islandia, Liechtenstein y Noruega– impuso la libre circulación de capitales, bienes, servicios y personas. El gobierno de Oddsson se lanzó a un programa de venta de activos del Estado y de desregulación del mercado de trabajo. La privatización del sector financiero comenzó en 1998 bajo la dirección de Oddsson y Halidór Ásgrímsson, líder del PC, socio de la coalición entonces en el poder: el banco Landsbanki fue asignado a dignatarios del PI, mientras que su competidor, el Kaupthing, le correspondió al PC. Más tarde, un banco privado proveniente de la fusión de varios pequeños establecimientos, el Glitnir, se instaló en el tercer lugar.
Islandia entró al nuevo milenio empujada por el aliento de las finanzas internacionales, dopadas por los créditos baratos. En el plano nacional, tres elementos resultaron determinantes: un compromiso político fuerte a favor del sector; la fusión de los bancos de inversión y de los bancos comerciales, que les permitió a los primeros beneficiarse con las garantías que el gobierno ofrecía a los segundos, y una deuda soberana reducida, que permitía calificar a los bancos con la indispensable buena nota de las agencias internacionales calificadoras de riesgo. Seguros con eso, los accionistas mayoritarios de Landsbanki, Kaupthing, Glitnir y sus diversas filiales, invirtieron la vieja dominación de la política sobre las finanzas.
La administración Oddsson pronto disminuyó la regulación de los préstamos hipotecarios garantizados por el Estado, autorizando préstamos que llegaban al 90% del valor de un bien. Los bancos, recién privatizados, se apresuraron a ofrecer condiciones aun más “generosas”. El impuesto a los ingresos y el Impuesto al Valor Agregado (IVA) bajaron, de acuerdo con la estrategia que apuntaba a convertir a Islandia en un centro financiero internacional bendecido por la moderación fiscal. Así se inició la dinámica de la burbuja.
Las nuevas elites bancarias islandesas, deseosas de extender su dominio sobre la economía del país, se dedicaron a ello con alegría. Utilizando sus acciones como garantía, se permitieron suscribir fuertes empréstitos en sus propios establecimientos para proceder a la compra de acciones… de esos mismos establecimientos. Resultado: las cotizaciones subieron. La misma operación se extendió a veces a otros bancos. Así, los accionistas del banco B tomaron préstamos en el banco A para comprar acciones de su propia sociedad, antes de devolverles la amabilidad a sus amigos del banco A, que procedieron de la misma manera. Desde ese momento, la cotización en bolsa de ambos bancos creció notoriamente, sin relación con su actividad real.
A ese ritmo, la pequeña isla logró que le abrieran las puertas del club de los gigantes de las finanzas. La sobreabundancia de crédito le permitió a la población celebrar con exuberancia el final de las décadas de racionamiento del crédito, que antes pasaba por el tamiz de las redes políticas. Finalmente, los islandeses se sintieron verdaderamente “independientes”. Lo que tal vez explique su sentimiento –en ese momento– de ser la población “más feliz del mundo”. Los propietarios y los dirigentes de bancos se remuneraron a sí mismos cada vez más generosamente (un verdadero embelesamiento dentro de los establecimientos). Y cuanto más ricos eran, más gozaban del apoyo de los partidos políticos, a los que financiaban. Los jets privados desgarrando el cielo de Reikjavik aparecieron entonces como la prueba sonora del éxito para una población que, desde tierra firme, dudaba entre la envidia y la admiración. Las desigualdades en los ingresos y en los patrimonios aumentaron, agravadas por políticas gubernamentales que reforzaban la carga fiscal de la mitad más pobre de la sociedad. En resumen, “las iniciativas liberales de Oddsson constituyeron el más formidable éxito del mundo” (4), declaró en las columnas de The Wall Street Journal uno de los más ardientes defensores islandeses de la economía de mercado.
Icesave: un arma de doble filo
Sin embargo, a comienzos de 2006 apareció la desconfianza. La prensa financiera se preguntó sobre la estabilidad de los grandes bancos, que empezaban a tener dificultades para encontrar fondos en los mercados monetarios. El déficit corriente de Islandia saltó del 5% del PIB en 2003 al 20% en 2006, uno de los niveles más elevados del mundo. La capitalización bursátil alcanzó, en 2007, cinco veces su nivel de 2001. Landsbanki, Kaupthing y Glitnir ya operaban mucho más allá de la capacidad del Banco Central de Islandia para sostenerlos como prestamista de última instancia. Y esto sucedió porque sus deudas eran reales, y sus activos, dudosos. En febrero de 2006, la agencia Fitch bajó la nota islandesa de “estable” a “negativa”: fue la “mini-crisis”. La corona islandesa cayó bruscamente en sentido contrario al valor de las deudas de los bancos, que aumentaron; la perennidad de los créditos expresados en monedas extranjeras se convirtió pronto en un problema “público”; el mercado de acciones se derrumbó y las quiebras se multiplicaron. El Danske Bank de Copenhague describió entonces a Islandia como una “economía géiser” a punto de explotar (5).
Los banqueros y los dirigentes políticos islandeses ponían a un lado las críticas. El Banco Central de Islandia tomó un préstamo con el fin de duplicar sus reservas de divisas extranjeras, mientras la Cámara de Comercio –conducida por los representantes de Landsbanki, Kaupthing, Glitnir y de sus diversas filiales– respondió con una campaña de comunicación en la prensa. El economista estadounidense Frederic Mishkin percibió 135.000 dólares por poner su nombre en un informe escrito casi enteramente por un economista islandés, dando pruebas de la estabilidad de los bancos islandeses (6). Richard Portes, que venía de London School of Economics, se contentó con 58.000 libras por el mismo tipo de evaluación. A fines de 2007, Arthur Laffer, teórico de la economía de la oferta, sentenció: “Islandia debería ser un modelo para el mundo entero” (7). El valor de los activos de los bancos llegó entonces a alrededor de ocho veces el PIB.
En las elecciones de mayo de 2007, la Alianza Social Demócrata (ASD) (8) formó un gobierno de coalición con el PI, todavía dominante. Para consternación de muchos de sus partidarios, los dirigentes de la ASD olvidaron sus promesas preelectorales y manifestaron un apoyo incondicional a la expansión del sector financiero.
Aunque habían sobrevivido a la mini crisis de 2006, el Landsbanki, el Kaupthing y el Glitnir siguieron teniendo dificultades para encontrar dinero fresco para financiar nuevas adquisiciones y reembolsar sus deudas. Los bancos desarrollaron entonces dos métodos para superar sus dificultades. El primero: “Icesave”, una invención de Landsbanki. Se trata de un servicio en internet destinado a atraer depósitos ofreciendo tasas de interés más atractivas que los bancos tradicionales. Icesave, fundada en Gran Bretaña en octubre de 2006 y en los Países Bajos 18 meses más tarde, gozó muy rápidamente de las recomendaciones de otros sitios especializados en finanzas en línea, y pronto se encontró desbordada por los depósitos. Afluyeron decenas de millones de libras esterlinas. Entre los primeros clientes estuvieron la Universidad de Cambridge, la policía de Londres, e incluso la Comisión de Auditoría del Reino Unido, encargada de administrar las finanzas de los gobiernos locales. Sin contar centenas de miles de particulares (300.000 poseedores de una cuenta Icesave sólo en el Reino Unido).
El hecho de que las entidades Icesave fueran establecidas como “agencias” –y no como filiales– significa que se colocaban bajo el control de las autoridades islandesas, con preferencia a las de los países huéspedes. Sin embargo, nadie se inquietaba por el hecho de que la agencia de regulación islandesa sólo contaba con 45 personas –recepcionistas incluidos–, la mayoría de los cuales efectuaba una estadía con vistas a ser reclutados por uno de los bancos del país. Nadie se preocupó tampoco por el hecho de que el dispositivo de seguro de los depósitos del espacio europeo estipulaba que le incumbiría a la población islandesa (320.000 personas) indemnizar a los depositantes extranjeros en caso de quiebra.
La segunda solución imaginada por los bancos para tener acceso a nuevos fondos líquidos, sin tener que justificar activos reales, fueron las “cartas de amor”. Los “Tres Grandes” vendían créditos a bancos regionales más pequeños que, a su vez, los presentan al Banco Central para garantizar nuevos préstamos… y prestarle así a los “Tres Grandes”. Los créditos iniciales fueron rápidamente denominados en la profesión “cartas de amor”, porque se resumen en simples promesas. El dispositivo se internacionalizó: los “Tres Grandes” crearon filiales en Luxemburgo y depositaron su correo sentimental en el Banco Central Europeo (BCE), a cambio de fondos líquidos que remitían a Islandia.
La caída de los establecimientos bancarios islandeses se produjo dos semanas después de la caída de Lehman Brothers. El 29 de septiembre de 2008, el Glitnir solicitó ayuda al gobernador del Banco Central, Oddsson. Pretendiendo tranquilizarlo, éste ordenó a su institución comprar el 75% de las acciones de Glitnir, lo cual tuvo como único efecto agravar la inquietud. La nota del país se vino abajo, mientras al Landsbanki y al Kaupthing les retiraron sus líneas de crédito. Los retiros masivos comenzaron en las filiales de Icesave en el extranjero. El 7 de octubre, Oddsson decidió indexar la corona islandesa con una canasta de divisas. Pero la moneda cayó, y las reservas en moneda extranjera se agotaron rápidamente. Sin control de los capitales, la indexación no duró más que algunas horas. Sin embargo, eso les dio tiempo suficiente a los cercanos al poder para cambiar sus coronas a un tipo de cambio favorable. Miles de millones salieron del país, antes de dejar flotar a la corona o, para decirlo mejor, de que se hundiera. El 8 de octubre, el primer ministro británico, Gordon Brown, congeló los activos de Landsbanki en Gran Bretaña, apoyándose en una de las leyes antiterroristas aprobadas por el New Labour. La Bolsa, las obligaciones bancarias y el sector inmobiliario sufrieron la misma suerte que el ingreso medio de los islandeses, es decir, cayeron.
Políticas de ajuste y estallido social
El Fondo Monetario Internacional (FMI) llegó entonces a Reikjavik. Fue la primera vez desde su intervención en Gran Bretaña en 1976, que era llamado para salvar a una economía desarrollada. Ofreció un préstamo condicionado de 2.100 millones de dólares para estabilizar la corona islandesa. El FMI apoyó, por otra parte, las exigencias de los gobiernos británico y holandés: sometida al dispositivo europeo de garantía de los depósitos, Islandia debía indemnizar a Londres y La Haya (que decidieron reflotar por sí mismos a los clientes de Icesave en sus territorios).
El pueblo, habitualmente plácido, dejó estallar su furia. Los movimientos de protesta se dirigieron principalmente a Haarde y Oddsson –los caciques del PI– así como al ministro de Relaciones Exteriores de la ASD, Ingibjorg Gisladóttir. En varias oportunidades, entre octubre de 2008 y enero de 2009, los sábados después de almorzar, en medio del frío, miles de personas de todas las edades se agruparon en la plaza principal de Reikjavik. Los manifestantes se tomaron del brazo para formar una cadena humana en torno al Parlamento y tapizaron el edificio con frutas y yogures exigiendo la renuncia del gobierno.
En enero de 2009, la coalición entre la ASD y el PI se quebró. Como único ejemplo de un “viraje hacia la izquierda” en un país afectado por la crisis financiera internacional, se constituyó entonces un gobierno provisorio que reunió a socialdemócratas y al nuevo y popular Movimiento de Izquierda Verde (MIV). En las elecciones de abril de 2009, el PI sólo obtuvo dieciséis escaños, a pesar de un sistema electoral que le era extremadamente favorable. Fue su peor resultado desde su creación, en 1929.
La nueva coalición se vio rápidamente urgida a reembolsar la enorme deuda de Icesave a los británicos y holandeses: era la condición previa para la ayuda del FMI. El nuevo gobierno también consideró someter su candidatura para convertirse en miembro completo de la Unión Europea y de la zona euro. Después de largas negociaciones, en octubre de 2009, presentó al Parlamento los términos de un acuerdo posible sobre la deuda de Icesave: 5.500 millones de dólares (alrededor de 3.700 millones de euros), o sea el 50% del PIB islandés, que se pagaría a los Tesoros públicos británico y holandés entre 2016 y 2023.
El MIV protestó. El ministro de salud, que proviene de ese partido, dejó su puesto, mientras cinco disidentes negaron la consigna de voto del gobierno. La ley fue impuesta el 30 de diciembre de 2009, en un clima de desaprobación general, que llevó al presidente Olafur Grimsson a anunciar que no promulgaría una ley tan contraria al sentimiento nacional. En el referéndum de marzo de 2010, el 93% de los votantes se pronunció contra el acuerdo de Icesave, y sólo el 2% a favor. Los dirigentes del Partido Socialdemócrata y del MIV se abstuvieron. En mayo de 2010 los socialdemócratas volvieron a caer al 19% en las elecciones municipales de Reikjavik, que consagraron a un actor cómico en la alcaldía de la capital. En octubre, volvieron las manifestaciones populares; la coalición concedió la elección de una asamblea constituyente que sería finalmente invalidada por la Corte Suprema.
El nuevo proyecto de acuerdo sobre el litigio Icesave, sometido a referéndum en abril pasado, se refería a un monto de 4.000 millones de dólares (alrededor de 2.700 millones de euros). Después del “no”, el diferendo que enfrentó a Reikjavik con Londres y La Haya podría ser enviado a la justicia.
El hecho de trasladar a 2011 los recortes más importantes en el gasto público, le dio un poco de aire a la economía. Hasta ahora, Islandia ha sufrido una contracción de su actividad menos importante que Irlanda, Estonia y Lituania, donde el rigor se aplicó más intensamente. El desempleo pasó del 2% en 2006 a alrededor del 7% o el 9% desde el inicio de 2009. Pero la tasa de emigración –de los islandeses y de otros trabajadores europeos presentes en el país, sobre todo polacos– alcanzó su nivel más alto desde 1889. Sin embargo, el poder socialdemócrata y verde había prometido austeridad para 2011. Los gobiernos ya no disponen de presupuesto para nuevos proyectos. En los hospitales y escuelas, los salarios bajaron y han comenzado los despidos. El congelamiento de los embargos inmobiliarios expiró a fines de 2010.
La decisión del gobierno de coalición PI-PSD, de otorgar a los ciudadanos islandeses una garantía ilimitada para los depósitos, tomada a fines de 2008, ilustra el poder de la elite financiera sobre el país. Imponer un límite de cinco millones de coronas –alrededor de 50.000 euros– habría bastado para proteger al 95% de los depositantes. Sólo el 5% más rico se benefició de la garantía ilimitada, que hoy genera nuevas restricciones en los gastos públicos. Se hubiera podido pensar que el pequeño tamaño de Islandia habría permitido revelar más pronto la ceguera del gobierno; pero ocurrió todo lo contrario. Mucho antes, Oddsson había emprendido la “privatización” de la información. El Instituto Económico Nacional de Islandia, que tenía una reputación de independencia en sus análisis, fue disuelto en 2002, ya que la administración prefería recurrir… a los departamentos de análisis e investigación de los propios bancos.
Otro fenómeno resulta igualmente sorprendente. El crecimiento de la burbuja islandesa estuvo acompañado, en un primer momento, por la publicación de informes críticos, especialmente dentro del Banco Central. Pero en 2007 y 2008, cuando la amenaza se hizo seria, los documentos –incluyendo los del FMI– suavizaron su tono. Tanto las instituciones financieras oficiales como los banqueros y los políticos parecen haber actuado sobre la base de un acuerdo implícito: la situación se había hecho tan grave que no había que hablar de ella, a riesgo de desencadenar un pánico bancario.
En octubre de 2010 el Parlamento decidió demandar al ex primer ministro Haarde por no haber cumplido con sus responsabilidades. El secretario de finanzas permanente Baldur Gudlaugsson (un ex miembro de la Locomotora) fue condenado a dos años de cárcel por el delito información privilegiada cuando vendió su participación en Landsbanki en septiembre de 2008, sólo algunos días después de haber conversado sobre el banco con el ministro de Finanzas británico, Alisdair Darling.
Lejos de haber respondido por sus actos, a Oddsson le ofrecieron el puesto de jefe de Redacción del principal diario de Reikjavik, Morgunbladid, desde donde dirige la cobertura de la crisis; un poco como si, como señaló un comentarista, se hubiera nombrado a Richard Nixon a la cabeza de The Washington Post durante el Watergate.
1 World Database of Happiness, 2006, http://worlddatabaseofhappiness.eur.nl
2 Véase “Le krach du libéralisme”, Manière de voir, N° 102, diciembre 2008 – enero 2009.
3 En la oposición se encuentra especialmente el Partido Social Demócrata y el Partido de la Gente Común (Common People’s Parti, más a la izquierda).
4 Hannes Gissurarson, “Miracle on Iceland”, The Wall Street Journal, Nueva York, 29-1-04.
5 Danske Bank, “Iceland: Geyser Crisis”, Copenhague, 2006.
6 Después de la debacle de septiembre de 2008, Mishkin modificó subrepticiamente el título de su estudio “Stabilité financière en Islande”. En su curriculum vitae, el informe se titula ahora “Instabilité financière en Islande”.
7 Arthur Laffer, “Overheating is not dangerous”, Morgunbladid, Reikjavik, 17-11-07.
8 La Alianza reunió al Partido Social Demócrata, la Lista de las Mujeres y una fracción de la Alianza Popular (proveniente de la izquierda crítica, tanto de la OTAN como del Bloque de Varsovia).
Robert Wade y Silla Sigurgeirsdóttir son, respectivamente, profesor de Economía Política de L ondon School of Economics y profesora de Políticas Públicas en la Universidad de Islandia. Este artículo es una versión modificada y actualizada de un estudio publicado en New Left Review, Nº 65, Londres, septiembre-octubre de 2010 .

metroko lanak / las obras del metro

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«Espacios oscuros» en Otxarkoaga por las vallas de seguridad

ecinos del barrio de Otxarkoaga reconocían esta semana que los ruidos provocados por los trabajos del metro «han bajado mucho» pero denunciaron que las vallas de seguridad que rodean las obras del tajo en la plaza Kepa Enbeita, centro neurálgico del barrio, crean «peligrosos espacios oscuros». «Hay varios comercios que quedan ‘tapados’ y, además de perder clientes, últimamente están sufriendo numerosos actos vandálicos. No ha pasado nada grave pero el gamberrismo también hace daño a los propietarios de las tiendas», lamentaron portavoces de la Asociación de Familias de Otxarkoaga (AFO). Además de pedir que se ubiquen vallas más diáfanas, el colectivo también recordó que ha solicitado a Euskal Trenbide Sarea (ETS) que mejore la iluminación en la zona ya que es «insuficiente». «Las farolas existentes se habilitaron para guiar las obras pero no para el día a día», lamentan.
EL CORREO

wifi eskolan / wifi en la escuela

Europa pide sustituir el wifi de las aulas por cable

El Consejo de Europa recomienda que los gobiernos impulsen campañas para alertar a docentes y familias sobre los daños del uso temprano de móviles y wifi

DEIA

El programa Eskola 2.0, impulsado por Educación, lleva aparejado el uso del wifi en las aulas.

 

El programa Eskola 2.0, impulsado por Educación, lleva aparejado el uso del wifi en las aulas.  

Bilbao. Europa no prohibirá el uso del wifi en las escuelas, pero pide a los gobiernos que den preferencia a las conexiones a internet por cable y regular estrictamente el uso de los teléfonos móviles por los escolares en las aulas. La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, máximo órgano consultivo del Consejo de Ministros europeo, aprobó el pasado día 27 en Kiev una batería de medidas encaminadas a rebajar la exposición a las radiaciones electromagnéticas debido a «los efectos potencialmente dañinos en la salud». Así la Asamblea solicita a los gobiernos que «adopten todas las medidas razonables para reducir la exposición a los campos electromagnéticos» en general y, en especial, entre los niños y jóvenes ya que «parecen correr mayor riesgo a padecer tumores en el cerebro».

Según los parlamentarios europeos, los distintos gobiernos deberían «dar preferencia a las conexiones a internet por cable y regular estrictamente el uso de teléfonos móviles por los escolares en las instalaciones de la escuela». Asimismo, la hoja de ruta aprobada propone impulsar campañas de información dirigidas al profesorado y las familias de los menores para alertar sobre los «riesgos específicos del uso temprano y prolongado de los teléfonos móviles y otros dispositivos que emiten microondas». Pero las recomendaciones no se limitan al ámbito de la escuela.

La propuesta aprobada nace del trabajo del relator Jean Huss (Luxemburgo del Grupo Socialista) que a su vez se basa en el informe Los peligros potenciales de los campos electromagnéticos y sus efectos en el entorno, elaborado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA). A raíz de este dictamen, el Consejo de Europa invita a los estados miembros a informar sobre los peligros potenciales de los campos electromagnéticos de los monitores para los bebés y otros aparatos domésticos que emiten ondas de pulso continuo. También se recomienda la conexión por cable y la telefonía fija en casa o, en su defecto, modelos que no emitan ondas de pulso continuo. La resolución aprobada destaca que el principio de prevención debe regir a la hora de legislar cuando la evaluación científica no permita descartar los riesgos para la salud de este tipo de emisiones, teniendo en cuenta la creciente exposición de la población a este tipo de ondas, «incluidos los grupos especialmente vulnerables como los jóvenes y niños». La «inacción» de los gobiernos, reza la resolución, «podría producir un alto coste económico y humano». Del mismo modo, la Asamblea lamenta que muchos de los gobiernos hayan ignorado todos los llamamientos y declaraciones favorables a aplicar el principio de prevención. Ya que su actitud está detrás de que no se hayan tomado medidas eficaces en materia de prevención. Por otro lado, el Consejo de Europa señala que la «independencia» de la labor científica frente a grupos de presión es «crucial» para llevar a cabo una evaluación «transparente» de los impactos negativos sobre el medio ambiente y la salud humana.

oms (2)

SALUD | Investigadores de 14 países

EL MUNDO

La OMS reconoce una posible relación entre los móviles y algunos tipos de cáncer

Foto: Iñaki AndrésFoto: Iñaki Andrés

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha llegado a la conclusión de que el uso de teléfonos móviles puede estar relacionado con un aumento del riesgo de sufrir cáncer. Así se desprende, al menos, de su decisión de clasificar los campos de frecuencia electromagnética -como los que desprenden los móviles- como un compuesto «posiblemente carcinógeno» para los humanos, en base a los estudios que lo relacionan con un mayor riesgo de glioma, un tipo de cáncer cerebral.

El debate sobre los móviles y sus posibles efectos negativos sobre la salud lleva años en el candelero. Durante una semana, un grupo de 31 científicos de 14 países se ha reunido en Lyon (Francia) en un encuentro organizado por la IARC, para tratar de arrojar un poco de luz sobre el tema y evaluar el potencial carcinógeno de estas radiofrecuencias.

Han analizado si la exposición a estos campos electromagnéticos puede tener efectos a largo plazo para la salud de las personas, un tema que consideran muy importante debido a que el número de usuarios de móviles aumenta cada año entre los adultos y los niños. Se estima que actualmente hay más de 5.000 millones de estos dispositivos en circulación.

Los expertos han revisado todas las investigaciones publicadas hasta la fecha sobre el uso de teléfonos móviles y el riesgo de glioma, de otros tipos de cáncer y de neuroma acústico (un tumor benigno).

Tras este análisis exhaustivo, el doctor Jonathan Samet, de la Universidad del Sur de California (EEUU), jefe del grupo que ha analizado la cuestión, explica que «la evidencia acumulada es lo suficientemente fuerte como para apoyar una clasificación de estas ondas en el grupo 2B [de compuestos posiblemente carcinógenos]». Indica que «esto quiere decir que podría existir cierto riesgo de cáncer por el uso de móviles, pero que todavía tenemos que analizar mejor esta relación».

«Dadas las potenciales consecuencias para la salud pública de esta clasificación, es importante que se realicen más investigaciones sobre los posibles efectos a largo plazo. Pero, mientras tanto, convendría reducir la exposición a estos dispositivos«, añade Christopher Wild, director del IARC.

Las principales conclusiones de esta semana de debate se publicarán en una monografía de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer y en el número de julio de la revista ‘The Lancet Oncology’.

La clasificación de la OMS

La organización sanitaria clasifica los compuestos en cuatro categorías, según el riesgo que tengan para la salud humana.

El grupo 1 define aquellos productos que son carcinógenos para las personas y existen evidencias claras y suficientes sobre esta relación.

El grupo 2 engloba a los agentes sobre los cuales existe casi suficiente evidencia sobre su potencial carcinógeno, por un lado, o cuando a pesar de no existir datos en humanos sí hay evidencias suficientes en investigaciones con animales. Esta categoría se divide en 2A -probablemente carcinógenos- y 2B -el grupo al que se han asignado los teléfonos móviles y que corresponde a aquellos compuestos ‘posiblemente’ carcinógenos-.

El grupo 3 hace referencia a productos que no son clasificables como carcinógenos para los humanos porque no existen suficientes pruebas. Y, por último, el grupo 4 que señala a los agentes no carcinógenos porque existen evidencias de que son seguros.

OMS

Radiación y cáncer

La OMS reclasifica la emisión de los móviles como «posible carcinogénico»

La organización no establece límites peligrosos o seguros para el uso de los aparatos

EL PAIS
 

Es la peor situación posible: clasificar el uso de los móviles como «posible carcinogénico». Esa es la conclusión a la que la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) ha llegado tras una semana en París. Lo complicado es la incertidumbre que genera: ni lo afirma tajantemente ni lo descarta, y los expertos no fijan un tiempo máximo de uso, ni mínimo, para que sea peligroso, ni hacen recomendaciones específicas sobre ello. De hecho, a la vez que defienden el cambio de la clasificación (una escala de cinco niveles, en la que la nueva es un nivel 2b, justo el intermedio) afirman que «no está claramente establecido que de hecho aumente el cáncer». O, como también lo definen, «que hay reducida evidencia de carcinogenicidad en humanos, pero suficente en animales de experimentación».

Por eso, ellos se limitan a constatar que en algunos ensayos, en particular el Interphone, que se ha llevado a cabo en Centroeuropa, hay un aumento de gliomas (un tipo de tumor cerebral muy poco frecuente) que se «puede atribuir» al uso de estos aparatos, y que «hay que seguir investigando».

Es la primera vez que un grupo de expertos de la OMS toma una decisión sobre estas emisiones. Hasta ahora, lo más que se les había podido arrancar era que no había estudios concluyentes. Y, a raíz de las declaraciones que hicieron los representantes del organismo después, la situación no ha variado mucho. «Es posible que variemos la clasificación en cuanto haya nuevas evidencias», dijo uno de los expertos.

Tan confusa es la situación que los expertos, con el director del IARC, Christopher Wild, en cabeza, en la teleconferencia posterior al anuncio se limitaron a decir que «debe ser el consumidor el que decida» qué uso hace del móvil a partir de ahora.

«Nosotros no hacemos recomendaciones; solo revisamos informes científicos», afirmaron. De hecho, a pesar de su vinculación con la OMS, dejaron en manos de esta organización que haga recomendaciones al respecto.

La conclusión ha tenido muy en cuenta estudios con animales, pero ni siquiera son capaces de proponer un mecanismo por el que estas emisiones, que se califican como no ionizantes, es decir, que no son capaces de alterar el ADN o de romper átomos o moléculas, tienen este posible efecto cancerígeno. Los expertos solo admiten que se ha detectado «una débil pero cierta evidencia de genotoxicidad», es decir, daño en el genoma o en su expresión, aunque no se sepa cómo se ha producido.

Además, los propios representantes del IARC admiten que «es posible» que las conclusiones no sean válidas ahora, ya que como han revisado estudios de experimentos antiguos (dentro de lo que es antigüedad en este campo, es decir, como mucho de 10 o 15 años) los efectos que se midieran ya no existan (o sean peores, se les olvidó decir), porque las nuevas tecnologías de los móviles pueden tener efectos diferentes. En lo que sí fueron más contundentes fue en admitir que aunque no suelen hacer públicos los resultados de las votaciones, «no hubo una gran oposición al informe». También en negar que las conclusiones del informe hayan podido estar mediatizadas por la presencia de expertos vinculados a las empresas de telecomunicación. «Buscamos a los mejores, y les hicimos aclarar sus posibles conflictos de interés antes de pedirles su opinión», dijeron.

Del riesgo quedan excluidas las antenas en los tejados, ya que sus emisiones «son varias magnitudes inferiores», dijeron.

En la nueva clasificación, las radiaciones de los móviles están en un grupo donde también están el café, el cloroformo, muchos colorantes, el cobalto, el diésel de uso marino, la exposición a humos en el trabajo de los bomberos, el VIH o algunos virus del papiloma.

Bilbao, ciudad del entretenimiento

Bilbao, ciudad del entretenimiento

Las críticas que se suceden en torno a la política urbana de Bilbao son difusas y apenas reseñables, que están más bien discernidas en el reproche, en la invectiva, en las pataletas de los partidos políticos en la oposición, carentes de un análisis mínimamente riguroso y científico. Las pocas voces discrepantes con el pensamiento urbano que plantea la administración pública, van en el sentido de criticar las políticas que llevan dimanando durante los últimos años y que si bien tienen su reflejo en ciertos medios de comunicación su incidencia es exigua en la sociedad. Porque la sociedad bilbaína en su inmensa mayoría, si hacemos caso a las encuestas, acepta este tipo de ciudad, que ha sido incluso avalada y ratificada en las urnas en las últimas elecciones municipales por los ciudadanos de Bilbao con una mayoría absoluta de Azkuna que ha sorprendido a propios y extraños. Al común de los bilbaínos parece ser que únicamente le interesa lo que ve, distingue una ciudad más limpia, percibe una ciudad por la que se puede pasear sobre todo alrededor de la ría, algo que hace 30 años era considerado una utopía. El bilbaíno advierte que se abren nuevas tiendas, nuevos negocios, nuevas posibilidades, que Bilbao se internacionaliza con la llegada masiva de turistas de alto standing. Un Bilbao que se da a conocer, que tiene algo que ofrecer, que se exporta. Nadie pone en duda que Bilbao hoy es reconocida internacionalmente. Vayas donde vayas, en cualquier parte del mundo habrá alguien que diga Bilbao, Guggenheim. No, no dirá ni su gastronomía ni otras atractivas facetas que pueda ofrecer la ciudad, dirá Guggenheim. Hace años nos ilustró el profesor y arquitecto Antonio Román en una de sus clases sobre las consecuencias del efecto Guggemhein una vez fue inaugurado el museo, que al solicitarle a un estudio de Nueva York que le enviara un proyecto, él les instó a que lo hicieran a su estudio en Bilbao, ¿sabéis donde está Bilbao? les espetó, y estos arquitectos le manifestaron “por favor, como no vamos a saber dónde está Bilbao, cómo no vamos a conocer la ciudad dónde está ubicado el museo Guggemhein”. Si no llega a ser por el efecto Guggemhein, seguramente la respuesta hubiese sido otra bien distinta.
Una nueva ciudad había surgido en torno al Guggenheim, tal y como sostenía Theodor Adorno, lo más conocido es lo más famoso y el éxito le acompaña, con edificios de grandes firmas, de reputados nombres de la arquitectura mundial, Gehry, Foster, Pelli, Stern, Moneo, Calatrava…a quienes Leonardo Benévolo denominaba arquitectos integrados en el mercado de las imágenes, reconocibles, previsibles, amados por los críticos…con una estrategia en donde domina el mosaico de intervenciones grandiosas y circunscritas a una arquitectura del espectáculo que tiene por misión atraer cual museo al aire libre no importando otras cuestiones urbanas. Decía Kevin Lynch que la ciudad se había convertido en una experiencia artificial donde lo real y lo natural dejaban de existir. Una arquitectura como la de Las Vegas, a la que Robert Venturi la llegó a denominar arquitectura como símbolo, arquitectura de la comunicación, en donde la ciudad se vuelve perversa, llena de espacios proscritos, convertida en un lugar de perdición. Jean Baudrillard indicaba que el espectáculo nunca es obsceno, mientras hay alienación hay espectáculo, la escena nos excita, lo obsceno nos fascina. Michael Sorkin designó a este tipo de ciudad como parque temático, ciudad televisión, ciudad de simulaciones.
Acaso se trata de lo que ya planteó Le Corbusier, que ante nosotros se abre el vacío y el mundo se precipita en él. En donde ha quedado en Bilbao aquella arquitectura que propugnaba el genio de origen suizo, como el juego sabio, correcto y magnifico de los volúmenes reunidos bajo la luz. El arquitecto tiene por misión dar vida a las superficies que envuelven esos volúmenes sin que estos se conviertan en parásitos, devoren el volumen y lo absorban en su beneficio: triste historia la de los tiempos presentes. O como sostenía el gran Frank Lloyd Wright, el edificio no debe ser más que un rasgo del paisaje y no un ardid comercial, que no tiene ideal más alto de la unidad que el éxito comercial, porque de lo contrario la arquitectura acaba paseando por la calle como una prostituta. Esta es la consecuencia de un imaginario que nos han estado inculcando, basado en la metáfora del progreso, con una imagen que traslada Bilbao gracias a una nueva estética exhibicionista, como si fuese la mejor manera de mostrar un producto que trata de atraer, que cada vez se va popularizando más. Se crea una ilusión por una cultura del consumo, que si lleva ya años integrada en la mentalidad de los bilbaínos, esta, cada vez, está manifiestamente más presente. No sé cómo tomarlo, que se trate por nuestros dirigentes de exportar un modelo de ciudad cuando está sustentada principalmente por una sociedad tan conservadora, a la que se puede tachar de embaucadora, dado que se vende como modelo de algo irreal, ella en sí misma es una mera ilusión, una ficción, que se cree sus propias fantasías, mercantilizándose como algo que no es real.
Es curioso el cambio que se ha producido en Bilbao en los últimos años, sobre un suelo que en el pasado fue mayoritariamente público, propiedad de los bilbaínos, hoy en su mayoría es del privado, de unos pocos, usufructo de quienes pueden pagar el m2 más caro de todo el Estado. Acaso quiere decir que dentro de poco los propios bilbaínos dejarán de poder recorrer por esas zonas en torno al Guggemhein, en torno a la ría? Sí, si podrán, mientras este cumpla la función de escaparate, de espectáculo, de negocio, todo irá bien. Bilbao, gracias a ese cosmopolitismo del que muchos se jactan encarece el m2 por momentos y quienes no puedan asumir esos costos ¿que tendrán que hacer?, abandonar las zonas donde habitan del casco viejo, Bilbao La Vieja, Deusto, Zorroza, Olaveaga…? aunque me gustaría saber quiénes son los que realmente están detrás de muchas de las viejas propiedades y nos llevaríamos una sorpresa en muchos casos por su alto poder adquisitivo. Es el dominio de la especulación, el verdadero cáncer de la ciudad. En cambio el que no pueda hacer frente a esos precios tendrá que buscar vivienda en la periferia más extrema, en los barrios de Otxarkoaga, Uretamendi, Arangoiti, La Peña… o tener que irse a vivir fuera de Bilbao. El ser tan moderno y cosmopolita, me da la sensación que a la larga a la mayoría de los bilbaínos les va a salir muy caro. Pero tampoco debe de llevar a nadie a la sorpresa porque Bilbao es una ciudad con una política muy definida desde hace años y encaminada hacia el turismo de alto standing. Bilbao durante el siglo XX ha sido una ciudad fundamentalmente elitista, que ha creado ghetos, un apartheid del que sus propios habitantes en ocasiones no son conscientes, impulsado durante el franquismo durante 40 años ya que así se programó y a día de hoy en pleno siglo XXI apenas ha variado. Si reflexionamos en torno al devenir, Bilbao no es una ciudad a la que cualquiera pueda acceder sino que lo será tan solo para aquellas personas que tengan un alto poder adquisitivo. Una ciudad concebida para unos pocos.
Tal y como han sostenido en algunas de sus interesantes reflexiones los pensadores Fernando Vallespin, Félix Duque, Pedro Azara o Rafael Argullol, en unas conferencias en Bidebarrieta sobre la utopía, tampoco nos debe extrañar porque qué podemos esperar de una sociedad del espectáculo a la que se le insta a la contemplación, a un entretenimiento, que le anula el pensamiento, porque son tiempos de vivir el presente, sin expectativas, lo que ha dado lugar a una generación sin futuro, que les ha llevado a dejar de creer. La última crisis económica, que por momentos hizo creer a más de uno lo peor, en torno a los últimos coletazos del sistema capitalista, porque el estado de bienestar está cada día más cuestionado y en peligro de desaparecer, el calentamiento global, las consecuencias sobre el control en torno al genoma humano…todo es perplejidad, inseguridad y desorientación. Únicamente nos dedicamos a mantener lo que tenemos, tratando de hallar mecanismos de defensa frente a un futuro indeseable. Puede que se deba a que el ser humano no dé más de sí. La incertidumbre, la incredulidad están presentes porque no creemos en la política, ni en los políticos para que cambie esta sociedad ni este tipo de ciudad. Es más, los consideramos como los culpables de todo lo que está sucediendo por su incapacidad, sin embargo, luego vamos a votarles. Hay algo que no se corresponde. Sino, reflexionad sobre el porqué de estos levantamientos espontáneos de millares de personas que arremeten contra el sistema, el problema no es votar para castigar o premiar a alguien, sino evidenciar lo perverso que es el propio sistema y cómo encaminar ese desencanto, esa desilusión, hacia algún tipo de mecanismo que ayude a modificarlo. El miedo entre los políticos (que no tratan de hallar verdaderas soluciones sino que pretenden perpetuarse en un sistema que hace aguas por todos lados, como los tiranos a punto de ser derrocados y que se aferran a un trono que no les pertenece) es que llegue a suceder algo parecido en Europa a lo que ha acontecido en Egipto, Túnez, Siria, Yemen…están asustados, desorientados porque no saben cómo hacerle frente. Una turba enfurecida y un sentimiento que se puede extender como una metástasis, ese es su miedo, la falta de control. De momento no ha prendido la mecha, pero con la próxima vuelta de tuerca sucederá, por una sencilla razón, porque la gente cuando no tiene expectativas de futuro, cuando la crisis se cebe de verdad en la gente, cuando dejen de tener esperanza en el devenir, es entonces cuando sucederán ese tipo de revueltas en Europa, simplemente por ser la única posibilidad que tendrán de respuesta.
Si tendría que definir a Bilbao hoy, lo haría como una ciudad que me recuerda a una obra pictórica titulada “De compras” de Inka Essnhigh, con una sensación visual embaucadora, fascinadora, seductora, en la que aparecen expresadas las vidas banales en imágenes distorsionadas de la ciudad contemporánea, convertida en una sátira de las zonas residenciales, de las vidas intrascendentes, en donde se refleja la hipocresía y la estupidez de nuestro tiempo.

Luis Bilbao Larrondo (historiador)

Consejo de Europa

Asamblea Parlamentaria

Resolucion 1815 de 27 de Mayo de 2011

(Es una Resolucion adoptada definitivamente por la Comision Permanente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa actuando en nombre de la propia Asamblea. Esto significa que el texto no debe ser votado en la sesion Plenaria de Junio, lo que significa que el texto no debe ser votado en el Pleno en junio y es gracias a este voto de la Comision Permanente que se consigue adoptar finalmente una resolucion formal de la Asamblea Parlamentaria sin acudir al Pleno.Next-Up)                                                                                                               .

Comunicado de Prensa:

 

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE)  pide a los gobiernos en su Resolucion 1815 de 27 de Mayo de 2011, la adopcion de «todas las medidas razonables para reducir la exposición a los campos electromagnéticos.
 

(Ver Resolucion traducida por J.Carmona en el Blog de Antena-no de Getxo, en el link, y que va en uno de los archivos adjuntos:

http://informe.com/go/?domain=antenano.blogspot.com&url=http://antenano.blogspot.com&keyword=   )

 

Estrasburgo, 27.05.2011 La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE), reunida en Kiev en Comisión Permanente, ha pedido hoy a los gobiernos europeos que adopten «todas las medidas razonables « para reducir la exposición a los campos electromagnéticos, incluyendo las radiofrecuencias emitidas por los teléfonos móviles ,y de forma especial la exposición de los niños y jóvenes, para quienes el riesgo de tumores en la cabeza parece más alto. «

 

Según los parlamentarios, se debe «dar prioridad a los niños en general y de forma mas particular a las escuelas y aulas con acceso a los sistemas de Internet a través de conexión por cable y  regular estrictamente el uso de los teléfonos de los estudiantes en la escuela» , estableciendo campañas de información y sensibilizacion sobre el conocimiento de los riesgos de efectos biológicos a largo plazo potencialmente nocivos para la salud del medio ambiente y humano, especialmente «para los niños, adolescentes y jóvenes en edad de procrear.«

 

A raíz de las propuestas del Relator (Juan Huss, Luxemburgo, del Grupo Socialista), la Asamblea pidió a los gobiernos información sobre los riesgos potenciales para la salud de los moviles con tecnologia inalambrica  DECT, de los sistemas de intercomunicación para la vigilancia de los bebés y otros electrodomésticos que continuamente emiten microondas pulsadas, incluso cuando se encuentran en “stand by” o estado permanente de alerta. Se podra recomendar sobre todo, han subrayado, «el uso en casa de teléfonos con cable o, alternativamente, los modelos que no emiten ondas pulsadas de carácter continuo

 

Los gobiernos deben examinar «la base científica» de los estándares actuales de exposición a campos electromagnéticos establecidos por la Comisión Internacional para la Protección contra las Radiaciones no ionizantes (ICNIRP), “con graves deficiencias«, y aplicar el principio del nivel más bajo razonablemente posible.
La resolución subraya que «el principio de precaución debe aplicarse cuando la evolución científica no determina el riesgo con suficiente certeza«, y subraya la importancia de la «independencia crítica y la credibilidad de los expertos científicos » para una evaluación transparente y objetiva de los posibles efectos adversos sobre el medio ambiente y la salud humana.

 

Composicion del correo y traduccion de la nota de prensa: Jose Miguel Lozano.
 
 EUSKAL HERRIKO KUTSADURA EKTROMAGNETIKOAREN
AURKAKO PLATAFORMA .
PLATAFORMA DE EUSKAL HERRIA CONTRA LA CONTAMINACION ELECTROMAGNETICA. 

otxarkoagako lorategi berria / el nuevo jardin

Nuestro jardín a concurso

Como cada dos años, el jardín de la plaza Kepa Enbeita de Otxarkoaga participa en el concurso “Bilbao jardín”. Esta vez diseñado por Iker goikoetxea Arana e Ivan Simon Iruretagoyena, nos presentan Huertalización.

El hortelano, el espíritu de la huerta ha bajado del monte a la ciudad decidido a crear un gran vergel que sirva de ocio, disfrute y alimento para sus moradores. Con este fin, se vale de su cesta mágica, de la cual emergen todo tipo de semillas, plantas y frutos que colonizarán todo aquel terreno que atraviese el hortelano. El hortelano cuenta a su vez con la ayuda de unos pequeños seres encargados de velar por el bienestar de las plantas y de su procreación.

La importancia del huerto
En los últimos años se va haciendo cada vez más patente la importancia del huerto, sobre todo en las ciudades, donde el urbanita, cada vez más deshumanizado, busca esa relación ancestral, y perdida, ser humano-naturaleza. De todo esto se constata el auge que se ha producido en las zonas urbanas de pequeñas huertas en balcones, donde el ciudadano crea en un pequeño espacio un lugar de entretenimiento, disfrute y aprendizaje, a la vez de conseguir sus propios alimentos; satisfacción en todos los sentidos. ”En Kimu bat hemos ido más allá y hemos trasladado la huerta a pie de calle”.

larrutundu

Una comunidad de Otxarkoaga, en pie de guerra

UN VECINO ENTURBIA LA CONVIVENCIA EN UN EDIFICIO DE OTXARKOAGA CON AGRESIONES Y ACTOS VANDÁLICOS QUE OBLIGAN A LA POLICÍA LOCAL A REALIZAR MÁS DE 20 INTERVENCIONES

La Policía Municipal de Bilbao ha realizado constantes visitas a una comunidad de vecinos del barrio bilbaino de Otxarkoaga. Más de una veintena para ser exactos desde el pasado 29 de marzo. Los agentes de la villa han intervenido en más de veinte ocasiones en el mismo edificio por actos vandálicos, agresiones, insultos y amenazas. El presunto responsable es un joven de 35 años que enturbia la convivencia entre los inquilinos.

Merche revisa el mal estado del rellano.

Te mato guarra, puta vieja. Maricones. Violo y mato a tus nietas. Mato a vuestros maridos, os vais a quedar viudas. Os voy a violar“. Frases amenazantes, vejatorias y obscenas como éstas recorren puertas, paredes, ventanas e incluso barandillas de una comunidad de Otxarkoaga. Una vecindad que durante años convivió en paz, y que, desde el pasado 21 de marzo, “se ha convertido en un infierno”. Se trata del número 16 de la calle Larrutundu de Bilbao, donde al parecer, uno de los inquilinos además de escribir y rayar amenazas en las puertas -nunca en la propia- se dedica a reventar los buzones, arrancar los timbres, destrozar los contadores, quemar las puertas, poner pegamento en las cerraduras… “Hemos tenido que anular el portero automático del portal y sólo podemos entrar y salir con la llave. Así, si aparecen nuevos daños, podemos demostrar que no ha sido nadie de fuera”, explica Antonio, vecino del tercero. Y es que están desesperados, “no podemos salir de nuestras casas por miedo a que al volver nos encontremos alguna sorpresa”, indica Pedro, también vecino el tercer piso.

La escalera llena de pintadas con insultos y amenazas

PROBLEMA CRECIENTE Con el tiempo, la relación vecinal se fue enquistando. Primero fueron unos pequeños desperfectos en los buzones, algún rayón en las puertas… Después la cosa se complicó. “Él decía que era su hermana para limpiarse las manos. Pero cuando la denunciamos, comenzó a ser un goteo incesante de destrozos”, apunta Pedro. Según éste, el acoso es tal que ha tenido que mandar a sus hijos de 2 y 4 años a casa de sus abuelos. “Con este panorama no pueden estar aquí”..

 

Algunos de los vecinos afectados por el supuesto vándalo

La convivencia tampoco es agradable para Mª Carmen, de 86 años y vecina del primer piso. Y es que la inseguridad es palpable. Al parecer, el supuesto vándalo coloca bolsas en los pomos de las puertas a las que prende fuego, por lo que han tenido que cambiar hasta trece veces los bombines. “Un día se le ocurrió prender una bolsa de basura que dejamos en el rellano. Había un bote con aceite y prendió fuego”, cuenta Antonio. “Encima, cerró las ventanas de la escalera para que se concentrara el humo, todavía hay restos de hollín”, apunta su mujer Merche. “Se asustó tanto que él mismo llamó a la Ertzaintza para avisar del fuego”, añade.

 

EL RESPONSABLE Los vecinos apuntan como responsable a un joven de 35 años, identificado como I.C.P. Él asegura que lo está pasando “muy mal” ante estas acusaciones y comenta no tener “nada que ver” con los hechos. Sin embargo, algunos vecinos afirman haberle “pillado in fraganti” y otros, incluso han tenido que ser ingresados o atendidos por supuestas agresiones de esta persona. Tendrá que ser un juez quien determine si I.C.P. es el responsable, ya que la comunidad de vecinos ha interpuesto infinidad de denuncias contra su persona por los destrozos, insultos y amenazas.

Entre los motivos por los que este vecino se comporta así, se baraja la posibilidad de que “nunca les gustó vivir aquí”. “No está loco, ya nos avisó: cuando nos vayamos de aquí la vamos a liar”, resume Aitz, quien ha convivido puerta con puerta con él. “En cuanto murió su abuela y heredaron un piso empezaron los problemas porque se podían ir”, cuenta Antonio.

Deia