auzo mugimenduak / movimientos vecinales

Bilbao, movimientos vecinales y la izquierda ante las elecciones municipales (1968-1979)

Por Luis Bilbao Larrondo, * Historiador

 

DEIA

CUARENTA y cuatro años es una distancia lo suficientemente amplia como para realizar una primera valoración de lo trascendentales que fueron los movimientos vecinales para Bilbao, sobre todo durante su primera etapa de vida y quizás la más compleja, que fue de los años 1968 a 1978. Lo que me lleva a realizar una pequeña reflexión, de no haber existido estas asociaciones de vecinos, ¿con qué se hubiesen encontrado en abril de 1979 los partidos políticos que se presentaron a las primeras elecciones municipales tras el franquismo? Seguramente con un despropósito aún mayor porque si algo hicieron bien estas asociaciones fue frenar los atentados urbanísticos perpetrados por las autoridades franquistas.

A lo largo de los años, hay quien ha denominado a las asociaciones vecinales como la expresión popular frente a insuficiencias urbanísticas, el abandono e ineptitud de las autoridades municipales o a la necesidad de vehículos con una expresión democrática. Otros las han considerado como un instrumento de reivindicaciones tanto urbanas, sociales como políticas. Lo que si podemos refrendar es que su actividad durante el franquismo fue de permanente oposición a la administración.

Su origen puede ser atribuido a varias causas, pero la más significativa de todas fue la actitud de aquellas autoridades franquistas que hicieron del habitar en los barrios periféricos algo inhumano. No solo abandonaron totalmente a esos barrios sino que trataron a sus habitantes como ciudadanos de tercera. Basta con remitirse a un informe técnico elaborado por varios grupos de arquitectos el año 1975, promovido desde la delegación de Bizkaia del COAVN, cuyas conclusiones eran demoledoras, describiendo las barbaridades causadas por las autoridades franquistas en Bilbao. Incluso, añadieron, desde la República no se había realizado nada reseñable por la ciudad.

Muchas de estas asociaciones, como el caso de la AFO de Otxarkoaga, iniciaron su actividad en el año 1969, pero hasta 1975 no tuvieron una conciencia de la importancia del planeamiento urbano y del beneficio de aceptar la colaboración técnica de los urbanistas. Sin embargo, llevaron a cabo una profunda implicación en la resolución de los problemas de los barrios al promover obras de interés público, urbanizaciones, abastecimiento o impulsando una política de transportes.

Frente a la pasividad y al silencio administrativo del ayuntamiento franquista, que consentía licencias ilegales sobre zonas verdes, y a la complicidad de constructoras e inmobiliarias que infringían leyes y planes, siempre estuvieron las asociaciones de vecinos. Barrios como Otxarkoaga, Santutxu, Rekalde, Zurbaran, Arangoiti, Arabella, Basurto, Zorroza, La Peña, Zamacola, Erandio, Deusto… sufrieron los despropósitos del ayuntamiento y de quienes lo gobernaban. Pero también supieron cómo responder reclamando tomar parte en el planeamiento de Bilbao. Pretendieron para ello lo que consideraban una necesidad vital para la ciudad: una verdadera gestión democrática.

Fueron destacables las campañas que realizaron en defensa de las zonas verdes, entre las zonas de Zabala, San Francisco, Bilbao La Vieja, Zamacola, así como en el polígono de las Hermanitas de los Pobres o en Deusto. Llegaron incluso a exigir al ayuntamiento que suspendiera las licencias constructivas ante el despropósito causado por las constructoras por toda la trama urbana. Pero de una administración carente de cultura democrática, ¿qué se podía esperar?

Cuando llegó la democracia, los movimientos vecinales, en los que incluso militaron muchos de los que posteriormente fueron nuestros políticos, empezaron a ser considerados por algunos partidos como un contrapoder popular ya que creían que estos ejercían una labor que les correspondía a ellos. Sin embargo, las asociaciones explicitaron que únicamente trataron de ejercer como plataforma de información de sus actuaciones respecto al ayuntamiento, de todas sus actividades, tratando de paralizar lo que consideraban obras impopulares, que se realizasen las obras reivindicadas por los barrios y que se clarificasen las irregularidades… Llegaron incluso a fomentar junto al Colegio de Arquitectos talleres de arquitectura y laboratorios de urbanismo así como conferencias y mesas de debate desde donde se posibilitó un mayor conocimiento sobre la ciudad, sobre todo en torno a los planes de ordenación urbana.

Desde 1968 a 1978 se produjo un gran progreso en el movimiento ciudadano, con una pretensión evidente, la de un control popular del ayuntamiento. Lo que no podía proseguir era aquella mala gestión supeditada a los intereses de una minoría que se apropiaba de zonas verdes para su provecho, que levantaban más viviendas de las autorizadas y que dejaban a los barrios sin urbanizar. El movimiento ciudadano preveía para ello continuar autónomo e independiente de los partidos, con su propia capacidad de análisis y movilización para desenmascarar las actuaciones especulativas del gran capital y presentar planes alternativos frente a modelos burgueses y monopolistas. En 1979, aseguraban las asociaciones en una nota pública que la lucha proseguiría por unos barrios más habitables, seguirían denunciando la especulación, continuarían defendiendo los derechos de los vecinos y dando a conocer los problemas del barrio, todo ello a través de un mayor control ciudadano.

Así, uno de los hechos tal vez más controvertidos de la historia reciente de Bilbao, fue cómo, en 1979, con las primeras elecciones municipales tras el franquismo, la problemática urbana se había constituido en tema político de primera magnitud. Los partidos políticos empezaron a definirse urbanísticamente en sus programas. El planeamiento, por fin, se acercó a la sociedad. Si ya hubo unos inicios de democratización urbana gracias a los movimientos ciudadanos, a partir de entonces se tenía la convicción de que sería un hecho la participación directa de la ciudadanía en el urbanismo.

Sin embargo, el peso cayó sobre los partidos políticos de izquierdas porque eran los que llevaban consigo unas características comunes que carecían los demás grupos: una dilatada experiencia en los movimientos ciudadanos. La primera premisa que exigieron estos partidos cuando se presentaron a las elecciones municipales, fue un reconocimiento de las asociaciones vecinales. Desde el PCE-EPK se presentaba como alcaldable Alberto Vidal, que provenía de la Asociación de Vecinos de Santutxu y lo hizo con un programa muy elaborado, basado en sus experiencias en el movimiento ciudadano y con un censo de las necesidades de cada barrio. Demandaban la participación popular, recuperar la identidad urbana de Bilbao, núcleos de convivencia con identidad propia, juntas de distrito que representasen a todos los barrios o un control sobre el suelo urbano. Desde EE, Jon Nicolás, que a su faceta profesional de arquitecto técnico unía su relación con los movimientos vecinales, exigía como prioridad la unidad de la izquierda vasca, con un movimiento ciudadano combativo, desde el que tendría una especial importancia llevar adelante una lucha seria y eficaz contra quienes había descompuesto Bilbao dentro de aquel conflicto urbano, que era un fiel reflejo de la lucha de clases. El propósito era explicar los problemas urbanísticos en términos políticos de enfrentamiento de intereses, para lo que consideraban preciso recuperar Bilbao para los bilbainos, socializar el uso y disfrute de la ciudad. Exigirían así mismo responsabilidades de fraude y corrupción a las autoridades franquistas que dejaron aquel Bilbao caótico a través de lo que consideraron fue una anarquía programada.

Desde EMK-OIC, Javier González Buruchaga, también relacionado con los movimientos ciudadanos, sostuvo que exigirían responsabilidades, que sustentarían una gestión ciudadana, fomentarían unos transportes públicos gratuitos y pretendían al igual que el resto de partidos de izquierdas hacer pagar a capitalistas y especuladores el coste de arreglar Bilbao. Había muchas coincidencias de estos partidos con las propuestas de José María Sarisibar, de la candidatura de la ORT. Desde HB, junto al alcaldable Santiago Brouard, cuyo partido sostenía el lema «Alkaterik onena herria», el mejor alcalde el pueblo, se presentaba gente de la talla intelectual de Xabier Martin que a su faceta de arquitecto unía la de filósofo, abogado y economista. Defendían un trabajo por barrios, con comisiones paralelas que estableciesen necesidades, acometerían los problemas y corregirían los desequilibrios sociales, difundirían la cultura popular, y rebilbainizarían Bilbao, ya que el 80% de sus calles llevaban nombres que nada tenían que ver con la villa. Llegaron a sostener que sería fundamental el contrapoder popular a través de las asociaciones ciudadanas que actuarían como gestoras. El pueblo sería el protagonista, ya que entendían que no se podía dejar en manos de unos concejales el arreglo de la ciudad.

Juan Mari Zulaika, de LKI, también planteaba un plan de urgencia para urbanizar y equipar a los barrios. En cuanto a la adjudicación de la vivienda social, pretendieron que estuviera bajo un estricto control de los organismos populares así como también aspiraban a socializar el suelo. Desde el PSE-PSOE, su candidato, José Luis Ibañez, llegó a sostener que el movimiento ciudadano se debería de integrar en el ayuntamiento al igual que el modelo francés, con una conexión de todas las entidades asociativas ciudadanas al ayuntamiento. También primaría el sentido comunitario sobre el privado en urbanismo e institucionalizarían las asociaciones vecinales en el ayuntamiento y utilizarían la experiencia de los programas a nivel estatal que tenía el PSOE para emplearlos en todo el País Vasco.

En resumen, si hubo un paradigma programático impulsado por algunos de estos partidos fue que el movimiento ciudadano no podía ser sustituido tal y como algunos pretendían al estar implicado como lo estaba en todos los acontecimientos sociales, políticos y económicos de Bilbao. No obstante, fueron conscientes de que necesitarían varias generaciones para corregir los absurdos urbanísticos creados por los franquistas. Habían sido unos consistorios que habían fomentado el interés privado por encima del público y como consecuencia de esa política industrial Bilbao fue denominada la ciudad más contaminada de Europa, con menos zonas verdes y calificada de paraíso de la especulación. Convirtieron amplias zonas de la villa en auténticas cloacas, carentes de los servicios más básicos, desprovistas de lo más elemental.

Finalmente la situación no resultó tal y como muchos esperaban porque una mayoría de bilbainos se decantaron por la candidatura de EAJ/PNV y HB resultó ser la segunda fuerza más votada. Decir que a partir de entonces hubo una política urbana tal vez fuera sostener algo pretencioso, pero durante los siguientes años sí hubo una política sobre hechos consumados. Porque si reflexionamos sobre lo que se encontraron los partidos políticos, podríamos preguntar, visto lo visto, cómo fue posible salir de aquel despropósito de ciudad que dejaron como hipoteca los franquistas, quienes no solo imposibilitaron durante muchos años cualquier tipo de iniciativa sino que nos obligan aun hoy, muchos años después, a pagar las consecuencias.

gasteizen / en vitoria

nueva normativa

Colectivos consideran una decepción la norma que baraja Vitoria para regular las antenas

el borrador impide colocar dispositivos en chalés e incluye multas de hasta 3.000 euros

Gasteiz permite ahora emisiones de hasta 450 microwatios por centímetro cuadrado pero se esperaba dejar la cifra en 0,1

DEIA 

Vitoria. El Ayuntamiento de Vitoria pretende impedir la instalación de antenas de telecomunicaciones en las viviendas unifamilares, establecer multas desde los 750 a los 3.000 euros ante infracciones en este ámbito y exigir que estos dispositivos y los elementos usados para colocarlos intenten «mimetizarse» con la arquitectura del entorno. Estas son algunas de las normas clave que se incluyen en el borrador de la ordenanza municipal sobre infraestructuras radioeléctricas de telecomunicación. Un documento que había generado expectación entre grupos ecologistas y vecinales que esperaban que Gasteiz diera un paso adelante en esta normativa y exigiera un nivel de emisión de 0,1 microwatios por centímetro cuadrado. Pero, por el momento, no será así, algo que ya ha generado críticas entre estos colectivos.

El objetivo de esta ordenanza es, básicamente, poner orden en el tema de las antenas. El documento, que recoge la «preocupación» de la ciudadanía sobre su exposición a los campos electromagnéticos, regulará la potencia de los dispositivos, las distancias, su número o las licencias municipales necesarias para colocarlos. Esta biblia sobre las antenas, a cuyo borrador ha tenido acceso este rotativo, tenía un punto clave: desvelar qué niveles de emisión se permiten en la ciudad. En la actualidad, Vitoria los limita a 450 microwatios por centímetro cuadrado y los grupos ecologistas y vecinales esperaban que se fijara en 0,1. Un cambio severo que, sin embargo, ya se ha aplicado en tres municipios españoles, en 16 distritos franceses y en los países nórdicos. Sin embargo, según fuentes vinculadas al grupo de trabajo conformado en el Ayuntamiento sobre el tema de las antenas, estos valores finalmente se quedarán entre 10 y 30 microwatios por centímetro cuadrado. Una reducción sustancial si sólo se analizan las cifras pero que se queda corta para los grupos implicados en este proyecto.

Ekologistak Martxan, en declaraciones a la Cadena Ser, explicó que esos niveles multiplican «por 300» los esperados. Mientras, la asociación vecinal Gasteiz Txiki cargará este próximo lunes contra la medida planteada, que ya se conoce a pesar de que no se ha presentado oficialmente a los colectivos del grupo de trabajo. Estas entidades ven la propuesta que baraja el Ayuntamiento como una cesión a los intereses de las compañías telefónicas: señalan, de hecho, que las más de 130 antenas que ahora se reparten por Vitoria ya cumplen los valores del borrador. Si ese nivel fuera de un 0,1, sólo lo haría el 40%.

Bilbao: la izquierda ante las elecciones municipales de 1979

Bilbao: la izquierda ante las elecciones municipales de 1979.

Uno de los hechos, tal vez más controvertidos de la historia reciente de Bilbao, fue cómo, en 1979, con las primeras elecciones municipales tras el Franquismo, la problemática urbana se había constituido en tema político de primera magnitud. Los partidos políticos empezaron a definirse urbanísticamente en sus programas. El planeamiento, por fin se acercó a la sociedad. Si ya hubo unos inicios de democratización urbana gracias a los movimientos ciudadanos, a partir de entonces se tenía la convicción de que sería un hecho la participación directa de la ciudadanía en el urbanismo. Sin embargo, el peso cayó sobre los partidos políticos de izquierdas porque eran los que llevaban consigo unas características comunes que carecían los demás grupos: una dilatada experiencia en los movimientos ciudadanos. La primera premisa que exigieron estos partidos cuando se presentaron a las elecciones municipales, fue un reconocimiento de las asociaciones vecinales. Desde partidos políticos como el PCE-EPK se presentaba como alcaldable Alberto Vidal que provenía de la Asociación de Vecinos de Santutxu y lo hizo con un programa muy elaborado, basado en sus experiencias en el movimiento ciudadano y con un censo de las necesidades de cada barrio. Entre otras cuestiones demandaban la participación popular, recuperar la identidad urbana de Bilbao, núcleos de convivencia con identidad propia, unas juntas de distrito que representasen a todos los barrios o un control sobre el suelo urbano. Desde EE Jon Nicolás, que a su faceta profesional de arquitecto técnico unía su relación con los movimientos vecinales, exigía como prioridad la unidad de la izquierda vasca, con un movimiento ciudadano combativo, desde el que tendría una especial importancia llevar adelante una lucha seria y eficaz contra quienes había descompuesto Bilbao dentro de aquel conflicto urbano, que era un fiel reflejo de la lucha de clases. El propósito era explicar los problemas urbanísticos en términos políticos de enfrentamiento de intereses. Para lo que consideraban preciso recuperar Bilbao para los bilbaínos, socializar el uso y disfrute de la ciudad, todo ello a través de una participación activa del ciudadano en la gestión municipal. Exigirían así mismo responsabilidades de fraude y corrupción a las autoridades franquistas que dejaron aquel Bilbao caótico a través de lo que consideraron fue una anarquía programada. Bosquejaron un plan de urgencia a través de los barrios y de los comités de apoyo. Desde EMK-OIC Javier González Buruchaga, también relacionado con los movimientos ciudadanos, sostuvo que desde su partido exigirían responsabilidades, que sustentarían una gestión ciudadana, fomentarían unos transportes públicos gratuitos, y pretendían al igual que el resto de partidos de izquierdas hacer pagar a capitalistas y especuladores el coste de arreglar Bilbao. Con muchas coincidencias de estos partidos con las propuestas de José María Sarisibar de la candidatura de la ORT. Desde HB junto al alcaldable Santiago Brouard, cuyo partido sostenía el lema “Alkaterik onena herria”, el mejor alcalde el pueblo, se presentaba gente de la talla intelectual de Xabier Martin que a su faceta de arquitecto unía la de filósofo, abogado y economista, que defendían desde su grupo un trabajo por barrios, con comisiones paralelas que estableciesen necesidades, acometerían los problemas y corregirían los desequilibrios sociales, difundirían la cultura popular, y rebilbainizarían Bilbao ya que el 80% de sus calles llevaban nombres que en nada tenían que ver con la villa. Llegaron a sostener que sería fundamental el contrapoder popular a través de las asociaciones ciudadanas que actuarían como gestoras. El pueblo sería el protagonista, ya que entendían que no se podía dejar en manos de unos concejales el arreglo de la ciudad. Era el problema de la lucha de clases y la presión popular, para lo que se debía de fomentar la conciencia de clases e institucionalizar la asamblea de barrios como fórmula de participación directa del vecino en sus problemas y en las decisiones. Juan Mari Zulaika de LKI, defendió que desde su partido también plantearon un plan de urgencia para urbanizar y equipar a los barrios. En cuanto a la adjudicación de la vivienda social esta pretendieron que estuviera bajo un estricto control de los organismos populares así como también aspiraban a socializar el suelo. Desde el PSE-PSOE, su candidato José Luis Ibañez, llegó a sostener que el movimiento ciudadano se debería de integrar al ayuntamiento al igual que el modelo francés, con una conexión de todas las entidades asociativas ciudadanas al ayuntamiento. También primaría el sentido comunitario sobre el privado en urbanismo e institucionalizarían las asociaciones vecinales en el ayuntamiento a través de comisiones de barrio al igual que en Italia o Portugal. Utilizarían la experiencia de los programas a nivel estatal que tenía el PSOE para emplearlos en todo el País Vasco. Si hubo un paradigma programático impulsado por algunos de estos partidos fue que el movimiento ciudadano no podía ser sustituido tal y como algunos pretendían al estar implicado como lo estaba en todos los acontecimientos sociales, políticos y económicos de Bilbao. Propusieron participar y controlar el ayuntamiento a través de los vecinos, organizando el trabajo por barrios, a través de comisiones que establecieran las necesidades sociales, urbanísticas y sanitarias de Bilbao. La vivienda que fomentaron debía de ser en alquiler social y demandaron así mismo un control sobre el suelo urbano e igualmente impondrían impuestos tanto sobre solares urbanos no edificados como sobre viviendas vacías. No obstante, fueron conscientes de que necesitarían varias generaciones para corregir los absurdos urbanísticos creados por los franquistas. Habían sido unos consistorios que habían fomentado el interés privado por encima del público y como consecuencia de esa política industrial Bilbao fue denominada la ciudad más contaminada de Europa, con menos zonas verdes y calificada de paraíso de la especulación. Convirtieron amplias zonas de la villa en auténticas cloacas, carentes de los servicios más básicos, desprovistas de lo más elemental. Finalmente la situación no resultó tal y como muchos esperaban de la izquierda, ante aquellas primeras elecciones al ayuntamiento de Bilbao, porque una mayoría de bilbaínos se decantaron por la candidatura del EAJ-PNV y HB resultó ser la segunda fuerza más votada. Sin embargo, a partir de entonces, decir que hubo una política urbana, tal vez fuera sostener algo pretencioso. Durante los siguientes años, hubo una política pero de hechos consumados, porque reflexionemos sobre lo que se encontraron los partidos políticos y pensemos: visto lo visto, cómo fue posible poder salir de aquel despropósito de ciudad que dejaron como hipoteca los franquistas, ya que no solo imposibilitaron durante muchos años cualquier tipo de iniciativas sino que a día de hoy aún estamos pagando las consecuencias.

Luis Bilbao Larrondo (Historiador)

metro linea 3

Txurdinaga pregunta a Lakua si los problemas en las obras del metro afectarán a sus viviviendas

El hallazgo de una falla de terreno blando ha obligado a parar los trabajos

 

Bilbao.

La Asociación de Familias de Otxarkoaga (AFO) llevará el próximo lunes al Consejo de Distrito de Otxarkoaga-Txurdinaga la paralización del avance de las obras del metro bajo el barrio. «Habrá que decirle al Ayuntamiento que exija explicaciones al Gobierno vasco sobre la parada de las obras y si hay riesgo para las viviendas cercanas», especificó ayer el secretario de la asociación mencionada, Cristóbal Rivera.

La publicación ayer en DEIA del frenazo a la excavación de la galería bajo Txurdinaga al encontrarse una zona de terreno demasiado blando como para continuar fue el comentario mayoritario en el barrio.

Desde la Asociación de Familias de Otxarkoaga han aprovechado la ocasión para denunciar «la total falta de información que está teniendo el Gobierno vasco con los vecinos con respecto a las obras del metro». Su secretario ha indicado que «desde que vino por aquí en 2005 el anterior consejero de Obras Públicas y Transportes, Álvaro Amann, al que, por cierto, pusimos a caldo, nadie más ha venido a decirnos nada». Y eso que la AFO hizo sus deberes presentando varias alegaciones al trazado de la línea 3, algunas de las cuales fueron aceptadas, «pero ni tan siquiera se dignaron a comunicárnoslo», indica Cristóbal Rivera.

Y después de más de año y medio de obras tampoco parece que hayan aprendido desde Euskal Trenbide Sarea, la sociedad dependiente del Ejecutivo vasco responsable de las obras del suburbano. «Plantan las zonas de obras sin aviso o mueven ubicaciones de paradas de autobús a zonas más abruptas, como la de Langaran, y no lo comunican, ya no digo a los vecinos o las asociaciones, ni tan siquiera al consejo de distrito municipal», asegura Rivera.

Vecinos que viven en el entorno de las tres zonas de obras que rodean la futura estación de Txurdinaga han indicado cómo se ha ralentizado en las últimas jornadas la salida de camiones cargados de material sobrante por el pozo de ataque ubicado en la avenida Jesús Galíndez.

Otros vecinos han indicado que el problema se ha tenido que detectar hace más de una semana debido a que, en los jardines cercanos al colegio Birjinetxe, justo por debajo de la traza de la línea 3, varios técnicos llevaron a cabo diferentes catas y análisis de los terrenos. Ayer era visible aún el rastro de las máquinas y la tierra removida en ese punto. Los más veteranos recuerdan que la zona a la que ha llegado la excavación subterránea es muy húmeda al confluir en este punto una torrentera que baja que del monte Avril. «Justo entre esos dos rascacielos -los dos más cercanos a la entrada del metro- cuando aquí no había más que caseríos se formaba una pequeña balsa», recuerda uno de los vecinos más mayores. De hecho, hoy en día, en la línea de esa bajada desde el monte, cuando se cruza con la avenida, se nota en verano mucho más frescor por la humedad presente en el subsuelo que emerge hacia arriba.

 

 

 

arazoak metroko lanetan / problemas en las obras del metro

la línea 3 del metro se para
DEIA

Una falla de terreno blando paraliza la excavación de la línea 3 bajo Txurdinaga

Los técnicos de las obras del metro analizan qué fórmula utilizar para seguir horadando la galería

Vista ayer de la galería excavada en los jardines Garai de Txurdinaga donde se ubicará uno de los accesos peatonales a la estación. 

Bilbao.

Euskal Trenbide Sarea (ETS) ha paralizado la excavación de la línea 3 del metro a la altura de la futura estación de Txurdinaga como consecuencia del hallazgo de una falla de material blando que ha impedido seguir avanzado con el método tradicional. Fuentes de ETS, la sociedad dependiente del Gobierno vasco responsable de todas las obras de infraestructuras ferroviarias que se ejecutan en el País Vasco, han confirmado el frenazo de la tunelación después de que vecinos de Txurdinaga se hayan hecho eco del incidente y sea vox pópuli en el barrio.

Según han explicado fuentes de ETS, «por las catas realizadas en el proyecto se sabía que nos íbamos a encontrar con una zona del terreno más blanda de lo normal, pero hasta que nos hemos topado directamente con el terreno no sabíamos el grado de dureza que tenía».

El parón en la excavación de la galería se ubica justo en la caverna que se está horadando debajo del barrio de Txurdinaga, entre las avenidas Gabriel Aresti y Jesús Galíndez, y que albergará la estación del metro con el mismo nombre.

Las mencionadas fuentes han indicado que «en estos momentos los técnicos están analizando cuál es la mejor opción a tomar para proseguir la excavación del túnel con todas las garantías necesarias tanto para los operarios como para el sostenimiento futuro del túnel».

La paralización de la destroza se ha debido a que el método austríaco que se utiliza para excavar los túneles de la línea 3 no garantiza la seguridad de la galería.

Este sistema consiste en una gran máquina rozadora que va destrozando piedra y roca, material se recoge en camiones y se extrae al exterior. Seguido de esta excavación, el sistema va arrojando, por medio de unas grandes mangueras, chorros de cemento que se adhieren a las paredes de roca viva. Con el hormigón seco, el túnel se estabiliza a sí mismo mediante el denominado efecto arco y con la ayuda también de cientos de varillas de acero o bulones que se incrustan en las paredes.

Varios de los vecinos consultados por DEIA han especificado que «sería bueno que con urgencia se tranquilice a los vecinos y afectados del estado de las obras y las causas de la parada de las máquinas».

Fuentes de ETS no han indicado cuánto tiempo puede estar paralizado el avance en este punto, un camino que hasta que se encontró este obstáculo geológico tenía una velocidad media siete metros diarios. La suspensión en este punto de la excavación no significa que las obras de la línea 3 se hayan paralizado por completo. «Se sigue trabajando -especificaron- en esa misma estación pero sin avanzar en la galería, y también en el resto de los frentes de excavación que mantenemos a lo largo de toda la línea». Según indicaron, en la actualidad, las distintas empresas que trabajan en los tramos en que se han dividido la construcción de este trazado subterráneo entre Etxebarri y Matiko están operando con 6 rozadoras.

De esta forma, la extensión del metro se encuentra con el mismo problema de estabilidad con el que se topó en los trabajos subterráneos en Basauri el año pasado. Una falla de terreno arcilloso que provocó un retraso de un año en el desarrollo de los planes iniciales de obra. Desde ETS no han querido comparar un caso con el otro, pero lo que sí es cierto es que este frente de excavación está parado. En el caso de la sección de arcilla que interrumpió el ritmo de avance en Basauri, entre las dos estaciones que se han construido en esta localidad, se tuvo que optar por un sistema de creación artificial de una bóveda de cemento anclada en el terreno con pilotes.

La línea 3 del metro es la que servirá a los barrios altos de Bilbao con una clientela potencial de 70.000 personas. El coste total de la obra es de 185 millones de euros y hasta ahora se previa que entrara en servicio en diciembre de 2013.

Según denunciaron ayer a DEIA algunos vecinos, podría haberse producido algún tipo de hundimiento del terreno en superficie, extremo éste que han negado categóricamente fuentes de Euskal Trenbide Sarea.

Bilbao y los movimientos vecinales 1968-1978

Bilbao y los movimientos vecinales 1968-1978

44 años es una distancia lo suficientemente amplia como para realizar una primera valoración de lo trascendentales que fueron los movimientos vecinales para Bilbao, sobre todo durante su primera etapa de vida y quizás la más compleja, que fue de los años 1968 a 1978. Lo que me lleva a realizar una pequeña reflexión, de no haber existido estas asociaciones de vecinos, ¿con qué se hubiesen encontrado en Marzo de 1979 los partidos políticos que se presentaron a las primeras elecciones municipales tras el franquismo?. Seguramente con un despropósito aún mayor porque si algo hicieron bien estas asociaciones fue frenar los atentados urbanísticos perpetrados por las autoridades franquistas.
A lo largo de los años, hay quien ha denominado a las asociaciones vecinales como la expresión popular a unas insuficiencias urbanísticas, ante un abandono e ineptitud de las autoridades municipales o a la necesidad de vehículos con una expresión democrática. Otros las han considerado como un instrumento de reivindicaciones tanto urbanas, sociales como políticas. Lo que si podemos refrendar es que su actividad durante el franquismo fue de permanente oposición a la administración.
Muchas de estas asociaciones, como el caso de la AFO de Otxarkoaga, iniciaron su actividad en el año 1969, pero hasta 1975 no tuvieron una conciencia de la importancia del planeamiento urbano y del beneficio de aceptar la colaboración técnica de los urbanistas. Sin embargo, llevaron a cabo una profunda implicación en la resolución de los problemas de los barrios al promover obras de interés público, urbanizaciones, abastecimiento o impulsando una política de transportes. Además de denunciar las, unas nefastas y otras inexistentes, políticas urbanísticas del ayuntamiento, también llegaron a proponer planes de reforma interior.
Frente a la pasividad y al silencio administrativo del ayuntamiento, que consentía licencias ilegales sobre zonas verdes, y a la complicidad de constructoras e inmobiliarias que infringían leyes y planes, siempre estuvieron las asociaciones de vecinos. Barrios como Otxarkoaga, Santutxu, Rekalde, Zurbaran, Arangoiti, Arabella, Basurto, Zorroza, La Peña, Zamacola, Erandio, Deusto,…sufrieron los despropósitos del ayuntamiento y de quienes lo gobernaban. Pero también supieron cómo responder reclamando tomar parte en el planeamiento de Bilbao. Pretendieron para ello lo que consideraban una necesidad vital para la ciudad: una verdadera gestión democrática.
Fueron destacables las campañas que realizaron en defensa de las zonas verdes, entre las zonas de Zabala, San Francisco, Bilbao La Vieja, Zamacola, así como en el polígono de las Hermanitas de los Pobres o en Deusto. Entonces ya reivindicaban que frente a la política de cinturones verdes que anhelaba el ayuntamiento, las asociaciones las reivindicaban dentro del tejido urbano. Llegaron incluso a exigir al ayuntamiento que suspendiera las licencias constructivas ante el despropósito causado por las constructoras por toda la trama urbana. Existía una creencia cada vez más afianzada, que de haber existido antes los movimientos vecinales ninguno de esos absurdos urbanísticos, hubiese ocurrido. Pero de una administración carente de una cultura democrática, contraria a la participación ciudadana, qué se podía esperar.
La labor de las asociaciones tuvo un especial recorrido a favor de la integración social, de la mentalización democrática, de reivindicación de equipamientos, de defensa de los intereses vecinales en planeamiento urbanístico así como de control de servicios. Fueron destacados en varios medios de comunicación la impugnación que hicieron a proyectos absurdos como el del Metro de principios de los años 70, o las denuncias sobre la extraordinaria contaminación ambiental que soportaba la villa, además de haber exigido que se detuviera el crecimiento de Bilbao de forma indiscriminada. La culpabilidad de todo lo que le estaba ocurriendo a Bilbao para estas asociaciones la tenía la alta burguesía local y la desastrosa política del ayuntamiento que estaba en sus manos. La trágica situación de Bilbao era consecuencia de una planificación urbana que había estado al servicio de unos intereses particulares.
Cuando llegó la democracia, los movimientos vecinales, en los que incluso militaron muchos de los que posteriormente fueron nuestros políticos, empezaron a ser considerados por algunos partidos políticos como un contrapoder popular ya que creían que estos ejercían una labor que les correspondía a ellos. Lo que no entiendo muy bien es de dónde se sacaron esas prerrogativas los partidos políticos cuando son una expresión más de la sociedad democrática pero no la única. Sin embargo, las asociaciones explicitaron que únicamente trataron de ejercer como plataforma de información de sus actuaciones respecto al ayuntamiento, de todas sus actividades, tratando de paralizar lo que consideraban obras impopulares, que se realizasen las obras reivindicadas por los barrios y que se clarificasen las irregularidades…Llegaron incluso a fomentar junto al Colegio de Arquitectos talleres de arquitectura y laboratorios de urbanismo así como conferencias y mesas de debate desde donde se posibilitó un mayor conocimiento sobre la ciudad, sobre todo en torno a los planes de ordenación urbana. Sin embargo, terminaron siendo limitados por la propia administración y la política los terminó por desbaratar.
Desde 1968 a 1978 se produjo un gran progreso en el movimiento ciudadano, con una pretensión evidente, la de un control popular del ayuntamiento. Lo que no podía proseguir era aquella mala gestión supeditada a los intereses de una minoría que se apropiaba de zonas verdes para su provecho, que levantaban más viviendas de las autorizadas y que dejaban a los barrios sin urbanizar. El movimiento ciudadano preveía para ello continuar autónomo e independiente de los partidos políticos, con su propia capacidad de análisis y movilización para desenmascarar las actuaciones especulativas del gran capital y presentar planes alternativos frente a los modelos burgueses y monopolistas. En 1979, aseguraban las asociaciones en una nota hecha pública, que la lucha proseguiría por unos barrios más habitables, seguirían denunciando la especulación, continuarían defendiendo los derechos de los vecinos y dando a conocer los problemas del barrio, todo ello a través de un mayor control ciudadano.
La última reflexión que traslado es sobre el porqué de su origen. Puede ser atribuido a varias causas, pero la más significativa de todas fue por la actitud de aquellas autoridades franquistas que hicieron del habitar en los barrios periféricos algo inhumano. No solo abandonaron totalmente a esos barrios sino que trataron a sus habitantes como ciudadanos de tercera. Esto es algo que nadie puede olvidar, máxime, cuando como consecuencia de la profunda metamorfosis urbanística de la villa, hoy se exporta Bilbao como modelo de ciudad. No obstante, para llegar hasta ahí, pensad como ciudadanos por todo lo que habéis pasado. Y recordad esta premisa, quien hasta ahora ha venido defendiendo que fue la crisis económica o se ha basado en otras disquisiciones para tratar de hallar culpables de aquel desastre urbano o eximirles de ello a las autoridades franquistas, miente o tergiversa la realidad a sabiendas, porque solo hay que remitirse a un informe técnico elaborado por varios grupos de arquitectos del año 1975, que fue promovido desde la delegación de Bizkaia del COAVN, en el cual sus conclusiones eran demoledoras, describiendo las barbaridades que habían causado las autoridades franquistas en Bilbao. Incluso añadieron en ese informe que desde la República no se había realizado nada reseñable por la ciudad. Ahora sacad vosotros vuestras propias conclusiones.

Luis Bilbao Larrondo (Historiador)

OTXARKOAGAKO INAUTERIAK 2011

Otxarkoagako inauteriak / Carnavales de Otxarkoaga 2011

Por segundo año consecutivo Otxarkoaga celebró ayer sus carnavales. El día amaneció lluvioso y con intención de no parar, con un incesante “sirimiri”. Aún así lo vecinos y vecinas del barrio no se vinieron abajo e hicieron uso de la frase “Al mal tiempo buena cara” con un cambio de ubicación y mucha imaginación se enfrentaron a la tarea de organizar un acto para todo el barrio.

Los festejos empezarón a las 17.30 con bastante puntualidad en la plaza del mercado, los encargados de dar comienzó a esta actividad fueron el cantante de grupo de heavy metal “Kiss” y una super heroina local llamada “Super Manoli”. Tras este teatro inicial dieron comienzo los juegos para niños y niñas.

Sobre las 18.30 “Super Manoli” presentó el desfile de disfraces, primero desfilaron los grupos y despues las personas que iban disfrazadas a nivel individual. Tras esto, el reparto de palomitas y chocolate dando tiempo para que el jurado decidiese sobre quien eran los ganadores de los premios.

Los trofeos se dividieron en dos partes: mayores y pequeños. Dentro de los mayores, el premio para el disfraz mas cutre fue una hucha para que el año que viene haga un esfuerzo mayor, el premio para el disfraz mas friki fue unas panderetas y lo recibieron una pareja que realizó su boda, el premio para grupo se lo llevarón unos lapiceros humanos y por ultimo el premio al disfraz mas original lo recibió cantante de los kiss, que agradecio a los niños la ilusión que transmiten cuando estan disfrazados. En cuanto a los premios de los peques, ¡sorpresa! todos y todas resultaron ganadores, el premio un muñeco repletó de caramelos, diversos juguetes y una mano loca, la alegría era patente en los rostros de los que representan el futuro de nuestro barrio.

La actividad se cerró con una peinada ecologica para dejar la plaza limpia, potenciando de esta manera la participación de todos y todas en el cuidado de nuestro entorno.

Sin duda, la jornada de ayer fue calificada como rotundo exito por parte de la organización y en la que tomaron parte diversas asociaciones como goizalde, sukabi, jai batzorde… entre otros. “Con proyectos como este se va construyendo un barrio mejor día a día” resaltarón. La apuesta de ahora en adelante es afincar este festejo y conseguir que llegué al maximo numero de personas del barrio. Desde Otxarkoaga.com solo nos quedá decir: ¡Animo y a seguir trabajando!

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