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El conflicto de Bizitegi enfila la solución

El Consistorio y el Tercer Sector llegan a un acuerdo para no abrir en Txurdinaga el polémico centro

DEIA

Los locales ya adecuados por Bizitegi en Txurdinaga serán utilizados para otros fines sociales, diferentes a los previstos, y que causaron el rechazo del vecindario. (Foto: David de Haro)

Bilbao.

 El Ayuntamiento de Bilbao ha llegado a un acuerdo con Bizitegi y otros colectivos sociales, gracias al cual no se abrirá el polémico centro de día previsto en Txurdinaga y que durante los últimos meses ha movilizado a los vecinos del barrio.

El enfrentamiento entre la asociación vecinal y el Consistorio, por una parte, y la ONG por otra, comenzó en octubre, cuando Bizitegi planteó su intención de inaugurar un centro en el distrito para acoger a personas en riesgo de exclusión social. Tras varios meses de tiras y aflojas entre las tres partes, ayer se celebró una reunión entre Ayuntamiento y colectivos sociales en la que se ha desactivado el conflicto con cinco puntos concretos.

El primero, y decisivo, es que se detiene el traslado del centro de día Onartu, el cual continuará en el barrio de Rekalde tras las mejoras y refuerzos pertinentes en las instalaciones. «Estamos dispuestos a parar la apertura del centro», explicó el gerente de Bizitegi, Aitor Gazteluiturri. En su lugar, el Consistorio de Bilbao se compromete a dar cobertura, de forma digna, a las personas sin hogar y en riesgo de exclusión social desde los servicios municipales ya existentes en la ciudad. «Ya ha comenzado la introducción de mejoras en estos servicios», aseguró Ricardo Barkala, concejal de Acción Social.

Otro acuerdo es crear en febrero una mesa formada por técnicos del Ayuntamiento, de la ONG, de la Diputación y de la Red Europea de lucha contra la pobreza de Euskadi. Su objetivo es crear en un plazo de cinco meses un estudio de los recursos que posee Bilbao en el marco de la Ley de Servicios Sociales para así aportar una propuesta de centro para la atención a las personas sin hogar. El concejal defiende que el municipio está «sobresaturado» de estos servicios.

Al mismo tiempo, y como tercer punto, se buscará una actividad de carácter social al local rehabilitado en Txurdinaga. Será una tarea «que no moleste a los vecinos», según Barkala, y que rentabilice la inversión realizada en establecimiento. De momento la actividad no fue definida ayer ni por el Ayuntamiento, ni por la ONG. En cuarto lugar, se consensuará entre Bizitegi y el Consistorio un protocolo de actuación para la implantación de servicios sociales en el futuro y que así no vuelva a reproducirse un conflicto como el sufrido en Txurdinaga. El quinto punto se centra en plasmar por escrito de la resolución tomada ayer. El documento dará a conocer a los partidos políticos y a los vecinos de Txurdinaga las decisiones tomadas para que estén «tranquilos», comentó Barkala.

Tras la reunión, ambas partes mantienen una postura «calmada» y una impresión «positiva» sobre los acuerdos alcanzados. «Ahora, llega un periodo de impasse en el que debemos trabajar en las propuesta», aseguraron en Bizitegi. Asimismo, Barkala confirmó que «así, se recupera el clima de calma y se restablece la relación con el tercer sector, que se estaba deteriorando».

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un millón de euros

La Escuela Infantil de Otxarkoaga inaugura sus nuevas instalaciones

 DEIA

Escuela infantil de Otxarkoaga (Bilbao)

El alcalde Bilbao, Iñaki Azkuna, ha inaugurado la nueva escuela infantil de Otxarkoaga

 

Se ha construido un centro de 500 metros cuadrados, adosado al  edificio existente y una marquesina a la entrada del centro

BILBAO. La escuela infantil Francisco de Goya, situada en el bilbaíno  barrio de Otxarkoaga, inauguró hoy sus instalaciones tras ocho meses  de obras cuyo coste ha llegado a un millón de euros, financiados con  cargo al ‘Plan de Inversión y Empleo Bilbao 2009’ adscrito al Fondo  Estatal de Inversión Local.

En un acto celebrado esta mañana en Bilbao, el alcalde de la  Villa, Iñaki Azkuna, inauguró la nueva escuela, que describió como  «más amplia que la anterior y totalmente equipada y adaptada a las  nuevas necesidades sociales de la zona».

El centro contaba con una escuela infantil en el ala este del  edificio, dotada con un aula de 0-1 años y otra de 1-2 años, pero  ésta presentaba diversos problemas de funcionalidad y espacio, «con  incómodos recorridos verticales» y una «inadecuada distribución  interior que mantenía alejados entre sí las aulas y los espacios del  equipo docente y directivo», destacó el alcalde.

El pasado mes de mayo comenzaron las obras de ampliación y  remodelación del centro que consistieron en la construcción de un  edificio de cuatro plantas adosado al existente, con una superficie  total construida de 500 metros cuadrados. Además, se ha construido  una marquesina a la entrada del centro con zona de juegos exterior en  la primera planta de la escuela infantil.

Con esta actuación, se han ampliado y unificado los distintos  espacios de la Escuela Infantil Francisco de Goya. En este sentido,  se han creado dos aulas de 0-1 años con 16 plazas, y otras dos aulas  de 1-2 años con 26 plazas, dando como resultado una superficie total  construida de 370 metros cuadrados y dos patios exteriores.

La escuela infantil cuenta, además, con cocina, sala de cunas,  comedor, área de juegos, zona de cambiadores y dos patios exteriores,  e incorpora servicios demandados por los padres, como un espacio  cubierto para dejar los carritos de los niños.

Paralelamente, el centro ha sido dotado de infraestructuras para  mejorar su funcionalidad, como una marquesina de entrada al centro,  la cubrición del patio de juegos y la ampliación en 110 metros  cuadrados de espacio por la incorporación parcial al centro de las  plantas tercera y cuarta del nuevo volumen construido.

El próximo curso 2010-2011, pasará a ser gestionada por el  Consorcio Haurreskolak, integrado por el departamento de Educación  del Gobierno vasco y Eudel, que gestiona en este momento la mayor  parte de las haurreskolas de la Villa. Asimismo, cambiará su nombre  denominándose ‘Francisco de Goya Haurreskola’.

NUEVOS PROYECTOS EN MARCHA

Las obras llevadas a cabo en el colegio público Francisco de Goya  de Otxarkoaga para adecuar las instalaciones de la haurreskola forman  parte de la implantación progresiva de este servicio que el  Ayuntamiento de Bilbao, junto al Consorcio Haurreskolak, está  llevando a cabo en todos los distritos y barrios de la Villa.

En este momento, a punto de inaugurarse la nueva Haurreskola de  San Francisco, se encuentran ya en fase de licitación los dos nuevos  centros previstos para San Ignazio y Zazpilanda.

La Haurreskola de San Ignacio, que estará adosada al Colegio  Público del barrio, dispondrá de tres aulas de 0-1 años con 24 plazas  de capacidad, y otras tres aulas de 1-2 años, con 39 plazas. Por su  parte, la haurreskola de nueva construcción de Zazpilanda estará  dotada de dos aulas para niños de entre 0 y 1 años con una capacidad  de 16 plazas, y otras dos aulas para niños de entre 1 y 2 años con 26  plazas.

haurreskola prentsan

Otxarkoaga cuenta desde ayer con una escuela infantil más amplia

La reconstrucción del centro contó con UNA partida de un millón de euros procedente del Plan E

Una empleada de la haurreskola recoge los juguetes.

 

Bilbao. Tras ocho meses de obra, Otxarkoaga cuenta con una nueva escuela infantil, más amplia que la anterior y totalmente equipada, adaptada a las necesidades sociales de la zona. La haurreskola Francisco de Goya cuenta así con dos aulas para niños de 0 a 1 año con 16 plazas, y otras dos aulas de 1 a 2 años con 26 plazas, con una superficie total de 370 m2. Las obras de la escuela infantil han consistido en la construcción de un edificio de cuatro plantas adosado al ya existente, con una superficie total de 500 m2. También se ha construido una marquesina a la entrada del centro con zona de juegos exterior en su primera planta. Una empleada de la haurreskola recoge los juguetes.

El pasado mes de mayo comenzaron las obras de remodelación del centro por un importe de un millón de euros, cuya financiación corrió a cargo del Plan de Inversión y Empleo Bilbao 2009.


 

haurreskola

A sus anchas en la nueva haurreskola de Otxarkoaga

19.01.10 –

Los vecinos de Otxarkoaga cuentan con una nueva escuela infantil en el colegio Francisco de Goya después de ocho meses de obras que han supuesto la total remodelación del anterior centro infantil. Los trabajos, que han costado un millón de euros con cargo del Plan E, han consistido en la construcción de un nuevo edificio de 500 metros cuadrados y cuatro plantas adosado al existente, además de un porche en la entrada del centro con una nueva zona de juegos exterior en la primera planta de la Escuela Infantil.

La nueva haurreskola, en la que los pequeños ya pasan las mañanas, cuenta con dos aulas para bebés de 0 a 1 años -cada una con capacidad para 8 plazas-, y otras dos para niños de 1 a 2 años, que suman otras 26 plazas. Además, el nuevo edificio cuenta con dos patios exteriores, cocina, sala de cunas, comedor, área de juegos, zona de cambiadores y un ‘parking’ cubierto para dejar los carritos de los más pequeños, un espacio solicitado por los padres.
Las obras también han supuesto mejoras para el CEP Francisco de Goya. Una de ellas es la cubierta que se ha levantado en el patio de juegos para que los chavales puedan jugar en los días de lluvia. Además, el centro ha ganado 110 metros de espacio. El alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, ha recordado que en el curso 2010-2011 esta escuela pasará a estar gestionada por el Departamento de Educación. Además, el regidor anunció que en febrero se abrirá un centro similar en San Francisco y, más adelante, en San Ignacio y Zazpilanda (Zorroza).

auzoak / barrios

 

No en mi barrio

EL CORREO

17.01.10

Bilbao no escapa al ‘efecto Nimby’, el rechazo a infraestructuras percibidas como una amenaza a la calidad de vida

Ultraderechistas, fascistas, piojos resucitados, insolidarios… Nos han llamado de todo».
 Los vecinos de Txurdinaga eran los más ‘tranquilos’ de Bilbao. En su expediente no había protestas reseñables y, por no tener, no tenían ni una triste asociación ciudadana en activo. Para qué, si vivían en un barrio nuevo de clase media ajeno a sobresaltos. Y ahora son acreedores de la retahíla de insultos que encabeza este texto y que Aurora Bilbao, residente en la zona, desgrana con un deje de incredulidad. ¿La razón de este bandazo? La noticia de la implantación de un centro diurno para indigentes, gestionado por la organización privada Bizitegi. En ese momento se obró la mutación: sosegados ciudadanos vieron cómo se despertaba su espíritu combativo, se armaron de pancartas -algunas de sus manifestaciones han reunido a 3.000 personas, una quinta parte del barrio- e incluso han formado una asociación, Bihotz Berria. Sus argumentos: a los ‘sin techo’ hay que ayudarles, sí, pero no de esa forma, ni en Txurdinaga. «Hay muchos soportales y los albergues para que duerman están lejos. Por lo tanto, al cerrar el centro a las siete, los indigentes se van a quedar aquí. ¿O se van a coger un taxi?», reitera Aurora, que en su nueva ‘vida’ es una de las portavoces más vehementes de la asociación.
Este es el último caso de ‘efecto Nimby’ que se ha producido en Bilbao. Este vocablo es un acrónimo acuñado en el mundo anglosajón que significa ‘Not in my back yard’ (‘No en mi patio trasero’), traducido al castellano -con menos tirón- como Span (‘Sí, pero aquí no’). Se aplica a casos en los que los ciudadanos rechazan infraestructuras necesarias para la sociedad porque ven amenazada su calidad de vida. Instalaciones para personas en exclusión social, crematorios, accesos, antenas de telefonía, gasolineras, incineradoras… no se puede vivir sin ellas, pero poca gente las quiere cerca.
Eliminar «guetos»
Muchas veces, esta reacción ciudadana tan explosiva lleva implícita una coletilla que, claro, no se admite abiertamente: a los indignados ciudadanos les suele traer sin cuidado que sean otros quienes carguen con lo que ellos rechazan. «Nosotros nunca hemos dicho que se lleven el centro de Bizitegi a otro sitio, sólo que aquí no es el lugar», aclara Aurora. En las negociaciones entre los gestores de Bizitegi y el Ayuntamiento -que da la razón a los vecinos, igual que todos los partidos políticos- incluso se ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que el centro ‘emigre’ a otro emplazamiento. Pero ¿acogerían de buen grado ciudadanos de otro barrio o municipio un equipamiento que arrastra ese rechazo social?
Éste es el eterno problema de los centros asistenciales. En Bilbao hay ejemplos históricos, como la apertura en Zamakola de Hontza -la sala para toxicómanos de Zamakola- en 2001, precedida de fuertes protestas. Más reciente es el caso de Agiantza, un centro nocturno para indigentes inaugurado en Iturribide a finales del año pasado en medio de un torrente de protestas.
El concejal de Acción Social de la villa, Ricardo Barkala, está acostumbrado a estas reacciones: «Todo el mundo está encantando de que abran una residencia de ancianos bajo su casa, pero con los centros para personas en exclusión social es distinto…; y, como vecino que soy, puedo entenderlo». Además, según admite Barkala, el reparto en Bilbao «no está muy planificado», en alusión a zonas como Bilbao La Vieja y San Francisco. Para evitar «concentraciones», el edil confía en el mapa de recursos sociales del Gobierno vasco, que se espera para junio y pretende distribuir equitativamente estos recursos. Se trata de intentar eliminar «guetos», categoría en la que Ángel Tejedor, de Movimiento Ciudadano Distrito 40003, incluye su barrio, San Francisco. «No tenemos ni una pescadería para comprar unos gallos, pero he contado hasta 41 ONGs», se queja. Sabe que tirar piedras contra una organización que trabaja para ayudar no es una postura muy estética, pero, cuando se pone en duda su solidaridad, se enciende: «¡Aguantamos demasiada presión! Si hasta los políticos, a título personal, nos dan la razón».
Otra prolífica fábrica de Nimbys son las infraestructuras viarias. Ahora mismo, en la villa se está produciendo una. Los vecinos de Olabeaga se sienten agraviados por el trazado de los nuevos accesos a Bilbao por San Mamés, que permitirán derribar el viaducto de Sabino Arana, pero que, según su opinión, les perjudicará a ellos. «Tenemos la sensación de que todo lo que no quiere el resto de Bilbao se trae al barrio. Continuamente nos tenemos que ‘defender’ de proyectos que, para mejorar la vida de una parte de la ciudadanía, nos afectan a nosotros», denuncian los miembros del colectivo vecinal Olabeaga Bizirik.
Y no es el único plan que perciben como un perjuicio a sus intereses en aras del «beneficio común». También se oponen «tajantemente» a cargar con las entradas y salidas del parking de dos futuras infraestructuras importantes para la ciudad: el nuevo campo de fútbol y el edificio de la UPV. Y extienden su rechazo a unos túneles de desagüe para canalizar las aguas desde La Peña, de modo que, en caso de inundaciones, el excedente se traslade directamente a la ría… «pasando a la altura del vecindario». «Evitamos que se inunde la Peña, aunque sea a costa de Olabeaga», ironizan.
Los vecinos de San Ignacio y los de la ribera de Deusto también han tenido sus más y sus menos por un ‘quítame de ahí ese proyecto’. El rechazo ciudadano a los rellenos del canal de Deusto -querían un parque junto a sus casas, no bloques de viviendas sobre el terreno ganado al agua- paralizó todo el proyecto de Zorrozaurre, que incluía la rehabilitación de viviendas de la ribera, una demanda ciudadana muy antigua. «Cuando veíamos la luz al final del túnel, aparecieron con su petición y nos pedían que nos uniéramos, pero era tirar piedras contra nuestro propio tejado», dice Eneko Herrán, del colectivo ciudadano Euskaldunako Zubia.
La versión de los de San Ignacio va por otros derroteros. «Siempre defendimos que mantuviesen la rehabilitación de esas casas, que la desvinculasen del resto del plan», recalca Jesús Ureta, de la asociación El Canal. Una operación que ha arrancado al desgajarse del plan. «Se podía haber hecho desde el principio, pero buscaban el enfrentamiento entre vecinos. En el fondo lo del Nimby es una excusa de los poderes públicos para llamarnos egoístas y desviar la atención de lo que hacen mal, de la falta de información y de participación», apunta Ureta como moraleja de esta historia que hizo saltar chispas entre asociaciones.
Es inevitable que se produzcan este tipo choques. Aunque Javier Muñoz, uno de los dirigentes de la Federación de Asociaciones Vecinales de Bilbao, que precisamente intenta trabajar con una perspectiva de ciudad, le quita hierro al asunto. «Roces, haberlos haylos, pero afortunadamente no son muchos ni graves», asegura. Aunque sí asume que el Nimby no es un término inventado por sociólogos. «Se trata de un problema real y difícil que se da en muchas comunidades, barrios, ciudades y países… No es exclusivo de las asociaciones vecinales -matiza-. Es el resultado de la falta de diálogo, solidaridad y soluciones compartidas».
Miedo «a lo que salga»
Un poco de todos estos ingredientes han sido los que han cocinado en Uribarri una de las oposiciones vecinales más intensas de los últimos años en la villa: el ‘no’ al primer crematorio de Bilbao en suelo urbano, que aún no ha iniciado su actividad. «No tenemos nada contra la cremación, que está al alza. Pero no puede estar en un núcleo urbano, y menos en uno tan densamente poblado como el nuestro», censura Carlos Ruiz, del grupo ciudadano Gure Etxea. Alude a los posibles «problemas de salud» que, a su juicio, puede causar «lo que salga de las chimeneas». Por eso, han planteado ubicaciones alternativas que, a su entender, son más adecuadas -«Enekuri, Asua, Aiarzas…»-, aunque no han sido consideradas.
También preocupados por la salud del barrio, los integrantes de la Asociación de Familias de Otxarkoaga (AFO) han emprendido una cruzada contra la concentración de antenas de telefonía móvil. «En la zona de Julián Gayarre, en el límite con Txurdinaga, hay cuatro comunidades que tienen varios equipos instalados. Queremos que se hagan estudios epidemiológicos», exige Cristóbal Rivera, miembro de la AFO. Todo el mundo, incluso los activistas anti-antenas, quieren una buena cobertura de móvil… entonces, ¿qué hacer? «No colocar tantas, y menos donde duerme la gente. Y reducir su potencia», indica Rivera. Lo que está claro es que hacer una ciudad no es como jugar al ‘Tente’: al poner ciertas piezas se alzan voces y, a veces, hasta gritos.

A gripea / gripe A

 GARA

Xabier Onaindia | Pediatra

La esperanza

A principios de setiembre, en plena campaña de histeria colectiva inducida, terminaba yo un artículo con una afirmación de riesgo: «La gripe A y sus secuelas son reales, pero si el virus no sufre una mutación, y no hay motivos razonables para pensar que vaya a cambiar, nada extraordinario nos va a pasar».

Hoy comienzo con otra afirmación rotunda: la gripe A ha sido una suerte. El virus A (H1N1) ha sustituido a nivel mundial y en más del 90% de los casos al virus de la gripe estacional, y al afectar sobre todo a los jóvenes y ser menos letal, del medio millón de muertes anuales hemos bajado a 14.000. De no existir los intereses de las multinacionales y su influencia en los medios de comunicación, en políticos y «expertos sanitarios», habría pasado desapercibida. Lo sucedido en estos meses debe servirnos para ajustar cuentas, pero sobre todo para sacar unas enseñanzas que nos sirvan para tener criterios y enfrentarnos mejor a la próxima crisis que seguro ya se está incubando.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sido una institución que ha propiciado avances sanitarios históricos, como el Listado de Medicamentos Esenciales, que es el vademécum básico en muchos países, o las sales de rehidratación oral en las diarreas que tantas vidas han salvado, y quizá por ello se vio aupada a dirigir la gestión de esta crisis.

Gestora también en la «gripe aviar», comenzó esta vez su gestión cediendo a las presiones de la industria alimentaria y cambiando el nombre de «gripe porcina» por el aséptico A (H1N1) que a nadie responsabiliza. Siguió en junio con la declaración de pandemia, con las consecuencias sanitarias y económicas que esto implica, atendiendo sólo al criterio de extensión y olvidándose de la letalidad, que para entonces ya sabíamos era menor que la de la gripe habitual. En agosto inició la vía de los pronósticos alarmistas, escogiendo de entre todas las posibilidades la más extrema al declarar que llegarían a dos millones de hospitalizados en USA y a miles los muertos (en 2005 ya había pronosticado siete millones de muertos con la gripe aviar y no llegaron a 300). En setiembre ya sus iniciativas tienen mucho tufo económico e imponen frente a criterios más razonables un protocolo de administrar Tamiflú no sólo a los grupos de riesgo, sino también a los casos graves, y Margaret Chan, directora de la OMS y responsable máxima de la gestión, nos regala: «Esta pandemia va a costar un dineral, pero los gobiernos no pueden permitirse no tener preparados antivirales y vacunas», una frase muy oportuna para los intereses de las farmacéuticas y el pistoletazo de salida para que políticos y responsables sanitarios se lanzasen a negociar con las multinacionales el suministro masivo. La misma señora Chan que al recoger el premio Príncipe de Asturias declaró: «Las relaciones con las multinacionales han permitido disponer de vacunas gratis para países subdesarrollados». Relaciones peligrosas las de un organismo público como la OMS con las empresas privadas, y dudo mucho que hayan sido gratis.

Manuel Patarroyo, descubridor de una vacuna frente a una enfermedad que causa 500 millones de casos al año y dos millones y medio de muertos, decía con amargura: «No debí entregar la patente de la vacuna de la malaria a la OMS, porque está controlada por las farmacéuticas», y si esto es así, nuestra salud no puede estar en esas manos y la próxima crisis no puede ser gestionada por esta gente, sino por una institución de probada independencia económica y organizativa de las multinacionales.

La industria farmacéutica es, aparentemente, la gran vencedora en esta crisis, con 412 millones de euros de ganancias netas para Novartis, 750 para Sanofi y 2.500 para Glaxo sólo en vacunas. Si sumamos lo gastado en Tamiflú, mascarillas, gel hidroalcohólico de limpieza, congresos, reuniones de expertos para establecer protocolos, personal para dispensar vacunas… el costo puede ser mareante, y todo ello ha sido pagado con dinero público.

Aquí se ha perpetrado un atraco a nivel planetario. Se han dado a las multinacionales miles de millones, que eran necesarios para mejoras sanitarias, ahorrados por los trabajadores durante muchos años. En plena crisis económica y mientras los sindicatos denunciaban que se regalara dinero público a los bancos, se estaba cometiendo un saqueo solapado a los trabajadores sin ninguna protesta. Sólo en el Estado español se calcula un gasto mayor a 350 millones de euros que habrá que detraer de otros gastos en una sanidad que ya es muy deficiente.

Sólo Cuba y Polonia se han salido del guión negándose comprar una vacuna que no estaba testada. La ministra polaca de sanidad preguntó en el Parlamento por qué, si era tan eficaz, los laboratorios se negaban a hacer una demostración y exigían quedar exentos de responsabilidad en caso de efectos secundarios indeseables, y nadie le respondió.

Los franceses adquirieron 94 millones de dosis pero no pudieron colocar ni cinco, por lo que Bachelot, ministra de Sanidad, perdió los papeles y amenazó con tomar represalias contra los sanitarios que se negaban en masa. Ahora, ante el escándalo, han decidido rechazar 50 millones y vender el sobrante a Qatar y Egipto, pero ¿quién compra entradas de reventa para un partido que no interesa a nadie? Los españoles compraron 37 millones para evitar las 8.000 muertes que según la ministra Jiménez iban a producirse, y tampoco han podido colocar ni cinco, las cuales, según parece, han sido muy eficaces, pues no han llegado a 300 los fallecidos en el estado ni a 15 en Euskal Herria. Probablemente menos que los muertos en accidentes domésticos en el mismo periodo.

Osakidetza inicia el curso con tratamientos de Tamiflú, guardados bajo llave para uso ambulatorio estricto. En octubre recula y decide que, ante el poco uso, se expenda también en farmacias, pero eso sí, con receta. Adquiere 500.000 dosis para iniciar la vacunación a principios de noviembre, pero por presiones de la Sra. Jiménez la retrasan hasta el 16 (para no diferenciarse del resto del Estado), cuando ya era evidente que la curva epidémica iniciaba su descenso. Ante los escasos voluntarios, deciden ampliar los grupos de riesgo y vacunar también en las cárceles y residencias de ancianos, cuando es sabido que los mayores de 65 tienen memoria inmunológica por un virus circulante hace 50 años y que no precisan de vacuna. Deslizándose por la pendiente, deciden enviar cartas personales invitando a vacunarse a pacientes que para nada eran candidatos. Desesperados, junto a la nómina de noviembre el Director General de Osakidetza nos manda a todos los trabajadores una carta que finaliza: «consciente del inestimable valor que tu ejemplo tiene sobre nuestros pacientes, te animo a que optes por la prevención contribuyendo a interrumpir la posibilidad de transmisión a éstos», cuya traducción es: «ya que te pagamos la nómina, haznos el favor y vacúnate». Y con todo ese esfuerzo, confiesan haber puesto 96.000 dosis.

Es seguro que entre políticos y gestores hay gente honrada, pero también es seguro que hay mucho incompetente y mucho corrupto, y que hemos llegado a una situación en la que resulta muy difícil distinguir a unos de otros. Pero lo peor es que aquí nadie pide responsabilidades y nadie dimite. Se pueden ir miles de millones por el sumidero, que nadie se responsabiliza, porque la oposición no ejerce, los sindicatos no están y la sociedad plácida esperará otros cuatro años para votar a los mismos.

Pero hay gentes que viajan por Internet, que buscan información alternativa, que hablan en la cuadrilla, que practican el boca-oreja. Hay gentes que no son capaces de enfrentarse y pedir responsabilidades, pero tampoco están dispuestas a poner el brazo para que les inyecten una vacuna apenas contrastada para evitar una enfermedad que no es tal como cuentan. Estas gentes han dado una extensión planetaria de la insumisión. Por primera vez un engaño ha sido percibido como tal por la inmensa mayoría de la población y millones de personas de toda condición y cultura en todo el mundo han reflexionado sobre su salud, se han parado a pensar y han dicho no. Quizá por primera vez han tomado una decisión meditada y contraria al discurso oficial.

La OMS, las multinacionales farmacéuticas, políticos y expertos sanitarios se estarán preguntando qué ha fallado. Se han hecho con el dinero, sí, pero han quedado tocados para la próxima. Porque esta insumisión colectiva es, además de una alegría, una esperanza.

egunkaria

Egunkaria y el mito de Sísifo

 

 

Los dioses de la antigua Grecia habían condenado a Sísifo -in perpetum- a subir sin cesar una roca hasta la cima de una montaña desde donde la piedra volvía a caer por su propio peso. Habían pensado, con algún fundamento, que no hay nada más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza. Todo el ser se dedicaba a no acabar nada. Era el precio a pagar por las pasiones de esta tierra. Algo, que por otra parte, consideraba el propio Camus era tan absurdo como el trabajo del obrero de hoy día. No obstante, al igual que diría Albert Camus, no hay destino que no se venza con el desprecio. Tal vez por eso crean desde la Audiencia Nacional, desde AVT/Dignidad y Justicia, desde el PP y el PSOE, que quienes trabajan a favor del euskara, y de la cultura vasca, realizan un trabajo inútil y sin esperanza. En definitiva, que es algo absurdo. Pero cuando prosigue el juicio por el caso Egunkaria, en un ataque directo, no ya solo contra la libertad de expresión, -uno de los derechos que tanto costó recuperar tras la dictadura del Franquismo y que toda democracia debe defender-, sino contra la cultura y contra el euskara, amparándose en cualquier patraña con el fin de lograr sus objetivos, es cuando uno es consciente que de absurdo no tiene nada. Porque quiere decir que el Egunkaria iba por el camino correcto. Al fomentar y promover la cultura vasca y el euskara, que cada vez se extendía mas y mas, cobraba tal fuerza, de una forma tan extraordinaria e ilusionante, que parecían imparables. Y eso, al parecer, era algo que desde los tribunales, desde ciertas asociaciones, desde los dos partidos políticos mayoritarios y desde el gobierno español, no podían consentir. Para ello intervenían con medios hábiles y a veces arteros para conseguir sus propios fines. Empero, absurda también es la actitud que han tenido el resto de medios de comunicación -tanto estatales como extranjeros- ante el cierre del diario Egunkaria. Lo que me lleva a cuestionarme si tal actitud del resto de medios obedece a ser proclives al miedo, ante la cada día más evidente involución de la libertad de expresión y de la pluralidad informativa o será de connivencia con el poder por otros intereses más espurios. Como absurdo tambien es el hecho en si, ya que el cierre de periódicos solo sucede en países bajo una dictadura. ¿Muchos nos preguntamos cómo es que la Unión Europea cierra los ojos ante las tropelías de uno de sus países miembros que permite el cierre de periódicos, que tolera la tortura de cinco de los trabajadores encausados en manos de la guardia civil, que enjuicia a personas que solo defienden su lengua y su cultura?… ¿otros muchos, en cambio, se cuestionan que conculcación de los derechos humanos será lo próximo que tengan que aguantar los ciudadanos por parte del gobierno y de sus tribunales? Y todavía hay más de un iluso que dice tener total confianza y respeto en la decisión de los jueces. Pero ¿que sucede cuando los jueces son los que transgreden la ley?, ¿quien juzgará a esos jueces?, ¿y quien a los políticos que auspiciaron todo esto? ¿y quien a los medios de comunicación que culpabilizaron a unos compañeros de profesión sin derecho a la presunción de inocencia? Tal vez se deba a que la democracia plena en esta parte de Europa no sea posible por la falta de madurez de sus masas. Al parecer treinta años de democracia siguen siendo pocos años para la mayoría de esta gente. Porque en este santo país el derecho vigente es la expresión de la voluntad del partido más fuerte, en cada momento y en su interés, sin responder a ningún principio moral. En definitiva, la justicia se torna en una ilusión. Algunos jueces y políticos con su actitud, parece que en poco o en nada han cambiado a pesar de los siglos transcurridos, ya que recuerdan al Calicles del Gorgias de Platón, personaje sin escrúpulos, que se movía por otros intereses que no eran precisamente los de impartir justicia. No será consecuencia de encontrarnos ante una sociedad enferma, decrepita, indigna e injusta? Porque lo que para unos, la democracia es la culminación de la justicia, para otros, no es mas que la mayor de las injusticias y vista la actitud de la Audiencia Nacional para con el caso Egunkaria, ha sido de injusticia. Los antiguos griegos, a veces, pueden parecer un tanto ingenuos si hacemos caso a lo que sostenía Solon, cuando decía que la injusticia solo puede ser mantenida por breve tiempo. Aquí, en cambio, sucede todo lo contrario, porque llevan ya demasiado tiempo ejerciéndola y menoscabando los derechos de los ciudadanos. Según Homero, Sísifo era el más sabio y prudente de los mortales. Según otra tradición, se inclinaba al oficio de bandido. Albert Camus en su obra el Mito de Sísifo, decía que no veía contradicción entre las dos posturas, ni yo tampoco, visto lo visto con la actitud de algunos.

  

 

Luis Bilbao Larrondo (Historiador)